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Corona de Lágrimas Capítulo 69

1 Abr 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

martina: ya hablamos irnos,

perdonamos todo.

¿verdad, mi hijos?

chelito: sí, mamá, sí.

césar: sí, mamá.

martina: [solloza]

césar: sí, papá.

ya platicamos y ya--

ya la pedí perdón a mi mamá

por haber estado tanto tiempo

fuera.

también--también ya me di cuenta

que el huir no soluciona

las cosas.

martina: no seas tan duro

con él, ¿eh?

él se fue de la casa

porque quería realizar

sus sueños.

de la misma manera que tú y yo

hicimos los nuestros.

¿te acuerdas, roque?

¿te acuerdas cuando

nos revelamos?

chelito: ¿de qué habla mi mamá?

césar: no sé.

chelito: dime, ¿eres feliz?

césar: sí, carnala, muy feliz.

chelito: ya te extrañábamos.

martina: hijos,

no me distraigan,

estoy hablando con su papá.

vengan, acérquense,

hablen con él.

ven, césar.

ven, chelito, ven.

vieras qué feliz estoy que--

que estén nuestros hijos

así juntitos.

chelito cada vez se parece

más a ti, es igualita, roque.

y césar tiene tu mismo carácter,

terco, terco.

[solloza]

y yo te extraño tanto, roque,

te extraño tanto,

te extraño mucho.

edmundo: hola, como te prometí,

estoy aquí, ¿podemos hablar?

lucero: sí, pero no aquí,

espérame, voy por un suéter

y nos vamos.

edmundo: hola, magos,

¿cómo estás?

margarita: hola y adiós,

nada más me quedé acompañando

a lucero mientras llegabas.

edmundo: está bien, pero yo

no he dicho nada.

margarita: pero yo sí.

lucero: ¿nos vamos?

edmundo: sí, sí.

apolinar: pues, vámonos.

nacho: no, don polo,

pero si se llevó toda la tienda.

¿no quiere que lo ayude?

apolinar: no, nacho, gracias.

nacho: bueno, les platicaba

que conocí lugares bien chidos

desde el avión.

digo, también abajo

se puso rebueno.

apolinar: el norte del país

tiene zonas espectaculares,

nacho.

yo soy de monterrey,

y me encanta mi tierra.

nacho: bueno, pues ahora sí

los dejo porque ustedes

tienen que trabajar, ¿no?

y pues yo nada más

les estoy quitando el tiempo

con mi plática

y cosas de viaje.

apolinar: no, no, al contrario,

qué bueno que nos hayamos

encontrado y que hayas venido

a acompañar a tu mamá.

nacho: no, pues,

ojalá y acepte usted

la invitación que le va a hacer

mi mamá para que nos acompañe

a un festejo.

bueno, doña martina es

la que está organizando

el festejo, pero--

apolinar: ah.

nacho: ya ando como chelito

con cómo habla, ¿no?

perdón.

refugio: bueno, yo me voy

a adelantar a la panadería

para empezar todo lo que tengo

pendiente--

apolinar: no, no, no,

¿cómo cree, doña refugio?

yo me voy con usted.

pero antes quiero aprovechar

para decirle algo a nacho,

si usted me lo permite.

refugio: claro.

nacho: o sea, simón, dígame,

¿para qué soy bueno?

apolinar: nacho, yo quiero

aprovechar para decirte

de hombre a hombre

que mis intenciones con tu mamá

son buenas y completamente

honestas.

yo le tengo un gran afecto

y un aprecio que son sinceros.

nacho: yo lo sé, don polo,

y créame que yo no me puedo

meter en las decisiones

de mi jefa.

yo la respeto mucho

y sé que ella va a hacer

lo correcto.

apolinar: ya veo por qué refugio

dice que tú eres su principal

apoyo, nacho.

nacho: ah, pues muchas gracias,

jefa.

bueno, pues ahora sí ya me voy,

nos vemos al ratito, ¿eh?

apolinar: adiós, nacho.

nacho: adiós, no.

refugio: oye, ignacio--

nacho: no, espérame--

era broma, adiós.

chau, don polo.

apolinar: adiós, nacho.

refugio: qué pena con este

muchacho, ¿eh?

apolinar: no se preocupe.

refugio: es terrible.

apolinar: [ríe]

refugio: vámonos.

apolinar: vamos, refugio.

margarita: bueno,

pues yo ya me voy,

nos vemos mañana.

nos vemos mañana.

lucero: que descanses

y gracias por todo.

margarita: adiós.

edmundo: adiós, maguitos.

lucero: [suspira]

edmundo: por lo que acabo

de ver, me imagino que me vas

a hacer un drama, ¿no?

lucero: bueno, ¿y qué esperas?

¿que te felicite?

no seas cínico, edmundo.

edmundo: mira, yo no tengo

la culpa de que zaida fuera

a provocarte, lucero.

y si esta va a ser tu actitud,

mejor no me hubieras llamado.

lucero: ¿ahora me vas

a voltear la situación?

eres un mentiroso y encima

te pones en este plan conmigo,

que yo solo te he apoyado

y te he aguantado tanto.

edmundo: tú fuiste quien empezó

el pleito, lucero.

¿qué no me citaste

para que habláramos?

lucero: ¿sabes qué?

mejor vámonos de aquí.

chelito: rápido, ándale.

fidel, silvestre,

él es césar, mi hermano.

fidel: ¿qué onda?

dichosos los ojos,

hasta que se nos hace conocerte,

¿eh?

¿qué onda?

silvestre: sí, la chelito

llevaba retehartos días

hablando solamente de ti.

nos dijo: "van a ver que un día

de estos me lo voy a traer

de regreso".

fidel: [ríe]

silvestre: y lo cumplió.

todos: [ríen]

césar: no, si cuando

a mi carnalita se le mete algo

en la cabeza, no, hasta que--no

para hasta que no la hace, ¿eh?

chelito: bueno, y para que veas,

¿eh?

césar: oye, ¿y el papá

de mi papá?

