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Hijas de la Luna Capítulo 36

Univision5 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

leonora: petunia, petunia,

petunia, petunia, petunia,

afuera, ven, petunia,

ven, petunia.

no, mi vestido no, petunia.

ven, petunia. ven, petunia.

ven, petunia.

petunia...

ven, ven, mamacita, eso.

afuera, petunia.

afuera. no, no me des cornadas.

sal, petunia.

sal, petunia.

ven, petunia.

¡petunia!

salte de mi...

anda.

[jadea]

mi vestido.

ay, mi vestidito...

ay, mi vestido...

mi vestidito...

bárbara: ¿estás segura

que no anda el tío javier

por ahí?

margarita: segura.

¿pues qué te pasa,

juana bárbara?

nunca te había visto

tan nerviosa.

bárbara: agárrate, madre.

es que está bien perrón.

[ríe]

margarita: pues desembucha.

bárbara: eh... no me la creo

ni yo misma.

margarita: ya, dilo.

bárbara: pues...

es algo que me está pasando

y me tiene bien chisqueada.

margarita: ay...

si vas a seguir

dándole vueltas al asunto,

voy a la tienda y regreso.

bárbara: no, no.

no estoy para que me andes

tirando el carro.

me gusta un bato.

[ríe]

margarita: ¿qué?

¿quién?

bárbara: el mauricio.

margarita: ¿el hijo

de darío iriarte?

¿pues que ese muchacho

no le gustaba a juana inés?

bárbara: eso dijeron

la otra vez.

pero yo ni creo.

nunca lo ha pelado.

margarita: a ver...

a ver, ¿por qué dices

que te gusta?

bárbara: pues cuando lo veo,

ay...

es como si me tiraran un gancho

al estómago

y se me fuera el aire.

y cuando me habla,

es como cuando estás

en lo más tupido de la pelea,

intercambiando

uno, dos, uno, dos,

y sientes que el corazón

se te sale.

y cuando sonríe,

ay, madre,

cuando sonríe, es un knockout.

[ríe]

teresa: vente.

soledad: vamos, petu.

teresa: canija chiva escapista.

vente.

soledad: es como la juana inés.

teresa: a ver.

soledad: ay, pero no le hables

tan feo. ella siente las cosas.

teresa: [resopla]

leonora: mira nada más.

esto hizo la bestia.

soledad: [tartamudea]

¿quién sabe cómo se escapó?

¿verdad, teresa?

teresa: eh...

se me hace que sabe

abrir la chapa de la puerta.

leonora: ¿saben cuánto cuesta

este vestido?

teresa: eh... tres mil.

soledad: cinco mil.

teresa: ¿siete mil?

soledad: ay, siquiera díganos

si--si caliente o tibio

para ver si le atinamos.

leonora: esto no es un juego.

teresa: pues, entonces,

¿para qué nos pone a adivinar

el precio?

leonora: porque me lo van

a pagar.

soledad: híjoles.

teresa: ay, perdón,

pero, pues, no tenemos

en qué caernos muertas.

leonora: pues a ver

cómo le hacen,

pero de que me lo pagan,

me lo pagan.

victoria: ¿besaste en la boca

a sebastián?

estefanía: ay, ya sé.

fue una locura, una estupidez,

soy una idiota, juana victoria.

victoria: pero ¿por qué

lo hiciste? oye.

estefanía: es que cuando lo vi

ahí, parado,

ay, todo se me movió de golpe.

nada importaba.

podría morirme en ese instante.

yo sólo quería besarlo.

victoria: pero...

a ver, dime la verdad.

¿quieres volver con él?

estefanía: no.

ya no está enamorado de mí.

victoria: ¿y...

qué hizo sebastián

cuando lo besaste?

estefanía: nada.

se quedó tieso como tabla.

ay, qué vergüenza,

juana victoria.

victoria: no, hombre.

no es ninguna vergüenza

amar a alguien.

estefanía: a lo mejor, pero...

pero siento un dolor

que no me cabe en el pecho y...

y no puedo sacarme

ese beso de la cabeza.

victoria: pues, mira,

yo, que tú, haría algo

para distraerme de sebastián.

no sé, una actividad

así, que te guste o... o algo.

estefanía: de nada sirve.

estuve semanas en chiapas

ayudando a una gente.

victoria: ay, bueno, pues,

inténtalo otra vez.

ocuparte es retebuena terapia.

por lo menos, inténtalo, ¿no?

sebastián: no solamente tenemos

experiencia, también lejía,

entusiasmo, dedicación.

