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Hijas de la Luna Capítulo 32

Univision28 Nov 2019 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

[trueno]

margarita: hotel media luna,

buenas noches.

¡juan!

victoria: ay, pon el altavoz,

margarita.

soledad: papá, ¿cómo está

juana inés?

juan: bueno, dentro

de los males, el menor.

tiene herpes trigeminal.

victoria: herpes "tigre"...

¿qué dijiste?

juan: pues, es un herpes

en el trigémino,

es un nervio que está

en la cara.

bueno, eso nos dijo el doctor.

soledad: pero ¿se va a aliviar?

juan: claro, se va a poner

muy bien.

victoria: ay, qué bueno,

pues, sí les dije.

teresa: gracias a dios,

gracias a dios.

juan: solo que el proceso

de sanación va a ser lento,

pero en unas semanas

va a quedar como si nada,

mi niña.

victoria: ay, papá, pues,

ya muero por apapachar

a mi hermanita.

margarita: oye, juan--juan,

¿y cuándo regresan a mazatlán?

juan: lo más pronto posible.

xavier: ¿ya viste la noticia

del huracán?

juan: ¿de mi tocaya, juana?

teresa: pues, según esto,

viene rudísimo, juan.

juan: bueno, pero las últimas

noticias dicen que su curso

es hacia california, ¿no?

bárbara: así que ábranse,

piojos.

ahí les va el peine.

juan: bueno, sí, nos vemos

pronto.

xavier,

te encargo a mis hijos, ¿sí?

bárbara: ¿y ahora a quién

le hablas?

juan: a leonora.

bárbara: ay, sí, ni falta hace

que nos pases a la doña esa, eh.

nomás, salúdala de nuestra parte

y muy de pasadita.

juan: le he estado marcando

muchas veces y no me contesta.

bárbara: qué raro,

igual está encabritada y no

quiere hablar contigo,

para variar.

[teléfono]

[truenos]

fernando: cálmate

y no hagas ninguna estupidez.

sebastián: yo estoy muy calmado.

sé que no tienes el poder para

conseguir una primera plana

en un periódico de circulación

nacional,

ni contactos en el sector

turismo de estados unidos.

solo dime, ¿quién te paga para

que sea su chivo expiatorio?

ernesto: nadie.

sebastián: ¡mira!

fernando: ey, sebastián.

sebastián: a ver,

¿de dónde has sacado dinero

si llevas años en bancarrota?

el video de mis hermanas,

por ejemplo,

debió salirte carísimo.

¿cómo conseguiste el veneno para

desprestigiar al media luna?

ernesto: quizá viví

en la miseria para ahorrar

dinero,

no tienes idea de lo que puede

hacer un hombre...

con la sed de venganza.

siempre pensé que la mejor

revancha en contra de tu padre

sería que perdiera

a su amado hijo.

sebastián: me las vas a pagar,

infeliz, por todo lo que le has

hecho a mi familia.

fernando: ¡ey!

>> ¡no te muevas!

fernando: ¡suéltenme!

ernesto: ¡suéltame!

dile a tu padre

que esto no ha terminado.

fernando: ¿sebastián?

sebastián, voy a pedir

una ambulancia, ¿sí?

sebastián: no, no, no.

no, estoy bien, no es necesario,

estoy bien.

fernando: ¿seguro?

mauricio: otro...

octavio: mi sol, mi luna

y mis estrellas...

pues, la mera verdad,

sí me hacía [...] en la cama.

mauricio: [ríe]

octavio: y lo de los tacones,

nomás quería saber qué se

sentía treparse en esos zancos

de circo.

pero te juro

que no lo volví a hacer.

mauricio: [balbucea]

octavio: ¿me perdonas?

al cabo, con todo y todo,

me volví un compa más o menos

normal, ¿que no?

mauricio: [ríe]

eres--eres un idiota,

octavio, ya.

octavio: amigo...

soledad: jericalla.

[llanto de bebé]

¿me ocupo de hablar contigo?

mauricio: ¿jericalla?

octavio: uy, ya se me armó.

mauricio: no, pues, ¿sabes?,

mira...

[silba]

órale.

[llanto de bebé]

octavio: qué bueno que viniste,

sol,

porque tengo que hablar contigo.

soledad: yo primero.

mauricio: no, no, no, no, deja

que octavio hable primero porque

lo suyo es realmente grave.

octavio: mi sol, mi luna...

mauricio: mis tacones...

