Un nuevo
incidente aéreo en el
aeropuerto JFK de Nueva York movilizó a las autoridades tras la peligrosa
cercanía entre un vuelo de Delta y una aeronave privada. El piloto comercial alertó sobre la proximidad del otro avión, mientras la torre de control confirmaba una
distancia de apenas 500 pies entre ambos durante las maniobras de aterrizaje. La rápida
reacción de los pilotos y controladores evitó una tragedia en una de las terminales con mayor tráfico del país.