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Corona de Lágrimas Capítulo 65

28 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

julieta: no tienes por qué andar

celando a tu mamá.

y en caso de que en efecto

apolinar la pretendiera,

tu mamá merece eso y mucho más,

¿no lo crees?

edmundo: pues no sé,

pero bueno...

agustín: don rómulo salió

con el licenciado chavero.

¿a qué hora que no me di cuenta?

melisa: se fueron hace rato.

la señora mercedes llamó

muy afligida.

parece que algo grave

le pasó a la señora olga.

agustín: ¿supiste qué fue?

melisa: no.

pero ella está embarazada--

agustín: "yes".

melisa: no me digas

que te da gusto, agustín.

no te creía tan malo

como para alegrarte

de que algo le pudiera pasar

a la señora olga y a su bebé.

agustín: claro que no.

a ella la estimo.

pero, quizás, esto signifique

que patricio está a punto

de perder el puesto

de príncipe consorte.

raúl: ven para acá.

¿cómo te atreves a burlarte

de patricio en una tragedia

así, imbécil, eh?

agustín: perdón, yo solo

estaba repitiendo

lo que le oí decir a tu tío.

con otras palabras,

pero eso fue lo que dijo.

raúl: no te creo nada, ¿sí?

seguro es otra de tus mentiras.

agustín: pregúntaselo a tu tío.

o piensas lo que gustes.

yo sé lo que oí.

raúl: quítate.

polo: pues me da mucho gusto

ver que mundo le ha regalado

tantas cosas para su casa,

refugio.

ya hasta teléfono tiene.

refugio: [ríe]

sí.

mi hijo se pasa de bueno.

el refrigerador como quiera

sí lo necesitábamos.

porque el otro ya no servía.

pero, por ejemplo, la tele,

pues yo creo que no era

necesaria.

polo: todo lo que nos haga

felices, tan solo por eso,

ya es necesario, refugio.

usted déjese consentir,

que bien merecido se lo tiene.

entonces, a su hijo le está

yendo bastante bien

en su trabajo.

¿a qué se dedica, refugio?

refugio: está trabajando

con un amigo

como visitadores farmacéuticos.

son unos que presentan

los nuevos medicamentos

a los doctores y a las clínicas.

polo: no sabía que se ganara

tan bien en esos trabajos.

refugio: no, ni yo.

pero a lo mejor

le está yendo bien porque

lo están haciendo juntos, ¿no?

polo: claro.

refugio: mi mayor tranquilidad

es que no ha dejado la escuela.

yo ya quiero ver a mi hijo

convertido en un gran médico.

polo: ¿y quién es su socio,

refugio?

refugio: un muchacho

al que le dicen el pollo.

de ahí mismo, de la facultad.

ay, qué pena, qué pena,

pero se me olvidó su nombre.

¿qué le pasa, polo?

se quedó muy pensativo.

polo: no, nada.

pensaba que es un muy mal apodo

para un médico, ¿no?

¿se imagina?

"voy con el doctor pollo".

[ríen]

refugio: ay, no.

polo: no sabe lo feliz

que me hace verla tan contenta.

de verdad.

rómulo: doctor--

olvídelo.

mercedes: [llora]

rómulo: ya, tranquila.

mercedes: ¿y si algo malo

le pasa a mi niña?

rómulo: ¿dónde está ella?

patricio: señora, ¿puedo ver

a olga?

mercedes: la está valorando

el médico, no me dejan entrar.

patricio: pero ¿no le dijeron

qué le pasó?

¿no hay nadie a quien podamos

preguntarle? por favor.

mercedes: olga tuvo una amenaza

de aborto.

patricio: el bebé, ¿lo perdió?

mercedes: no lo sé, no me dicen

nada, no sé.

rómulo: no es posible.

¿por qué tuvo que heredar

tus problemas para ser madre?

mercedes: fíjate en lo que dices

antes de abrir la boca.

los hijos que yo perdí,

tus hijos, rómulo,

no se pudieron lograr

por otras razones,

no por amenaza de aborto,

y por cierto,

todavía no sabemos si mi hija

perdió al bebé.

rómulo: eh, no sería la primera

ocasión.

patricio: a ver, ¿cómo que

no sería la primera vez?

¿qué es lo que me han estado

ocultando, por favor?

rómulo: mira, ¿cómo te atreves

a pedirme ahorita explicaciones?

¿tú quién te crees que eres?

no eres nadie, absolutamente

nadie para exigirme nada,

¿oíste?

ni siquiera eres bueno

para que tu esposa pueda tener

a mi nieto.

mercedes: rómulo, por favor.

patricio: bueno, voy a ver

si alguien aquí me puede decir

cómo está mi esposa y mi hijo.

rómulo: idiota.

polo: muchas gracias por todo,

refugio, y como siempre,

me la pasé muy bien.

refugio: ah, yo también, polo.

polo: tome.

refugio: ¿y esto?

polo: es para usted.

refugio: ay.

ay, está precioso.

polo: como me dijo que el suyo

lo traía nacho.

refugio: ah.

polo: pensé en traerle

este para sus devociones.

refugio: ay.

polo: era de mi madre

y me encantaría que ahora fuera

suyo.

refugio: no, no, ¿cómo cree?

esto es un recuerdo muy valioso,

yo no puedo--es--

polo: acéptelo, por favor,

refugio, cuando murió mi madre

supe que algún día habría

de dárselo a la mujer que amo.

