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Hijas de la Luna Capítulo 35

Univision4 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

leonora: no solo la ilegítimas

cayeron de paracaidistas,

sino también la amante

de mi marido.

¡la trajo a mi hogar,

señor oropeza!

>> ¡yo no soy amante de nadie!

y por cierto no vivo aquí.

juana bárbara: no, espérame,

madre que esta ya me hizo

encabritar.

¡mire, señora oropeza!

¡suéltame!

leonora: ruíz.

¡ruíz!

juana bárbara: nuestro papá

nos dio su apellido

y nos puso en el testamento,

así es que abusada,

porque todo esto

también somos dueñas, ¿eh?

leonora: ay, nada más eso

me faltaba,

que se sientan con derecho

sobre mi propia casa.

[grita]

qué asco.

[grita]

>> le cae bien a petunia.

leonora: ¡llévense este animal

lejos de mí!

>> no, pues, a ver si se deja,

eh.

porque a veces es medio necia.

sebastián: mamá, mamá,

por favor, vamos, ¿sí?

anda, vamos.

leonora: dios bendito,

las cosas que tiene--

[grita]

¡ay, no, la pisé!

juan: no, no, tranquila,

mi amor, no la pisaste, ¿ya?

leonora: ¡mi bolsa!

juan: yo la llevo, ya, ya,

yo la llevo.

yo la llevo.

leonora: ¡mi bolsa!

juan: sí, sí, sí.

juana bárbara: ya se armó

en grande, ¿eh?

a ver si no se descuentan

a mi papá.

leonora: ay, se me va el aire.

sebastián: a ver, mamá,

respira hondo, cálmate.

piensa en tu corazón.

leonora: ¿por qué no me avisó,

señor oropeza?

juan: pues, porque estabas

muy a gusto en san diego

con darío iriarte.

leonora: ah, ahora caigo.

ya sé por qué quería usted

que me quedara allá.

tenía en mente esta invasión,

este golpe de estado.

¿quién durmió en mi cama?

juan: por supuesto que yo,

gordita.

leonora: mm, vamos mejorando.

¿metió aquí a su amante?

juan: no es mi amante

y margarita está viviendo

en casa de javier.

leonora: pues, será el sereno,

pero yo no quiero a esos

invasores aquí.

¡los quiero fuera de mi casa

ahora mismo!

sebastián: mamá, mamá, mamá,

tranquila, tranquila.

mis hermanas están aquí

porque no pueden quedarse

en el hotel.

leonora: ¿el medialuna sufrió

daños?

juan: ah, sufrió una cosita

de nada, pero tan pronto

lo rehabilitemos,

las juanas, teresa, bueno,

todos se regresan para allá.

sebastián: además, mamá,

juana inés está en el hospital.

leonora: ay, con esa siempre

hay problemas, es una--

juan: cuidado con lo que dices,

es mi hija.

sebastián: a ver, mira, ma,

te lo prometo,

ni mis hermanas, ni teresa,

nadie, nadie te va a molestar.

tú has de cuenta que no están

aquí, ¿sí?

leonora: ¿tú pretendes que finja

que esas invasoras y todo

el zoológico que trajeron

no están aquí?

sebastián: lo único que quiero

es que te tranquilices.

ma, te puede hacer daño.

leonora: es muy tarde para eso.

[llora]

por lo pronto, señor oropeza,

yo lo quiero fuera de mi

recámara.

agarre todas sus chivas

y se las lleva de aquí.

¿qué?

sebastián: no, allá, allá.

[chista]

vámonos, vámonos.

mamá,

por favor.

leonora: ¡necesito estar sola!

juan: vámonos, vente.

vente, vente, vente, vente.

bueno, por lo menos

tu mamá aceptó que se queden

las juanas, ¿no?

sebastián: no, claro que no.

quiere que se vayan,

está furiosa.

juan: bueno, ¿qué alternativa

tenemos?

¿vamos a dejar a tus hermanas

en la calle?

sebastián: no, no.