>> en absoluto dudo

de la experiencia y del talento

de los oropeza.

ustedes prácticamente

nacieron en el media luna.

juan: que tenía

un promedio de ocupación

del 82 por ciento anual.

>> ya lo sé, juan.

xavier: hacemos

buena combinación.

yo, en mantenimiento.

mi sobrino, en administración.

y mi hermano, en ventas.

>> me apena mucho,

pero no puedo contratarlos.

no tengo dinero.

necesito pagar el deducible

del seguro y...

después del huracán,

tengo infinidad de gastos.

sebastián: sí.

por supuesto, es que... estamos

en una situación desesperada.

tal vez usted pudiera

recomendarnos con alguien

que sí necesite

nuestros servicios.

juan: claro, además,

no tiene que contratarnos

a los tres en un mismo lugar.

xavier: necesitamos su ayuda.

sebastián: ¿qué pasa,

juana victoria?

victoria: ¿por qué no pegas

de gritos más fuertes

para que te escuchen

hasta culiacán?

sebastián: estoy harto del:

"necesito hablar contigo". ¿mm?

victoria: ¿qué fuiste a hacer

a casa de estefanía?

sebastián: no.

[ríe] no.

no. esto no puede estar pasando.

¿ahora vas a cuestionar

lo que hago y dejo de hacer?

¿tú, precisamente tú,

pidiéndome explicaciones?

victoria: ¿quieres volver

con ella o qué?

sebastián: ¿no me escuchaste?

no voy a darte

ninguna explicación.

victoria: pues lo único

que hiciste con tu visita

fue hundirla más.

sebastián: a ver.

tú no quieres decirme

la verdadera razón

por la que terminaste

nuestra relación,

pero ¿te sientes con derecho

a hacerme una escenita de celos?

victoria: bájale, ¿eh?

que tú tampoco le dijiste

a estefanía la verdadera razón

por la que dejaste de amarla.

sebastián: ¿y eso qué tiene

que ver?

mira, mejor vete

y no vuelvas a decirme

que necesitas hablar conmigo

hasta que te atrevas

a decirme la verdad.

victoria: ah, ¿sí?

pues, ahí te va.

juana inés está

perdidamente enamorada de ti.

margarita: sosiégate.

bárbara: ay...

margarita: si no te estás

quieta,

vas a quedar como payaso.

bárbara: se me hace

que este no va a jalar, madre.

margarita: quieta.

bárbara: ay...

margarita: a ver.

siempre quise

hacer esto contigo.

a ver...

ahora sí.

lista.

quedaste bruta, hija.

bárbara: ¿te la bañaste?

¿quién es la morra del espejo?

sebastián: ¿qué?

victoria: no.

no, no, no, nada, nada, nada.

por lo que más quieras,

por favor, mira, haz de cuenta

como que no te dije nada.

fue... bórralo de tu mente, ¿sí?

por favor.

sebastián: no, no, no.

ahora me explicas todo,

juana victoria.

victoria: ¡que no!

ay, qué horror.

ahora sí me fui de lengua.

juana inés me hizo jurar

que no le iba a decir a nadie

y mucho menos a ti.

pero no,

tenía que salir con mi...

uy, con mi méndiga bocota.

[resopla]

sebastián: claro.

claro,

es que esto lo explica todo.

victoria: ¿cómo?

sebastián: la actitud

de juana inés.

su acoso, sus escenas de celos

con mi disque amante casada.

hasta aquella vez

que se aventó a la alberca

cuando yo caminaba hacia ella.

victoria: ay, eso sí es típico

de mi hermanita.

sebastián: y ese desmayo

en el muelle...

victoria: pues sí.

se enfermó por el estrés.

le atormentaba la cochina culpa

de estar enamorada

de su hermano.

hasta salió con que el herpes

era un castigo divino

por andar de pecadora.

sebastián: qué idiota soy.

¿cómo no me di cuenta?

victoria: mira, pues, a mí

tampoco me pasó por la cabeza.

es que estaba cañón

pensar que otra de las hijas

de juan oropeza,

la más tímida,

que iba para monjita,

también se clavara contigo.

sebastián: oye, a ver,

pero ¿a ella no le dijiste

nada del adn?

victoria: no, hombre,

¿cómo crees?

sebastián: espérate.