[llanto de bebé]

octavio: es que no sé si mi mamá

te dijo que mojé

la cama hasta...

soledad: octavio, escúchame,

tu mamá quiere

que tengamos burritos,

o sea, que le demos nietos.

[llanto de bebé]

bárbara: ¿en serio 12 horas, pa?

juan: sí, mi amor, mañana en la

mañana estamos en mazatlán.

bárbara: ay, ¿y si mejor nos

aguantamos al vuelo de mañana?

vamos a llegar todos

"endalgados".

juan: no, mi amor,

porque a lo mejor ya mañana

no van a dejar salir los vuelos

a mazatlán por el huracán.

¿cómo va tu hermana?

bien, ¿verdad?

va dormidita, qué bueno.

[truenos]

leonora: ay, no, no, no.

no, no, no.

[llaman a la puerta]

ay, ¿y ahora qué?

¡darío!

darío: ¡leonora!

leonora: pasa, pasa.

darío: vine para llevarte

a san diego.

leonora: ¿y eso?

darío: tenemos que irnos ya,

antes de que cierren

el aeropuerto de mazatlán.

leonora: ¿cambió de dirección

el huracán?

darío: no, es mejor prevenir.

empaca una maleta, vámonos,

leonora.

leonora: pero es que antes

tengo que avisarles

a sebastián y al señor oropeza.

darío: tu hijo y tu marido

deberían de estar aquí

cuidando de ti, ¿no?

leonora: pues, sí, pero ya sabes

que la prioridad de ambos

son esas ilegítimas.

darío: entonces, ¿por qué

quieres tener consideraciones

con ellos?

leonora: sí, tienes razón.

hasta la empleada se largó

en cuanto supo del huracán.

voy por mi maleta, el pasaporte

y la visa, no--espérame.

soledad: pero lo peor es

que todo el tiempo

ando oyendo un bebé

chille y chille.

octavio: solecita,

me estás vaciando, ¿da?

soledad: ¿cómo crees que voy

a echar carrilla con eso?

tu mamá de a tiro

no me deja en paz.

octavio: bueno, la verdad,

ella sí era media intensa.

soledad: y no nomás eso, eh.

también se anda metiendo

en mi cabeza

y hasta tengo alucinaciones.

el otro día vi lombrices

en una lata de atún.

octavio: ¿lombrices?

¿no sería espagueti?

soledad: ¡ay, que la chintrola!

que no, eran lombrices.

mira, jericalla,

tu mamá quiere nietos y no sé

cómo quitármela de encima.

¿qué?

chanza crees qué nomás

lo inventé para amarrarte

con un hijo, ¿verdad?

octavio: no, hombre,

¿cómo que eso?

soledad: octavio,

estoy enamorada de ti

y ni de chiste te obligaría

a estar conmigo embarazándome.

octavio: pues, sí, pero...

soledad: todo es cierto,

ella escribió "nietos"

en el espejo,

que me jala la cobija,

que se la pasa diciendo a cada

rato: "nietos, nietos, nietos".

octavio: sol, te creo.

y ahorita que lo pienso...

sí me cuadra que mi mamá

ande en esas.

soledad: ¿sí?

octavio: fue justo

lo que me dijo antes de morirse.

pues, que le dolía mucho

irse sin conocer a sus nietos.

ambos: yo no quiero tener hijos

todavía.

soledad: hijo, no seas copión.

octavio: te amo, mi sol,

mi luna, mis estrellas.

[música]

[música]

leonora: seguro siguen a las

carcajadas por lo del video,

pues, fíjense, que el que ríe

a lo último ríe mejor.

a que ninguna tiene un amigo

tan poderoso como darío uriarte.

en cambio, yo,

no quiero presumirles,

pero me invitó en su avión

privado a san diego, california.

¿qué tal, eh?

¿envidia o coraje?

[truenos]

fernando: eres más necio

que juana inés,

y mira que ya es decir.

ahí mismo le hubiéramos dicho

a soledad que te curara.

sebastián: estoy bien,

no llegó a abrirme.

fernando: el colmo,

de nada sirvió el culatazo

que te dio el guarro ese.

sebastián: claro que sí,

confirmé que hay alguien más

arriba dando órdenes,

alguien muy importante.

[gruñe]

fernando: sí,

¿y por qué estás tan seguro?

sebastián: a ver...

