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Corona de Lágrimas Capítulo 78

7 Abr 2020 – 12:00 AM EDT

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señor ancira.

rómulo: perdón si la asuste,

doña refugio.

me atreví a venir a su casa

para mirarla a los ojos

y aceptar mi derrota.

decirle que usted gana.

[música]

rómulo: ¿puedo pasar?

refugio: pues--

pues sí, pase, pase.

rómulo: gracias.

refugio: siéntese, por favor.

siéntese.

rómulo: muchas gracias.

después de usted, por favor.

refugio: siéntese, siéntese.

¿qué quiere--qué quiere decir

con eso de que "yo gané"?

rómulo: ¿la verdad?

se la explico

con muchísimo gusto.

refugio: ¿qué trampa quiere

tenderme ahora?

rómulo: ninguna, por favor.

no dude así de mí.

la verdad es que tanto usted

como yo queremos que ese bebé

nazca.

que nazca fuerte y sano.

yo sé bien que usted es la única

que podría lograrlo.

sin embargo, también sé

que si le revela a mi hija

quién es usted realmente,

ella la va a rechazar

en medio de un shock tremendo.

y lo más probable es que--

es que perdiera a ese hijo.

refugio: ay, no, no, no.

eso no. no.

rómulo: yo no puedo obligarla

a hacerse pasar por la nana

de su propio hijo.

pero hágame un favor.

refugio: dígame.

rómulo: solo me resta pedirle--

suplicarle que hable

con el médico de olga,

para qué él le explique

con su experiencia los riesgos

del embarazo de mi hija.

flor: entiendo que tú eres

muy joven, patricio.

pero la vida se hizo

para ser feliz, para disfrutar.

patricio: gracias.

flor: tú porque ya estás casado,

pero pienso que eso no debe ser

un impedimento para que seas

feliz.

patricio: ¿tú nunca te casaste?

flor: una sola vez.

y fue un gran error.

ahora mi libertad

es lo más preciado que tengo.

no me debo a ningún hombre

ni compro obligaciones.

por eso no quise tener hijos.

patricio: qué extraño,

porque a mí me pareció

que eras todo lo contrario

el día que te traje

el regalo de rómulo.

estabas devastada según yo.

flor: no, claro que no.

una cosa es que me hayan pegado

en el orgullo y otra

que me hubiera roto el corazón.

patricio: ah, no sé.

si realmente fueras

una mujer tan liberal,

no me hubieras buscado a mí

para hacerte compañía.

ni te quejarías de tu soledad.

flor: bueno, a todos nos hace

falta la compañía de alguien

de vez en cuando.

tampoco soy una ermitaña.

pero sé manejar mis relaciones.

y sobre todo,

tengo el control absoluto

de mis emociones.

refugio: bueno, está bien.

rómulo: ¿está bien?

refugio: sí, sí.

vamos a ir con ese médico,

y dependiendo de lo que me diga,

pero sin que usted

esté presente, ¿eh?

yo voy a tomar mi decisión.

rómulo: ¿sin que esté presente?

pero ¿tanto desconfía de mí?

refugio: sí. y mucho.

rómulo: a lo mejor

me lo merezco.

si yo estuviera en su lugar,

a lo mejor también

desconfiaría de mí.

permítame.

le voy a demostrar

que no se trata

de ningún engaño.

mi oficina.

lo voy a poner en altavoz,

si me permite.

melissa, ¿cómo está?

gusto en saludarla.

habla su jefe,

el licenciado ancira.

melissa: buenas tardes,

don rómulo.

rómulo: ¿me puede comunicar,

por favor, con el doctor

lópez díaz?

melissa: sí, licenciado.

rómulo: gracias, melissa.

lo que tengo que hacer

por usted, doña refugio.

y aún así me considera

un mal hombre.

[ríe]

doctor: ¿licenciado ancira?

rómulo: doctor, ¿cómo está?

qué gusto saludarle.

el licenciado ancira.

quiero comunicarle

que voy para allá,

hacia su consultorio,

con la persona de la que ya

le había yo hablado.

quiero pedirle, doctor,

que le explique a detalle

los riesgos que enfrenta mi hija

con su embarazo

y que no le oculte nada.

absolutamente nada

sobre su salud.

doctor: se hará como guste,

licenciado. los espero.

rómulo: muchas gracias, doctor.

¿le quiere preguntar algo más?

refugio: no, no.

rómulo: ya lo escuchó.

¿qué va a decidir?

flor: ¿sabes por qué trabajo

en un museo?

patricio: ¿por qué?

flor: porque me gustan las cosas

bellas y placenteras.

una buena comida,

un buen vino,

un buen amante.

mejorando lo presente, claro.

patricio: eh--mejor a mí

no me veas y menos así.

flor: [ríe]

[celular]

patricio: permíteme.

¿bueno?

mercedes: ¿me puedes explicar

dónde estás?

patricio: en una cita

de trabajo.

mercedes: ¿y eso

es más importante que mi hija?

¿cómo te atreves a dejarla sola

si sabes que su estado

es delicado?

patricio, hay que cuidarla.

patricio: yo estaba presente

cuando el médico dijo

que había sido un simple cólico.

así que, por favor,

no estés chantajeando.

mercedes: ¿qué me estás

diciendo?

te exijo que me respetes.

