null: nullpx
Cargando Video...

Corona de Lágrimas Capítulo 62

Univision26 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

Comparte

¿dónde está rómulo?

enfermera: voy a avisarle

a su doctor

que ya volvió en sí.

por favor, no se altere.

flor: ¿qué hago en un hospital?

¿quién me trajo?

me golpearon.

fue él.

fue él.

fue rómulo.

rómulo.

[música]

[música]

benjamín: por aquí, reina.

mira, este va a ser

tu nuevo lugar.

secretaria: [suspira]

benjamín: por fa--oye,

quítate de ahí.

este es tu nuevo escritorio.

obviamente no está nuevo

el escritorio, ¿no?

por supuesto.

pero aquí

es donde vas a trabajar,

todo tu talento aquí.

secretaria: muchísimas gracias,

contador.

benjamín: no.

secretaria: gracias.

benjamín: esté bienvenida,

tranquila.

secretaria: gracias.

benjamín: usted ya sabe, siempre

apretadita, con tacones, y--

secretaria: gracias.

benjamín: ¿todo--todo bien?

secretaria: gracias

por la oportunidad, contador.

gracias.

benjamín: ah, de nada.

tranquila, tranquila.

lo que sí primero trabajo,

trabajo y trabajo, ¿eh?

secretaria: sí.

muchas gracias.

benjamín: échele ganitas, eh.

¿qué?

¿por qué me ves así?

¿estabas esperanzada en ocupar

el escritorio de refugio o qué?

lucero: por supuesto que no.

benjamín: qué bueno.

porque obviamente

te falta mucho, eh.

así que bueno, haz mérito,

ponte a trabajar.

a ver cuántos años te tardas,

en lugar de estar

jalando airecito

y suspirando por estupideces.

te vi.

se te olvida que aquí

yo veo todo, ¿verdad?

lucero: yo nunca podría llenar

los zapatos de una mujer

tan admirable como refugio.

benjamín: ah, no, bue, bue.

eso me queda claro.

y creo que a todos

nos queda claro.

ey.

no te voltees,

porque no he terminado

de hablar contigo.

¿dónde está el documento

que te di para firmar?

lucero: si fuera tan amable

de soltar mi brazo, se lo doy.

benjamín: uy, perdón.

dámelo.

pero mira, mira.

eficiencia en tu primer encargo.

y esos moditos y esas caritas,

a ver si las vas cambiando.

[llaman a la puerta]

rómulo: un momento.

eh, pase.

patricio: aquí estoy, señor.

rómulo: qué bueno que viniste.

siéntate.

siéntate, siéntate.

me urge que te vayas

a la clínica.

ya hablé

con el doctor villaseñor

y le va dar de alta a flor.

patricio: bueno, qué bueno.

¿cómo está?

rómulo: ah, yo qué sé.

bien, supongo.

lo de ayer fue una falsa alarma.

patricio: entonces voy por ella.

¿y quiere que le dé

algún mensaje?

rómulo: sí.

dile que me siento profundamente

apenado por lo que le sucedió.

pero que,

dadas las circunstancias,

y hasta a ella

le va a quedar claro,

es mejor que no volvamos

a vernos.

que sufra.

patricio: señor,

con todo respeto,

pero yo creo que es algo

de lo que debería ocuparse

usted mismo.

rómulo: con todo respeto,

licenciado chavero,

yo odio los dramitas

y los consejos.

patricio: pero es que, bueno,

yo supongo que usted la quiere.

rómulo: [ríe]

supones mal.

patricio: bueno, está bien,

señor.

yo lo diré lo que usted me pida.

patricio: eh, muchacho,

vamos a brindar.

te voy a pedir otro favor.

tú tienes muy buen gusto.

mira nada más que traje, eh.

patricio: gracias.

rómulo: vas a la joyería,

cómprale algo.

lo que tú escojas está bien.

pero que sea fino, vistoso,

grandote, que brille, ostentoso,

como ella.

y sobre todo que cueste

bastante ceros,

para que así prefiera la joya

antes de armarme

un escándalo.

[ríe]

patricio: muy sabio, señor.

no se preocupe.

rómulo: se la llevas,

y le dices que esa es mi manera

de caballero de disculparme

por el golpe que se dio

ella solita.

[ríe]

patricio: ay, don rómulo.

rómulo: melisa,

que venga agustín, por favor.

hablas con el doctor villaseñor,

le recuerdas que todo

lo que falte por hacerse.

trámites, pagos, lo que sea,

va a ser a través tuyo.

que ni se le ocurra

comunicarse conmigo.

patricio: así lo haré,

don rómulo.

rómulo: [ríe]

patricio: cuente con eso.

agustín: a sus órdenes,

licenciado.

rómulo: ¿te refieres aquí

al licenciado chavero?

¿o a un servidor?