¿ya no trabaja aquí o qué?

martina: ay, no, no, no,

ni dios lo mande.

se me ocurrió ofrecerle

la gerencia, bueno,

y me salió más transa, mi hijo,

que nada, olvídalo, olvídalo ya.

fidel: y a mí me consta

que doña marti se pasó

de buena gente con él.

martina: bueno, bueno, ya, ya,

no, hay que olvidar

lo de los malos ratos

porque tenemos tanto,

tanto de qué alegrarnos,

¿verdad, mi hijo?

¿verdad, mi hijo?

silvestre: ah, míralos.

fidel: oye, mi césar,

¿y a ti te gustan los coches,

las máquinas y todo eso

de la mecánica?

martina: ¿por qué tocamos

ese tema?

la última vez que lo tocamos,

césar se fue de la casa.

y no me lo arruinen,

que acaba de llegar mi niño.

todos: [ríen]

silvestre: oigan, oigan, ¿y que

no vino nachito con ustedes?

chelito: sí, pero, pues mi mamá

le dio el día para que estuviera

con su mamacita, así que, pues,

lo van a ver hasta mañana.

fidel: ah, pues esta bueno.

silvestre: ándale.

chelito: nomás no me lo vayan

a ver mucho, ¿eh?

porque me lo gastan.

martina: ay, ¿y ahora

no lo podemos ver?

todos: [hablan a la vez]

martina: qué payasa eres, ¿eh?

apolinar: no cabe duda

que nachito es el que más

se parece a usted.

refugio: [ríe]

apolinar: tiene un corazón

muy noble.

refugio: ay, sí, mi nacho

es un encanto.

ha sido un gran apoyo para mí.

además, es cariñoso, tierno,

un verdadero angelito.

apolinar: sí, tiene el carácter

muy ligero.

refugio: sí.

apolinar: es muy fácil

llevarse con él.

refugio: a veces tiene

cada ocurrencia.

apolinar: mi madre decía

que lo que la mantenía unida

a mi padre era que siempre

la hacía reír.

bueno, es que él también tenía

un carácter muy agradable.

refugio: mi nachito siempre fue

así, desde chiquito.

además es bien portado,

trabajador, honesto.

apolinar: es el hijo ideal.

refugio: ah.

apolinar: el hijo que yo hubiera

querido tener.

mi sueño era tener un negocio

propio como el que tengo ahora

y--y poder compartir mi oficio

con mi hijo.

refugio: eso suena muy bonito.

apolinar: bueno, pero la vida,

desgraciadamente,

pues no me permitió ese gozo.

sandra: pobre de olga,

debe estar desesperada

encerrada en su casa.

raúl: ya sé, y lo peor

es que no sabe estarse quieta.

sandra: ya sé.

¿tú sabes qué fue

lo que pasó, raúl?

¿qué provocó la amenaza

de aborto?

raúl: pues, algo escuché

de una medicina.

sandra: ¿lo habrá hecho

a propósito?

raúl: no, ¿cómo crees, sandra?

no, no, no.

sandra: pues tal vez lo hizo

para llamar la atención

de patricio.

raúl: espero que no, ¿eh?

porque si eso es capaz

de hacer ahora,

no me quiero ni imaginar

lo que va a hacer cuando nazca

el bebé.

sandra: no va a dejar

de chantajear al pobre

de patricio.

raúl: pues, sí.

sandra: algo tenemos que hacer,

raúl, hay que ayudarlos.

raúl: ya sé, pero ¿qué hacemos?

sandra: no sé, algo,

tenemos que pensar.

marco: hola.

raúl: ah, papá.

marco: ¿de qué hablaban?

¿de su prima olga?

sandra: sí, la verdad

es que queremos ayudarla

a que esta espera en cama

no sea tan difícil para ella.

raúl: ni para patricio.

marco: no saben el gusto

que me da ver que se preocupan

por ellos.

refugio: ¿quiere un cafecito?

apolinar: sí, se lo acepto.

y muchas gracias a usted

por su compañía y por todo

lo que está con la contabilidad

de mi panadería.

refugio: ay, ¿qué agradece?

apolinar: y de verdad

la felicito por su hijo.

refugio: no deja

de sorprenderme que ignacio

heredara no el carácter

del hombre que fue su padre,

sino del del amor de mi vida,

el de iván.

apolinar: refugio, ¿le puedo

hacer una pregunta?

refugio: dígame.

apolinar: no quiero

que me lo vaya

a tomar a mal, y si le incomoda,

no es necesario

que me lo responda, ¿de acuerdo?

refugio: ajá, lo escucho.

apolinar: después de que

el padre de nacho y de edmundo

le pidió que se fuera

de su casa llevándose

a sus hijos, ¿usted volvió

a saber de él?

refugio: no, baldomero nunca

volvió a preocuparse de mí

ni yo quise volver a buscarlo.

apolinar: ¿y si volviera

a llamarla?

refugio: mi corazón se cerró

por completo para él.

apolinar: sé que tal vez esto

suene inapropiado, refugio,

pero ¿sabe?

me da mucho gusto porque eso

quiere decir que su corazón

está, pues, libre para amar

y entonces mis esperanzas

se pueden hacer realidad.