¿para qué le mentiste

con lo del medialuna?

juan: está enferma,

¿te imaginas

cómo iba a reaccionar ahorita?

sebastián: es que tarde

o temprano se va a enterar

de que el seguro no va a pagar

y que estamos en la ruina.

[suspira]

>> perdón, parientes,

por mi culpa a doña leonora

casi le da el super taco.

victoria: ay, chirrión,

¿por qué por tu culpa?

>> pues, yo de menso que le dije

primero lo de la cena

y luego de acomodar

los "teliches".

pero pues, ya, ni modo,

ni cómo componerla, ¿verdad?

lo que sí hay que guardar

todo eso, ¿no?

margarita: ¿y qué hacemos

con los animales?

victoria: no, pues,

con la pena que se vayan

al patio, margarita.

>> ¿con el equipo deportivo?

juana inés: chance algo cabe

en nuestro cuarto.

victoria: también

en nuestro cuarto.

>> ¿cómo les fue?

victoria: ¿nos van a desalojar?

juan: no, hija,

pueden quedarse aquí.

[gritos]

>> gracias.

>> no, pues, gracias, eh.

leonora: [suspira]

mi celular.

[jadea]

regresé de san diego

de un viaje a todo lujo

con darío iriarte,

pero ¿qué creen, amigas?

mi casa se convirtió

en una comuna, en una vecindad,

en un rancho con gallinas

y chivos.

me siento--

me siento vejada--

[llora]

y ultrajada

y vulnerada y muy,

muy indignada.

[llora]

la chusma invadió el último

refugio que tenía.

[llora]

y ahora están aquí

no solo las ilegítimas,

sino también margarita,

la amante de mi marido.

ay, ayúdenme, ¿qué hago

para que se salgan de aquí?

es que si no, sí me voy

a morir.

¡me voy a morir!

[llora]

¡un chivo!

[llora]

[llaman a la puerta]

>> yo veo una sola opción,

amiga, corre a las juanas

con el uso de la fuerza.

>> ¡sí, a golpes!

leonor: ay, qué rico huele.

[olfatea]

[suspira]

juana soledad: ay, caray,

¿y ese bat para qué lo ocupa?

juana bárbara: no sé,

será que quiere aplicarle

el uno, dos.

ahora le da un batazo

a la pobre petunia.

leonora: [balbucea]

[resuella]

margarita: espero que funcione

el plan de juana victoria

y teresa.

>> ay, la tere es maravillosa.

margarita: ¿me perdí de algo?

>> no, no, no, de nada,

de nada.

estaba pensando en voz alta

nada más,

pero dime, ¿de--de qué

hablábamos?

margarita: pues, de leonora.

>> no, sí, no, pero es que

ella se convirtió en una mujer

muy difícil desde que llegaron

las juanas y yo dudo mucho

que las deje quedarse.

y quién sabe luego

cómo vaya a tomar lo del bebé.

margarita: ¿bebé?

¿cuál bebé?

>> no, no, olvídalo, olvídalo,

es que no quiero ser chismoso

yo.

margarita: ay, vato,

no te hagas el de la boca

chiquita, pues,

si a ti te encanta el chisme.

>> el bebé es del octavio

y de la juana soledad.

margarita: [resuella]

ay, caray.

no, pues, ese sí es un notición.

>> [chista]

es un secreto.

[música]

[música]

leonora: [resuella]

[resuella]

maría.

¿maría, dónde andas, niña?

victoria: eh, perdón,

doña leonora, pero es que maría

no está.

leonora: ¿y ustedes dos

de dónde salieron?

teresa: pues, es que su muchacha

ya no regresó después

del huracán y en una de esas,

pues, ya no vuelve nunca.

leonora: lo que me faltaba,

sin empleada y con 20 mil

gorrones.

pero me voy a encargar

de que se larguen de mi casa.

victoria: no, no, no,

mi papá nos dijo que usted

ya había aceptado.

leonora: yo no acepté

un carambas, cabecilla.

victoria: nosotras que--

que estuvimos preparando

su merienda para agradecerle

que dejó quedarnos.

leonora: ¿ustedes prepararon

la comida?

teresa: sí, señora,

hicimos uno antojitos con--

con la ayuda de las juanas.

leonora: ¿y dicen que maría

no ha regresado?

mm, pues, la cena no--

no estuvo nada mal,

especialmente los sopes.

bueno, está bien,

pueden quedarse en mi casa.

todos: [gritan]

leonora: no, eso no quiere decir

que las acepto,

apruebo que vivan aquí,

pero bajo protesta.

teresa: estuvo genial.

juana soledad: ¡lo logramos!

victoria: papá, tus hijas

vuelan.

juana bárbara: para mí

se la dañó,

ni gracias dijo por la cena.

victoria: ¡ay!

