El vicepresidente
J. D. Vance endureció la postura federal contra el
mal uso de fondos públicos para Medicaid, mediante el recorte de presupuesto a estados como California y Minnesota. La administración
exige auditorías estrictas para
evitar irregularidades en el sistema de salud subsidiado. El gobierno federal ya suspendió pagos a diversas agencias de cuidados paliativos bajo investigación, una acción que, según expertos,
podría afectar el acceso a la salud de millones de ciudadanos vulnerables.