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Hijas de la Luna Capítulo 39

Univision11 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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...evisa presenta

>> ¿qué tal un brindis?

margarita: por el placer

de conocerte, guapetón.

octavio: por el concierto

de mi primazo que pegó

con fierro.

>> y por mis nuevos amigos

de mazatlán.

>> y parientes también.

octavio: salud, salud, salud.

salud.

teresa: salud.

es que nadie me va a creer

que cené con espinoza paz.

[ríe]

ay, dios.

>> este concierto en particular

me dejó muy contento,

se juntó una buena lana

para ayudar a la gente

de mazatlán.

mundito: ¿y a nosotros de cuánto

nos va a tocar?

>> miren, el dinero ya está

comprometido en varios lugares

de asistencia social

y lo van a usar de muy buena

manera.

soledad: ey, está bueno,

pero pues ocupamos uno

de esos lugares que arreglan

hoteles.

>> ah, caray, ¿cómo está eso?

bárbara: la mentada juana

mandó a la lona al media luna

donde chambeabamos casi todos.

octavio: y también el bar

de mi compa, ahí casi se muere

mi cuñada juana inés, nomás que

mauricio la salvó.

>> ¿qué pasó?

mauricio: nada importante.

bárbara: cómo no va a ser

nada importante, si eres todo

un héroe, un tipazo.

victoria: ¿y ahora qué voy

a decirle?

don darío, no sabe cuánto

lo siento.

nomás nos descuidamos un ratito

y estefanía...

gracias, dios mío.

todoelmundo: pero casi les cayó

encima es espectacular

a juana inés y a mauricio.

>> mauricio, eres un héroe.

bárbara: y tendría para arreglar

su bar si no fuera porque pagó

parte de la cuenta

del hospital de juana inés.

>> la verdad, me gustaría

ayudarles con la dolorosa.

soledad: ¡así se habla!

>> puedo conseguir el material

para arreglarlo.

mauricio: ¿el material?

>> yo soy de aquí de sinaloa

y tengo muchos amigos que

me lo darían sin ningún costo.

claro, obviamente hay que poner

la mano de obra.

octavio: pues ahí es donde

entra octavio sanchez,

carpintero, maestro de obras,

mecánico, mil usos

y lo que se acumule.

>> además,

yo creo que entre todos

podemos reconstruir la dolorosa,

¿verdad?

>> es más, hasta yo le entro.

salud por la dolorosa.

todos: salud.

darío: cuando los muchachos

me avisaron que estefanía

no aparecía, vine para acá.

la encontré caminando

en la calle,

lloraba.

victoria: es que soy una mensa.

darío: a ver, sólo cuéntenme

porqué estefanía se fue

sin decirte nada.

sebastián: porque me vio llegar.

victoria: el caso es que

yo le fallé muy gacho.

y...pues ya y cuélvale a hablar

a la enfermera esa--

darío: no, no, no hace falta,

estoy muy satisfecho

con tu trabajo.

victoria: pero así, ¿después

de todo este relajo?

darío: sí.

he visto a estefanía más

contenta y eso es lo importante,

de hecho, me gustaría que apoyes

a tu hermana, sebastián.

tú menos que nadie perminarías

que la vida de mi princesa

corriera peligro.

sebastián: lo haría con mucho

gusto, pero estefanía no quiere

verme.

darío: dale tiempo, ya verás

que las heridas se curan

y se va a ir sintiendo mejor

con tu compañía.

leonora: a ver si te gusta,

le puse mucha mayonesa.

ya vi que prefieres

carne de pavo.

fíjate que estuve pensando

toda la noche cómo acercar

a estefanía y sebastián.

necesito reavivar el amor

que mi hijo sintió por ella

alguna vez.

me consta que estaba enamorado,

¿pero cómo, cómo?,

¿juntarlos, pero dónde?

claro...