[música]

patricio: señor, alguna novedad.

rómulo: ninguna novedad.

ven acá.

espero que no vuelvas a hacer

tus preguntas idiotas ni a venir

aquí a exigir tus necedades.

patricio: señor, es mi mujer

y yo--

rómulo: por favor, es mi hija.

a ver, permíteme.

ven acá, por si lo puedes notar,

mi esposa está sumamente

afectada por tus exigencias y,

por si lo preguntas o si te

interesa, que lo dudo, porque

eres bastante malagradecido,

yo también estoy muy molesto

contigo.

refugio: no, de verdad

yo no puedo aceptarlo,

no--no, no puedo corresponderle

como usted espera, polo.

polo: no, no se lo dije para que

se sintiera comprometida,

pero es cierto,

usted es la única mujer

que amo, refugio.

refugio: ah, es que me siento

muy halagada, pero mi corazón

no está listo.

polo: yo lo entiendo,

pero le pido que también--

también usted

me comprenda a mí,

yo no puedo dejar de sentir

lo que siento.

refugio: ah, no--no sabe

cómo quisiera abrirle

mi corazón, polo, pero--

polo: yo sé que no somos

adolescentes como para pedirle--

para pedirle que empecemos

una relación y a ver qué pasa,

pero tampoco creo que debemos

negarnos una oportunidad,

refugio.

refugio: es usted un buen

hombre, un gran amigo, no sé

si podría verlo de otra manera

y no quiero lastimarlo.

polo: ah, imposible, tenerla

cerca jamás me haría daño,

para mí--para mí usted es

una mujer extraordinaria,

verla ya es un privilegio,

tenerla junto a mí

será un milagro.

refugio: hace tantos años

que nadie me decía

algo tan hermoso.

polo: consérvelo, por favor,

sin condiciones, como prueba

de mi amor hacia usted.

refugio: ah, no me diga

nada más, por favor.

polo: solo una última cosa,

refugio, deme una oportunidad

de demostrarle lo que siento,

ábrame su corazón y yo le juro,

le juro que nunca la voy

a lastimar.

refugio: no quiero darle falsas

esperanzas, polo, pero

le prometo que lo voy a pensar.

polo: para mí eso es suficiente,

este es uno de los días

más felices de mi vida.

gracias, refugio, gracias.

hasta pronto.

doctor: adelante.

patricio: gracias.

mi amor, hola, mi vida.

olga: patricio.

patricio: ¿cómo te sientes,

chiquita?

olga: mal, me siento muy mal,

me duele todo.

patricio: lo siento mucho,

mi amor.

cuéntame qué te dijo el doctor.

olga: me dijo que--que nuestro

bebé sigue vivo.

patricio: qué bueno, mi amor,

eso es una supernoticia,

qué bonito. [solloza]

olga: lo es, ajá, ya pasó

lo peor.

patricio: sí.

olga: dime una cosa.

patricio: dime, mi amor.

olga: ¿estás llorando

por el bebé o estás llorando

por mí?

patricio: no, mi amor,

son lágrimas de alegría.

olga: ah, ¿sí?

patricio: sí, mi amor.

olga: entonces dime,

¿qué habrías hecho

si hubieras tenido que decidir

entre mi vida y la del bebé?

patricio: mi amor,

¿cómo me lo puedes preguntar

algo así si yo los quiero

a los dos, chiquita?

te quiero, mi amor.

mercedes: amor,

¿cómo te sientes?

olga: bien, ya--ya me siento

bien.

rómulo: hija.

olga: y el bebé también.

mercedes: sí, sí, ya nos dijo

el médico,

te lograron estabilizar,

mi amor.

rómulo: nos explicó el doctor

de que la probabilidad

de que tu producto sobreviva--

mercedes: mi nieto no es una

probabilidad, es una persona

y, si dios quiere,

todo va a estar muy bien--

rómulo: bueno, no,

si dios quiere

y si el especialista quiere,

porque esas son palabras

de él que sabe más que tú.

mercedes: por respeto a mí,

por favor, ahórratelas.

olga: ya.

rómulo: ¿ahorrar?

olga: ya, ya no se peleen,

mi hijo y yo nos sentimos mal

de estar oyendo cómo se pelean.

patricio: les voy a pedir

por favor que salgan

ahora mismo,

la están afectando,

la pueden poner

en riesgo otra vez.

ya, mi amor.

rómulo: óyeme, óyeme.

patricio: es mi esposa, señor,

es mi hijo, por favor,

déjenme encargarme.

olga: ya, vete, vete, mamá,

váyanse.

rómulo: ya oíste, órale,

vámonos, agarra tu bolsa.

yo, yo, yo.

patricio: ya, mi vida, ya,

ya cosita, está todo bien, ¿sí?

ven, aquí estoy,

aquí estoy para ti,

vamos a estar bien los tres,

felices y juntos, ¿eh?

sí.

ya, mi amor, ya, ya.

