El dueño de
Blue Origin, Jeff Bezos, reconoció la gravedad del
fallo en los motores pero aseguró que el
equipo técnico investiga las causas para volver a volar. La destrucción de la plataforma eleva la presión sobre su competidor SpaceX en la carrera por llegar al suelo lunar frente a los avances de China. Pese a los daños materiales, la
compañía mantendrá sus compromisos de entrega de
módulos de aterrizaje y vehículos exploradores.