¿tú qué te crees que eres, eh?

patricio: no, no me creo.

el punto es que no me creo.

yo soy el esposo de su hija.

yo sé lo que hago y cómo

administro mi tiempo, señora.

mercedes: tu deber

es estar aquí,

junto a mi hija.

bueno, ¿qué te pasa, eh?

el mismo rómulo te dijo

que no fueras a la oficina

para que te dediques a ella.

patricio: lo haré en cuanto

me desocupe.

ahora, si me disculpa,

tengo otras cosas

más importantes que hacer.

adiós.

flor: espero que después

no me vayas a culpar

de haber destruido tu matrimonio

y la buena relación

con tus suegros.

patricio: pero, por favor,

hablemos de otra cosa, ¿sí?

[llaman a la puerta]

isaías: momento.

momento, momento.

ahí voy.

pase, adelante.

pasa, lucero.

no te voy a quitar mucho tiempo.

siéntate.

solo quiero saber si la gente

sigue rumoreando respecto

a las visitas del notario.

pues ya ves que estaban

murmurando, ¿no?

lucero: no soy yo la que le trae

el chisme, señor.

isaías: bueno, no dije

que tú lo fueras.

si te mande a llamar,

es porque sé que tú

no te comes las palabras.

así que, por favor, dime.

lucero: la gente ya no habla

de su testamento, señor.

porque saben que ya lo hizo.

hablan acerca de su familia,

porque nunca imaginaron

que tuviera familia.

isaías: la tengo,

como todo el mundo.

y decidí dejarle

todos mis bienes a una persona

muy especial para mí.

lucero: ay, le juro que cada vez

entiendo menos para qué me manda

a llamar.

isaías: porque--

por extraño que te parezca,

me interesa mucho tu opinión.

porque tú eres la única persona

realmente sincera que queda

en este lugar.

lucero: señor, no sea así.

no me eche semejante

responsabilidad.

isaías: ¿la honestidad te parece

una responsabilidad tan grande?

lucero: sí, señor.

porque si no hay más gente

honesta con usted,

es porque no supo atraérsela.

y la verdad me da mucha pena

por usted.

isaías: gracias.

al menos tienes compasión

por este pobre viejo.

rómulo: déjeme platicarle algo.

así como dice la gente

como usted, de corazón.

[ríe]

realmente creo que de no ser

por estas circunstancias

tan adversas que he sufrido,

que ha sufrido mi hija,

mi esposa,

que ha sufrido mi yerno,

usted y yo hubiéramos podido

ser buenos amigos.

refugio: la verdad no lo creo.

rómulo: yo sí.

hágame caso.

es que usted

me está dando la razón.

[ríe]

yo vivo rodeado de gente

que se parte la cabeza

tratando de darme gusto,

de imaginar qué es lo que quiero

que me digan.

y usted, en cambio, mire.

me dice lo que quiere,

lo que piensa.

aunque sienta yo feo.

y, además, con ese puchero.

[ríe]

refugio: mis padres

no me educaron

para ser una hipócrita.

rómulo: no.

¿sabe qué?

hágame caso.

a mí no me resulta

del todo agradable a veces

lo que usted me dice

tan directamente, pero--

me gusta que sea sincera,

que no mienta.

yo he sufrido mucho en la vida,

refugio.

me siento muy solo.

yo hubiera querido tener

una amiga sincera como usted.

señorita.

enfermera: el doctor

ya va a recibirlos.

rómulo: gracias.

refugio: el señor

no va a entrar. solamente yo.

rómulo: pero, refugio.

refugio...

refugio.

[ríe]

me cae bien.

me cae bien.

lástima que sea tan muerta

de hambre y tan pulcra.

pero me cae bien.

[ríe]

lucero: señor requena,

si no tratara tan mal a la gente

como yo lo he visto hacerlo

con sus empleados,

las cosas serían muy diferentes.

no tendría que decir

que es un pobre viejo

para ganarse la simpatía

de alguien.

y si quiere correrme

por lo que le acabo de decir,

pues adelante.

a lo mejor así los dos

nos hacemos un favor.

isaías: estoy muy cansado

como para reclamarte

tu insolencia.

así que mejor vete.

y gracias.

refugio: menos mal

que la situación de mi--

de la hija de rómulo ancira

no es tan grave.

doctor: si olga sigue

mis consejos,

no hay ningún riesgo físico.

pero me preocupa mucho más

otra cosa.

su actitud.

refugio: ¿cómo?

no le entiendo.

doctor: ella parece no entender

el valor de su embarazo.

su distancia con la idea

de ser madre es tan grande,

que me recuerda a esas mujeres

que rentan sus vientres

a las parejas estériles

y que no quieren pensar

en sí mismas como madres.

porque saben

que en cuanto nazca,

el hijo dejará de ser suyo.

refugio: ay, qué barbaridad.

¿tan grave es?

doctor: sí.

es como si ella

quisiera tener ese hijo

solo por tenerlo y nada más.

refugio: ¿y--y qué piensa

usted, doctor?

¿tiene remedio?

doctor: pues debe tener presente

que para que ese niño nazca sano

lo primero que olga

tiene que resolver no es tanto

su conflicto físico,

sino su conflicto emocional.

crear en ella el deseo

de ser mamá.

edmundo: ¿qué tal, nachito?

ignacio: ¿qué tranza, carnal?