¿y eso de que juana inés

estaba enamorada de mauricio

era...?

victoria: pues era

una mentirota

que se inventó ella para...

pues, para despistarnos.

y... yo tuve que seguirle

el juego para...

pues, para no echarla

de cabeza con lo tuyo.

sebastián: entonces,

¿tú terminaste conmigo

porque tu hermana

está enamorada de mí?

victoria: a ti sí te dicen así,

como el rápido de mente, ¿no?

sebastián: pero nos veíamos

a escondidas.

nadie se iba a enterar y...

a lo mejor, ahora...

victoria: no.

a mí no me gusta

estar ahí, tentando al demonio.

en una de esas,

juana inés se entera

y se pone peor.

sebastián: pues es que...

no tiene por qué enterarse

de nada.

victoria: no, pero qué necedad

la tuya, de veras.

mira, para que te quede

bien claro. esto es...

esto es igual de grave que...

que lo de mi papá con tu mamá

y tu mamá y todo eso.

sebastián: ah, estoy de acuerdo.

solamente que estoy diciendo

que sí podríamos

mantenerlo en secreto.

victoria: no.

ay, mira,

haces como si "escuchara"

y resulta tenedor.

ni de chiste

vamos a arriesgarnos

a que nos cachen.

sebastián: es que no tendrían

por qué.

victoria: pero, además,

juana inés está en coma.

tiene un golpe en la cabeza.

¿quién sabe qué pase

cuando ella despierte?

entiende, mejor...

mejor ahí la dejamos.

margarita: [ríe]

te ves hermosa, hija.

bárbara: madre,

ni modo que digas otra cosa.

pues soy tu hija.

ay...

ay...

¿esta vieja pintarrajeada

qué fregados me ve?

pues si soy yo.

ay...

ay. casi me traigo una pata.

margarita: es que tienes

que aprender

a caminar en tacones.

bárbara: bueno, así de tener,

no tengo que hacer nada, ¿eh?

no me siento yo.

parece halloween,

que ando disfrazada de otra.

hasta de calabaza

me vería mejor.

margarita: [ríe]

una manita de gato

nunca está de más.

¿a poco no quieres

que mauricio se fije en ti?

bárbara: pues claro.

pero si le llego así,

me va a decir lo mismo que yo:

"¿quién es esa vieja?".

margarita: [ríe]

hija, él es un niño bien

que nació en una cura de oro.

muy educado,

acostumbrado a ver a chavitas,

pues, como dicen ustedes,

muy acá, muy...

de la más alta sociedad.

por eso, te aconsejo que--

bárbara: a ver, achís,

¿o sea que soy bien corriente

para él o cómo?

margarita: no...

pero...

a lo mejor, a mauricio le gustes

si actúas un poquito...

más femenina, más--

bárbara: ahora sí me estás

tirando el carro bien así, ma.

¿y si no es que soy

medio machorra?

margarita: pues un poquito

señor.

o sea, a todos los agarras

a golpes y--y, pues, te vistes

como caja fuerte, hija.

no te sabes la combinación.

bárbara: ¿sabes qué?

pues no ayudaste mucho

que digamos.

creo que hasta me agüitaste.

margarita: ay. no.

bárbara: me voy a cambiar.

y con nadie se te vaya a salir

lo del mauricio, ¿eh?

margarita: no, hija,

claro que no.

ay...úsica]

victoria: es que estoy

muerta de miedo, sebastián.

¿qué tal que...?

[resopla] ay, ¿qué tal

que juana inés despierta

y está mal?

¿qué tal que queda

con broncas de la cabeza

para siempre?

sebastián: no, no, no.

eso no va a pasar, bonita.

todo va a salir bien,

vas a ver.

victoria: ay, aguanta,

pero, pues,

nomás sin decirme "bonita".

mejor me voy

porque si nos cachan aquí,

se nos va a armar bien grueso.

sebastián: entonces,

¿de verdad ahí la dejamos?

victoria: pues sí.

no hay de otra.

las broncas

que nos separan ahora están...

pues están más cañonas

con lo de juana inés.

sebastián: pero sigues

enamorada de mí.

victoria: te amo

mucho más que antes.

sebastián: yo también.

y entiendo lo que es

un sacrificio, juana victoria.

lo sabes muy bien.

victoria: [resopla]

leonora: ay, no sabía

nada de ti.

ni siquiera si estabas bien.