[música]

lucero: estuvo muy divertida

la película, hace mucho

que no me reía tanto.

edmundo: sí, sí, a mí también

me sirvió mucho para distraerme.

lucero: ¿quieres hacer algo más?

edmundo: me encantaría invitarte

a cenar, lo que pasa es que

no tengo dinero.

lucero: ay, no te preocupes,

ahorita te preparo algo rico

en mi casa.

mundo, ¿qué tienes?

edmundo: cometí una tontería

y perdí mucho dinero.

lucero: a--a ver, no te estoy

entendiendo.

edmundo: mira, fui--

fui a un lugar donde se juegan

cartas, aposté en el póquer

y perdí todo.

lucero: ¿cómo que jugaste

póquer?

pues ¿que no están prohibidos

los juegos de apuestas?

edmundo: lucero,

todo lo que deja dinero

aunque esté prohibido existe,

no faltamos los estúpidos

que vamos a dejarles

hasta el pellejo.

lucero: pero eso no está bien.

mira, además, apostar

es un vicio muy peligroso.

edmundo: lo--lo mío no es

un vicio, lucero, yo puedo dejar

de jugar cuando yo quiera.

lucero: ¿estás seguro?

edmundo: por supuesto.

lucero: bueno, entonces

prométeme que no lo vas a volver

a hacer.

júrame que no vas a volver

a esos lugares.

edmundo: es que yo estaba

ganando, lucero, por eso

me confié.

lucero: no te pregunté eso,

por favor, mundo, prométemelo.

edmundo: está bien, no lo vuelvo

a hacer.

mercedes: no puedo creer

que por tu incapacidad

para controlarte

tengamos que estar lejos

de nuestra hija en este momento.

rómulo: ¿ni siquiera

en un hospital puedes dejar

de gritar?

me salí de su cuarto porque soy

una persona de verdad madura,

prudente, inteligente y porque

detesto los hospitales.

aquí la única que no sabe

controlarse, ni nunca ha sabido,

eres tú, mírate nada más.

mercedes: porque me estabas

insultando.

rómulo: yo no dije nada

que no fuera cierto,

todo igual que siempre.

mercedes: qué poco tacto tienes,

siempre eres igual conmigo.

rómulo: ¿sí?

"comper", permiso.

¿qué dijo el médico?

patricio: le hicieron

un análisis a la sangre de olga

y encontraron que hay

una sustancia que pudo causarle

la amenaza de aborto.

mercedes: pero ¿qué tipo

de sustancias?

patricio: bueno, un medicamento

que le provocó el sangrado.

mercedes: pero eso es imposible.

rómulo: bueno, tú vives

con ella, es tu responsabilidad

saber qué es lo que está

tomando.

patricio: señor, lo único

que olga toma son las pastillas

que le recomendó el--el doctor,

el ácido no sé cómo se llama.

mercedes: sí, el ácido fólico,

es lo más normal,

todas las mujeres toman eso,

eso no te hace daño.

rómulo: claro.

patricio: bueno, no sé,

de cualquier forma el médico

dijo que se lo iba a quitar,

tendrá que tomar otras cosas,

y quiere que se las administre

una enfermera de planta.

rómulo: con permiso.

marco: ¿qué pasó?

raúl nos contó que algo le había

pasado a olga y vinimos

enseguida.

patricio: muchas gracias

por venir, eh, olga tuvo

una amenaza de aborto.

aurora: dios mío, pero

¿qué pasó?

¿qué le hicieron o qué hizo?

patricio: bueno, no sabemos,

pero los médicos están

terminando de hacerle estudios

para asegurarse de que el bebé,

de que mi hijo siga con vida.

aurora: ah, qué pena, de verdad.

martina: entonces,

¿se regresaron a tijuana?

chelito: sí, mamá, nos dimos

la pérdida de nuestras vidas,

nunca llegamos a mexicali,

¿tú crees?

martina: pero ¿cómo va a ser

eso, chelito?

¿se perdió el camión o cómo?

chelito: no, es que rentamos

un coche, según nosotros

para llegar más antes,

pero, pues el mapa estaba

bien enredado, jefa,

la única carretera

que entendimos, pues fue

la de regreso.

martina: ay, qué barbaridad,

mi hijita, pero no lo dudo,

todavía me acuerdo

cuando estaban buscando

una calle de d.f.

en el mapa de guadalajara.

chelito: pues sí, pero, bueno,

es que surgió el amor,

así como mágicamente.

martina: a ver, a ver, a ver,

chelito, métele reversa.

¿cómo que surgió el amor?

no me asustes, chelito.

¿hiciste algo?

chelito: quiero decir que surgió

el amor por la aventura y, pues

decidimos que mañana nos vamos

a mexicali, pero en camión.

martina: no te creo nada,

mi hija, a ver,

pásame a ignacio.

chelito: sí, espérame,

ahorita te lo paso.

achis, ¿y esto?

ignacio: pues aquí, poniéndole

trinchera al campo de batalla,

¿no?

chelito: ajá.

te habla mi jefa, miedoso.

ignacio: pásamelo.

chelito: ay.

ignacio: pásamelo--precavido,

que es otra cosa.

dámelo, chelito.

¿qué transa, doña marti?

doctor: la señora olga está

fuera de peligro.

patricio: [suspira]

mercedes: doctor, nos comentaron

que en su sangre hallaron

rastros de un medicamento.

doctor: así es, señora.

ácido acetilsalicílico,

¿tenía la costumbre de tomar

ese tipo de medicamentos?

porque es muy común

para el dolor de cabeza.

patricio: no que yo sepa.

mercedes: no, olga suspendió

todos los medicamentos

que estaba tomando porque usted

le dio la instrucción.

rómulo: bueno, como si tu hija

supiera seguir alguna

instrucción en la vida.

doctor: afortunadamente

la trajeron a tiempo,

ahora solo va a necesitar

reposo.

patricio: ¿puedo pasar a verla,

doctor?

doctor: claro.

con permiso, señores.

rómulo: propio, y gracias.

patricio: muchas gracias

por venir, ¿eh?

me voy con mi esposa y cualquier

cosa, yo les digo.

rómulo: oye...

ey, ey, ey.