¿a poco se te echó a perder

la nave?

edmundo: no, no, ¿qué pasó?

no, vine porque quería

preguntarte si--

si sabes algo de mamá.

es que la busqué

con doña julieta en la tienda,

en la panadería de don polo,

y me dijo que ni siquiera

la ha visto hoy.

ignacio: no te preocupes.

hace rato que retaché

de comprar un aditivo,

y doña martina me dijo

que la jefa había llamado

para avisar que--

que iba a salir para ocuparse

de unas cosas o algo así.

edmundo: ¿y eso?

no sé qué se traiga mi mamá, eh.

desde--desde hace un tiempo

como que le da por salirse

sin avisar. eso no está bien.

ignacio: oye, mundo,

pero ni que nos tuviera

que avisar qué hacer

o a dónde va.

o sea, ya deja de ser

tan egoísta, edmundo.

edmundo: no, no es egoísta.

al contrario.

ignacio: mira, mi jefa

está empezando a disfrutar

de la libertad que perdió

por estar chambea y chambea,

cuidando a sus hijos

tantos años.

edmundo: ¿sabes qué voy a hacer?

le voy a comprar un celular,

para que no se nos pierda tanto

y nos conteste el teléfono

mínimo.

¿por qué no me acompañas ahorita

que sales de chambear?

luego vamos por algo de cenar,

¿no? a la casa de mi mamá.

¿te late?

ignacio: hasta que dices

algo sensato, ¿eh?

bueno, dos cosas.

lo del celular para la jefa

y lo de invitar la cena.

edmundo: oye--

ignacio: pero a mí mínimo

pizza, muñeco.

tienes que poner--

rómulo: me queda claro

que el doctor ya le explicó

la grave situación de mi hija.

su alma le dictará una decisión.

dígame cuál será.

refugio: yo no puedo

resolverle ahora, señor ancira.

primero necesito consultarlo

conmigo misma.

rómulo: lo que me queda

claro es--

que no tiene,

al cien por ciento

claro--

lo grave de esta situación.

refugio: la entiendo

perfectamente, señor ancira.

por lo mismo,

no puedo tomar

una decisión precipitada.

adiós.

rómulo: no, por favor.

permítame llevarla a su casa.

refugio: no, no, no.

muchas gracias.

quiero pensar.

y si lo tengo a usted cerca,

no voy a poder.

rómulo: pero--

refugio: yo conozco el rumbo.

yo puedo llegar a mi casa

en camión.

rómulo: ¿te puedo preguntar

por qué me tratas así, refugio?

refugio, ¿por qué me trata así?

por bruta, por necia.

cantidad de tonterías

que hace la gente pobre

por sentirse digna.

[ríe]

quiere irse en camión.

se va en camión.

ni para el metrobús le alcanza.

[ríe]

cínica.

refugio: virgencita,

toca el corazón de olga,

por favor.

edmundo: hola, ma.

ignacio: ¿qué pasa, jefa?

edmundo: ¿cómo estás?

refugio: ¿cómo están, hijos?

edmundo: oye, qué bueno

que estás aquí en la casa, ma.

ignacio: hola, jefa.

refugio: hola, mi vida.

edmundo: te estuve buscando

por todos los lados.

y nadie sabía de ti, ¿eh?

ignacio: oh, espérate.

refugio: fui a caminar

y después me fui a misa.

ignacio: trajimos una sorpresa.

bueno, realmente mundo

fue el que se lució,

pero yo lo acompañé.

refugio: pues ya les he dicho

que no me gustan que se gasten

su dinero en cosas para mí.

edmundo: ay, mamá.

ignacio: ay, jefa, pues si hay

alguien que se lo merece,

eres tú.

edmundo: sí. pues mira.

toma, a ver qué te parece.

a ver si te gusta.

refugio: [resuella]

ay, ¿qué es esto?

edmundo: es un celular, mamá.

y ya está activado con todo.

ignacio: de hecho, ya está listo

hasta para usarse, jefa.

edmundo: sí, sí.

refugio: [ríe]

se los agradezco mucho,

pero pues, ¿cómo se abre?

yo no sé usar estas cosas.

ignacio: así, mira--

edmundo: yo te voy a enseñar

ahí a usar todo.

ahorita le voy a poner

los números de doña julieta,

lucero, de toda la gente

de tu alrededor.

menos el de don polo, ¿eh?

refugio: ay, mundo.

edmundo: [ríe] para localizarte

más fácil, mamá.

refugio: ay, hijo, pues--

[ríe] muchas gracias.

edmundo: y la próxima semana

te voy a comprar a ti

el que te gustó, nachito.

ignacio: ¿en serio, neta?

edmundo: en serio.

ignacio: ay, qué chido, carnal.

gracias.

refugio: está bien bonito.

edmundo: oye, ma...

¿y a poco tanto tiempo

duró la misa o qué?

ya dime, mamá.

¿a dónde fuiste o con quién?

bueno, ni don polo

sabía dónde estabas, ¿eh?

refugio: pero ¿cómo?

¿me fuiste a buscar con polo?

edmundo: sí.