[ríe]

juana bárbara: ¿cómo? ¿qué?

victoria: pues, que tú

no cambias aunque te sobre

la morralla.

híjole.

juana bárbara: pues.

[risas]

juan: perdón,

ya te quité tu recámara,

fernando.

fernando: no te preocupes, tío,

más bien yo debería disculparme

con sebastián,

ya le invadí su cuarto.

juan: hijo, lo siento mucho

de verdad.

sebastián: no te apures, pa.

mi mamá no te aceptó y fer y yo

nos podemos acomodar aquí.

¿o qué? ¿te íbamos a mandar

a la sala?

estás loco, ¿qué pasó?

fernando: y eso que hay

un montón de recámaras,

sino estaríamos unos encima

de otros.

[llaman a la puerta]

juan: pase, adelante.

juana bárbara: ah, chihuahua,

cuanto apache.

¿todos van a dormir aquí?

juan: no, solo fernando

y sebastián,

yo me voy a la recámara

que era de fernando.

¿qué traen?

juana soledad: bueno,

pues, vinimos a darles

una gran noticia.

a doña leonora le gustó

bien mucho la comida

que le dejamos.

y ni las morosas dejó.

tanto...

que aceptó que nos quedemos.

juan: ¿de verdad?

ambas: ¡sí!

[risas]

victoria: me cae que

en el fondo hubiera preferido

que doña leonora nos echara

a patadas de aquí.

teresa: no pierdas esperanza,

hija, cuando se dé cuenta

que los animales están

en el patio--

[ríe]

seguro nos agarra a batazos.

victoria: pues, ojalá

que sí, a mí me quiebre

la cabeza y pum,

por ahí se me salga ya

sebastián.

es que no soporto encontrármelo

por todos lados y ver su carota

ahí toda enojada.

[alerta de texto]

otra vez estefanía.

estefanía: juana victoria,

llegué al límite de mis fuerzas,

ya no puedo seguir adelante

sin sebastián.

por eso tomé una decisión.

teresa: ¿eso fue todo?

victoria: dios mío, madrina,

¿crees que estefanía

sea capaz de hacerse daño?

teresa: ay, pues, no, hija,

no, no, no, ni lo digas.

victoria: ay, no, no, no,

si comete una locura me muero,

te juro que me muero.

[música]

[música]

victoria: sebastián.

sebastián.

sebastián: ¿qué?

victoria: hay algo que

tengo que decirte.

>> a--a ver, ¿cómo que estefanía

va a cometer una locura?

victoria: pues, es que

agarró y dijo "ya llegué

al límite de mis fuerzas" y--

y luego también me soltó

que tomó una decisión

y se escuchaba muy mal,

mauricio.

mauricio: voy a hablarle.

[llaman a la puerta]

estefanía.

teresa: listo.

juana soledad: somos ocho,

¿verdad?

teresa: sí, y ahora que se

recupere juana inés

vamos a ser nueve.

juana soledad: ya completamos

para el equipo de beis.

teresa: [ríe]

ya averigué y aquí

también hay un equipo.

¿sabes qué?

a mí como que ya me está

dando hambrita.

juana soledad: ¿ya abrió el ojo

juana victoria?

teresa: sí, yo ni cuenta me di

a qué hora se fue.

¿y juana bárbara?

juana soledad: pues, anda por

ahí danzando,

pero anda bien mochorra,

¿quién sabe qué se traerá?

teresa: ¿cómo que rara?

juana soledad: no sé.

como que no es ella.

ajá.

mauricio: estefi.

estefanía: hola.