[música]

[música]

refugio: polo, yo no quiero

darle falsas esperanzas

porque para mí es muy difícil

que, después de lo que viví,

me pueda entregar

con la misma ilusión al amor.

apolinar: yo sabré ser paciente

y ganarme su confianza

y su corazón.

refugio: ojalá solo se tratara

de eso, polo, pero por mucho

que una pareja se quiera,

siempre puede haber intrigas

de terceros que terminen

por separarlos.

apolinar: pero ¿por qué lo dice?

refugio: porque eso fue

lo que me pasó a mí

con el hermano de baldomero.

trató de propasarse conmigo

y, como lo rechacé, hizo dudar

a baldomero de mi fidelidad

con él.

apolinar: ah, pero ¿cómo es

posible que dudara de usted?

refugio: [suspira]

apolinar: ¿que--que no la

conocía lo suficiente?

refugio: los celos no conocen

razón y él me celaba

constantemente.

poco a poco fue muriendo

su amor por mí y comenzando

su desconfianza.

apolinar: pero ¿usted habló

con baldomero

de lo que le hacía su hermano?

refugio: sí, sí, pero creyó

que era una venganza mía y luego

tomó de pretexto las mentiras

de su hermano para buscarse

otra mujer.

y el resultado, el resultado

ya lo sabe, nos echó a la calle.

apolinar: qué desgraciado.

refugio: lo que más me dolió

fue que dudara que mundo y nacho

eran sus hijos.

apolinar: bueno, pero qué ganas

de poderme encontrar

a esos dos infelices

y partirles la cara.

refugio: no se altere, polo.

si le conté todo esto

fue para que entendiera

por qué cerré mi corazón

a las promesas de amor.

apolinar: refugio, pero yo sería

incapaz de--

refugio: no, no, no, polo,

yo no lo digo por usted.

usted es un hombre decente,

pero, como le dije,

mi corazón quedó tan lastimado

que yo no sé si podré volver

a enamorarme.

apolinar: yo haré hasta

lo imposible

por ganarme su confianza

y su amor, refugio.

refugio: polo, mi confianza

ya la tiene, pero nadie puede

dar órdenes a sus sentimientos,

eso es todo.

apolinar: bueno, pues ya

no la molesto más,

ya está en su casa.

y gracias de nuevo

por el privilegio

de su compañía, gracias.

refugio: gracias, polo.

apolinar: con permiso.

edmundo: a ver, es que

no entiendo, lucero,

¿por qué tenías que ponerte

a discutir con zaida?

si tú quieres saber algo de mí,

me lo preguntas y ya.

lucero: ¿que no me estás

escuchando?

ya te dije que ella fue

a mi trabajo a buscarme.

edmundo: no le hubieras

hecho caso, lucero.

lucero: ¿y cómo querías

que no le hiciera caso?

si ella llegó diciendo

que ustedes se siguen viendo,

que ella sabe todo de nosotros,

y todavía tuvo el descaro

de decirme que era mi culpa

que no nos lleváramos bien.

edmundo: por eso, lucero.

ella está loca, lo único

que quería zaida era provocarte.

lucero: sí, pero no mintió

en nada de lo que dijo.

ya volviste a jugar,

no me dices bien en qué

estás trabajando.

mira, ni siquiera sabía

que te veías a diario con ella

porque es tu socia.

edmundo: no te lo dije porque

sabía que te ibas a poner así,

lucero.

mira, y si tú tienes

tantas dudas, ¿por qué

no me lo preguntas

directamente, caray?

lucero: bueno, pues es

lo que estoy haciendo.

y algunas de estas cosas

sí te las pregunté, mundo,

pero como ya casi siempre

estás de mal humor me da miedo

preguntarte hasta la hora.

nacho: ¿cómo te fue

con don polo?

refugio: ya, ignacio.

nacho: ¿qué?

refugio: ya, ignacio,

él es un buen hombre.

nacho: pues de verdad, jefa.

mira, ojalá y con él encuentres

la compañía y la comprensión

que tú te mereces.

es bien chido tener con quién

compartir todo lo que uno

piensa y lo que va sintiendo

de uno mismo, o sea, de sí, ¿no?

refugio: me sorprendes, hijo.

¿ese pensamiento te lo inspiró

el viaje con chelito?

nacho: oh, jefa, pues, ahora

me estás chiveando tú a mí.

ambos: [ríen]

nacho: pero, pues, ya que

lo mencionas, para que sí, ¿eh?

refugio: qué bueno.

bueno, te voy a preparar algo,

¿eh?

nacho: a ver, espérame,

espérame, jefecita, ¿ya te diste

cuenta que, pues que el polito

está acá bien fortachón--

refugio: ya, ya, ya, ignacio,

por favor, ¿eh?

nacho: tiene lo suyito.

refugio: no, ya está bien.

a ver, saca los huevos,

por favor.

nacho: oh, jefa, pero,

pues es que--

edmundo: no te entiendo,

lucero.

lucero: ¿no me entiendes qué?

¿que te reclame

porque tu amiguita

me vino a buscar?

¿eso es lo que no entiendes?

edmundo: mira, mi chamba

es con el pollo,

zaida a veces ayuda.

también por eso no te había

dicho nada, porque no es

importante, caray.

además, sobre todo porque ella

no me interesa en lo más

mínimo.

lucero: bueno, y entonces,

¿por qué se siente con derecho

sobre ti?

y no es de ahora,

no se me olvida el escandalito

que te armó hace meses

en plena calle.

edmundo: bueno, tampoco es

mi culpa si esta mujer

no entiende que lo que hubo

entre nosotros dos es el pasado.

lucero: ah, entonces sí hubo

algo.

¿ya ves cómo me mientes?

esa vez negaste todo.

edmundo: lucero, es muy fácil,

lo negué porque estaba tratando

de quedar bien contigo.

bueno, perdóname la vida

por no querer que te enteres

de mis exnovias.

lucero: ¿mis exnovias?

pues, ¿cuántas fueron?

edmundo: ay, dios, ya fueron,

antes de que tú y yo

anduviéramos.

lucero: como sea, no tienes

por qué ocultarme las cosas.

edmundo: ¿y tú, qué? ¿eh?

tú también me estuviste diciendo

mentiras con todo este tema

de mi mamá y su trabajo.

lucero: mira, edmundo, tu mamá

nos pidió que no te lo dijéramos

porque sabe cómo eres

de arrebatado.

y, sí, reconozco que estuvo mal

no decirlo, pero callarse

las cosas no es lo mismo

que mentir.

edmundo: mira, lucero,

por la misma razón

yo me he callado un montón

de cosas contigo.

por ejemplo que zaida

es mi socia.

lucero: ¿sabes qué?

ya me voy, a ver si la tal

zaida, o como se llame,

te comprende y te consuela

mejor.

edmundo: no, ¿sabes qué?

el que está harto de todo esto

soy yo.

si tantos defectos

me encuentras,

no sé qué haces conmigo.

lucero: no voy a llorar.

julieta: polo, qué gusto.