¿viste la facha de ernesto?

fernando: pues, sí,

bastante desaliñado,

parecía un limosnero.

sebastián: un tipo así,

viviendo en un muladar,

¿le paga a tres guaruras

armados?

no, al final el guarura

le ordenó: "vámonos".

fernando: entonces, ernesto

no es jefe de los guaruras.

sebastián: no, claro que no.

te digo, está detrás es un tipo

poderoso con mucho dinero

e influencias.

fernando: pero ¿quién odia tanto

a mi tío juan

como para contratar a alguien

como ernesto para que se eche

la culpa?

victoria: vamos a prepararles el

arroz que les gusta, pero, pues,

ni modo que nomás les demos eso.

es como si fuéramos a china

y nos trajeran a dieta, ahí,

de puro chile habanero.

teresa: no, pues, eso sí.

victoria: no, si vinieron

a méxico es para conocer

lo nuestro.

además de a juana inés, claro.

así que vamos a prepararles

comida mexicana, ¿sí?

teresa: ¡sí!

unas enchiladas, picadito,

pozolitos, las quesadillas,

unos taquitos...

margarita: voy a ver si

todoelmundo y mundito ya

pusieron las mesas para la cena

de los chinos.

teresa: sí.

victoria: [llora]

teresa: ¿la cebolla, hija?

victoria: ay, ojalá.

es el dolor tan cañón

que siento aquí adentro,

a veces no puedo ni aguantarme.

margarita: traigo un recado

para ti, juana victoria.

victoria: ay, la mugre cebolla.

¿qué recado?

margarita: que sebastián

quiere verte en su oficina.

radio: "y tomen sus precauciones

porque el huracán juana

sigue su trayectoria

nor-noroeste hacia la península

de baja california.

es categoría cuatro

en la escala saffir-simpson,

con vientos máximos

de 220 km/h."

bárbara: pobre, pasa por allá.

pero lo bueno es que la mentada

juana no va a entrar a mazatlán.

juan: no, ya serían muchas

desgracias sobre nosotros, ¿no?

bárbara: pues como dice la raza,

nos llovería sobre mojado,

¿que no?

juan: traes mi teléfono,

¿verdad, mi amor?

márcale otra vez a leonora,

ándale.

bárbara: ¿en serio, pa?

juan: sí, mi hijita.

bárbara: lo hemos intentado

como 483 veces.

juan: [ríe]

ándale, mi amor, marca.

tu hermana va bien, ¿verdad?

a ver, échale un ojo.

sebastián: intenté hablar

con mi mamá, te lo juro,

pero estaba sedada

y dijo el doctor--

victoria: ya, por favor,

ya deja eso en paz.

sebastián: pero ¿cómo me pides--

victoria: ¿para qué haces sufrir

a tus papás así en balde?

tú y yo no vamos a volver.

sebastián: pero tú dijiste

que terminabas conmigo

porque estabas harta

de la relación secreta.

si yo hablo con ellos

puedo explicarles--

victoria: que no, sebastián, no.

sebastián: no, pues, entonces,

yo no entiendo qué pasa.

victoria: mira, no te lo

arrolles en la cabeza,

lo nuestro es imposible y ya,

punto final, ya.

sebastián: no, no, no,

nada de eso.

yo me--

yo exijo que me digas la verdad.

victoria: ¿tú de cuándo acá

tienes derecho a exigirme algo?

sebastián: desde que me enamoré

de ti y tú de mí.

victoria: ya, por favor,

entiende las cosas.

sebastián: no, es que no puedo

entender algo que ignoro.

[truenos]

juana victoria...

si cruzas esa puerta quiere

decir que de verdad se acabó

y para siempre.

[música]

[música]

soledad: ¿tienes protección?

octavio: pues, luego.

¿listo, muchacha?

pues, ahora...

¡no están!

aquí los dejé.

seguro que aquí los dejé.

¿dónde están, pues?

soledad: ya sé.

tu mamá.

octavio: ¿será que ella

los desapareció?

soledad: pues, ¿no ves

que tu mamá quiere nietos?

octavio: sí, cierto.

soledad: tu mamá no va a dejar

darnos gusto...

pues, para que le demos

gusto a ella.

[llaman a la puerta]

sebastián: ¡mamá!

¿mamá?

[truenos]

¿dónde estará?

mauricio: hola, inés,

qué bueno que estás bien

y no tienes nada grave.

inés: gracias, mau.

hueles como el padrecito

que nos visitaba al convento.