¿dónde te metiste, estefi?

estefanía: me escondí lejos

para olvidar a sebastián.

pero fue imposible.

leonora: oye, pero ¿qué pasó

contigo? mira tu ropa,

tu maquillaje, tu cabello...

¿dónde dejaste ese glamour?

estefanía: ay,

eso se acabó, leo,

como muchas otras cosas.

leonora: supe que sebastián

vino a visitarte.

me dijo que no quieres verlo.

¿por qué?

estefanía: me duele demasiado.

¿y sabes por qué?

él ya no está enamorado de mí.

leonora: pero lo dices

como si fuera algo irreversible

y eso no es cierto.

así como el amor desaparece,

también puede reaparecer.

estefanía: no, leo, es que...

[solloza] mira--

leonora: existe algo

que se llama "reconquista",

estefi.

estefanía: es que ya lo intenté.

leonora: pues no muy bien

que digamos, ¿eh?

mira, yo te quiero ayudar

a que retomes tu relación

con sebastián.

no voy a permitir

que te des por vencida,

mi hijita. juntas podemos.

estefanía: no. no, no, leo.

de verdad, ya no, ya no, ya no.

leonora: ay, qué angurria.

sebastián: estoy tan cansado,

agotado, harto de luchar,

de ir contra la corriente,

de sufrir...

es que...

me falta energía para seguir.

donde volteo,

problemas y...

y ninguno tiene solución.

yo no sabía

que te habías enamorado de mí,

juana inés.

y... me apena tanto

que hayas sufrido y...

y que te hayas enfermado

por mi culpa.

sin pensarlo,

tomaría tu lugar en esa cama.

sufriría tu dolor.

victoria: te amo más que antes,

sebastián.

te amo más que antes, sebastián.

[pitido intermitente]

sebastián: y si hay amor,

hay esperanza.

mientras juana victoria

siga enamorada de mí,

tengo motivos para luchar.

[m

teresa: ¿es que con qué

le vamos a comprar

un vestido nuevo a esa señora?

margarita: [ríe]

me hubiera encantado

verle la cara cuando petunia

se estaba tragando su vestido.

teresa: no, pero, pues,

si eso no es gracioso,

margarita.

estamos en un broncón.

ese vestido es una marca

que nomás no puedo pronunciarla

y, además,

vale muchísimo dinero.

margarita: ay, no...

¿no te digo?

cada día, un problema nuevo.

teresa: y lo dices

por algo en especial, ¿verdad?

margarita: se trata

de juana bárbara.

teresa: ¿qué le pasa?

bárbara: y con nadie se te vaya

a salir lo de mauricio, ¿eh?

teresa: margarita.

margarita: ¿eh?

teresa: te quedaste

como en punto neutro.

¿qué me estabas contando

de tu hija?

margarita: ah...

ah, no, no, no...

no, quise decir

de--de--de juana soledad.

teresa: ¿y?

margarita: pues que...

pu--pues que está embarazada.

teresa: [resuella]

no.

soledad: ay, ojalá

alcance el gas, mi hijo.

octavio: pero si ya arreglaste

la estufa, mi sol.

soledad: y hace bien mucho

que no la limpiabas, ¿verdad?

octavio: mira, pues,

¿a poco se ve limpia?

soledad: de a tiro

te pasas, ¿eh?

>> todos quedamos desempleados.

todoelmundo: bueno, bueno,

tú no tienes escuela

por lo del huracán,

pero nosotros, en efecto,

pues, no tenemos salario,

ingreso, sueldo, honorarios

o algo que se le parezca,

hombre.

mauricio: y la dolorosa

está fuera de servicio.

yo tampoco tengo lana.

octavio: yo sí he tenido

que hacer varias chambas,

pero de a gratis

porque ni modo de cobrarle

a la gente

que se quedó sin nada.

>> entonces, ¿qué hacemos?

y más ahora que tenemos

una boca más que alimentar.

[ríe]

eh...

soledad: ¿de--de qué hablas,

mi hijo?

>> eh, ¿dije "boca"?

quería decir "hocico".