¿cómo le va? ¿todo bien?

apolinar: pues, sí,

en lo que cabe.

julieta: bueno, ¿y a qué debo

el milagro?

apolinar: pues, vine a traerle

algo.

julieta: ah, ¿y esto?

apolinar: pues es

de agradecimiento,

porque usted me animó a decirle

mis sentimientos a refugio.

julieta: no se hubiera

molestado, yo lo hice

con muchísimo gusto.

nada me haría más feliz

que ver a refugio por fin

tranquila y sonriente.

apolinar: pues, sí,

en esas andamos.

julieta: ¿ya le dio el sí?

apolinar: no, no, no,

pues no hay

nada formal todavía,

pero al menos estoy progresando.

o eso creo.

julieta: usted sabe que ella

está muy lastimada,

pero si usted tiene paciencia...

apolinar: sí, paciencia

le tengo,

y también todo el tiempo

del mundo para esperarla,

para que ella también

me tenga confianza.

julieta: no, si confianza

le tiene, polo.

el chiste es que ella le abra

realmente su corazón.

apolinar: ojalá suceda.

yo estoy dispuesto a hacer

lo que sea necesario

para--pues para que refugio

sea feliz.

julieta: no cabe duda

que yo tenía razón,

refugio es muy afortunada.

ya no hay hombres como usted,

polo.

apolinar: bueno, ¿y usted,

julieta?

con todo respeto, usted también

es joven y, si me permite

decirlo, es muy hermosa.

julieta: no, ha pasado

muy poco desde la muerte

de mi esposo.

mi corazón sigue de luto, polo.

apolinar: sí, sí, la entiendo,

pero más adelante,

cuando se sienta mejor,

de verdad, debería intentarlo,

julieta.

usted también se merece

ser feliz.

refugio: ay, mundo,

qué bueno que llegas, hijo.

¿quieres cenar?

nacho: ¿qué onda, carnalito?

edmundo: nachito.

nacho: ¿cómo estás?

refugio: ahorita te sirvo, hijo,

mientras, que te platique

tu hermano todas sus aventuras

por el norte.

edmundo: no, no, no, mamá,

no tengo hambre,

muchas gracias.

qué bueno que llegaste, nachito.

nacho: no, si deja

que te platique,

estuvo bien chido.

me trepé al avión, luego

nos perdimos en la carretera--

edmundo: oye, ¿sabes qué?

que no--no estoy de muy

buen humor, mejor luego

me platicas, mañana, mejor.

refugio: edmundo, edmundo,

no seas así con tu hermano,

acaba de regresar.

edmundo: se fue un par de días,

tampoco es para tanto, mamá.

mañana platicamos.

refugio: mundo--

nacho: jefa, jefa, déjalo,

por mí ni te preocupes.

ya sabes cómo es.

mira, mejor te cuento

otra vez lo del avión,

porque ¿qué crees?

dan chesco gratis y todo.

refugio: ay, nachito.

nacho: en serio.

refugio: ay, dios mío.

lucero: ¿por qué no podemos

ser felices?

¿por qué tenemos que estar

peleando todo el tiempo?

¿por qué?

[suspira]

chelito: bueno, pues si tienen

tele, ahí se ven.

martina: ¿ya te vas a dormir

tan temprano, mi hija?

chelito: es que ando bien

cansada, mamá.

césar: no, lo que pasa es que

quiere tener más tiempo

para soñar con su nachito.

chelito: ma...

césar: ándale.

chelito: no, ya--

césar: ay, ¿qué?

el nachito, ay, nachito--

martina: ay, no cabe duda

de que aunque pase

mucho tiempo, los hijos

siguen igual que siempre.

chelito: no, menso, te pasas.

es que este tonto pasó

tanto tiempo en el norte

que ya le frieron el cerebro.

césar: no, ¿qué?

chelito: aquí ya no hay nada.

césar: tú, el amor, el amor.

chelito: tú, la guitarra,

la guitarra.

césar: duérmase.

chelito: duérmase usted.

martina: mi hijo, tu cuarto

sigue exactamente

como lo dejaste, ¿eh?

y quería decirte que si quieres

estudiar música,

pues yo te apoyo.

no sabes el orgullo que me da

que mis dos hijos hayan salido

artistas.

césar: muchas gracias, jefa,

pero la neta es que solo vine

a visitarte unos días.

martina: ¿que adónde vas

que más te quieran?

césar: pues yo sé que en ningún

lado me van a querer más

que acá, pero tengo compromisos

ya para tocar en varios lados.

y la neta, es que ya tengo

mi vida hecha allá en el norte.

martina: ¿y todos esos trabajos

que me comentaste

que no te gustaron?

césar: pues, de algo hay

que vivir, jefa, y yo tengo fe

y sé que algún día las cosas

van a cambiar.

martina: bueno, mi hijo,

pues, ¿qué se le va a hacer?

no seré yo quien te corte

las alas.

césar: yo lo sé

y te lo agradezco reteharto,

jefa, pero además ya podemos

estar comunicados e igual

tú puedes ir para allá

y yo puedo venir acá

en la navidad, y así vamos

a seguir en contacto siempre.

martina: ¿me lo prometes?

césar: te lo prometo, jefa,

estos momentos contigo

y con la chelito, pues han sido

padrísimos y yo no quiero

dejar de tenerlos,

de saber que pertenezco aquí

en la casa y que somos otra vez

una familia.