¿dónde estuviste, ma?

ignacio: oye, ya, carnal.

refugio: toma.

ignacio: mi jefa puede andar

donde ella quiera.

pues ni que fueras su papá

para que ella te tenga que dar

explicaciones o te tenga

que pedir permiso.

patricio: ¿ahora qué haces?

¡olga!

olga: ¿qué, qué quieres?

patricio: ¿qué te pasa?

¿por qué rompes la revista?

olga: ya la leí cuatro veces.

me quedé esperándote

a que llegaras.

patricio: ¿qué culpa

tiene la revista?

a ver, no la tienes que romper.

olga: no puede ser, patricio,

que te--que te importe más

esta maldita revista

que dejarme aquí abandonada,

en este maldito cuarto.

patricio: olga, entiende

que yo no me puedo quedar

las 24 horas del día contigo.

además, estuvo tu mamá aquí

contigo, ¿no?

olga: pues no me da la gana.

entiende, no me da la gana

que mi mamá venga aquí

a cuidarme.

es muy injusto, patricio,

que te estés portando así

conmigo.

oye, yo nada más te recuerdo

que si estoy aquí,

en esta maldita cama,

es por tu culpa.

patricio: ¿mi culpa?

olga: sí.

no, sí, sí, para que

puedas tener a tu hijo.

pero como siempre,

a ti no te importa nada.

ni yo ni nada.

porque además de ser la madre

de tu hijo, también soy

tu esposa.

digo, nada más te lo recuerdo

por si ya se te lo olvidó.

patricio: no, no, no.

es que yo de eso me acuerdo

todos los días de mi vida.

olga: bueno, ¿entonces?

¿tú qué crees,

que yo no te extraño?

¿que no extraño las cosas lindas

que me decías, que me hacías,

patricio?

patricio: olga, acuérdate

de que el doctor nos prohibió

tener relaciones íntimas.

olga: pero es que eso

no significa que te tengas

que portar así conmigo.

a menos, patricio,

que tus salidas sean para ver

quien te consuela.

ya que, pues, tú y yo

no podemos tener intimidad.

patricio: olga, por favor.

a ver, ¿qué es lo que quieres?

¿comprarme un chip

para sepas dónde estoy

todo el tiempo?

olga: no me des ideas.

¿y ahora, a dónde vas?

patricio: al cuarto de visitas.

ya nada más, que descanses.

ignacio: deberías de enseñarle

bien a mi jefa a usar el celular

porque yo con trabajo ni sé

poner los números del teléfono.

edmundo: úsalo tú,

para que también aprendas.

mira, de todas formas

te voy a comprar uno así

yo creo que la siguiente semana.

ignacio: no, mejor enséñame.

yo una vez le eché a perder uno

a chelito, y pues,

no quiero que me pase de "nuez".

edmundo: no, ya sé. bueno a ver,

tráete el teléfono

y te enseño de una vez.

órale.

ignacio: oye, edmundo.

edmundo: ¿qué pasó?

ignacio: no te vas a esponjar.

pero pues es que--

quiero que me digas la neta.

edmundo: ¿de qué?

ignacio: no estás jugando,

¿verdad?

tu lana sí está saliendo

de tu chamba.

edmundo: tranquilo, nachito.

yo no estoy jugando, ¿eh?

y la lana claro que está

saliendo de mi trabajo,

¿pues qué pasó? ¿o cómo quieres

que te lo demuestre?

si quieres, ven a la oficina,

ve los números, y--

ignacio: no, no es necesario.

yo te creo.

edmundo: bien.

ignacio: nada más quería

escuchártelo decir a ti.

edmundo: ve por el celular

de mamá, ándale.

ignacio: cámara.

refugio: sí, sí, julieta,

todo bien. te busco mañana.

necesito hablar contigo.

pero no en la tienda.

quiero discutir contigo

una de las decisiones

más difíciles a las que

me he enfrentado.

sí, sí.

gracias por todo.

que descanses.

ay, hijo.

me asustaste.

¿escuchaste lo que le dije

a julieta?

ignacio: sí, jefa.

que vas a tomar una decisión

bien difícil.

¿puedo saber de qué se trata?

por favor, mamacita.

refugio: hijo, créeme que

si yo misma supiera lo que--

lo que debo hacer,

lo que tengo que hacer,

no dudaría en decírtelo, pero--

ignacio: no, no, perdón, jefa.

perdón.

mira, mucho critico a mundo

porque siempre anda de preguntón

contigo y ahí ando yo igual,

¿verdad? mira...

yo sé que tienes un montón

de cosas bien grosas

que decidir.

y pues no, no más es de ahora.

refugio: así es, hijo.

ignacio: pues también

sé que pues, si se pudiera,

pues ya nos habrías contado

a mundo y a mí, ¿no?

por algo no lo has hecho.

digo, puede ser que, pues,

chance sea cosas de mujeres

y por eso le hablaste

a doña julieta, ¿verdad?

refugio: ¿no me lo tomas a mal,

hijo?

ignacio: no, jefa, ¿cómo crees?

para nada.

además, yo sé que tú siempre

resuelves las cosas

de la mejor manera.

que tú siempre piensas

en los demás antes que en ti.

entonces pues ¿cómo crees que yo

voy a juzgar lo que quieres

hacer?