¿cómo no lo pensé antes?

ay, gracias por sus geniales

ideas, amigas.

toma, mamacita, te lo ganaste.

toma, petu, toma mi petus.

chiquitita.

te dejo, espérame tantito.

a ver, muñequitas.

tenga, mi chiquita,

toma, mi amor, aquí te dejo.

ay, mamacita.

las quiero.

margarita: ay, hija, creo que sí

se te infectaron tantito.

bárbara: ¿tantito?, por poco

y me quedo sin orejas.

soledad: no seas,

ocupas alcohol y te va a arder.

bárbara: no sé ni para qué

te hice caso, madre.

margarita: ¿pero valió la pena?

teresa: ¿y qué, ya te peló

fernando?

bárbara: ¿fernando?

ay, me arde bien gacho,

espérate.

soledad: te dije.

oye, pero pensé que le tirabas

onda a mauricio con eso

de que es tu héroe y quién sabe

cuántas cosas.

teresa: yo ya me hice bolas,

¿cuál de los dos te gusta,

fernando o mauricio?

bárbara: ninguno, dejen de armar

cuentos.

soledad: ¿no serán los dos?

estefanía: ¿y quién las trajo?

felicia: de la florería,

señorita.

victoria: hay que echarle ojo

a la tarjetita.

felicia: con permiso.

estefanía: no puede ser.

victoria: ¿qué?

¿de quién es o qué?

sebastián: ¿un recado

importante?

mundito: sí, pero es secreto.

sebastián: ¿qué?

[puerta]

soledad: octavio.

ocupo hablar contigo.

octavio: claro, mi sol,

mi luna y mis estrellas.

soledad: ¿qué haces?

octavio: la cuna

para nuestro morrito.

[música]

[música]

leonora: dámela.

deja-- que la rompes

y te traje una torta

de jamón de pavo.

ay, tienes que superar esa

adicción a las prendas finas.

qué bárbara es.

ten.

toma tu torta.

mira nada más,

pobrecita mi ropa,

cómo la debe haber dejado.

¿cómo me voy a enojar contigo,

mamacita?,

gracias a tu excelente idea

ahorita sebastián y estefanía

deben estar felices juntos.

ay, dios.

ten, eso de que se encontraran

en el yate fue sencillamente

una idea genial.

estando solos, en ese lugar que

les trae tan buenos recuerdos,

no se van a resistir

y, entre besos y abrazos,

seguro que retoman sus planes

de matrimonio.

sebastián: ¿quieres vino?

estafanía: no puedo

por las medicinas.

sebastián: yo pensé que tú

no querías verme.

estefanía: bueno, cuando

me llegaron tus rosas rojas

creí que--

sebastián: perdón.

yo no te mandé flores.

estefanía: sí, traían

una tarjeta que decía que

nos viéramos aquí, en el yate,

donde me pediste que

me casara contigo.

sebastián: no, no, no, no,

a mí, mundito me dijo que

tú me citaste aquí.

estefanía: yo no le dije nada.

[jadea]

¿qué pasa?

sebastián: alguien nos tendió

una trampa--

victoria: estefi.

¿qué tienes?

estefanía: [llora]

sebastián: ¿qué haces aquí?

victoria: ¿no te acuerdas

que don darío de contrato

para echarle un ojo a estefi

y por lo que veo, hizo bien.

mira nada más cómo está.

sebastián: alguien nos puso una

trampa para que estefanía y yo

nos viéramos aquí.

victoria: no inventes,

¿quién se atrevió a hacer

semejante burrada?

[música]

[música]

sebastián: buenas noches.

todos: buenas noches.

sebastián: perdón, todoelmundo,

pero necesito hablar

con mundito.

todoelmundo: sí, adelante.

sebastián: mundito,

quiero saber quién te mandó

con el recado de que yo fuera

al yate.

mundito: eh...

