null: nullpx

Cuando ser mamá supera cualquier éxito: la historia de Alejandra Espinoza y Pamela Silva

La conductora de El Break de las 7 y la periodista de Primer Impacto se encontraron este jueves, pero la conversación no fue una simple entrevista. Con la vulnerabilidad de madres primerizas, estas dos poderosas mujeres bordearon el llanto al hablar de sus hijos y de la indescriptible emoción que sienten al lograr su propósito en la vida. Y que parecía estar fuera de sus manos.
23 May 2020 – 08:07 PM EDT

La presentadora Alejandra Espinoza y la periodista Pamela Silva vivieron un encuentro catárquico en El Break de las 7 el jueves 21 de mayo. Teniendo como excusa el primer mes del nacimiento de Ford, mantuvieron una conversación que se fue tornando profundamente conmovedora —entre lágrimas y explosiones de risa— al hacerlas coincidir en un precepto fundamental: ser madres como proyecto de vida.

En 2016 Pamela lo había dicho claro y fuerte cuando habló de su deseo de tener un hijo: “Una cosa que no dudo es que voy a ser una mamá extraordinaria”. En su voz, en una entrevista concedida a su madre en el programa Despierta América, se notaba esa convicción. Nunca lo ocultó. Sin embargo, la noticia le llegó por sorpresa años más tarde, a los 38 y cuando tenía ya casi cinco meses de embarazo. Pamela cuenta que no tenía idea que sucedería.

Para Alejandra, la maternidad tampoco llegaría sin contratiempos. Tras dificultades para concebir, tres pérdidas que la afectaron emocionalmente y hasta considerar la adopción como alternativa, la conductora finalmente quedó embarazada. “Yo no lo dije los primeros tres meses. Era mi secreto y ya. Y nadie más lo sabía”, explicó emocionada en El Break de las 7. Mantener en silencio una felicidad de tal magnitud no debe haber sido fácil y solo se logra entendiendo que no es nada comparado con lo que viene después.

Fue ahí que la conversación entre las dos famosas se convirtió en mucho más allá de una entrevista entre conductoras de televisión. Fue el emotivo encuentro de dos mujeres que durante años pusieron en la maternidad uno de sus más profundos anhelos. Y que, contra todo pronóstico, lo habían logrado

“Se me explota el corazón”. Es la frase que encierra toda la conmoción de Pamela por ser madre, radiante y eufórica, sin reparar en lo que hoy, a la distancia, solo parecen pequeños contratiempos —como haber vivido un embarazo de alto riesgo en medio de la cuarentena por el coronavirus, un parto que se adelantó dos semanas o un reciente divorcio.


Ambas con una trayectoria importante en la televisión hispana, reconocimiento en programas de éxito y dueñas del cariño de una audiencia que es fiel seguidora de sus vidas, habrían estado dispuestas a dejar a un lado cualquiera de sus logros por lo que llamaron “la bendición” de tener un hijo. Un sueño que, contra toda racionalidad humana, escapaba de sus manos.

“Es cuando nos damos cuenta que Dios existe”. Así explica Alejandra Espinoza la sensación de haber traído al mundo un hijo.

En respuesta, con su hijo de un mes en la cuna y la voz entrecortada, Pamela solo logra a articular: “Ha sido lo más importante que me ha pasado en la vida, sin duda”. Y aunque reconoce que la frase puede perderse entre los clichés que rodean a la maternidad, lo compara con la incredulidad que generan las grandes noticias en la vida como “ganarse la lotería” u obtener “el trabajo de tus sueños”.

Que la audiencia se conectara a la transmisión en vivo de esta entrevista por Facebook Live de una forma que no tiene precedentes en El Break de las 7, no puede ser una simple casualidad. Sin duda se debe en parte a tener en pantalla a un par de mujeres poderosas que, habiendo conseguido casi todos sus sueños, tenían puestas todas sus esperanzas en uno de los más comunes: ser mamás. Y que reconocen, con toda honestidad, la realización personal que eso les genera.

En momentos donde las mujeres intentan reivindicar el derecho a decidir sobre su cuerpo y explicar a la sociedad que ser madre no es necesariamente la única ni la más importante de sus funciones, una conversación como la de anoche entre Pamela y Alejandra es una ocasión importante.

No nada más para entender sus motivaciones personales, sino para reiterar el respeto que merecen esas mujeres independientes y exitosas que decidieron hacer de su capacidad de dar vida, un estandarte.

“Es impresionante. Es el milagro de la vida, literalmente”, dijo Pamela.

Y nadie se los puede refutar.

Más contenido de tu interés