[ríe]

eh...

es que me quería traer

un perrito

que me encontré en la calle.

soledad: qué susto me pegó.

octavio: casi me da

un supiritaco.

pensé que el plebe

hablaba de nuestro morrito.

soledad: [chista]

si alguien se entera, me muero.

[llaman a la puerta]

>> yo abro.

hola.

estefanía: hola.

>> ah, te ayudo.

estefanía: gracias.

soledad: hola.

estefanía: vine a prepararles

de comer.

todos: [festejan]

>> ¡sí, qué rico!

mauricio: prepárense

para un banquetazo.

todos: [festejan]

juan: maldita sea,

nadie nos da trabajo

y los oropeza tenemos

años en el negocio del turismo.

xavier: creo que hasta yo

me estoy desesperando.

juan: ya era hora, xavier.

todos se caen de abajo

y ni siquiera mis amigos

nos pueden dar trabajo.

sebastián: ey, ey. chequen esto.

"¿quieres triunfar en la vida?,

formamos la mejor

fuerza de venta

para tiempos compartidos".

juan: o sea, ¿tú sugieres que

vendamos tiempos compartidos?

sebastián: papá,

podemos esperar pacientemente

o hacer algo desesperado.

leonora: necesitamos unir

fuerzas para lograr que nuestros

hijos retomen su compromiso.

darío: ¿no te quedó claro que

quiero a sebastián, a tu hijo,

lejos de mi hija?

supe que la visitas,

¿entonces sabes que está

deprimida...

hundida?

ni siquiera se arregla,

no tiene ganas de nada y es

por culpa de tu hijo.

leonora: a lo mejor,

pero en nuestras manos

está la solución.

darío: mira, leonora,

te quiero

más de lo que te imaginas,

pero por ningún motivo voy

a permitir que sebastián oropeza

vuelva a acercarse

a mi princesa.

[música]

[música]

teresa: es injusto.

no sé cómo se escapó petunia

y fue a dar a la recámara

de eleonora.

victoria: ay, madrina, ¿y ahora

de dónde vamos a sacar la lana

para su vestido?

teresa: no tengo idea,

mi hijita.

victoria: ya, necesito soltarlo.

teresa: ¿qué pasó?

victoria: la regué bien gacho,

le dije a sebastián

lo de juana inés.

teresa: [susurra]

¿qué de juana inés?

victoria: pues que está enamora

de él.

yo le juré a mi hermanita

que no le iba a decir a nadie.

ay y se lo suelto al menos

indicado.

teresa: ¿y ahora?

ambos: hola.

victoria: ay, con esa carita

a mí se me hace que no estás

muy bien que digamos, ¿verdad?

juan: estuvo pésimo, fatal.

teresa: ¿quieres un vasito

con agua?

juan: quisiera...no sé,

una buena noticia en medio

de tanto desastre.

ah, quisiera por lo menos,

una, una buena noticia, una,

una.

teresa: ¡juana soledad

está embarazada!

juan: ¿qué?

teresa: sí.

juan: no.

leonora: hola.

¿hola?

¿dónde están todos?

ay, qué rico.

[balido de cabra]

leonora: ba...

baaa.

ay, por lo menos no estoy

tan sola.

¿quién lo iba a decir?,

ustedes son mi única compañía.

bueno, mejor con ustedes tres

que las otras cuatro bestias.

hola, petunia.

hola, tostada.

hola, guayaba.

aunque de las gallinas no sé

cuál de ustedes es cuál.

no, no hagas el feo tampoco,

ahorita te doy de comer.

toma, petunia.

[silba]

ven, ven.

qué bueno que te veo, mamacita,

porque fíjate que contigo

quería hablar.

ve.

a ver, ven.

no, no seas rejega.

¿por qué te comiste mi vestido?

sabía rico, ¿verdad?

si me costó una millonada.

si hubiera sido uno

del tianguis, te aseguro

que ni siquiera lo hueles.

por lo menos eres una chiva

con buen gusto como yo, no como

otros habitantes de esta casa.

ay, mamacita.

mira, aunque sea la lechugita.

una lechugita, la mamacita.

¿no quieres?, bueno.

¿tú quieres lechuga, no?

ay, no tenemos hambre.

claro, te tragaste un vestido.

[balido de cabra]

leonora: está bien.

pues sí.