[solloza]

mauricio: ¿estás bien?

¿qué te pasa?

victoria: estefanía,

estábamos rete preocupados

por ti.

estefanía: [llora]

mauricio: creo que por ahora

mi hermana no puede hablar.

sebastián: sí.

sí, sí, claro, mau,

mejor nos vamos.

nos vemos luego.

mauricio: tranquila.

victoria: ¿viste?

la pobre de estefanía

sufre un buen y tú y yo

somos los responsables.

sebastián: ¿qué crees?

¿que no lo sé, que soy de

piedra, que no siento esta culpa

o qué?

victoria: pues, los dos

somos igual de culpables

y lo peor es que nada más

pasamos a disfrazarle la vida

de a gratis porque ni siquiera

podemos estar juntos.

sebastián: sí, porque terminaste

conmigo sin dar una explicación.

victoria: uy, y dale con

eso, qué necio.

sebastián: sí, me cego

cuando no me dicen la verdad

y, por favor, no me insistas

con la mentira de siempre,

que sí, que yo no puedo.

me duele que me trates

como a un tonto.

victoria: [piensa]

sebastián, sebastián,

que no se entere que estoy

enamorada de él.

sebastián: ¿me entiendes?

tu silencio me confirma que--

victoria: por favor,

ya párale, no quiero seguir

discutiendo lo mismo.

sebastián: pues, yo tampoco.

victoria: no, ¿sabes qué?

ahí te ves, yo me voy a pie.

sebastián: perfecto,

pues, sigue así, huyendo

de la realidad, anda.

vas.

estefanía: ¿por qué estaba aquí

sebastián?

mauricio: juana victoria me dijo

que le mandaste un mensaje

diciéndole que habías tomado

una decisión

y ella pensó que querías

suicidarte.

estefanía: más bien decidí

regresar a mazatlán.

mauricio: y qué bueno.

oye, por lo que veo

eso de ponerle distancia

a sebastián no ha servido

de nada, ¿verdad?

estefanía: [llora]

fue un fracaso total.

creo que nunca voy a superar

que lo perdí.

mauricio: pues, tienes

que intentarlo, estefi,

porque no puedes seguir así.

estefanía: pero no quiero,

no quiero hablar de eso.

[llora]

mejor cuéntame por qué

estás viviendo aquí

con octavio.

mauricio: ay, no creo

que sea conveniente.

es duro de asimilar

y puede afectarte.

estefanía: ¿más que haber visto

a sebastián?

¡papá!

darío: princesa.

estefanía: ¿por qué maltrataste

así a mi hermano?

le dijiste que iba a presentar

su proyecto frente al consejo

de administración,

pero en realidad citaste

a los empleados de limpieza.

lo humillaste y también

a los propios trabajadores.

darío: lo que pase entre él

y yo no tiene nada que ver

contigo.

estefanía: te equivocas,

es mi hermano y lo que le hagas

a él me lo haces a mí.

darío: no, no, de ninguna

manera, princesa--

lo que hice con mauricio

fue solamente parte

de su entrenamiento.

estefanía: ay, por favor.

darío: si pretende ser

presidente de la empresa

debe demostrar que es fuerte

y capaz de sobreponerse a todo.

estefanía: mentira,

le dijiste que ibas a nombrar

director general a sebastián.

darío: ¿y lo primero que se

le ocurrió fue refugiarse

en las faldas de su hermana?

¡es lo mismo que hacía

con tu madre!

está muy lejos de ser

lo que espero de él.

teresa: buenos días,

doña leonora.

todos: buenos días.

juan: ¿dormiste bien, gordita?

sebastián: ¿cómo amaneciste,

mamá?

teresa: eh, siéntese, por favor,

ya está listo el desayuno.

leonora: ¿hace cuánto

que no me siento a la mesa

con usted, señor oropeza?

desde que las ilegítimas

llegaron a arruinar mi vida.

claro, ahora más bien

son como paracaidistas.

invasoras que llegaron

con otros animales en manada.

juana bárbara: abusada, señora,

me está haciendo encabritar

y le echo encima la chiva.

leonora: ¿de verdad ustedes

creen que yo voy a compartir

mis alimentos con ustedes?

juan: a ver, gordita,

tú dijiste que las aceptabas.

leonora: solo porque maría

se fue y necesito gente

a mi servicio.