[ríe]

juan: ¿y ahora?

¿y ahora a estos qué les pasa?

soledad: a ver, a ver, a ver,

lo ocupo un segundito, eh.

mira, mi hija, ay,

tienes fans hasta en china.

mi hija, te admiran bien mucho,

eh.

bárbara: ay, chido, chido.

sor bikini y su bailecito...

en monjas yo veo la pura cura.

inés: ay, santa rosa

de las trenzas,

¿por qué me dejas pasar

más vergüenza?

bárbara: look, look...

ella, la juana inés.

ella.

sí, bato, ella es ella.

>> ¿sor inés?

bárbara: ah, pues, sí, hombre.

>> ¡sí es!

¿no, inés? sí, es.

>> no es.

sebastián: pa.

juan: ¿qué pasó?

sebastián: desde anoche,

mi mamá no está en la casa.

juan: y ¿adónde se fue?

sebastián: ni idea.

juan: ¿cómo?

xavier: acabo de ver

en las noticias,

el huracán juana

cambió su trayectoria,

viene directo a mazatlán

y es categoría cinco.

¡va a tocar tierra

hoy en la noche!

juan: leonora...

¡leonora! ¡leonora!

leonora: seguro siguen a las

carcajadas por lo del video.

pues, fíjense, que el que ríe

a lo último ríe mejor.

a que ninguna tiene un amigo

tan poderoso

como darío uriarte,

en cambio yo,

no quiero presumirles,

pero me invitó en su avión

privado a san diego, california.

¿qué tal, eh?

¿envidia o coraje?

juan: no puedo creer

que se fue con el imbécil

de darío sin avisarme.

[música]

mayor: ya revisamos este lugar

y es seguro para que se

resguarden, señores.

juan: muchísimas gracias, mayor.

mayor: estamos para servirle,

señor oropeza.

juan: gracias.

mayor: permiso.

xavier: no tarda en tocar tierra

el huracán.

inés: santa maría auxiliadora,

apiádate de nosotros, señora.

santa bárbara, doncella,

líbranos del rayo

y la centella.

santa encarnación,

que no nos toque inundación.

victoria: ¿qué significa eso

de categoría cinco?

xavier: son vientos de 250 km/h

o más.

soledad: ájalas.

bárbara: ay, pues,

viene bien perrona la juana.

mauricio: bien perrona,

¡bien perrona!

inés: ¿por qué mauricio

está borracho?

octavio: su papá se portó bien

mal con el bato.

hasta se salió de su casa.

juan: a ver, ¿qué hacen aquí?

vámonos todo mundo al refugio.

al refugio, al refugio, vámonos.

al refugio, vámonos ya todos.

¡todos al refugio!

¡mete, mete!

[truenos]

inés: ¡mauricio!

¡mauricio!

juan: en lo que llevo de vida

jamás habíamos tenido un huracán

de esta magnitud aquí.

mundito: tengo miedo.

bárbara: ¿qué se te perdió

para angustiarse?

victoria: ¿y juana inés?

¿no vieron a juana inés?

octavio: tampoco está

el mauricio.

victoria: pero, pues,

¿dónde se metieron?

bárbara: no, es que andaban allá

arriba en el lobby

cuando nos jalamos para acá.

juan: ¡juana inés, hija!

soledad: es que somos bien

melolengos.

¿cómo permitimos que se escapara

otra vez?

sebastián: voy a buscar a la

sala de máquinas, ¿sí?

xavier: y yo voy a asomarme

al área de servicio.

octavio: ay, lo peor de todo

es que mauricio andaba hasta

las chanclas

victoria: ¿qué?

octavio: le dije que no pisteara

tanto.

fernando: ¡es que no puede ser!

en medio del huracán y borracho.

sebastián: no, por allá

no están.

xavier: tampoco en el área

de servicio.

teresa: entonces, ¿qué?

xavier: no sé.

teresa: se quedaron fuera

de este lugar

que es la parte más segura

del hotel.

margarita: pero

¿cómo que afuera, por dios?

teresa: no sé.

margarita: es muy peligroso,

oigan nada más el viento.

sebastián: bueno, igual

y mauricio agarró camino

y juana inés lo siguió.

raimundo: pero ¿por qué?

sebastián: porque está enamorada

de él.

bárbara: vete a la vaina,

sebastián.