>> siento que me revienta

la barriga.

soledad: uy, sí.

todos: [vitorean]

juan: hija, ven acá, hija.

gracias por hacerme abuelo.

ven acá, mi amor, ven.

gracias, gracias,

gracias.

sebastián: ¿quién lo diría,

juana soledad embarazada?

xavier: pero qué bueno, ¿no?

y apúrate que llegamos tarde

al festejo.

>> buenas noches,

¿el señor sebastián oropeza?

sebastián: sí, soy yo.

>> mire, me presento del banco

del trópico y vengo a informarle

que debe liquidar de mediato

la mensualidad de su préstamo.

al no hacerlo, se iniciaría

un juicio de embargo

en contra suya.

[música]

[música]

sebastián: antes de venir

a amenazarme,

podría ponerse en mi lugar.

no me doy abasto

con tanto problema.

xavier: cálmate, este hombre

nada más hace su trabajo.

sebastián: ¿cómo se atreve?

llevo nada más una semana

de retraso con el pago

del crédito.

un huracán destruyó

nuestro hotel.

>> necesito que me firme

de recibido, señor oropeza.

xavier: déme el papel y mejor

váyase.

gracias.

a ver, respira,

respira, tranquilízate.

sebastián: perdón, ya sé,

pero estoy muy tenso.

xavier: te entiendo

perfectamente.

sebastián: ¿cómo le hago?

¿cómo pago el crédito?

ni siquiera encontramos

trabajo, tío.

xavier: mira, por lo pronto,

vamos a casa de octavio

a celebrar que vas a tener

un sobrino.

sebastián: en rigor,

no es mi sobrino

y ahorita pues no tengo ganas

de celebrar.

xavier: vamos, te distraes

un rato.

el nacimiento de un bebé

representa la esperanza,

es un homenaje a la vida.

a octavio y a juana soledad

les va a dar mucho verte ahí.

sebastián: y a mí ver

a juana victoria.

estefanía: [llora]

[puerta]

[darío]: princesa,

soy yo, hija,

¿puedo pasar?

felicia, felicia,

maldita sea, responde.

[explosión]

todos: [vitorean]

victoria: ni lo vi venir,

¿cuándo se enteraron

del embarazo?

bárbara: ¿ya fueron al doctor?

xavier: los felicito de corazón.

bárbara: en cuanto camine

le voy a enseñar a boxear.

juan: si es hombre, le vas

a poner juan.

octavio: no, más bien sería

octavio segundo.

juan: ¿cómo?

octavio: está bien,

juan octavio.

fernando: hay que publicarlo

en las redes sociales.

soledad: [grita]

sino, me van a hacer desafinar.

¡silencio!

les agradezco el apoyo

bien mucho a todos

y la pachanga,

pero quiero saber una cosa.

¿quién fue el chivato que

les dijo del embarazo?

>> yo no fui, eh.

juan: bueno, hija,

eso ya no importa,

el caso es que

voy a ser abuelo.

[victoria] y yo voy a ser tía.

juan: mira,

ya, el oscuro panorama que

estábamos viendo ya se ve

ahorita iluminado

con esta noticia.

ven acá, mi amor.

te quiero, te quiero.

soledad: bueno, ¿me disculpan

tantito?

juan: sí, claro, claro.

soledad: ¿y ahora qué hacemos?

esto ya se complicó bien mucho.

[alerta de mensaje]

>> no sé, ¿qué quieres

que hagamos, mi sol?

soledad: hay de dos sopas,

o seguimos con la mentira

o decimos la verdad y aguantamos

el espíritu de tu mamá

que seguro va a desatinar y feo.

[alerta de mensaje]

>> si se entera que le echamos

mentiras se nos arma,

a mí me lavaba la boca

con jabón.

por las buenas era bien linda,

pero por las malas,

era de armas tomar.

[soledad] ni modo, no queda

de otra, hay que seguir

con la mentira de que estoy

esperando un morrito.

darío: ¿dónde está mi hija?

felicia: en su recámara, señor.

darío: [grita]

acabo de buscarla ahí,

no está.

felicia: le juro que la señorita

llegó de la calle y luego luego

se ve veía que se sentía mal.

se fue derechito a su cuarto

y de ahí no salió.

darío: hija.

estefanía: [llora]

darío: mi amor, levántate, ven.

estefanía: déjame aquí, papá.

darío: a ver, princesa,

por favor.

estefanía: papá, vete,

por favor,

vete, por favor.