[música]

[música]

victoria: mm,

¿y por qué no quisiste acompañar

a tu señora madre ahí a la mesa?

sebastián: porque quería estar

con mis hermanas,

bueno, con la mayoría de ellas.

juan: a ver, todos,

aprovechando que no está

leonora.

a ella no le digan nada

sobre el medialuna, ¿ok?

ni que estamos en--

teresa: ¿en la calle

de la amargura?

fernando: tío, va a ser difícil

mantener esa mentira.

para empezar, a simple vista,

se nota que el hotel

está inservible.

juan: claro.

pero si leonora se entera

que el seguro no nos va a dar

ni un centavo...

victoria: no, hombre,

pues le va a dar el patatús.

teresa: ¿qué?

todos estamos de acuerdo

en guardar el secreto, ¿verdad?

juan: claro, claro.

sebastián: sí, todos.

teresa: bueno, ánimo,

a desayunar que la--

que la tripa ruge.

todos: sí.

soledad: este chicharrón

huele riquísimo, teresa.

teresa: [ríe]

es que es receta

de mi mamacita.

juan: [ríe]

teresa: ¿qué te pasa?

bárbara: ¿qué pasó,

juana melolenga?

¿se te olvidó dónde estaba

la boca o prefieres comer

por las orejas?

juan: a ver, mi hija, venga.

ahorita, mi hija.

soledad: no.

todoelmundo: pues, vámonos

porque aquí va a arder troya,

pupilo.

mundito: ¿y eso queda cerca

de aquí?

>> no, mundito,

eso fíjate que queda

por grecia y--

todoelmundo: no, no.

>> luego lo googleamos.

sí, vámonos.

todoelmundo: mira, te voy

a explicar, mundito.

mauricio: ¿qué quieres, papá?

darío: [carraspea]

que

regreses a la casa.

mauricio: me lo pides

solo para darle gusto

a mi hermana.

darío: ella me hizo entender

que me

excedí contigo.

mauricio: ¿en serio?

darío: estoy convencido

de que para formar un hijo

fuerte, tenaz, rudo,

hay que educarlo, justamente,

con rigor,

con disciplina.

así crecí yo.

mauricio: eso es obvio.

darío: tu hermana tiene razón.

reconozco que me

extralimité.

te ofrezco una disculpa,

mauricio.

mauricio: está bien, papá,

queda olvidado.

darío: vámonos a la casa

como la familia que somos.

mauricio: [ríe]

no, gracias, estoy bien aquí.

darío: hice a un lado mi

orgullo para hablar contigo,

¿y tú no puedes hacer lo mismo?

mauricio: si quieres

que me vuelva fuerte,

tenaz, rudo,

necesito valerme por mí mismo.

darío: me parece bastante

sensato y estoy de acuerdo.

¿nos vamos, hija?

estefanía: ahorita te alcanzo,

daddy.

darío: no sabes el gusto

que me da tu regreso a mazatlán,

princesa.

estefanía: mi papá no fue

sincero contigo.

los dos nos dimos cuenta.

y si por mí fuera,

tampoco regresaría con él

a la casa.

pero él es tan frágil como yo

y--y nos necesitamos,

¿me entiendes, mau?

>> la buena noticia

es que la inflamación

del cerebro cedió.

victoria: entonces, ¿ya va

a sacarla del coma?

>> todavía no.

pero, además, es mi deber

prepararlos para cuando

juana inés despierte.

sebastián: ¿a qué se refiere?

>> ignoramos las secuelas

que haya ocasionado el golpe

y vamos a descubrirlas

hasta evaluarla,

estando en sus cinco sentidos.

juan: y, ¿cuál puede ser

el riesgo?

>> puede haber daño neuronal.

victoria: ¿y--y cómo sería

ese daño neuronal?