¿quieres chocolate?

victoria: mira,no estamos

enojados contigo, pero queremos

la verdad porque es muy

importante.

mundito: a mí se me ocurrió

solito.

todoelmundo: pensándolo bien,

¿de dónde sacaste dinero

para esa caja de chocolates?

mundito: de mis ahorros,

eh...rompí el cochinito.

todoelmundo: qué raro,

porque el marranito lo quebró

juana huracán.

mundito: está bien, me lo dio

doña leonora.

estefanía: entonces ella

planeó lo del yate.

mundito: nomás me dijo:

dile a sebastián que le traes

un recado de estefanía,

que vaya al yate en la noche

y ya.

inés: ¿a qué hora llega

sebastián?

bárbara: qué molesta, monjita.

inés: no soy monjita,

me urge que él me venga

a acompañar.

bárbara: yo te estoy cuidando,

soy inesia.

inés: me llamo juana inés

bautista.

sebastián: está bueno pues,

era nomás de cura.

oye, ¿será difícil caminar

con estos zancos?

inés: a ver.

bárbara: ey, espera y regresa

a la cama, no seas atrancada.

inés: ya me siento bien

y quiero probar.

jamás me he puesto unos tacones.

todoelmundo: lo que hiciste

estuvo mal.

mundito: ¿y yo cómo iba a saber?

todoelmundo: a la pobre

de estefanía se le rompió

el corazón.

¿por qué le hiciste caso

a doña leonora?

mundito: papá, que ya no

entiendo nada,

¿no me dijiste que

me le acercara para que

me pasara chismes?

todoelmundo: mira, yo...

mundito: sí, dijiste que si

me le pegaba a doña leonora

podrías tener un chorro de cosas

para tu blog.

octavio: te la voltearon,

mi compa.

mauricio: te la aplicó.

todoelmundo: tienes razón,

te mal aconsejé.

fue un error de mi parte,

pero uno puede hacer

muchas cosas, pero cuidando

siempre no dañar a otras

personas.

mundito: sí, papá.

todoelmundo: perdón, hijo.

mauricio: bueno, pues,

yo me voy a dormir.

mañana llega espinoza paz

a la dolorosa con el material.

todoelmundo: qué rapido,

súper bien.

oye, hay que descansar también

nosotros para ayudar mañana.

vamos, mundito, vente.

octavio: ¿te acompaño a tu casa,

mi sol, mi luna y mis estrellas?

soledad: no.

es que no sé si pueda dormir,

tengo un antojo.

octavio: nomás me dices

y te lo traigo.

soledad: quiero una torta

ahogada

o dos.

sebastián: siento mucho que

mi madre te haya puesto en una

situación tan incómoda,

de verdad.

lo siento.

estefanía: quiero irme

a descansar.

victoria: vamos.

estefanía: no, no, hoy quiero

estar sola.

victoria: híjole, no, es que

tu papá--

estefanía: ¿es que por qué?,

¿por qué me dejaste ir

a esa cita con sebastián?

darío: ¿qué pasa aquí?

soledad: ¿qué?

octavio: ¿no te hará daño?

es la segunda, te las comista

en catiza.

soledad: juan juana tiene hambre

y bien mucha.

ya no me veas así que me da

pena.

octavio: estaba pensando

a ver cómo les decimos

a los parientones damnificados

que se busquen otro lugar.

tengo que hacerle su recámara

a mi renacuajo.

soledad: todavía no la ocupamos,

le faltan como 7 meses al bebé.

octavio: ¿tanto?

yo pensé que era como una olla

express.

soledad: no, pues no,

lleva su tiempo,

poco a poco va a ir creciendo

aquí dentro, protegido

y calentito.

octavio: o protegida

y calentita.

ay, mi sol,

ya se me queman las habas

por cargar al plebito.

te amo.

soledad: y to te amo más.

victoria: no, la cosa fue

que con las flores y todo

la pobrecita de estefanía

se ilusionó un buen.

sebastián: solo para darse

un frentazo cuando le dije

que yo no la había invitado

al yate.

pero ya averiguamos

y el enredo lo armó mi mamá.

darío: entiendo.

victoria: y ahora estefanía

ya me mandó a la goma.

darío: ¿ya no quiere que estés

con ella?

vete a tu casa,

yo me encargo de mi hija.

victoria: ay, me da mucha pena,

pero--

darío: no, no te preocupes.

los acompaño a la puerta.