ándele, no se agüite, jefa.

martina: no.

césar: ne la voy a llevar

para el norte también, va a ver.

martina: [ríe]

[música]

fidel: izquierda afloja,

derecha aprieta.

derecha.

fidel: aprie--ay, mira.

silvestre: [silba]

fidel: órale, ¿qué comen

los pajaritos?

ambos: masita.

fidel: no, chelito, pues sí

te hizo bien darte

una escapadita, ¿eh?

hasta de ropa cambiaste, ¿eh?

chelito: pues, qué fijadores,

¿eh?

parecen viejas.

silvestre: pues, la que parece

vieja es otra.

fidel: [ríe]

silvestre: bueno, ya, ya,

perdón, chelito, ¿no?

¿ya nos vas a contar

cómo les fue allá?

fidel: ajá.

chelito: pues estaba esperando

a que llegara el nacho, pero

pues creo que se le pegaron

las sábanas.

fidel: ay, ya salió el peine.

silvestre: ay, sin mi nachito

no pasa nada.

nacho: ay, muñecos.

silvestre: mira,

ya lo invocaste, chelito.

fidel: ¿qué onda? ¿cómo estás?

nacho: pues, ¿cómo están?

fidel: bien, ¿y tú?

chelito: ¿qué onda?

¿ya te fijaste?

nacho: ¿ya me fijé qué?

fidel: pues, ¿cómo que qué,

muñecazo?

mira, nomás.

silvestre: ¿eh?

nacho: pues, claro que ya

me fijé.

chelito: ¿neta ahora sí

ya te diste cuenta?

nacho: pero si tan menso no soy,

o sea, nada más ha pasado

una vez, ¿verdad?

fidel: [ríe]

nacho: no, pues si ya

me di color y, pues la neta,

te ves bien bonita.

silvestre: ay.

fidel: bueno, ¿y ahora qué?

¿qué les pasa que los dos andan

así como raritos?

nacho: ¿raros? ¿cómo que raros?

para nada.

chelito: no, pues raro tú

que andas viendo moros

con cristianos.

silvestre: ay, con tranchetes,

chelito, "moros con tranchetes".

chelito: ¿qué dije?

silvestre: con cristianos.

chelito: ¿y qué es?

silvestre: pues--ya, ya, ya,

chelo.

fidel: este arroz ya se coció

y se me hace que es arroz

de mole, con boda.

ambos: [ríen]

nacho: ¿cómo que arroz de boda?

pues, ¿qué te pasa, baboso?

silvestre: ah, órale.

nacho: pásalo.

chelito: pásalo.

fidel: órale, cálmate, muñeco.

nacho: tú tranquilo, pues en vez

de andar de sospechosos,

¿no quieren mejor saber

cómo nos fue?

silvestre: oh, pues ya rugiste,

muñeco, pero primero no se

te vaya a olvidar todos esos

detalles de cuando te desmayaste

en el avión.

ambos: [ríen]

nacho: ¿cuándo? ¿cómo?

¿quién te dijo esa mentira?

yo fui casi el piloto.

fidel: ah, el piloto,

pero de boiler, porque me late

que del susto ya andabas dando

el primer hervor.

silvestre: ah.

nacho: no es cierto, ¿qué, quién

les dijo esos chismes? ¿eh?

ambos: [balbucean]

nacho: chelito.

chelito: eh, yo, ¿verdad?

lucero: ¿puedes creer

lo que te conté?

margarita: la verdad, no.

bueno, sí, pero qué triste.

lucero: es que ya estoy

muy cansada de esto,

siempre es así.

un rato bien, otro mal,

te juro que estoy harta

de despertarme

todos los días tratando

de adivinar de qué humor

va a estar.

margarita: en eso tienes razón.

lucero: podré querer mucho

a mundo, pero no por eso estoy

obligada a aguantarle todo.

margarita: eso sí,

y sobre todo si él no ayuda.

lucero: anoche ya lloré

lo que tenía que llorar.

si edmundo quiere que volvamos,

pues tendrá que demostrarme

que ha cambiado, que va

a moderar su carácter

y que no habrá más misterios

entre nosotros.

margarita: ay, amiga,

me da pena,

pero también me da muchísimo

gusto escucharte así.

lucero: sí, y no solo eso,

ahorita mismo voy a entrar

a hablar con el señor requena.

edmundo: buenos días.

refugio: ay, hijo, ya me tengo

que ir, pero te dejé

el desayuno en la estufa.

edmundo: gracias.

¿ya se fue nachito?

refugio: sí, sí, ya.

edmundo: quería platicar

con él, pero, bueno,

ya será después.

refugio: también te dejé ahí

el pan, mi vida.

edmundo: voy a cenar fuera,

mamá.

refugio: bueno, como quieras,

yo ya me voy a ir a la tienda

con julieta.

edmundo: [suspira]

mira, seguramente va a hablar

muy mal de mí.

refugio: ¿y eso por qué, hijo?

edmundo: porque lucero y yo

nos volvimos a pelear.

pero esta vez no fue mi culpa,

¿eh?

refugio: pero ¿qué fue

lo que pasó?

edmundo: mira, mamá, no tengo

ganas de hablar de eso,

por favor.

refugio: bueno, pues ya sabes

que aquí estoy por si quieres

decirme algo.

edmundo: quizá patricio

no estaba tan equivocado

al quererse ir de esta casa.

lucero: con permiso.

isaías: ¿cuál es su urgencia,

lucero?

lucero: no es ninguna urgencia,

solo quiero hablar con usted

acerca de lo que me encargó

el otro día.

isaías: ¿y bien?