óyeme es--este idiota,

¿lo oyeron?

mercedes: ah.

rómulo: ¿que nos está

despidiendo o qué?

¿quién se cree que es?

¿qué le pasa?

esto es el colmo.

aurora: es su esposa y está

en todo su derecho--

rómulo: tú te callas.

aurora: no me levantes la mano.

rómulo: cuidadito.

marco, te convendría

levantársela de vez en cuando.

antes que nada es mi hija,

y te callas.

mercedes: rómulo, contrólate.

rómulo: ay.

edmundo: el tiempo se me pasa

volando cuando estoy contigo,

ya se hizo bien tarde, ¿verdad?

lucero: ¿no te quieres quedar

a cenar?

edmundo: uh, me encantaría, pero

mi mamá está solita,

entonces voy a cenar con ella.

lucero: mundo, de lo que

hablamos hace rato, acuérdate

que me prometiste que ya no vas

a apostar.

edmundo: sí, ya te lo prometí.

lucero: no solo lo hagas por mí,

también por tu mamá,

por nachito, somos muchos

los que te queremos, mundo.

edmundo: sí, lo sé.

lucero: yo te amo mucho,

mi amor, y confío en ti.

edmundo: bueno, pues ya me voy.

¿y eso?

¿que no son cosas de mi mamá?

este florerito yo se lo regalé,

¿qué hace aquí?

lucero: pues sí, las tenía

en su oficina,

pero me las encargó

y por eso están aquí.

edmundo: ah, ¿sí?

julieta: tu mamá le encargó a

lucero sus cosas porque fíjate

que va a arreglar los muebles

de la oficina en donde trabajan

ellas dos, ajá.

lucero: sí, es que van a cambiar

las chapas y yo le ofrecí

a tu mamá que le guardaba

sus cosas.

julieta: ajá.

edmundo: qué tipo tan más

tacaño, ese tipo, el don isaías,

en lugar de comprar muebles

nuevos, híjole.

julieta: ya sabes cómo es esa

gente, si por eso tienen dinero,

si no--no alcanza el dinero.

edmundo: sí, eso es verdad.

julieta: ah.

edmundo: bueno, ya me voy,

las dejo descansar.

julieta: le das un beso

a tu mamá de mi parte.

ay.

edmundo: con permiso.

julieta: los tortolitos.

edmundo: permiso.

adiós.

lucero: por poquito y nos cacha.

julieta: si no te salvo.

[ríe]

ay, no.

patricio: hola, mi amor,

chiquita.

olga: me odias.

me odias, ¿verdad?

patricio: claro que no, ¿por qué

dices eso, mi amor?

olga: porque no te voy a poder

dar ese hijo que tú quieres,

patricio.

patricio: mi amor, el bebé y tú

están bien, me lo dijo

el doctor, no pasa nada,

están fuera de peligro.

olga: no, no, no, no, no, es que

está mintiendo, yo sé que está

mintiendo, yo lo voy a perder

y tú vas a dejar de quererme,

esto ya lo viví, amor.

esto ya--esto ya lo viví.

patricio: ¿cómo que lo viviste?

olga: lo voy a perder, ay, no,

dios, lo voy a perder y lo peor

es que me vas a odiar--

patricio: mi amor, escúchame,

no--yo te quiero, mi amor, no--

olga: estoy--estoy maldita,

patricio, estoy maldita,

y mi mamá tenía razón y--

me dijo que yo perdí a mi bebé

por todas esas pastillas

que tomé--

patricio: mi amor, por favor

escúchame.

olga: no.

patricio: ¿por qué tienes

esa obsesión de que no vas

a tener hijos?

claro que sí, no los vas

a perder, todo va a estar bien,

mi amor, ¿por qué?

olga: no, no, no, no, y cállate,

cállate, porque yo no me quiero

acordar de eso, no, no quiero

acordarme de eso, por favor

no me odies, amor--

patricio: no, mi amor,

yo no te odio, escúchame,

escúchame--

olga: yo te pido que no me vayas

a odiar por eso.

patricio: yo desde hace mucho

te dije que yo te quiero a ti,

no por los hijos,

no por el dinero,

no por nada,

yo te amo a ti, mi amor, a ti.

olga: no le vayas a decir nada

a mi mamá, patricio,

yo no quiero que mi mamá

se acerque, por favor.

patricio: ok, como tú digas.

olga: ¿me abrazas?

patricio: claro, mi amor.

olga: abrázame, por favor.

patricio: claro, mi amor.

olga: no me sueltes.

patricio: claro, mi amor.

[música]

chelito: la mera verdad

yo no estaba tan perdida

como creías,

me hice la que no sabía

por dónde andábamos para ver

si tú te las ingeniabas

para salir a la carretera

principal.

ignacio: sí, claro,

por supuesto, ni idea tenías

de dónde estábamos, ni te hagas,

¿eh?

chelito: ¿qué dijiste?

es que con esto que pusiste

en medio no escucho nada.

ignacio: ajá, no tenías idea

que fuimos a dar a la carretera

principal, pero de retache.

chelito: bueno, pues fue padre

perdernos en el bosque, ¿no?

ignacio: como en un cuento, ¿no?

si entre medio salió una bruja,

¿qué tal si nos chupa?

chelito: voy a quitar la barrera

que pusiste.

ignacio: no, no, no, no, quieta,

quieta.

no, no, no.

chelito: sí, para que podamos

platicar mejor.

ignacio: no, chelito, así está

bien, y más ahora que acabo

de hablar con doña marti, o sea,

tu jefa, que también es la mía.