[carraspea]

hay que tirar esto.

todavía no entiendo por qué

fuiste a esa cita.

estefanía:imagínate,

sebastián me manda flores

invitándome al yate donde

me pidió matrimonio.

darío: sí, supongo que

te ilusionaste.

estefanía: qué estúpida fui.

es que ni yo me entiendo.

por un lado, necesito

estar lejos de sebastián

para no sufrir, pero por otro,

sueño con la posibilidad de que

vuelva a enamorarse de mí.

no sé qué hacer.

victoria: siento bien gacho

nomás de ver sufrir a estefanía.

sebastián: y yo siento que

me muero...

pero más, más me pesa

verte sufrir a ti.

victoria: es que los tres

andamos que nos lleva

la tristeza y no es justo.

sebastián: ¿y qué sería

lo justo?

victoria: sepa la bola,

pero esto tendría que resolverse

de alguna forma porque vivir así

es como estar metido de cabeza

en el infierno.

sebastián: justamente eso es,

un verdadero infierno.

victoria: mira, ¿ya viste?

sebastián: nuestra media luna.

[música]

[música]

bárbara: ¿sabes qué?

en el concierto de espinoza

paz me habría sacado a bailar

a un bato que me gusta

y terminé sacando a otro.

inés: dime quién te gusta.

bárbara: no te puedo decir.

inés: si yo te digo quién

me gusta, ¿tú también me dices?

bárbara: sale.

pero no se vale ir de licha.

inés: ¿qué licha?

bárbara: pues de chismosa.

inés: está bien,

pero tú empiezas.

bárbara: a mí me gusta

el mauricio.

inés: pues a mí me gusta

sebastián.

bárbara: ¡au!

leonora: ¿cómo te fue?

ay, hijito, me asustas,

dime qué pasó.

sebastián: si no estuvieras

enferma, mamá, te juro que...

leonora: qué mirada.

[puerta]

inés: adelante.

sebastián: estás despierta.

inés: te fuiste mucho tiempo.

sebastián: tenía cosas que

hacer.

inés: es que me angustio mucho

cuando no estás conmigo.

victoria: cuando estefanía

decidió ir a la cita

con sebastián, yo pensé que daba

un paso para adelante, pero

con todo lo que pasó,

dio dos tumbos para atrás.

teresa: o sea que la pobre

está peor.

victoria: y a mí casi se me caen

los chones cuando ella agarró

y me dijo bien enojada que

había sido mi culpa.

teresa: ¿pero qué podías hacer?

victoria: pues nada.

es que fíjate, si yo le decía

que no fuera la cita del yate

iba a ser por celosa.

aunque, la mera verdad...

me ardía por dentro de los celos

que tenía.

teresa: sí, claro.

si tú todavía quieres

a sebastián, hija.

victoria: pero al mismo tiempo

estaba yo rete confundida.

es que no entendía por qué

él la había invitado así,

con flores de por medio y toda

la cosa.

teresa: el caso es que

la cita fue un reverendo

desastre.

victoria: estefanía ya

ni quiere que yo la siga

acompañando.

teresa: y todo,

todo por esa bruja.

victoria: sí.

darío: te agradezco que hayas

aceptado mi invitación

a desayunar.

sebastián: ¿cómo va estefanía?

darío: pasé la noche en una

silla frente a su cama,

se despertó temprano, dijo que

tenía algo que hacer.

mi chofer personal la acompaña.

sebastián: me siento tan...

avergonzado por lo que hizo

mi mamá.

darío: su intención era buena.

sebastián: como dicen,

el camino al infierno...

darío: está tapizado de buenas

intenciones.

en fin, mira, lo que viene

a decirte ya lo había hablado

con juana.

sebastián: ¿se trata

de estefanía?

darío: exacto.

tú eres testigo del estado

en el que se encuentra.

no sé si supiste lo que pasó

en el mar cuando--

sebastián: sí y de verdad--

darío: no digas nada,

no hace falta.

tú no lo eres todavía, pero

entiendes que un padre daría

lo que fuera por sus hijos.

sebastián: totalmente.