¿me tiene noticias

acerca de benjamín?

lucero: al contrario, lo siento,

pero no voy a hacer

lo que usted me pidió,

y es mi última palabra.

isaías: ¿está segura?

patricio: mi amor, ya hablé

con la enfermera y me dijo

que va a esperar

hasta que encuentre

un reemplazo para irse.

olga: por favor, yo te pido

que lo encuentres rápido

porque ya no la soporto.

patricio: sí, mi amor,

en esas estoy, no te preocupes,

pero ayúdame, ¿no?

olga: es que ¿te digo una cosa?

me siento como prisionera

en esta casa, sin poder salir,

sin poderme levantar

de la cama, es horrible.

patricio: ya sé, mi amor, ya sé,

pero, bueno, ¿sabes qué?

tu mamá quiere venir

a acompañarte.

olga: no, no, no, no, amor,

yo no quiero que ella venga.

tú sabes que ella tiene

la virtud de ponerme de malas

y, pues no quiero que mi bebé

lo vaya a resentir.

patricio: está bien, mi amor,

está bien.

oye, mi amor, y ya no has vuelto

a tener esas ideas

sobre tu embarazo, ¿verdad?

olga: es que yo estaba

muy deprimida, por eso me puse

así y dije todo eso.

soy humana, amor,

y todo lo que me duela,

pues me desespera.

patricio: está bien.

te entiendo,

pero yo me preocupé, mi amor,

me preocupé de que digas

que ya lo habías vivido.

no entiendo,

¿qué quieres decir con eso?

olga: no me hagas recordar

cosas feas.

patricio: ¿feas cómo, mi amor?

olga: no, no, no, de verdad

no me preguntes,

porque en serio

me voy a poner muy mal.

mejor, ¿por qué no le hablas

al doctor para que venga

a verme?

patricio: ¿al doctor?

¿estás bien? ¿qué pasa?

olga: no, sí, sí estoy bien,

pero, bueno, quiero que

me revise y que me diga

si es forzoso que esté aquí

encerrada todo el día.

patricio: amor, por favor,

tienes que ser paciente,

nada más, ven.

olga: es que lo intento,

pero me desespero.

¿por qué no te vienes aquí

a sentar un ratito junto a mí?

patricio: más tarde, mi amor,

tengo que ir a trabajar.

pero por favor, mi amor,

prométeme que te vas a portar

bien, ¿sí?

olga: sí, te lo prometo.

patricio: mi amor, yo te quiero,

de verdad.

te veo al rato.

olga: [suspira]

lucero: sí, señor, lo hablé

con refugio y ella no quiere

liquidación, lo único que desea

es que la dejen en paz,

y eso es todo.

si quiere despedirme,

pues entonces no tengo más

que aceptarlo, señor,

porque yo no voy a comprometer

mis valores por mi trabajo.

con permiso.

isaías: espera, lucero.

siempre he admirado

a las mujeres con carácter.

digo, muy a mi pesar,

porque he sufrido en carne

propia lo que es tener

una mujer así cerca.

lucero: no sé qué decirle,

señor.

isaías: no me hagas mucho caso.

lo que pasa es que tú

me recuerdas mucho a mi hija

y, pues, me puse sentimental.

lucero: bueno, pues si eso

es todo--

isaías: lucero, dime algo.

¿qué harías si heredaras dinero

de un pariente que nunca

has conocido?

¿qué pensarías? ¿qué cambios

esperarías en tu vida?

lucero: ah, qué rara pregunta,

señor.

isaías: pero ¿qué piensas?

lucero: pues, mire,

sinceramente es algo

que nunca he pensado.

no sé si me gustaría

que sucediera porque nunca

he deseado tener dinero

nada más porque sí.

isaías: pero sería una herencia

inesperada, ¿o a poco

no te gustaría ser rica?

lucero: [ríe]

¿a quién no, señor?

pero si ese dinero

no me lo gané.

y si llegó a mí nada más así,

pues no sabría qué hacer con él.

dicen que lo que llega fácil,

igual de fácil se va.

benjamín: señorita, estoy

buscando al licenciado ancira.

habla el contador aguilar.

¿se acuerda que fui

hace poco ahí con ustedes?

secretaria: ah, sí lo recuerdo,

contador aguilar.

el licenciado ancira

está ocupado--

agustín: pásamelo.

secretaria: pero le comunico

a su asistente personal,

permítame.

agustín: señor aguilar,

no esperaba tan pronto

su llamada.

benjamín: bueno, en realidad

no quería hablar contigo,

licenciado, sino con tu jefe.

agustín: como ya se habrá dado

cuenta, hablar con el licenciado

ancira es bastante complicado.

en realidad todo lo filtra

a través de su asistente

personal, que soy yo.

benjamín: pues ya que estamos

en esas, mira, te quiero

preguntar si han considerado

lo que platicamos ese día.

agustín: claro, pero lamento

mucho decirle que no tengo nada

que ofrecerle a cambio

de la poca información

que me dio.

benjamín: es una lástima,

muchacho, porque estoy seguro

que mi trabajo

y mis conocimientos

les servirían de mucho

a ustedes.

agustín: tal vez, no lo dudo.

benjamín: de todas maneras,

voy a seguir intentando

comunicarme con tu jefe.

agustín: le deseo la mejor

de las suertes y ojalá algún día

logre hablar con el licenciado

ancira.

benjamín: vas a ver que sí,

soy insistente.

y una de mis cualidades

es que soy paciente.

lucero: y, bueno, si no tiene

nada más que decirme,

quisiera retirarme para seguir

trabajando.

isaías: un momento,

una pregunta más.

¿sabes por qué te estoy

platicando y preguntando

todo esto?

lucero: ah, bueno, recuerdo

que me dijo que se acordaba

de su nieta.

isaías: así es.

¿crees que sea tan buena

muchachita como tú?

lucero: [ríe]

gracias por lo que me toca,

pero creo que eso solo podría

saberlo usted.

ay, y a propósito...

isaías: ¿sí?

lucero: en la empresa corren

rumores de que usted mandó

a cambiar su testamento,

¿lo puso a nombre de su nieta?

isaías: ¿de dónde sacaste

esa información?

lucero: ay, lo escuché por ahí.

isaías: pero ¿de quién?

lucero: no me pida ser chismosa,

se me salió el comentario,

eso es todo.

isaías: ah, sí, está bien.

bueno, pues no te quito más

tu tiempo, puedes retirarte.

lucero: gracias, señor.

isaías: no, ¿qué agradeces?

gracias a ti, muchacha.

y si benjamín llega

a molestarte de nuevo,

basta con que me lo digas

para pedirle que te deje en paz.

lucero: gracias, don isaías.