refugio: ay, hijo.

eres tan bueno,

tan comprensivo.

a veces pienso

que no te merezco, hijito.

creo que dios

bajó un ángel del cielo

para regalármelo.

y ese eres tú, mi vida.

ignacio: ay, no, chale, jefa.

no--no me digas eso.

nada más que fuera un ángel

con las manos llenas de grasa,

¿no?

refugio: pero con el corazón

más limpio que yo conozco.

ignacio: no, pues eso mejor

ni lo repitas, jefa.

capaz que te escucha mundo

y luego se la agarra contigo

y luego conmigo y se pone bien

loco de los celos y ya sabes.

refugio: [ríe]

nachito, tú eres mi apoyo,

mi fuerza, mi mayor tesoro.

de mis tres hijos,

a los que adoro,

tú eres el que tiene

el corazón más noble.

ignacio: ay, jefa, pues yo creo

que ya me voy a dormir,

porque nada más

me estoy chiveando.

refugio: nachito,

prométeme que--

que tú nunca vas a cambiar.

ignacio: no, jefa.

pues, ¿cambiar cómo?

ni de ropa me cambio,

siempre ando de overol.

ya bueno, ya me hiciste

hasta chivear, jefa.

yo nada más venía por esto.

mundo quería enseñarme

cómo se usa y--

y ya luego te enseño bien,

con calmita, cómo está

esto del aparato este.

pero pues gracias

por todo lo que dijiste.

tú eres lo que yo

más quiero, jefa.

refugio: hijo.

ignacio: hasta mañana.

¿me das mi bendición

para que ya me vaya a dormir?

refugio: sí, mi amor.

que descanses, corazón.

ignacio: gracias, ma.

clotilde: señor, lo buscan.

con permiso.

patricio: pero--

mercedes: es el colmo que sigas

dejando sola a mi hija.

me habló llorando para avisarme

lo que le habías hecho.

patricio: señora, yo también

tengo cosas que hacer.

responsabilidades que atender

en el bufete de su marido.

sí se acuerda, ¿no?

mercedes: sí, pero olga,

mi hija, está primero que todo.

o bueno, ¿qué clase

de marido eres?

patricio: siempre

me he esforzado por ser

lo mejor posible.

a usted le consta.

mercedes: pues a veces

no lo pareces.

¿qué, qué quieres?

¿que mi hija pierda a su hijo?

patricio: también es mi hijo.

y si olga se queda sola,

a pesar de que usted

vive muy cerca,

es porque no la tolera.

ya estoy empezando

a entender por qué.

mercedes: ¿cómo te atreves

a decirme eso?

insolente.

patricio: mire, yo no soy objeto

de su propiedad.

los ancira no me compraron.

así que le voy a agradecer

que me tenga un mínimo

de consideración.

no puedo estar cuidando a olga

las 24 horas del día.

si ella se queda sola, es porque

rechaza a todo el mundo.

empezando por usted, su mamá.

mercedes: mi hija está pasando

por un mal momento.

por eso se comporta así.

patricio: es que olga siempre

está en un mal momento.

siempre.

tiene las manías más raras

que yo haya visto en mi vida.

yo sigo esperando que alguno

de ustedes me explique la razón.

porque yo sé que la saben,

pero se la callan.

mercedes: ¿de qué nos acusas?

patricio: de lo mismo

que ustedes me han acusado a mí.

yo no soy el único que guarda

secretos o que se anda

con misterios, señora.

¿no es cierto?

voy a ver a mi esposa.

ay, qué lástima

que yo no le pueda pedir

que me acompañe.

porque es que su hija

no la puede ver ni en pintura.

que tenga una linda noche.

mercedes: maldito insolente.

julieta: ¿tan mal está la esposa

de patricio?

refugio: eso dijo el médico.

y lo que más me preocupa

es la forma en cómo ella

está tomando la idea

de ser mamá.

julieta: pero si no le inspira

ternura el hijo que espera,

¿para qué se embarazó, refugio?

refugio: olga no está preparada

para ser madre.

va a tener a ese hijo

por tenerlo.

su hijo, mi nieto.

julieta: ¿con qué clase de mujer

se casó patricio?

refugio: [suspira]

pues no la conozco,

así que no lo sé.

solo nos hemos visto dos veces

y no en las mejores

circunstancias.

quizá creció sin amor

y por eso es así.

julieta: patricio, en cambio,

creció recibiendo amor

hasta demás.

y perdóname, pero el resultado

es exactamente el mismo.

a tu hijo le faltan

sentimientos, refugio.

ay, amiga,

perdóname por ser tan dura.

pero tú sabes

que esa es la verdad.

refugio: pero ahora lo único

importante es salvar la vida

de mi nieto.

aunque estoy muy confundida.

lo único que sé

es que esto depende de mí

y lo tengo muy claro.

pero no sé qué hacer, julieta.

julieta: ay, refugio.

yo creo que sabes perfectamente

lo que quieres hacer.

pero no te atreves a decírtelo

a ti misma.

refugio: y después

de lo que te acabo de contar,

¿me tomarías a mal esa decisión?

rómulo: buenos días.

mercedes: anoche no supe

a qué horas llegaste.

necesitaba hablar contigo.

rómulo: ¿de verdad? no parecía.

estabas ronque y ronque.

soy todo oídos.

mercedes: urge que solucionemos

cuanto antes la situación

de olga, porque patricio

está pesadísimo, arrogante.

rómulo: tú los dejas en paz.

tú no te metes en la relación

de casa--dos.

mercedes: bueno,

estoy preocupada.

patricio no puede cuidar a olga.

y ella no quiere

que esté cerca de ella.

rómulo: bueno, mi hija tiene

razones importantes, de peso,

para que su madre esté lejos

de ella, sobre todo ahora,

que está embarazada.

mercedes: no puedes estar

hablando en serio.

rómulo: [ríe]

mercedes: ¿yo soy la única

culpable de lo que pasó?

rómulo: tú dime.