¿de dónde sacas eso?

sebastián: es cierto...

¿o no, juana victoria?

victoria: pues, sí.

pero bueno, ya estuvo bueno

de tanto chisme.

hay que ir de volada

a buscarlos.

sebastián: a ver, no,

juana victoria.

victoria: si no te estoy

pidiendo permiso, fíjate,

¿o qué, me vas a detener?

sebastián: si hace falta, claro.

es por tu bien.

vamos a ir octavio, fernando,

raimundo y yo.

victoria: ah, ¿sí?

¿y a ti quién carambas

te nombró el jefe?

xavier: sebastián tiene razón,

es más conveniente

que vayan los muchachos.

juan: estoy de acuerdo, mi amor,

mejor quédate aquí, hija, ¿sí?

victoria: está bueno, papá.

tú sí sabes decir las cosas,

no como otros.

sebastián: vámonos.

teresa: ¡se cuidan mucho,

muchachos!

margarita: ¡que dios

los proteja!

bárbara: ¡ya suéltame!

cómo me hace cabritar

la monjita.

puras preocupaciones

con sor escapista.

mayor: a ver, momento,

¿adónde van?

sebastián: en el refugio falta

mi hermana y un amigo,

vamos a buscarlos.

mayor: lo siento,

pero no pueden salir.

octavio: a mi compa

se le pasaron los tragos,

¿qué tal si le pasa algo, jefe?

mayor: lo entiendo,

pero somos responsables

de los que están aquí adentro.

fernando: mayor, la muchacha

está enferma y necesita

cuidados.

mayor: lo entiendo, lo siento.

si los dejo ir y les pasa algo,

yo voy a ser el responsable.

raimundo: le juro que nos

cuidamos, oficial,

pero no podemos dejarlos

así nomás, a la buena de dios.

mayor: a ver, díganme una cosa,

¿han vivido un huracán categoría

cinco alguno de ustedes?

no, ¿verdad?

el viento es tan fuerte

que arranca árboles de raíz,

con algunas rachas

llega a levantar coches

por los aires y eso

sin contar con las inundaciones.

sebastián: pues, yo no estoy

dispuesto a dejar morir

a mi hermana y a mi amigo.

mayor: a ver, a ver...

¡no me obligue a esposarlo,

por favor!

fernando: sebastián, cálmate,

solo hacen su trabajo, ¿sí?

tranquilo.

mauricio: [grita]

¡maldito huracán!

inés: ¡mauricio!

¡mauricio!

¡mauricio!

¡mauricio!

ay, dios mío, donde quiera

que esté mauricio,

por favor, cuídalo.

[truenos]

¡mauricio!

¡mauricio!

¡mauricio!

radio: y para la llegada

del huracán juana

te damos las siguientes

recomendaciones.

prepara un botiquín de primeros

auxilios, ten a la mano

alimentos enlatados

y agua purificada o hervida

en envases con tapa.

coloca los documentos

importantes en bolsas

de plástico.

mantén una radio de pilas

encendida para recibir

información e instrucciones

de fuentes oficiales.

desde el interior de tu casa

protege vidrios y cristales

con cinta adhesiva

colocada en forma de x

y corre las cortinas.

victoria: ay, no, dios mío,

por favor, protégeme

a juana inés y a mauricio.

bárbara: ¿y tú creyendo

que la tragedia

era por los pobres chinos?

soledad: ey, pero luego

ya le entendí bien

cuando vi el tatuaje

del morro ese.

además, ni que mis visiones

fueran en high definition.

sebastián: estuve a punto

de golpear a ese mayor.

raimundo: sí, pero él tiene

razón,

prefiere salvar la vida

de 15 personas que las de dos.

octavio: espérate, rai,

ni lo digas.

el compa y juana inés

van a estar bien.

raimundo: ojalá, porque nosotros

no podemos hacer nada.

juan: más que esperar.

es que mi pobre juana inés,

apenas le hicieron sus estudios,

y parece como si el destino

se estuviera ensañando con ella.

xavier: no, no, juan, el destino

no tiene saña.

juan: bueno, como le llames,

no sé, dios, universo, karma,

como sea, ya.

sebastián: ven, acompáñame

al cuarto de máquinas.

vamos.

fernando: ¿otra vez?

mundito: ¿cuánto va a durar

el huracán?