y me advirtió otra vez

que nos tenemos que portar bien

seriecitos, ¿oíste?

chelito: pues no, no, de plano

no se escucha nada, voy a tener

que quitar las cobijas

del medio.

ignacio: chelito,

estate quieta, es--estás

en paños menores y no--

no te--no te quiero ver y--

y nos tenemos que portar bien,

yo se lo--yo se lo prometí

a tu jefa, y más ahora que--

que estoy empezando a sentir

cosas bonitas por ti.

chelito: ah.

ignacio: ¿me oíste, chelito?

chelito: sí, ahora sí te oí.

yo también sentí bien bonito.

ignacio: ah, pues--

pues qué chido.

y a dormir, ¿eh?

que mañana tenemos que ir

a devolver el coche y--y luego

tomar el camión a mexicali,

a ver si ahora sí llegamos, ¿eh?

chelito: la verdad no sé si voy

a poder dormir de tanta emoción

que tengo.

ignacio: ah, seguro que sí

puedes, buenas noches.

¿sabes qué, chelito?

pues la neta sí que--pues

la mera neta sí siento

bien bonito

por todo lo que pasó, o sea,

yo te quiero mucho y--y

quiero--quiero que sepas

que--que, pues que eres

una mujer bien bonita, ¿no?

y, pues la mera verdad, pues,

o sea, sí--sí me encantaría

estar ahí contigo, ¿no?

chelito: [ronca]

ignacio: chelito, chelito.

chelito.

chelito: [ronca]

refugio: ay, quedaron hermosos,

para mi--ay.

edmundo: hola, mamá.

refugio: ¿cómo te fue, mi vida?

edmundo: a mí bien, ¿a ti?

refugio: sí, sí, muy bien, hijo,

muchas gracias.

edmundo: eh, oye, pues te veo

muy contenta, o sea que sí debe

de ser cierto, ¿no?

refugio: sí, ¿ya cenaste, hijo?

¿quieres que te prepare algo?

edmundo: ¿y ese rosario?

refugio: ah, pues, este,

me lo regaló polo.

edmundo: ¿y a cuenta de qué

o qué?

refugio: pues supo que el mío

se lo puse al cuello

a tu hermano

para que lo cuidara y me trajo

a regalar el de su mamá.

edmundo: ¿te regaló el rosario

de su mamá?

refugio: sí, dijo que quería

que alguien especial lo tuviera

y me lo dio a mí.

edmundo: o sea que ese alguien

especial eres tú.

refugio: ah, vas a seguir

interrogándome.

edmundo: no, no, no tiene caso,

ya me quedó claro que polo

te tira toda la onda.

refugio: bueno, dicho así suena

muy feo, hijo.

edmundo: bueno, suena peor

"tu mamá tiene novio", ¿no?

bueno, mira, ya sabrás tú

qué haces con él

y de esas cosas, mamá.

refugio: no, no, no, ni apolinar

es mi novio ni tú tienes

por qué juzgarme, hijo.

edmundo: yo ya te dije que tú

sabrás qué haces con tus cosas,

mamá.

me voy a lavar las manos.

ah, ya me contó lucero

que tienen problemas

en la oficina, ¿que no?

hasta vi que dejaste en su casa

una caja con tus cosas, ¿no?

está raro eso, mamá, ¿eh?

mercedes: ¿y qué otros cuidados

debe de tener mi hija, doctor?

doctor: evite que se altere,

lo que más me preocupa

es su estabilidad emocional.

rómulo: ah.

doctor: y como en su estado

no puede tomar sedantes,

habrá que tener paciencia

y evitarle disgustos.

mercedes: bueno, vivimos

muy cerca de ella,

yo la puedo tener

vigilada, doctor.

rómulo: ah, ahora resulta

que me voy a terminar mudando

a mi oficina. [ríe]

es broma, no saben disfrutar

la vida, no entienden nada.

mercedes: no te preocupes,

yo me voy a mudar a su casa,

así la voy a poder atender

todo el tiempo.

doctor: perdón, señora, pero no

creo que sea la mejor solución.

mercedes: ah, ¿y por qué no?

doctor: olga tiene una extraña

obsesión y no quiere que usted,

en especial usted, la cuide.

rómulo: repítaselo, doctor,

dígaselo otra vez, por favor.

doctor: de alguna manera

la ve como responsable

de lo que sucede.

mercedes: pero eso no es

posible.

marco: eh, además, ¿cómo puede

olga creer algo así?

aurora: es inaudito, nadie la ha

cuidado igual que su madre.

mercedes: ¿y le dio alguna

razón, doctor?

doctor: no, eso tendría

que evaluarlo su psiquiatra,

yo solo quería advertírselos.

rómulo: con permiso,

con permiso.

si tu hija no te quiere cerca,

por algo será, ¿verdad?

tendrá sus razones, y por ahora

no la vamos a contrariar,

¿verdad?

usted lo dijo, doctor.

