Bajo un fuerte despliegue militar y un Congreso blindado,
Nasry Asfura juró como nuevo presidente de Honduras. En su discurso, hizo un
llamado a eliminar el odio y la división, prometiendo un
gobierno de austeridad y eficiencia administrativa. Entre sus primeras medidas destaca la
reincorporación al CIADI para atraer inversión extranjera y fortalecer la relación con Estados Unidos,
marcando un giro en la política económica y diplomática del país centroamericano.