darío: a tu papá le ofrecí

lo siguiente, yo le daría

el dinero necesario para pagar

la restauración del media luna.

sebastián: no tenía idea que

esto se trataba de una reunión

de negocios.

darío: no estoy interesado

en la rama hotelera y sí, es

una reunión de negocios,

quiero negociar.

sebastián: el media luna

no está en venta.

darío: por favor, siéntate.

por favor, siéntate.

total no me interesa.

sebastián: entonces explícate.

darío: yo les daría

el dinero para que

lo reconstruyan, es más,

para que conviertan al media

luna en el hotel más lujoso

del pacífico mexicano...

a cambio

de que te cases con estefanía.

[puerta]

leonora: adelante.

estefi, hija.

¿qué te pasa?

estefanía: nunca...nunca voy

a perdonar lo que hiciste.

leonora: ¿de qué hablas?

estefanía: no quiero que

me llames,

ni que vayas a mi casa.

no quiero volver a verte.

sebastián: no, no, no,

no lo puedo creer,

tú quieres comprarme,

¿no me conoces?

darío: justo porque te conozco

sé lo que tu familia significa

para ti y también tu hotel.

sebastián: he rechazado todos

tus ofrecimientos cuando

querías darme el dinero que

le había pedido al banco,

cuando te propusiste regalarme

el terreno.

darío: y ya ves lo bien

que te fue.

sebastián: como sea,

yo no me vendo.

darío: como sea,

tu actitud está por acabar

con lo que tu familia construyó

por generaciones.

te endeudaste al máximo

y lo único que se te ocurre

decir es "yo no me vendo",

como si tu orgullo que pudiera

salvar a ti y a los tuyos.

sebastián: pues cuento

con recursos personales para

resolver nuestros problemas,

tengo una carrera,

tengo experiencia.

darío: sí, sí, por supuesto.

las deudas superan tu capacidad,

el banco va a terminar

quedándose con tu terreno

y más tarde, incluso con

los escombros del media luna.

sebastián: yo no voy

a permitirlo.

darío: eres muy joven para darte

buen, pero te lo advierto,

al final solo serás testigo

de cómo el apellido oropeza

se marchita y tú vas a seguirte

orgulloso diciendo

yo no me vendo.

sebastián: ¿estefanía tiene idea

de tu absurda propuesta?

le dijiste que--

darío: claro que no

y si se lo dicen, se mueren

y no es solo una forma

de expresión,

ese mismo día

se mueren.

sebastián: no entiendo,

ella no quiere ni verme y tú

me presionas para que

nos casemos.

darío: ella me platicó

cómo se siente.

en el fondo mantiene

la esperanza de que, por amor,

estés con ella

por el resto de su vida.

sebastián: y tú crees que todo

se arregla con dinero, ¿verdad?

darío: desgraciadamente sé

que no, pero se trata

de la felicidad de mi hija

y por ella soy capaz

incluso de humillar, de dejar

de lado mi orgullo

y suplicar ante ustedes.

sebastián: pues, lo siento

mucho, pero déjalo porque yo

jamás me casaría sin amor.

darío: ¿no?

y tú seguiste con los planes

del matrimonio, a pesar de que

ya no la amabas.

fue ella quien canceló

el compromiso.

sebastián: como haya sido,

no pienso casarme con estefanía

a cambio de tu dinero.

[música]

[música]

estefanía: perdóname, por favor,

juana victoria.

victoria: ya pensándolo

con calma igual y sí tuviste

razón en echarme la culpa

porque yo soy una mensa,

era bien claro que ibas a ir

derechito al matadero

y ni las manos metí.

estefanía: pero no sabías que

era una estúpida trampa y yo...

yo estaba tan ilusionada.

victoria: ya ni me digas, caray.

estefanía: te quiero como amiga,

pero no eres mi mamá y no soy

una niña chiquita.

victoria: yo también te quiero

un chorro,

siento un chorro que te hayan

metido en este relajo.

estefanía: rompí mi relación

con leonora y a pesar de lo que

hizo, me duele en el alma.