¿sabe qué?

usted es mucho más dulce

de lo que parece

y me da mucho gusto.

[música]

lucero: se portó muy amable

conmigo.

margarita: ¿don isaías?

lucero: sí, estuvo superraro.

margarita: yo creo que los

rumores son ciertos y el viejito

cascarrabias enloqueció.

lucero: [chista]

margarita: ¿qué?

lucero: ven, ven, ven.

margarita: ¿qué? ¿qué pasa?

lucero: en realidad no es

tan malo como parece.

¿sabes que me dijo?

margarita: ¿qué?

lucero: que si el contador

benjamín me daba algún problema,

se lo avisara para pedirle

que me dejara en paz.

margarita: ah, órale,

me dejaste con el ojo cuadrado.

pues mira, el pelón panzoncito

ha andado como sedita.

tiene tanto trabajo

entre lo suyo y lo que hacía

doña refugio

que ni se le escucha respirar.

lucero: pues qué bueno,

merecido se lo tiene.

margarita: lo único que

he escuchado, que habló

con un tal--ay, con un tal

agustín, y por lo que entendí,

esperaba que le diera trabajo.

lucero: ¿a benjamín?

margarita: ajá.

quiere cambiar de empleo.

y como que se quedó

entre calladito y triste,

pues me late que, pues...

que lo rechazaron.

lucero: ay, pues sería buenísimo

que se encontrara otro trabajo

donde fuera y que aquí nos deje

en paz.

margarita: eso, eso sería

justicia divina.

lucero: sí, muy divina.

refugio: lamento muchísimo

que lucero y edmundo

hayan terminado.

sinceramente llegué a creer

que eran el uno para el otro

y que terminarían juntos.

julieta: yo también.

refugio: ay, nada me hubiera

gustado más que lucero fuera

mi nuera.

yo sé que no es necesario

para sentirla

como de mi familia, pero...

ah, pues ni hablar.

julieta: por el bien de tu hijo

esperemos que reaccione,

porque a mí me queda claro

que mi hija no causó

ese rompimiento.

refugio: no, no, no, yo lo sé.

y voy a ser muy sincera contigo.

yo--es que yo siento

que lo que está pasando

con mis hijos es mi culpa.

julieta: pero ¿por qué dices

eso, refugio?

refugio: porque creo que

no los eduqué de la mejor

manera, los sobreprotegí,

fui demasiado condescendiente

con ellos.

julieta: no es verdad.

lo único que hiciste

fue darles mucho amor.

ellos solitos se forjaron

el carácter que ahora tienen,

y nachito me consta que salió

tan bueno como tú.

refugio: ah, sí, sí,

él es mi ángel sin alas, quizá

porque tiene miedo a volar.

julieta: edmundo y patricio

te fallaron, pero no fue

por tu culpa, refugio.

tú les diste tiempo, amor,

paciencia, y nunca les faltó

educación ni comida,

a mí me consta también.

pero ¿sabes qué?

son unos malagradecidos.

refugio: no, no, yo no espero

que me lo agradezcan.

a mí me bastaría

con que lo aceptaran.

porque yo siento que edmundo

y patricio, a su manera,

pues están tomando una ruta

donde al parecer pues

yo--yo salgo sobrando.

rómulo: ¿cómo está mi hija?

patricio: está bien, señor.

bueno, ya sabe,

desesperada por el encierro.

rómulo: olga no sabe

estarse quieta, patricio.

antes de tener la gran dicha

de casarse contigo

había que perseguirla

de país en país.

no se estaba en uno más

de tres meses, gastando todo.

realmente no sé cómo le vas

a hacer para que se aguante

en tu casa tanto tiempo.

patricio: mire, señor, el mayor

problema es que está harta

de la enfermera

que le enviaron.

y la verdad es que no le falta

razón, la mujer es insoportable.

rómulo: sí, ya lo sé,

la señorita eficiencia.

yo ya sabía que iba a pasar eso.

patricio: ya van a enviarle

a otra, es lo importante.

rómulo: que se la envíen,

¿cuántas lleva?

va a hacer lo mismo con todas.

y yo se lo dije a mercedes,

nada más que es una necia.

en cambio yo tengo

una candidata que es perfecta.

patricio: ah, ¿sí?

¿y quién es?

rómulo: una mujer

muy conservadora, muy abnegada.

yo diría que la única que podría

con esa enorme responsabilidad

de abrir el corazón y darle todo

el amor a olga como si fuera

su propia hija.

patricio: no, bueno, señor,

eso tendría que ser alguien

demasiado especial, alguien más

allá de todo.

ya sabe, para poder complacer

a olga, porque...

rómulo: créeme que yo sé

lo que hago.

mi candidata es poseedora

de una paciencia bíblica,

tanto llanto,

tanta limpieza

y es experta en niños

insoportables, echados a perder,

en situaciones extremas.

patricio: no, bueno, señor,

le voy a ser honesto.

si existe alguien así,

yo la contrato en este momento

y no la dejo ir

de mi vida jamás.

rómulo: [ríe]

no, no, no, no,

deja que mercedes aproveche

su turno, ya va a terminar

cansándose, ya después voy yo,

que siempre tengo razón.

julieta: ay, mi amor.

lucero: mami.

julieta: ¿cómo te fue

con tu jefe, don isaías?

lucero: ah, pues aunque

no lo crean, me fue muy bien.

refugio: ¿en verdad?

lucero: sí, yo creo

que lo agarré en un día

de muy buen humor porque hasta

se puso a platicar

conmigo y todo.

refugio: ¿don isaías?

ay, pero si es el hombre

más serio que conozco.

lucero: pues eso mismo pensaba

yo, pero hoy me platicó

sobre su nieta, sobre la vida.

julieta: bueno, qué bueno

que lo agarraste de buenas.

lucero: es más, hasta

me preguntó que qué haría yo

si recibiera una herencia

inesperada.

julieta: ah, no, entonces

se volvió loco, porque ¿qué es

esa pregunta tan rara?

lucero: pues por lo que me dijo,

yo le recuerdo mucho a su nieta.

refugio: yo tenía idea

de que él estaba muy solo.

lucero: pues resulta que tiene

una nieta y, por supuesto,

hijos.