>> prefiero no especular.

vamos a esperar a que juana inés

se encuentre consciente.

>> en este momento,

la paciente juana inés oropeza

se encuentra con mauricio

iriarte.

bárbara: es mi chance,

me toca entrar con la monjita.

victoria: oye, quieta.

bárbara: ¿por?

victoria: ay, pues porque

me da a mí.

ay, sí, yo ya tengo un buen

que no me toca.

[celular]

ay, espérense.

bueno.

bárbara: no, la que se fue

a la villa perdió su silla, ¿eh?

soledad: bueno, bárbara,

¿qué onda contigo?

andas bien rara, ¿eh?

bárbara: uy, como dijo la olla.

¿quién es la que está más rara?

[ríe]

mauricio: fue increíble.

nunca me imaginé

mirar a mi papá a los ojos

y poderle decir:

"estoy bien aquí".

[ríe]

me siento orgulloso de mí mismo.

mandé a la goma

al señor poderoso

con todo y sus millones

y su prepotencia.

bueno, aunque--

bárbara: achis.

no sabía que andabas por acá,

qué curado, ¿no?

mauricio: ¿qué cosa?

bárbara: pues, así,

toparnos como el destino, ¿no?

no al destino, es que estuve

un sueño y me columpié,

luego hice bíceps

y la leona desayunó sola

y su alma--aunque no creo

que tenga alma.

cuánto sueño, ¿verdad?

victoria: pues, la verdad,

cambiaste un chorro.

antes siempre andabas así

como que muy cuca.

estefanía: ay, no tiene caso

arreglarse demasiado

cuando trabajas

en las comunidades

más pobres de chiapas.

victoria: no, pues es que

me cae que hasta estás

más flaquita.

y eso sí está cañón.

pero a ver, cuenta,

¿por qué te retachaste?

estefanía: no sé si hice bien.

victoria: es mejor estar

con la banda que te quiere.

estefanía: regresé

por sebastián.

victoria: y, ¿vas a retomar

tu compromiso con él?

estefanía: no, claro que no.

pero es que lejos de él,

sentía que me moría.

victoria: pues, sí.

agarraste y me dijiste

que morías de amor.

estefanía: aquí por lo menos

respiro el mismo aire

que sebastián.

lo amo.

lo amo, pero no puedo

estar con él.

octavio: [gime]

soledad: ahora sí se pasó

con la carrilla mi suegra.

y eso que la he aguantado

bien mucho, ¿eh?

¿cómo ves que no me deja

ni comer?

octavio: ¿qué?

calmada, venada.

soledad: es que ¿cómo me calmo?

me hace hacer cosas.

ay, ay--

octavio: ¿así como poseída

o qué?

soledad: sí.

sí, no quiero mover la mano

y ella no sé cómo le hace

para que la mueva,

como si yo fuera su títere,

pues.

hace rato me volvió a embarrarme

el taco de chicharrón

en el cachete.

octavio: [ríe]

soledad: luego iba--

luego iba a juzgar

e hizo que tirara las papitas.

octavio: ah, la bestia,

sí está bien gacho eso.

>> ¿qué hubo, vato?

octavio: ey.

>> pues, aquí te traigo

unas chelas.

octavio: órale.

soledad: ay, qué rico.

ay, muero de sed.

octavio: ¿qué húbole, mi sol?

soledad: ¿ves? ¿ves? ¿ves?

¿ves lo que te digo?

>> eh, pues yo creo

que mejor me voy porque

como que tienen que hablar, ¿no?

ánimo.

soledad: ¿ves?

ya.

ya, ya entendí

lo que se trae tu mamá.

octavio: ¿qué?

soledad: es que no quiere

que coma porquerías

ni que tome alcohol por el bebé.

por nuestro bebé.

felicia: señorita,

aquí la buscan.

estefanía: sebastián.

[música]

[música]

estefanía: ay, perdón, perdón,

me dejé llevar.

por un momento, pensé que

estabas aquí para regresar

conmigo.

soy una estúpida.

sebastián: no, no, no.

por favor, estefanía, mira--

estefanía: ¿a qué viniste?

sebastián: cuando cancelaste

la boda no me diste oportunidad

de hablar, simplemente

desapareciste.

estefanía: ¿y qué pensabas

decir?