desde que mi mamá se murió

ella tuvo su lugar

y yo era la hija que nunca tuvo.

victoria: a mí, la mera verdad,

la doña esa me cae como patada

de mula,

pero...pues te quiere para

sebastián porque piensa que

eres la mejor opción para él.

estefanía: ay, no creo

perdonarla nunca.

te necesito conmigo,

me haces falta.

victoria: ¿estás segura?

estefanía: gracias por ser

mi amiga.

victoria: ya sé qué podemos

hacer para que dejes de pensar

en cosas que ni al caso,

vamos a la dolorosa.

estefanía: ay, hoy llegan los

materiales para reconstruirla,

¿verdad?

victoria: sí y hay un bolón

de cosas que hacer,

¿sí te animas?

estefanía: claro, sí,

ahí afuera está el chofer

para que nos lleve.

octavio: ahí está.

todos: [vitorean]

gracias a tu ayuda pudimos

arreglar la dolorosa.

te dije que yo aquí tengo

muchos cuates, todos son bien

jaladores conmigo.

mauricio: no sé cómo

agradecerte.

>> al contrario, al contrario,

yo estoy muy contento de que

me hayan salido tantos parientes

nuevos.

octavio: ey, ey, ey,

yo también quiero abrazo.

darío: ¿qué quieres?

leonora: es que no entiendo.

lo que pasa es que nunca había

visto a sebastián tan enojado

y es que estefanía me dijo que

nunca va a perdonarme

y que no quiere saber

nada de mí--

darío: de verdad,

no puedes sumar uno más uno.

leonora: ¿de qué hablas?

darío: [grita]

¡del tamaño de la estupidez

que hiciste, de eso hablo!

leonora: si te refieres

a lo de...

[celular]

yo pensé que si se encontraban

en el yate donde sebastián

le pidió--

darío: ¡pensaste!

¿seguro pensaste?

lo arruinaste todo,

organizaste un desastre.

estefanía, mi princesa,

está peor que nunca.

conseguir que nuestros hijos

se casen resultó una labor

más difícil de lo que pensamos

en un principio.

[celular]

no, perdóname por gritarte,

pero la situación es críticas.

mi princesa se ha convertido

en una muerta viviente,

en una eterna sonámbula,

en una mínima

expresión de lo que era.

leonora: yo--

[solloza]

darío: no, no te preocupes,

ya encontraremos el momento

adecuado para actuar, para...

hacer algo que realmente

funcione.

leonora: [llora]

darío: discúlpame, en verdad,

discúlpame.

juan: sebastián nació del amor

entre leonora y yo.

inés: ¿con esa señora?

pero si es bien--

juan: a ver, no siempre fue así,

antes era muy linda.

inés: ¿entonces qué le pasó?

juan: bueno, hace unos meses

me enteré de que tengo 4 hijas,

cada una de diferente mamá.

inés: jesús, maría y josé,

pero qué buen tino tiene usted.

juan: mira, cuando ellas

aparecieron, leonora,

con toda la razón del mundo,

se sintió traicionada.

y bueno, todavía no me perdona.

inés: sus hijas son juana

bárbara y juana soledad.

juan: sí y juana victoria.

inés: pero falta una.

juan: bueno, mi cuarta hija

es una muchacha muy linda,

es tierna, amorosa, es dulce.

inés: ¿y dónde está?

juan: bueno, pues digamos que

anda perdida.

[puerta]

inés: sebastián.

sebastián: buenos días.

necesito hablar

contigo, papá, en privado.

inés: pero te vas otra vez.

sebastián: un ratito nomás.

juan: ¿qué pasó?

sebastián: ¿por qué

no me dijiste que darío

te ofreció dinero a cambio de

que yo me casara con estefanía?

darío: ¿por qué tanta

insistencia en hablar conmigo?

ernesto: porque me tienes aquí

abandonado.

darío: ah, te mando comida,

te mando bebida.

ernesto: pero no has venido

a visitarme, me aburro.

