
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Aquí en la ciudad de nueva york. Desde aquí les presumo dónde estoy.
Miren el puente de manhattan por un lado, el puente brooklyn por otro lado. Y, bueno, ustedes saben que nueva york es una cuidad que ha sufrido bastante.
Primero, el invierno. Después, la cuarentena, la pandemia y esta ciudad que estaba totalmente paralizada, pero poco a poco, señores, a paso lento, pero seguro.
Así que vean ustedes los que les preparé. De los bares y restaurantes de la gran manzana se saben que son el alma de la ciudad.
Y aunque los neoyorkinos pasaron más de tres meses pidiendo la cena a domicilio, hacía falta algo más que comida para llevar. Hoy la gran mayoría de los 18 mil restaurantes de nueva york están abiertos y lo hacen aprovechando la fase dos de la reapertura y las buenas temperaturas que les permiten poner algunas meses en las aceras para atender a sus comensales.
Eso sí, con distanciamiento social y con todas las medidas de higiene, para asegurar que esta prueba a la responsabilidad no dure solo hasta septiembre y pueda pasar con éxito a la fase tres. Durante casi cien días los neoyorkinos redescubrimos los parques y espacios verdes de la ciudad.
Uno para respirar un mejor aire y otro para reinventarse. Con la reapertura también ha despertado el barrio chino y han retomado sus labores los salones de belleza y las barberías, cosa que nos alegra a todos, porque por estas calles ya hacía falta de ver algo de estética y glamour, aunque sea con la mascarilla puesta.
Y para que el look esté completo ¿qué mejor que regresar a las lujosas tiendas de la quinta avenida? O a la que el bolsillo nos permita y comprarnos esos caprichitos que tanto nos ayudan a controlar el estrés.
A pesar de que aún no hay turistas, ¿qué sería de una reapertura sin el vaquero desnudo o los personajes pintorescos que le dan color a times square? Es así cómo lucía hace algunos meses y así es cómo se ve ahora.
Y aunque los teatros de broadway continúan cerrados y los grandes eventos tienen fechas inciertas, sí podemos decir que aquí nos estamos recuperando del golpe más duro de la pandemia. Aún muy lejos del bullicio de antes, pero con la fortaleza que siempre destaca a los neoyorkinos, como orgullosos ciudadanos de la capital del mundo.
Chicos, les cuento que en este mismo lugar donde estoy parada, pues, durante varios años se celebró el cuatro de julio, a diferencia de este año, porque la idea de macy's con los juegos pirotécnicos lo van a presentar en ocasiones secretas en diferentes puntos de los condados. Cada espectáculo va a durar nada más que cinco minutos.
Los van a tirar de repente de lugares altos, de los edificios, las terrazas. Y, bueno, como les digo, son locaciones totalmente secretas, totalmente sorpresas y lo pueden ver, me imagino, a través de las pantallas.
Raúl: cinco minutos nada más van a ser los fuegos artificiales. Clarissa: tranquila.
Raúl: cinco minutos. Gelena: en cada lugar.
Raúl: ¿a ti no te da miedo salir, de verdad, gelena? ¿piensa salir a algún lugar julio, cuatro?
¿piensas ir a la playa? ¿estás preocupada con esto del coronavirus?
Dime qué vas a hacer. Gelena: bueno, raúl, tú sabes que yo no he dormido desde el primer día.
Yo me la he pasado llorando, me la he pasado sumamente cuidándome cada minuto, cada instante y yo, la verdad, no voy a hacer absolutamente nada. "maybe" voy para la casa de mis suegros y ya.
O sea, yo este año no pienso ir a la playa