¿querías explicarme

por qué me dejaste de amar?

a ver, te escucho.

me pediste que me casara

contigo, dijiste que me amabas,

todo parecía maravilloso,

pero...

después me di cuenta

que era mentira.

sebastián: no.

te juro que te amaba.

estefanía: y, entonces,

¿qué pasó?

sebastián: es que, de verdad,

jamás fue mi intención

lastimarte.

estefanía: pero lo hiciste,

sebastián.

me destruiste.

eras todo en mi vida,

mi primer pensamiento

en la mañana y el último

antes de dormir,

eras mi luz, mi motor.

ahora se perdió la esperanza

para mí, no veo una salida

en el túnel, sebastián.

mi vida se terminó.

sebastián: no, no, no,

por favor, ni lo pienses.

a ver, estefanía,

yo siento mucho que estés así.

y sabes perfectamente

que cuentas conmigo para--

estefanía: para formar

una familia, pasarla juntos

hasta el final.

no, ¿verdad?

sebastián: ya.

yo--

estefanía: mejor vete,

sebastián.

quiero estar sola.

victoria: ay, respirar

el mismo aire que sebastián.

eso me soltó estefanía.

teresa: híjole, a mí se me hace

que anda muy mal.

¿no dijo que iba a morirse

de amor?

victoria: pues, ¿qué te digo?

si ya no es la misma, madrina.

entonces también yo siento

que ya quiero morirme de amor.

teresa: ay, no--

no, no, no, juana victoria.

tú vas a sobrevivir, mi hija.

vas a salir adelante

porque eres fuerte, porque--

porque eres decidida.

victoria: ay, hazme la buena.

no soy tan fuerte como crees.

me duele--me duele un chorro

lo de estefanía.

y, además, me parte el corazón

estar lejos del amor de mi vida.

y para colmo no sabemos

cómo va a salir juana inés

del dichoso coma.

juan: les fallé, hija.

quería--quería darles todo

y ahora no tengo un peso.

soy un fracaso.

me siento tan, tan avergonzado

con ustedes.

no tienes idea lo que me duele

que estés así.

tengo--tengo mucho miedo

de lo que pase

cuando despiertes.

si leonora me siguiera

queriendo, podría sobrellevar

mucho mejor todo.

ay, mi amor.

pero mi relación con ella

va de mal en peor.

la verdad es que no sé

qué haría sin el apoyo

de ustedes, de mi hijos,

de mi hermano.

[suspira]

yo creo que sin ustedes,

me estarían enterrando

en este momento.

corazón.

[llora]

no soportaría si algo malo

te llegara a pasar.

por favor, cuando despiertes,

vuelve a ser la misma de antes,

amor.

por favor.

[llora]

soledad: tu mamá tiene bien

mucha razón.

ahora que ando esperando

un morrito, tengo que cuidarme,

nada de comidas locas,

se acabó el alcohol y el café,

y adiós a la comida chatarra

y a los irritantes

y a las grasas.

[alerta de mensaje]

¿qué hacemos?

ya, se supone que ya estamos

embarazados y nada,

que nos deje en paz mi suegra.

octavio: quiero que te alimentes

bien, mi luna, mi sol,

mis estrellas, para que

nuestro plebe nazca bien

y sanote.

o si es plebita, pues sanota.

soledad: [ríe]

[alerta de mensaje]

octavio: ¿y si nos aventamos

el tiro y tenemos un plebito

de verdad?

de una vez, para que mi mamá

nos deje tranquilos.