¿mi hija tiene que seguir aquí?

porque somos una familia

bien conocida y usted lo sabe,

de poder social, no quiero

que esto se preste a ninguna

murmuración.

doctor: eh, en ese caso la daré

de alta mañana mismo, pero

tendrá que acompañarla alguien

de su entera confianza, su hija

debe estar en reposo

y bajo supervisión constante

hasta que haya pasado

la amenaza de aborto.

rómulo: usted no se preocupe,

yo sé bien quién se puede hacer

cargo.

refugio: a ver, hijo.

edmundo: gracias, ma.

refugio: ¿qué fue lo que te dijo

lucero, eh?

edmundo: ¿de qué?

refugio: pues de la caja

con mis cosas.

edmundo: pues que

se la encargaste porque iban

a reparar unos muebles

o algo así, ¿no?

refugio: ah, lucero se pasa

de buena conmigo.

edmundo: el viejo requena

es un codo, ¿por qué no mejor

les compra muebles nuevos

o algo así?

mira, en cuanto yo pueda traer

más dinero aquí a la casa, mamá,

tú vas a renunciar.

refugio: ya, mundo,

deja de preocuparte por eso,

te lo digo en serio,

son problemas míos, hijo,

no tuyos.

edmundo: es que el tipo ese

se ha hecho rico explotándolas,

mamá, mira,

y más le vale que ni a él

ni al otro tipito ese

se les ocurra darte problemas,

o sea, qué buena majadería,

soy capaz de irlos a buscar

y partirles la cara en dos.

refugio: ay, mundo.

bueno, vamos a cenar en paz,

hijo, ¿eh?

y piensa que no puedes estar

reaccionando así a la menor

provocación, hijo.

edmundo: ah, perdón, mamá, pero

me enoja mucho pensar que--

que lucero y tú tengan que ver

diario a esos tipos.

refugio: ¿ya estás más

tranquilo, hijo?

refugio: sí, ma.

discúlpame, pero es que cuando

pienso en cómo te han tratado

en esa empresa, es más, a ti

y a lucero,

no sabes cómo quisiera

golpear al imbécil de benjamín.

refugio: ah, ya no te preocupes

por eso, mundo, hijo, tienes

que moderar tu carácter.

¿ya pensaste que si se te ocurre

ir a armar un escándalo

la más afectada podría ser

lucero?

edmundo: es que ahora sí

se me juntó todo, mamá, lo tuyo,

la lana que perdí,

soy un imbécil,

es que ni siquiera puedo pagar

el maldito teléfono que yo mismo

mandé poner.

refugio: bueno, ¿que no quedamos

en que yo lo iba a pagar en esta

ocasión?

ya lo hice.

edmundo: ese dinero te lo voy

a reponer, mamá.

qué vergüenza contigo.

refugio: si eso te hace sentir

mejor, págamelo, pero cuando

puedas.

edmundo: gracias, mamá,

¿y sabe qué? mejor me voy a dar

una vueltecita, porque estaba

tratando de estudiar, pero no,

no me concentro, no lo logro,

al rato regreso, ¿ok?

refugio: sí.

>> ¿qué pasó?

ignacio: pues que esta cosa

no sirve para nada.

>> ¿que está malo el coche?

chelito: no, no, no seas

mentiroso, los que estamos

mal aquí somos nosotros, señor,

no llegamos a mexicali.

>> ah, no me digan

que cancelaron su luna de miel.

chelito: no, cómo cree,

si apenas está empezando.

¿verdad, chulo?

ignacio: estate sosiega,

chelito, espérate, ¿no ves?

chelito: bueno, ahí está el auto

sano y salvo, ¿eh?

ignacio: la pura verdad es que

nos perdimos.

chelito: sí, pero nos vamos

a subir a un autobús

en la tarde y--y así,

pues ya llegamos bien

a mexicali, porque,

pues ya vimos que lo nuestro,

lo nuestro no es andar leyendo

mapas.

>> bueno, pues que tengan

buen viaje y felicidades

y que la vida les dé

muchos hijos.

ignacio: ¿ya viste lo que

ocasionas?

chelito: ¿yo por qué? ¿qué hice?

ignacio: ¿cómo que qué hiciste?

¿por qué le andas inventando

al señor que no sé qué, que si

los hijos, la boda y no sé qué?

chelito: ¿yo?

tú eras el que te querías casar,

yo ni quería.

ignacio: [chista] ¿cómo que--?

chelito: no, tú me pediste

en una rodilla que te diera

muchos hijos, y yo dije,

"pues a ver qué sale".

ignacio: no estés inventando

cosas.

chelito: me pusiste el anillo

en esta mano.

ignacio: no seas mentirosa,

vámonos, órale, ¿por qué siempre

estás diciendo mentiras,

chelito?

refugio: [ríe]

polo: refugio.

refugio: ay, polo, pues ya estoy

aquí, lista para revisar

su contabilidad.

polo: qué bueno

que ya se decidió,

yo pensé que la conversación

que tuvimos el otro día,

pues igual y la hacía desistir.

refugio: no, no, no,

en lo absoluto, yo le estoy

muy agradecida por todo

lo que hace por mí.

polo: no tiene por qué,

si necesita un espacio

más grande,

solo me dice y yo le acondiciono

algo allá atrás, aquí afuera,

donde--donde usted quiera.

refugio: [ríe]

polo: lo que usted necesite.

refugio: no se moleste,

con una mesa y una silla es

más que suficiente,

de hecho, me podría llevar

el trabajo a mi casa

y ahí hacerlo, pero no quiero

que mundo me pregunte

por qué no estoy en la oficina.

polo: refugio, no se complique

la vida por temor a lo que

sus hijos digan o piensen.

refugio: sí, tiene razón, polo,

y por lo mismo estoy decidida

a que en cuanto nachito vuelva

de su viaje les voy a contar

la verdad a los dos.

isaías: y pídale a magos

que de ese expediente

saque tres juegos de copias.

lucero: ¿algo más?

isaías: sí, también quiero

que le advierta a su amiga

refugio que si intenta cualquier

acción legal en contra

del despacho requena,

será inútil.