¿cuántos? pues, ¿quién sabe?

refugio: sí, sí, sí, alguna vez

me habló de una hija,

algo que se le había ido

o algo así.

[teléfono]

lucero: yo contesto.

julieta: está bien.

lucero: ¿bueno?

ah, hola, nachito.

refugio: ay, ay.

lucero: claro, ahorita

te la paso.

es nachito, doña refugio.

refugio: gracias, hija.

¿bueno?

hola, hijo, ¿qué pasó?

nacho: jefecita, oye,

lo que pasa es que doña martina,

mi suegra--bueno, no,

mi jefa--la mamá de chelito,

me invitó a comer y quería ver

si tú no tenías ningún problema

en que yo fuera porque, digo,

no quiero que comas sola.

refugio: no te preocupes,

mi vida, yo como aquí

con julieta y con lucero.

tú ve con doña martina

y con chelito, y quédate

tranquilo, hijo.

nacho: ok, jefa, pues gracias.

oye, y, pues nos vemos

más tarde.

te quiero mucho, muchos besos--

chelito: ¿muchos besos?

ándale, venga para acá.

¿muchos besos?

nacho: espérate, chelito, no--

mercedes: ay, mi amor,

llevas muchos años fuera.

¿no extrañas tu casa,

tu país, tus amigos?

sandra: claro, tía, los extraño

muchísimo, sobre todo

a mi hermano.

raúl: ay, ajá.

sandra: pero estoy tan contenta

con lo que hago, tía.

mercedes: ¿sí?

sandra: sí, que la verdad

es que el tiempo se pasa

muy rápido y la distancia

se hace menos.

érika: bueno, es que dedicarse

a las artes debe de ser

apasionante, ¿verdad?

sandra: sí, es lo máximo.

yo no pude haber estudiado

otra cosa.

es fascinante darse cuenta

de que gracias al arte

el hombre se hace presente

en el mundo, y así puedes dejar

tu huella a través del tiempo.

érika: oye, sandra, tú deberías

de dirigir un museo.

ay, no como ciertas personitas

que tienen ese puesto

y no lo merecen,

¿verdad, mercedes?

mercedes: éricka, estamos

comiendo, estamos contentos.

por favor, no toques temas

que nos amarguen la tarde.

sandra: me imagino que eso fue

un chiste local, ¿no?

érika: sí, fue una bromita,

no nos hagas caso.

sandra: bueno, hablando

de local, tía, te quería

preguntar sobre un museo local,

no me acuerdo bien qué era,

lo tengo por ahí anotado.

¿crees que te pueda llamar

luego para darte esa molestia?

mercedes: por favor,

siempre es un placer.

nacho: por eso, aunque yo

empiece a estudiar

a los 60 años, voy a terminar

siendo ingeniero.

chelito: y vas a ser el mejor

ingeniero del mundo mundial.

nacho: gracias, muñeca.

césar: y así va a ser,

porque cuando uno sabe

lo que quiere, uno lo siente

en las venas.

así es lo que me pasa a mí

con la música.

nacho: ah, ¿neta?

fíjate que a mí también

me late mucho la música.

césar: órale.

nacho: de chavito cantaba

en el coro de la escuela

y en la iglesia.

chelito: ¿de veras?

martina: ¿cómo?

nacho: simón, por esta.

chelito: no, pues cántanos algo.

martina: ah, esta sí

no me la sabía, nachito.

césar: órale.

nacho: no, me da pena.

césar: lo que bien se aprende,

nunca se olvida, hombre.

traigo mi guitarra

y nos cantas ahorita

bien bonito.

martina: sí, mi hijo.

nacho: no, pero es que a mí--

a mí me da pena la--el público.

martina: ¿por qué, hombre?

chelito: no, es que, de veras,

tú eres un estuche de monerías,

me saqué la lotería.

martina: chelito, mi hija,

no seas empalagosa.

chelito: es que es la neta,

mamá.

nacho: no, pero, pues es

que hace mucho tiempo que no--

martina: ¿y qué cantabas? ¿eh?

nacho: ya ni me acuerdo, pero--

martina: ay, sí te debes

de acordar de algo, ¿no?

nacho: no, hace un chorro

que no toco una guitarra--

martina: mira, aquí está

la guitarra.

chelito: ándale.

martina: ándale, nachito.

ándale, mi hijo.

nacho: no, pero--

martina: ándale, estamos

contentos hoy, ándale.

nacho: bueno, no, pues, ¿qué?

martina: lo que quieras,

lo que quieras, ¿sí?

nacho: no, pues--

ah, híjole, es que--

martina: vamos.

nacho: ya ni me acuerdo

de ninguna.

[afina guitarra]

a ver, más o menos.

martina: a ver, a ver, a ver.

nacho: y dice...

[guitarra]

♪ rayando por ti

esta pena me duele

me quema sin tu amor

no me has llamado

estoy desesperado ♪

[teléfono]

patricio: ¿sí, bueno?

flor: patricio, soy flor.

patricio: sí, supe que has

estado llamando.

¿qué es lo que quieres?

flor: llamé para saludar a olga,

agradecerle la comida,

pero lo que quiero es verte

a ti.

patricio: es imposible.

¿para qué?

flor: necesito hablar contigo,

patricio, ven a verme.

patricio: no, no, no,

eso es imposible, no puedo.

flor: pues si tú no vienes,

entonces yo voy a buscarte

a tu casa, pero necesito verte,

patricio, me urge verte.

[música]

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