todoelmundo: o sea, a lo mejor

toda la noche, mundito.

teresa: pero no te preocupes,

eh, aquí estás seguro, mi amor.

sebastián: bueno,

¿ya averiguaste sobre mi mamá?

xavier: yo también estoy

preocupado por leonora,

pero no quise preguntarte

frente a los demás.

juan: está bien, de hecho,

se encuentra fuera de peligro,

¿ya?

xavier: pero ¿dónde está?

sebastián: papá, deja de hacerte

el misterioso.

juan: me duele, hijo,

¿qué quieres que haga?

descubrí dónde está porque

olvidó su teléfono y escuché

una de sus grabaciones.

leonora está con darío

en su departamento

de san diego, california.

darío: siéntete como en tu casa,

leo.

leonora: ay, pero qué hermoso

departamento.

ay, ¡la vista!

darío: ¿quieres algo de tomar?

leonora: más bien,

quisiera saber

cómo están sebastián

y el señor oropeza.

la verdad es que me siento mal

de haberme ido sin avisarles.

mi celular.

darío: ¿lo perdiste?

leonora: sí, creo que sí.

darío: ah,

¿quieres que le marque a juan?

leonora: no, no, mejor a mi

hijo.

darío: bueno.

leonora: gracias

mensaje: el teléfono celular

que usted marcó

se encuentra fuera del área

de servicio,

favor de llamar más tarde.

leonora: qué raro, me mandó al

buzón, al rato le vuelvo marcar.

darío, ¿y mi recámara?

darío: la segunda puerta

a la derecha.

leonora: ah, gracias.

voy a buscar el celular

a la maleta.

darío: golpea juana a mazatlán,

el huracán tocó tierra

hace dos horas.

[música]

estefanía: daddy, ¿dónde estás?

darío: no te preocupes,

viajé a san diego,

ya estoy en el departamento.

estefanía: qué bueno,

me acabo de enterar del huracán,

dicen que está destrozando

mazatlán.

darío: sí, eso parece, princesa.

estefanía: ¿y mauricio?

darío: no vino,

pero está en un lugar seguro.

estefanía: ay, qué alivio.

y... ¿sabes algo de sebastián?

darío: todos están en refugios

así que no te angusties.

te extraño, princesa.

estefanía: yo también.

darío: tengo que colgar,

te marco luego.

leonora: ¿quién era?

¿mi hijo?

darío: no, no, me llamó

un empleado de la planta.

leonora: ¿pasa algo?

darío: no, nada, es...

me gusta mirarte.

eso es todo.

sebastián: no pude contenerme,

quería acabar con ernesto.

juan: pero ¿cómo se te ocurre

ir a su casa sin decirme nada?

sebastián: estabas en la ciudad

de méxico.

pero bueno, ya, todo terminó

en un simple chipote.

juan: pues, fuiste

muy irresponsable.

sebastián: pues, tenía que hacer

algo.

xavier: entonces,

¿crees que alguien usa a ernesto

como un chivo expiatorio?

juan: sí, y ese alguien

sabe que él me odia.

victoria: sentí que me moría

cuando sebastián agarró

y me soltó que...

si me salía de su oficina,

pues, quería decir que nanai,

que ya, que sanseacabó,

que lo nuestro se acabó

para siempre.

teresa: ¿y cruzaste esa puerta,

mi hija?

victoria: no había de otra.

teresa: mira, estoy de acuerdo

que quieras proteger

a juana inés,

pero, pues, hace rato

tú y sebastián

casi se sacan los ojos, eh.

como antes, cuando era

el hígado encebollado, mi amor.

victoria: pues, sí,

es que está enchilado.

que--que es que, pues,

según él,

que lo de andar escondiendo

no es suficiente razón

para terminar.

piensa que le ando escondiendo

algo.

teresa: pero, pues,

si tiene toditita la razón,

si menso no es.

victoria: siento como si...

como si un cachito de mí, pues,

así, ya...

se fuera muriendo un poquito.

teresa: entonces,

piensa que te estás

sacrificando por juana inés.

victoria: pero ahorita

anda quién sabe en dónde

y en pleno huracán.

es que, ¿dónde estará?

¿qué tal que le pase algo?

bárbara: ¡no, maldita sea!

este huracán hijo de su--

¿a qué hora termina, hombre?

¡estoy que me lleva la fregada!

octavio: ya, calmada, venada.

a como va la tal juana,

seguro hasta el amanecer

bárbara: es que la monjita

está más salada que una machaca

pasada.