[ríe]

¿qué quieres?

porque mira,

¿escuchas ese ruido?

es mi hernia hiatal,

que ya te escuchó

y está reclamando.

mercedes: pues lo que te pido

a diario.

que traigas a la persona

que quieres que cuide a olga.

que yo dudo que exista.

rómulo: no seas incrédula.

existe.

ya te dije que me estoy ocupando

de convencerla.

es mujer, es necia.

mercedes: entonces,

dime quién es.

y si quieres y si es necesario,

yo voy a hablar con ella.

rómulo: no.

no te voy a decir nada.

eres una chismosa.

ahí vas con érika

a decirle todo.

y si amaneciste de malas porque

te peleaste con tu yerno--

no te hagas que no quieres

que sepa, yo sé todo.

no te estés peleando

por estupideces.

mercedes: no entiendo.

¿por qué me dejas sola en esto?

olga también es tu hija.

rómulo: guau.

primera noticia.

[ríe]

llevo años lamentando

esa situación.

años.

mercedes: lo que me contestas.

ni tú ni patricio

me dejan otra opción.

en cuanto olga mejore,

lo primero que voy a hacer

es preguntarle si en verdad

quiere seguir casada

con ese hombre.

rómulo: [ríe]

y yo te voy a comprar

una banda que diga:

"embajadora de las naciones

para causar desastres".

si te levantaste brillante.

sigue así.

[suspira]

yo ya me voy.

¿escuchas eso?

es mi hernia.

todos los días la levantas.

ay.

chelito: ahora siento que somos

novios de a veras de a veritas.

ignacio: ¿cómo ahora sí

y antes no? ¿o qué?

chelito: pues sí.

me viniste a recoger

a la escuela y eso hacen

los novios, ¿no?

se esperan afuera de la escuela.

ignacio: ah, ¿sí?

pues no sabía.

chelito: ah, pues ahora nomás

falta que me pidas mis cosas

para cargarlas tú.

ignacio: ¿y yo para qué

las quiero cargar?

chelito: para hacerme

sentir bien.

eso hacen los novios también.

ignacio: ah, pues échalas.

chelito: no, así no.

me las tienes que pedir

así como lindo y galán.

mira, tú me las pides lindo,

yo te las doy y tú las cargas

así con mucho cariño y así.

ignacio: como más romántico.

chelito: ajá.

ignacio: mira, chelito, eh--

¿me darías chance de cargar

tus cosas?

chelito: no, gracias.

no pesan.

ignacio: ¿pues que no era así?

chelito: pues sí, pero,

nomás quería que me lo dijeras

para ver cómo se sentía.

se siente bien lindo.

gracias.

ándale, vamos, que nos está

esperando mi mamá.

ignacio: oye, es que no estoy

entiendo esto de los novios.

chelito: ah, ahorita te explico.

marco: qué bueno verlo por aquí,

señor juez.

le sentó muy bien el descanso.

eliseo: sí.

lástima que no fue voluntario,

sino obligatorio.

y no sé si continuo siendo juez

o ya me degradaron.

marco: [ríe]

no diga eso.

usted nunca dejará de serlo.

oiga, pero qué bien le sentaron

las playas de copacabana.

eliseo: veo que tienes

la escuela de rómulo.

el mayor experto

en dorar la píldora.

pero te falta mucho

por aprenderle.

me siento y me veo fatal,

marquitos.

marco: bueno, yo solo quiero

hacerlo sentir bienvenido,

señor juez.

eliseo: mejor llámale a rómulo.

va a ser más fácil.

marco: como usted guste.

julieta: ayer llegó esto

en el correo.

refugio: a ver.

julieta: y como es cuestión

de cifras, comprenderás

que no entiendo nada.

y yo sé que tú eres la experta

en esto, así que, por favor,

revísalos.

refugio: a ver, a ver.

julieta: ¿qué es?

refugio: es--es el balance

de tu adeudo con el banco.

lo que te prestaron

para terminar de pagar

la tienda.