¿cómo van las cosas

con juan oropeza?

darío: excelente.

el huracán dejó inservible

al media luna

ernesto: ¿y qué?, eso no fue

obra tuya.

darío: pero sí que el seguro

de daños no le pagué

ni un centavo y que jamás pueda

reconstruir el hotel.

ernesto: ¡eres genial!

darío: supongo que estás

conforme con lo que hemos

logrado, estoy seguro de que

juan no tarda en declararse

en bancarrota.

ernesto: estoy

casi...satisfecho.

darío: casi...

ernesto: por su culpa

no solo quebré, sino que

perdí mi casa.

mi esposa y mis hijos

me abandonaron.

juan...

juan debe quedarse solo,

como yo.

darío: paso a paso.

¡no se atrevas a tocarme,

infeliz!

vámonos.

juan: tranquilo.

sebastián: ¿por qué

me lo ocultaste?

juan: bueno, me pareció tan

absurda y ridícula la propuesta

de darío que ni siquiera

se me ocurrió comentarlo contigo

precisamente para que

no te pusieras así.

sebastián: pues resultó peor,

me agarró desprevenido.

juan: a ver, yo entiendo

tu molestia, pero te repito.

yo creí que eran desvaríos

de un padre desesperado.

sebastián: perdóname tú,

creo que me estoy desquitando

contigo.

juan: a ver,

no te preocupes, hijo,

lo que sí tienes que saber que

ni por todo el oro del mundo

voy a vender jamás

tu felicidad.

sebastián: pero ese dinero

resolvería tus problemas--

juan: sh, sh.

mientras yo esté vivo,

tenga manos, cabeza, energía...

yo voy a seguir luchando

por esta familia.

sebastián: eres el mejor papá

del mundo.

juan: es muy fácil

porque tengo el mejor hijo

del mundo, un hijazazo.

>> ¿qué hubo, raza?

achirrión.

¿tú por qué traes ese vestido

si sabías que íbamos a trabajar?

bárbara: ¿y eso que qué?

¡ay, ay!

sebastián: de verdad,

necesito ir a trabajar.

inés: ay, es que no quiero

que me dejes sola.

teresa: yo me quedo contigo.

inés: no.

juan: a ver, tenemos que ir...

mi amor, tenemos que ir a una

junta muy importante.

inés: ah, pues yo voy

con ustedes.

sebastián: el doctor dijo que

debes estar en reposo.

inés: no, no, no, yo ya

me siento de maravilla,

así que si vas a esa junta,

yo también voy.

les juro que me porto bien,

me quedo calladita

en un rinconcito, ¿sí?

leonora: perdóname, petunia,

pero hoy sí no tuve ánimo

para prepararte tu torta.

pero mira...

saqué dinero para comprarte

algo.

ya ni siquiera te pido cambio,

¿verdad?

todo salió mal,

sebastián y estefanía están

más lejos de casarse que nunca.

[jadea]

peor todavía, ahora

todo mundo me odia.

[llora]

la mirada de sebastián era

de furia y estefanía,

mi querida hija,

no quiere volverme a ver.

y darío me gritó como si hubiera

asesinado a alguien.

estoy sola, flaca, sola,

nada más las tengo a ustedes,

no me cuestionan y siempre están

conmigo sin condiciones.

ándale, claro,

eso es lo que voy a hacer.

yo merezco abundancia.

aquí tiene.

>> gracias.

leonora: nada mejor para el alma

que salir de compras.

>> su tarjeta fue declinada,

no pasó.

leonora: ¿qué?

octavio: ¿qué rollo, pariente?

¿qué tienes, por qué tan

pensativo?

mauricio: me acordé del día

del huracán, cuando saqué

a juana inés de debajo

del espectacular.

octavio: sí, estuvo bien gacho,

hermano, pero le salvaste

la vida a la monjita,

a nadie se le va a olvidar.

mauricio: pues se le olvidó

a ella.

octavio: sí, pero

que se arregla, se arregla,

hay que tener fe.

mauricio: estoy tan enamorado

y ella de mí, pero solo que

no se acuerda.

[música]

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