¿y si le pasa algo malo?

octavio: no podemos hacer nada.

bárbara: bue, ¿y tú por qué

tan tranquilo, bato?

me dan ganas de--

margarita: ¡hija, cálmate!

octavio no tiene la culpa

de nada.

mauricio es su mejor amigo,

¿tú crees que no está

preocupado por él?

teresa: oigan, huele a gas.

¿no huelen?

inés: ¡mauricio!

[llora]

¡mauricio!

[truenos]

¡mauricio!

¡mauricio!

[truenos]

¡mauricio!

¡mauricio!

ay, virgencita, por favor,

donde quiera que esté,

que esté bien, por favor.

¡mauricio!

¡mauricio!

[llora]

¡mauricio!

[llora]

ay, dios mío.

victoria: ay, pues, órale,

que para luego es tarde

y queremos salir.

bárbara: el huracán ya pasó

hace rato.

victoria: sí.

ey, tenemos que buscar

a nuestra hermana.

mayor: a ver, a ver,

perdón, señores, pero--

fernando: nuestro amigo está

allá afuera, mayor.

mayor: sí, sí,

ya fui informado de eso.

todos: [hablan a la vez]

mayor: a ver, entiéndanme,

por favor.

soledad: ¿no tiene compasión

o qué, pues?

mayor: a ver, a ver, silencio--

juan: a ver, un momento.

el huracán no se ha terminado

todavía.

mayor: eso es lo que les quiero

explicar.

raimundo: pero el viento

ya se fue.

juan: estamos en el ojo

del huracán, entiendan.

todos: [hablan a la vez]

juan: a ver, ¡silencio!

¡silencio!

el huracán gira alrededor

de ese ojo,

está pasando en medio.

victoria: ¿o sea que al rato

viene de regreso todo el viento?

mayor: sí, señorita.

por eso es mejor que se queden

aquí tranquilos, por favor.

bárbara: ¿y cree que vamos

a volver a nuestro encierro

así como así?

todos: [hablan a la vez]

victoria: con una carnala

en problemas ya es suficiente.

[truenos]

inés: ¡mauricio!

[truenos]

¡auxilio!

¡ay, no! ¡auxilio!

¡mauricio, por favor!

[llora]

ay, dios mío, ayúdame.

diosito, por favor.

¡auxilio!

ay, dios mío, por favor.

¡auxilio!

¡por favor!

ay, dios mío, ayúdame,

por favor.

¡mauricio!

¡ay, ayuda!

¡auxilio!

xavier: parece que todo

está en orden.

solo eran residuos de gas

que se quedaron en la tubería.

sebastián: se me hacía raro

que oliera si cerramos la llave

de paso desde el tanque.

xavier: bueno, pero

¿tú cómo te sientes?

sebastián: como si el huracán

mismo estuviera dentro de mí.

xavier: juana.

sebastián: siento ese viento

terrible...

esa lluvia que no da tregua,

relámpagos, truenos.

mis ideas y mis recuerdos...

vuelan como las ramas

de los árboles.

es que siento que voy

a derrumbarme como un edificio

al que le cayó una ola enorme.

xavier: te entiendo,

es--es el dolor por haber

perdido al--al amor de tu vida.

es el--es el más grande

que existe.

[truenos]

leonora: ay, lo siento, darío.

darío: no te preocupes.

leonora: ay, ¿cómo no?

te eché a perder la cena en ese

lugar maravilloso junto al mar.

darío: olvídalo,

yo estoy aquí para apoyarte,

para hacerte compañía,

para que tú pases un buen rato.

leonora: sí, ya lo sé,

pero es que necesito

comunicarme con sebastián.

darío: voy a seguir

intentándolo.

leonora: si me permites

voy a descansar, con permiso.

ah, ¿me puedes prender

la pantalla del cuarto

de huéspedes?

es que me gustaría ver

las noticias.

darío: ¿mejor no te gustaría

ver una película?

leonora: es que--

darío: ¡una comedia!

algo ligero para--para

que te relajes.

[truenos]

mauricio: [llora]

[grita]

¡juana inés!

[gime]

¡juana inés!

¡juana inés!

¡juana inés!

¡juana inés!

[llora]

juana inés...

aquí estoy, aquí estoy...

te voy a sacar, juana inés.

[jadea]

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