¿tú estuviste de acuerdo

con los términos

de este préstamo?

julieta: ay, refugio.

bueno, la verdad es que yo

no entiendo nada de eso.

pero--pero sabes que según

el asesor, me dijo que era

lo que a mí me convenía.

y yo pues le creí.

refugio: es que--lo que pasa

es que todos tus pagos

han sido a los intereses.

julieta: ¿y eso qué significa?

refugio: pues que no has pagado

nada de la deuda.

solo los intereses.

julieta: no me digas eso,

refugio.

refugio: sí, sí, es preferible

que lo sepas a tiempo, julieta.

tenemos que ver

cómo lo solucionamos, ¿eh?

marco: ya está marrufo

esperándote en la sala

de juntas, y de un humor pésimo.

rómulo: ¿lograste averiguar algo

en la judicatura?

marco: sí.

no tiene apoyo de nadie.

regresó casi por accidente.

así es que puedes mandarlo

al demonio cuando gustes.

rómulo: estás impulsivo, marco.

eso es lo peor que puedes hacer.

siéntate.

créeme que ganas no me faltan,

pero el señor juez,

don eliseo marrufo,

no sabe muchas cosas.

tú sabes que en política

la forma es fondo

y no hay enemigo pequeño.

marco: bueno, ¿entonces

qué hacemos con él?

te lo advierto,

porque acaba de decirme

que perdió su casa.

se la quitó su exesposa

y está viviendo en un hotel.

rómulo: ay.

raza maldita las esposas.

por lo pronto,

lo vas a mantener ocupado.

a él le gustan las mujeres

frondosas.

el juego, el vino,

los cigarrillos caros,

los lujos.

recuérdalo.

y averigua qué tanto sabe acerca

de lo que sucedió con ulloa.

marco: ya está al tanto

de que su tribuna

en la judicatura

ahora la tiene ulloa

gracias a tu apoyo.

se siente abandonado, rómulo.

rómulo: qué fastidio tener

que lidiar con personas

que han jugado este juego

durante años y ahora fingen

no conocer las reglas.

son pésimos perdedores.

mira, al paso dale prisa.

y al viejito le voy a dar

lo que él quiere.

julieta: soy una tonta.

nunca debí aceptar ese préstamo

sin consultarte, refugio.

refugio: no digas eso.

tú no eres tonta.

esto es realmente muy complicado

de entender.

julieta: además, las ventas

de esta tienda no suben,

refugio.

yo no quería contarte

lo preocupada que estoy,

pero ya no sé qué hacer.

yo siento que esta tienda

no va a levantar nunca.

y yo ya no tengo dinero

para invertir o para mejorarla.

refugio: no te pongas así.

no te pongas así.

julieta: refugio, esto es todo

lo que tengo para mantenernos

mi hija y yo.

mi hija no me lo dice,

pero yo sé que está desesperada

trabajando con el tipo ese.

con el horrible de requena

o cómo se llame.

refugio: ni me digas,

ni me digas,

que yo me siento muy culpable

de haberle conseguido

eso empleo.

no, y aparte desgraciadamente ya

no estoy para poder protegerla.

julieta: refugio, al contrario.

gracias a ti, ella pudo ayudarme

con la casa después de la muerte

de mi adorado gerónimo.

refugio: ay.

¿sabes qué?

hablando de requena,

todavía me queda algo

de lo que me dio

de la liquidación,

más otro cachito

que me ha dado mundo.

por favor,

déjame ayudarte con eso, ¿sí?

julieta: ¿cómo crees, amiga?

ese dinero es tuyo.

te ha costado mucho trabajo.

refugio: pues sí,

pero tú me has ayudado

muchísimas veces.

ahora me toca ayudarte a ti.

tómalo como--

pues como si me hiciera socia

de la tienda.

julieta: no sé.

¿cómo te voy a dejar sin dinero?

¿qué tal si tienes

una emergencia?

refugio: no, no.

mundo y nachito me siguen

ayudando, además,

nos acabamos de decir

que somos como hermanas.

julieta: ay, refugio.

rómulo: eliseo, hermano.

levántate,

déjame darte un abrazo.

[ríe] no te preocupes.

te lo doy yo.

que gusto me da verte.

y te veo bien.

eliseo: ¿qué tal, rómulo?

rómulo: bien, tranquilo.

contento de verte aquí,

saber que llegaste bien.

es más, yo pensé que iba

a entrar y te iba a ver

bailando samba.

[ríe]

y tú te aseguraste

de que viniera en primera clase,

¿verdad, marco?

porque el señor

se lo merece todo.

la primera clase se inventó

cuando tú naciste, eliseo.

eliseo: no tienes que endulzarme

el oído, rómulo.

entre gitanos, no nos leemos

la buena fortuna.

rómulo: pero si la buena fortuna

te persigue a ti.

la buena fortuna

se apellida marrufo.

en mi familia, tú lo sabes,

tú eres considerado

uno de los nuestros.

ya quita ese puchero de siempre,

eliseo.

[ríe]

eliseo: pues qué curioso,

porque me dejaste

casi abandonado en brasil.

tu contacto me ayudó unos días

y luego desapareció

dejándome a mi suerte.

rómulo: no te alteres.

te va a hacer daño.

mira, ya--ya deja de fumar.

mira, apágalo.

eliseo: sí.

rómulo: ¿y tú cómo no me habías

informado eso?

¿es verdad que dejaron al señor

abandonado a su suerte?

¿cómo es posible, cobrándome?

en esta época no se puede

confiar en nadie.

eliseo: precisamente porque

nunca me contestaste ninguna

de las llamadas que te hice.

rómulo: estábamos siempre

al pendiente de ti, eliseo.

siempre. ¿sí o no?

y tú sabes bien

que yo no me podía arriesgar

a que me vincularan contigo.

y te tenía que proteger a ti.

tú lo sabes perfectamente bien.

