El abogado de inmigración Wilfredo Allen aclara en La Voz de la Mañana, que los
extranjeros liberados con parole en la frontera
enfrentan órdenes de
expulsión automática si
cambian de
casa sin avisar. Los procesados cuentan con
un plazo estricto de cinco días para reportar su nueva dirección al
Servicio de Inmigración y Ciudadanía EEUU (USCIS) y a las cortes correspondientes. La
falta de notificación provoca la inasistencia involuntaria a las audiencias y la
pérdida inmediata de los derechos de permanencia legal.
Sirvió 20 años en el Ejército y suplica que no deporten a su esposa: “No puedo dormir pensando que está encarcelada”