Cuando no estamos acostumbradas a hacer ejercicio es frecuente que nos cueste trabajo caminar, sentarnos y que nos duela todo el cuerpo, por lo que te damos unos tips sencillos que te ayudarán a reducir al máximo ese dolor.
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¿Si no duele, no sirve? Erróneamente hemos creído que para que una rutina de ejercicio sea realmente efectiva nos debe doler al realizarla, pero esto no es así, ya que el ejercicio se debe disfrutar y no sufrirlo.
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No le exijas de más a tu cuerpo. Aunque estés desesperada por perder a la brevedad posible las libras de más, no ganarás nada si le exiges de más a tu cuerpo, lo único que ganarás es fatiga muscular y un amplio reposo hasta que logres recuperarte.
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Descansa. Por más que quieras seguir una rutina de ejercicio, es importante que dejes reposar tu cuerpo hasta que se acostumbre a tal intensidad de trabajo.
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Estira. Al término de tu rutina de ejercicio es indispensable que hagas estiramientos antes de subirte a tu coche e irte a tu casa a descansar.
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Aliméntate bien. Cuando haces ejercicio es frecuente que tu coach te cambie tus hábitos alimenticios, al incorporar proteínas, hidratos de carbono y grasas buenas a tu dieta. Aunque creas que solo lo hace por tu figura, también lo hace para reducir el dolor muscular.
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Aplica un masaje. Una de las alternativas para reducir el dolor, sin tomar medicamento, es por medio de un masaje muscular en la zona que se trabajó y que nos produce mayor dolor.
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Aplica frío y calor. El hielo es un excelente aliado para reducir la inflamación, mientras que el calor aumenta el flujo sanguíneo a los músculos. La mezcla de ambos elementos es altamente recomendable.
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Jengibre. El jengibre sirve para casi todo, incluido para reducir el desgaste tras el ejercicio, ya que reduce la fatiga muscular y la rigidez.
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Jugo de arándano. Los arándanos, al igual que el jengibre y la cereza, ayudan a prevenir y reducir los dolores musculares.