¿o no?

además, yo pagué

para que te cuidaran.

para tratarte como lo que eres.

un rey.

yo tengo que tomarme

un whisky contigo

y lo vamos a hacer pronto.

pero después,

porque en este momento,

tengo un asunto familiar

urgente.

ya conoces a tu comadre.

[ríe]

ella también va a brincar

de gusto cuando sepa

que estás aquí.

eliseo: sí.

rómulo: tú entiendes.

la familia es primero.

¿eh?

no me abraces, eliseo.

yo te abrazo.

eliseo: sí.

rómulo: tú, marco,

escúchame bien.

asegúrate de que el señor

tenga todo lo que él quiera.

lo llevas a mi suite de polanco.

le das de comer

lo que él quiera,

de beber lo que él desee.

y si te pide una chica,

ahí sí no porque está muy grande

y se puede hacer daño.

marco: [ríe]

rómulo: ese va a ser tu hogar

en lo que logramos

estabilizarte.

hermano, cuentas conmigo.

marco: ¿ya ve, señor juez,

cómo rómulo no lo iba

a abandonar?

y le tengo otra noticia, ¿eh?

quiere que trabaje con él aquí,

en el bufete.

eliseo: [ríe]

mercedes: patricio, me llamaron

para avisarme que rómulo

nos quiere ver en unos minutos.

patricio: ¿sucede algo?

mercedes: no lo sé.

pero yo salgo ahora mismo

para tu casa.

patricio: ¿vienen los dos

para acá?

mercedes: por favor,

prepara la silla de ruedas

para que olga pueda estar

con nosotros en la sala.

edmundo: oye, pollo, necesito

que me hagas un parito

y me adelantes una lana.

pollo: oye, pues tú no tienes

llenadera.

pareces vieja, carnal.

edmundo: mira, lo que pasa

es que quiero ayudar a nachito

a meterse en la universidad.

y pues necesito lanita

para la inscripción.

pollo: no, pues que "nice"

nos resultó tu carnalito.

quiere ir a universidad

particular. uf.

edmundo: no sé.

yo le prometí que--

que lo iba a mandar

a una universidad privada.

pollo: pues, mira.

la neta, mundo, ¿por qué mejor

no le ahorras el tiempo

y pues le regalas un título?

pues así como el tuyo.

edmundo: eres muy chistosito.

ni me recuerdes eso, la neta.

pollo: como reina ni aguantas

nada, carnal.

edmundo: bueno, ¿puedes o no?

ayúdame con eso.

pollo: todo se puede, carnal.

pero pues ¿no te importa

que te lo dé en efectivo?

porque no puedo sacar un cheque

ahorita de la empresa.

edmundo: [ríe]

no hay bronca.

como sea está bien.

pollo: nada más acepta

un consejo, mi carnal.

ya independízate de tu familia,

¿no?

no te vayas a cargar con ellos

toda la vida y, pues,

echándoles mentiras

de a lo que te dedicas,

de tu vocación, mundo.

ya suéltalos.

corta el cordón umbilical.

olga: de seguro mi papá

nos va a dar una sorpresa

increíble.

ojalá sea una casa en la playa.

imagínate, estaría padrísimo

que el bebé se estuviera

bronceando con nosotros.

o algo así de padre, ¿no?

a mí me gustaría

que fuera en la costa azul.

lo único que espero, patricio,

es que no sea en acapulco.

porque tú tendrás muy dulces

recuerdos, pero es de nacos.

mercedes: esperemos que sean

buenas noticias, mi amor.

olga: van a ser buenas noticias.

mi papá nunca me falla.

¿o no, patricio?

patricio: no tengo

ni la menor idea,

así que mejor no opino.

mercedes: eso es lo mejor

que tú puedes hacer.

rómulo: ya llegó la alegría

de esta casa.

olga: [ríe]

rómulo: bueno, qué hermosa

fotografía.

la familia perfecta.

[ríe]

les traigo una gran sorpresa,

hijita.

mercedes: rómulo, por favor.

ya deja de darle vueltas

a las cosas.

ya ve al grano.

¿para qué nos citaste?

rómulo: ¿en qué momento

te volviste tan amargada?

todas las mujeres son iguales,

pero tú eres especial.

tienes que arruinar

cualquier buen momento.

olga: papá, no le hagas caso.

y ya, por favor,

danos la sorpresa

que nos estamos muriendo

de la emoción.

rómulo: [ríe]

¿quién es la princesa hermosa?

olga: [ríe]

rómulo: ¿quién es a quién

más adoro y amo?

olga: ya, papá, dime.

rómulo: ¿te acuerdas

que les dije que iba a traer

a la persona ideal

para cuidarte,

consentirte y apapacharte,

princesita?

mercedes: por fin.

¿la encontraste?

rómulo: claro que la encontré.

por fortuna, al enterarse

de la gravedad del asunto,

aceptó estar aquí presente

y cuidarte a ti

y a mi heredero.

patricio...

mi querido patricio.

bueno,

déjenme acomodar

para el momento.

¿listos? ¿sí?

¿lista?

olga: ya, papá, sí.

rómulo: por favor, pase.

adelante.

[música]

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