lucero: don isaías, si usted

hubiera conocido bien a refugio,

sabría que nunca haría nada

a sus espaldas,

ya hasta le firmó

la hoja que le mandó junto

con el cheque.

isaías: ah, a propósito,

dígale que ese cheque no es

un reconocimiento que la empresa

la haya considerado una buena

empleada y que mucho menos

estamos en deuda con ella,

fue un simple rasgo

de generosidad de mi parte.

lucero: si doña refugio quisiera

demandarlo, ya lo hubiera hecho,

que haya aceptado el cheque

no significa que acepte

la acusación que ustedes

le hicieron.

isaías: ah, ¿no?

entonces, ¿usted está totalmente

segura de que ella no fue

la responsable de esas

alteraciones?

lucero: por supuesto, la conozco

desde que yo era una niña,

claro que no fue ella,

le pusieron una trampa.

isaías: suena como

muy convencida, lucero.

lucero: porque lo estoy,

yo vi que su computadora estaba

encendida mucho antes de que

ella llegara a trabajar ese día,

y también vi que la apagó el día

anterior, siempre nos íbamos

juntas, por supuesto

que le pusieron una trampa.

y si me quiere correr

por decirle esto, pues córrame.

isaías: ¿y de quién sospecha?

¿no me lo piensa decir?

lucero: ¿para qué?

¿para que después a mí también

me pongan una trampa y lo usen

de pretexto para despedirme?

isaías: nadie la va a correr,

lucero, dígame.

¿sospecha del contador aguilar?

lucero: ¿de quién más, señor?

[música]

[música]

polo: ¿se le ofrece algo,

refugio?

refugio: [ríe]

polo: ¿un café, té, agua,

un refresco?

refugio: no, nada, muchas

gracias.

ah, pero sí quería decirle

que ya me di cuenta de que

me engañó, polo.

polo: ¿yo?

no, no, no, yo soy incapaz

de hacerle eso, refugio,

por favor.

refugio: ya estuve revisando

su contabilidad y todo,

todo está en orden.

polo: ah.

refugio: no, difícil

la contabilidad de julieta.

ay, mi pobre amiga sí que tenía

un caos, pero con usted

todo está al día.

polo: ah, refugio, qué--

qué susto me dio.

¿así que conmigo todo está

en orden?

refugio: sí.

polo: pues qué bueno saberlo,

¿no?

refugio: polo, dígame la verdad,

usted me contrató

solo para ayudarme, ¿verdad?

polo: solo en parte, refugio,

llevo al día todos mis

pendientes con hacienda

y--y siempre es bueno tener

a alguien de confianza manejando

la contabilidad, ¿no?

refugio: gracias por ayudarme

y por su honestidad.

y, bueno, ya solo me falta

comprobar sus declaraciones

anuales, así que por hoy,

pues ya terminé.

polo: ¿no quiere que la acompañe

a su casa?

ándale, dígame que sí.

refugio: está bien.

polo: bueno.

refugio: gracias.

polo: voy por mis cosas, ahorita

vengo.

refugio: sí.

olga: ay, ay, ay.

patricio: ah, eso.

[suspira]

olga: gracias, amor, qué lindo

eres.

patricio: no, mi amor,

es un placer.

¿quieres algo?

¿un agüita, un té?

lo que sea,

ahorita te lo preparo.

olga: [niega] no, nada, gracias.

rómulo: hija, ¿cómo te sientes?

patricio: don rómulo.

rómulo: no acapares,

con permiso.

patricio: [carraspea] sí.

olga: ah.

rómulo: ¿cómo está la princesa?

olga: estoy contenta, papi,

de estar en mi casa.

rómulo: te ves hermosa.

olga: mamá, ¿hablaste

con mi médico?

mercedes: claro que sí, mi amor,

y mucho.

olga: entonces, has de saber

que no te quiero cerca de mí.

patricio: olga.

olga: me prometió que iba

a decírtelo.

mercedes: sí, pero los dos

entendimos que estabas

muy alterada--

rómulo: ¿eh?

mercedes: cuando dijiste eso.

olga: alterada me voy a poner

si te me acercas,

así que no lo hagas.

patricio: olga, no le digas

eso a tu mamá.

rómulo: bueno, mercedes,

yo--yo creo que aquí sobras,

así es que ven,

te voy a llevar a la casa.

no seas necia.

mercedes: mi amor,

¿qué te he hecho?

olga: mamá, me das muy mala

suerte, me dijiste que este bebé

no lo iba perder y ve nada más

lo que me pasó.

mercedes: no lo perdiste,

mi amor,

y yo lo único que he hecho

ha sido cuidarte,

hasta de ti misma, mi amor.

olga: tú perdiste cuatro hijos,

y yo no quiero, mamá,

que me pase lo mismo que a ti,

así que adiós.

patricio: por favor, señora,

mejor es que esté tranquila,

así que, por favor.

mercedes: es que no es justo,

no es justo

que mi hija me rechace por ideas

y por cosas que yo no he tenido

que ver, no es justo.

rómulo: a ver, a ver, a ver,

deja de llorar, que la vas

a alterar, vámonos ya.

mercedes: olga--

rómulo: vámonos ya, no seas

necia.

ya, ya, ya.

hijita, cualquier cosa

que necesites, me llamas.

y tú, cuídala.

olga: papá, te quiero.

rómulo: yo te amo, hija.

patricio: mi amor, ¿tú de verdad

crees que tu mamá fue

la que causó el problema

con el embarazo?

olga: llevo años pidiéndole

que no interfiera en mi vida,

[suspira] le pedí que me dejara

cuidar sola mi embarazo y aquí

ha estado arriba de mí

todo el tiempo.

tampoco quería tomar ninguna

pastilla y ella encargó el ácido

con el imbécil de agustín,

¿eso contesta tu pregunta?

patricio: ya, mi amor, ya,

no pasa nada, ya olvídate

de eso.

olga: amor.

patricio: dime.

olga: prométeme, por favor,

que no vas a dejar

que se me acerque.

patricio: mi amor, pero es que

algún día vas a tener que volver

a tenerla cerca, como cuando

nazca nuestro hijo.

es su abuela, no lo vas a poder

evitar, mi amor.

olga: bueno, ya veremos,

pero mientras tanto no la quiero

cerca.