[alerta de mensaje]

soledad: ¿me quieres hacer

desatinar o me tiras carrilla?

estás loco, mi hijo.

bárbara: ay, mau,

todo eso le cayó encima

a juana inés.

qué bueno que mi monjita

adorada la libró, ¿no?

has de andar bien agüitado

por tu negocio, ¿a que sí?

mauricio: la dolorosa fue

mi refugio durante dos años.

llegando aquí, me cambiaba

de ruta y era yo mismo.

me--me liberaba.

bárbara: no tires la toalla,

mau, todavía te faltan

muchos rounds.

mauricio: [gime]

perdón, perdón, perdón.

bárbara: no, pues si estoy

bien a gusto.

tú tómate tu tiempecito.

esto se arregla de volada.

nomás hay que ponerle el techo,

arreglar la barra.

mauricio: conseguir los muebles,

la mercancía.

bárbara: pues, sí,

pero ni ha de ser tanto.

y tienes la lana, ¿no?

mauricio: no, me gasté

todo lo que tenía en el banco.

bárbara: achis, achis.

¿y en qué?

mauricio: en al cuenta

del hospital de juana inés.

bárbara: ¿qué?

oye, qué fregado,

yo pensé que tenías más dinero.

mauricio: no.

bárbara: es que te pasas

de bueno, mau.

nunca pensé que existiera

un vato así.

mauricio: ¿sin un peso

en el banco?

bárbara: si eres hombre

de carnita, hueso y músculos.

eres bien perrón.

mauricio: gracias.

darío: ¡te prohíbo

que te vuelvas a acercar

a mi hija, infeliz!

sebastián: ¡no me toques!

¿qué te pasa, darío?

darío: ¡haría lo que fuera

para evitarle un sufrimiento

a mi princesa! ¡y lo sabes!

¿por qué fuiste a verla?

sebastián: ¡solo quería saber

cómo estaba!

darío: ¡está muy mal!

y todo es por tu culpa.

si te vuelves a acercar

a estefanía,

lo vas a pagar muy caro.

leonora: ¿qué pasa?

¿por qué tanto grito?

darío: vigila que tu hijo

no se le vuelva a acercar

a estefanía.

leonora: ¿regresó a mazatlán?

¿fuiste a verla?

¿qué pasó?

a ver, mi hijito,

solo aquí podemos tener

algo de privacidad,

el resto de la casa

está invadido por gallinas

y por paracaidistas

y animales de todos--

sebastián: a ver, mamá,

no estoy de humor, ¿sí?

leonora: a ver, ven.

cuéntame exactamente

qué fue lo que pasó

con estefanía.

sebastián: llegó a casa

de octavio para ver a mauricio.

leonora: y la buscaste

para retomar el compromiso

con ella.

sebastián: no, no, no, mamá,

no inventes, por favor.

fui...

fue un error.

leonora: bueno, como sea,

la visitaste y eso quiere decir

que todavía hay algo

entre ustedes y que pueden--

sebastián: no, mamá, no, no,

no me interesa nada

con estefanía.

además, oíste a darío,

ni siquiera puedo acercarme

a su hija.

leonora: bueno, pero ¿ella

qué dice?

sebastián: tampoco quiere verme.

leonora: pero no puede ser,

está enamorada de ti.

sebastián: a ver,

perdón, mamá, no me interesa

hablar del tema, ¿sí?

[llaman a la puerta]

darío: soy yo, princesa.

estefanía: pásale.

darío: buenos días.

¿cómo dormiste?

felicia, las maletas

sobre la cama.

felicia: sí, señor.

darío: mira.

mira qué hermoso día.

retírate.

felicia: sí, señor.

darío: ahí, ahí, ya, ya, ya.

retírate.

ve.

lo encargué para ti.

mira este vestido.

¿no te gusta?

estefanía: gracias, pero...

mi alma está muerta.

no hay nada que puedas hacer.

darío: ya, por favor, no--

no hables así,

vas a salir adelante.

solo déjame ayudarte, por--

por favor, permíteme ayudarte.

estefanía: nadie puede.

darío: a ver, a ver, no--

¡no te pongas así

por un imbécil como sebastián!

afuera, mi amor,

hay muchos hombres

superiores a él y esperándote.

estefanía: para mí no existe

ni existirá más hombre

que sebastián, papá.

[llora]

daddy, déjame sola, ¿sí?

por favor.

[llora]

darío: no.

cualquier cosa,

lo que necesites, avísame.

estefanía: ya no hay nada

que puedas hacer por mí, daddy.

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