El
Gobierno de México reconoce finalmente que una fuga en un
ducto de Pemex contaminó las aguas del Golfo de México desde el 6 de febrero. El derrame
afectó las costas de cinco estados, desde
Tamaulipas hasta Yucatán, paralizando la
pesca y el turismo local. Las autoridades
investigan a tres trabajadores por ocultar información y tardar ocho días en cerrar la válvula. El incidente coincide con un nuevo incendio en la refinería de Tula que la empresa intentó minimizar inicialmente.