[suspira]

abrázame, ¿sí?

patricio: sí, mi amor, sí.

chelito: ¿le vas a comprar algo

a tu mamá?

ignacio: no me estés cambiando

el tema, chelito, ¿por qué

tienes que andar inventando

mentiras y cosas a extraños?

chelito: ay, ya, bájale,

fue una bromita.

ignacio: ¿qué bromita?

chelito: oye, mira, qué bonitos

llaveritos, mira, están bien

lindos.

ignacio: están bien chidos.

chelito: ve, ve, ve.

ignacio: mira, para fido

y para silvestre puede estar

chido, ¿no?

chelito: sí, mira, este está

bien lindo.

>> hola, amigos, ¿acaban

de llegar o ya se van?

ignacio: eh, no, estamos--

aquí andamos viendo nomás.

>> nosotros tampoco somos

de aquí, pero ya tenemos un buen

en la ciudad,

si andan buscando algo,

los ayudamos.

ignacio: no, no, muchas gracias.

>> si andan buscando

recuerditos, los llevamos a una

tienda done hay cosas

más baratas, incluso hasta

más bonitas que las de aquí.

>> ándele.

ignacio: no, no, es que tenemos

mucha prisa, ¿eh?

no se preocupen, muchas gracias.

>> no, y aparte nos hacen

el paro para una comisioncita,

no sean gachos, ¿sí?

chelito: pues vamos, ¿no?

¿te animas?

>> vamos--

ignacio: no tenemos tiempo.

>> vamos, sin compromiso

de compra.

chelito: ándale.

>> vamos.

chelito: es tantito, pues órale.

>> sí.

chelito: ¿qué tienes, todo,

llaveritos, gorritas?

ignacio: chelito.

chelito: ¿eh? sí, vente.

rómulo: mercedes.

mercedes: es que yo no he hecho

nada, rómulo, jamás haría algo

que lastimara a mi hija,

y en lo que le pasó

hace años yo no intervine,

a ti te consta.

rómulo: bueno, pero ella

no quiere verte, así es que

si tú quieres que mi heredero

nazca sin problemas, ya sabes

lo que tienes que hacer,

te vas a alejar de ella.

mercedes: ay, rómulo,

no me pidas eso, por favor,

faltan muchos meses.

tengo que hablar

con su psiquiatra,

seguro él tiene una solución.

rómulo: no, no, olga no puede

tomar ningún tranquilizante

durante su embarazo, y menos

ahora que por poco pierde

a mi rómulo, no.

mercedes: [solloza]

rómulo: ay, ya, no estés

llorando, odio tus dramas,

sabes perfectamente eso,

me pone nervioso.

patricio: olga ya se quedó

tranquila.

rómulo: bueno, por lo menos

eso pudiste hacer.

patricio: insiste en que,

disculpe, pero que no la quiere

cerca, señora.

rómulo: ¿ya ves? te dije.

mercedes: es que alguien

la tiene que cuidar, vigilarla,

atenderla y más en su estado.

el médico sugirió una enfermera,

pero--pero olga necesita alguien

que de verdad se interese

en ella, que le haga compañía

y la quiera con cariño.

patricio: estoy yo que soy

su esposo.

rómulo: [ríe]

mercedes: ¿y que va a pasar

cuando tú te vayas a la oficina?

ella no puede estar sola, y si

a mí no me quiere cerca,

menos va a querer que la atienda

la muchacha.

rómulo: bueno, les recuerdo

que el único ser consciente

de esta familia soy yo,

el único que no quería

que saliera de la clínica.

mercedes: eso no es verdad.

rómulo: ah.

mercedes: digo, no la podemos

dejar en un hospital durante

meses, el mismo médico dijo

que se iba a recuperar

más pronto aquí, en su hogar.

patricio: doña mercedes tiene

razón, se necesita alguien

que pueda aguantar los cambios

de humor de olga, no puede ser

cualquier persona.

mercedes: por eso quería ser yo.

rómulo: bueno.

mercedes: olga necesita

a alguien capaz de cuidarla

como--como lo haría una madre,

con dedicación, con cariño--

rómulo: bueno, tienes razón,

alguien que su principal interés

sea lograr que mi heredero viva.

pero no se preocupen, aquí estoy

yo para solucionarles todos

sus problemas, como siempre,

yo conozco a la persona ideal,

a la persona ideal.

chelito: mira, ve.

ignacio: pero, chelito, es que

hay algo que no me late,

chelito, vámonos.

chelito, chelito, vámonos.

>> deja, déjame ayudar, ¿no?

chelito: no, gracias, yo puedo

sola.

>> eh, ahora sí ya la vieron.

chelito: ey.

>> y luego a entregarme todo

si quieren salir vivos.

[música]

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