[llora]

ambos: [lloran]

[música]

[música]

victoria: de seguro has de estar

bien feliz con tu chilpayate,

¿verdad, manita?

soledad: ey, aunque bueno,

de repente me siento bien

sabe de qué modo.

bárbara: nos quedó clarísimo,

con la gritada que nos diste

a todos hace rato,

estuvo bien perrona.

soledad: es que no estaba

preparada para que todos

supieran, pues.

bárbara: ya traes panza.

victoria: ay, no manches,

¿cómo crees?, ni que fuera

colitis, es un bebé.

seguro es así porque apenas

lleva como un mes, ¿no?

soledad: sí...más o menos.

bárbara: ¿qué dijo el octavio

de que va a ser papá?

¿no se azorrilló el bato?

soledad: no, no...

anda feliz,

dice que a su mamá le hubiera

encantado conocer a sus nietos.

victoria: es que debe ser bien

bonito tener un ser vivo

dentro de tu cuerpo,

no me lo puedo imaginar.

soledad: no y ahorita es

del tamaño de un chicharito

y no del futbolista,

ojalá no patee igual.

victoria: pues, será

un chicharito, pero es una parte

de ti y de su papá.

[jadea]

a lo mejor y tiene tus ojos,

tu cabello, tu sonrisa.

qué bello.

no sabes la emoción que me da.

bárbara: ¿qué?

victoria: como que se te van

a salir los ojos.

¿a quién tanto ves?

bárbara: a nadie, ¿a quién

voy a ver?

victoria: yo no te creo nada.

soledad: a ver, ¿cuál

de los tres galanes es

el afortunado?

bárbara: ninguno.

¿qué les pasa?

soledad: ¿sabes qué?,

no sé qué traes, pero desde

el otro día estás bien rara.

victoria: de veras.

¿qué onda?

ya, suéltalo, juana misterios.

doctor: los mandé a llamar

porque vamos a sacar del coma

inducido a juana inés.

juan: bendito sea dios.

¿quiere decir que está

mucho mejor?

doctor: sí, el edema

ha desaparecido por completo,

pero acuérdense que--

sebastián: que falta ver

si ese edema causó algún tipo

de daño cerebral,

¿correcto?

doctor: sí, sebastián.

victoria: y, después de que

la despierten, ¿en cuánto tiempo

se ven esas cosas?

doctor: no la despertamos,

se le suspende la droga que

la mantiene en coma inducido

y juana inés va adquiriendo

conciencia poco a poco.

victoria: y--y bueno, abre

así él ojo medio atarantadita,

¿verdad?

doctor: algo aturdida.

juan: pues ahora queda esperar

a que todo salga bien, ¿no?

victoria: sí, papá,

no te apures.

mira, confiemos en que

juana inés va a ser la misma

de antes, así con sus locuras,

con sus sonrisa.

darío: estefanía.

hola.

princesa, ¿cómo amaneciste?

¿dormiste?

¿te sientes mejor?

estefanía: no quiero salir

de mi cuarto.

darío: no, no salgas,

te puedes quedar aquí

el tiempo que quieras.

ahorita le digo a felicia

que te traiga algo de desayunar.

¿qué se te antoja?

estefanía: no tengo hambre.

darío: un plato de fruta,

yogurt.

no sé, desayuna algo.

estefanía: no.

[música]

bárbara: ¡ay!

qué difícil es ser femenina.

[puerta]

margarita: juana bárbara,

soy yo.

bárbara: pásale, ma.

margarita: hola, hija,

¿estabas haciendo ejercicio?

bárbara: ah, pues algo así.

margarita: te traje algo.

bárbara: seguro no son

guantes de box, ¿verdad?

margarita: no,

son unos aretes, eran de mamá.

bárbara: ya sé que son

unos aretes, no soy burra.

[celular]

aguanta que es

la juana victoria.

¿qué onda, carnalita?

achis, ¿de verdad?

margarita: ¿qué fue?

bárbara: la monjita salió

del coma.

ahora le aviso a la sole

y nos jalamos para caerle

al hospital.

estefanía: [jadea]

darío: ¡no, estefi!

estefi, ya.

¡dije!

¡hija!

estefi, hija.

estefi, hija.

¡hija!

estefi...

[música]

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