[ríe]

agustín: a usted, don rómulo.

rómulo: venga para acá.

quiero que le entregues

a mi yerno la tarjeta ejecutiva

del bufet, que la necesita.

agustín: señor,

la tarjeta ejecutiva

no tiene límites de gastos.

rómulo: claro,

y él se lo merece.

te tengo que hablar,

¿en qué idioma?

¿o me quieres explicar cosas

que yo sé mejor que tú?

tú limítate

a darle aquí al caballero

la tarjeta ejecutiva.

agustín: sí, señor.

disculpe.

enseguida se la entrego

al licenciado chavero.

patricio: muy bien.

rómulo: [ríe]

te lo encargo, eh.

patricio: seguro.

julieta: gracias, pela.

y salúdame a tu familia, ¿sí?

pela: gracias a usted,

doña julieta.

nos vemos luego.

julieta: que dios te acompañe.

hasta luego.

pela: hasta luego.

julieta: ay, refugio.

ambas: [ríen]

julieta: bienvenida,

mi gran contadora.

refugio: [ríe]

muchas gracias.

bueno, traje mis cosas

para poder trabajar.

julieta: esta es tu tienda.

mira, no hay mucho espacio,

pero elige donde quieras

estar a gusto, ¿sí?

refugio: [ríe]

pues mira, yo creo

que va a ser aquí afuera.

por la cuestión de la luz.

julieta: ah, es verdad.

dime qué papeles

necesitas para traértelos.

refugio: primero que nada,

los libros de contabilidad

de la tienda.

para enterarme de cómo han

estado llevando el balance.

julieta: ay, híjole, yo creo

que eso sí te lo voy a deber.

porque es que tengo puros

papeles, recibos, cuentas,

pero ¿libros?

no.

[ríe]

refugio: [ríe]

no te preocupes.

ahorita lo hacemos juntas.

julieta: yo soy de la opinión

de que tras las cosas malas

siempre vienen cosas buenas.

de tu despido salió

el que volvamos

a trabajar juntas.

refugio: [ríe]

como en los viejos tiempos,

como cuando hacíamos sándwiches,

¿te acuerdas?

julieta: ¿cómo olvidarlo?

éramos un gran equipo.

refugio: [ríe]

y lo volveremos a ser.

[ríe]

julieta: qué feliz estoy

de que estás aquí.

vamos, vamos por las facturas.

refugio: vamos.

silvestre: mira, ¿llevas

la estampita de cupertino?

nacho: simona la cacariza.

silvestre: [ríe]

recuerda, con ese suben

y no caen.

nacho: [ríe]

oye, échele un montón

para que no se le junte

mucho el trabajo, ¿no?

silvestre: sí, sí.

nacho: y para que no vayamos

a meter a doña martina

en broncas.

silvestre: ay, no es gijón,

muñeco.

oye, y suerte con la chelito.

nacho: ah, espérate, muñeco,

¿no estás viendo?

martina: cuídate mucho, mi hija.

no me vayas a hacer

ninguna locura, eh.

chelito: no, mamita,

te lo prometo.

martina: yo sé

que eres bien ocurrente.

así que trata de hacer lo que

cualquier persona sensata haría.

no lo que tu cabecita

se le ocurra, eh.

chelito: lo voy a intentar,

mamá.

martina: inténtelo pues.

nacho: quédese tranquila,

doña martina.

yo voy a cuidarle

muy bien a su niña.

martina: es que es la luz

de mis ojos, nacho.

es mi todo.

te la encargo mucho, ¿no?

nacho: no se preocupe.

la voy a cuidar

como si fuera mía.

[puerta]

mecánico: oigan,

no quiero arruinarles

el momento de película,

pero ya se les está

haciendo tarde, eh.

se les va a ir el avión.

martina: sí, ya es hora

de que se vayan, eh.

nacho: ah, bueno,

¿me da mi bendición?

martina: cómo no, mi hijo.

te la encargo mucho.

por favor, ¿sí?

por favor.

nacho: sí, no se preocupe.

martina: que así sea.

nacho: sí.

chelito: adiós, mamita chula.

la más linda de todas

las mamitas del mundo.

martina: [solloza]

adiós, mi hijita.

ay, mi hija.

regrésame con bien, eh.

chelito: sí, mamita.

martina: pórtate bien.

chelito: sí, mami.

martina: come bien.

chelito: sí, mamita.

martina: y no hagas tonterías.

chelito: no, mami.

martina: si hace frío, te tapas.

chelito: sí, mamita.

martina: y también

si hace calor, te destapas.

chelito: sí, mami.

martina: toma mucha agua,

no quiero que te me deshidrates.

chelito: no, mami.

martina: come mucha fruta,

mi hijita.

chelito: sí, mami.

martina: y come bien.

por favor, te lo pido.

chelito: te quiero.

martina: te la encargo, nachito.

no me compren nada.

no te preocupes por mí.

no me traigas ningún regalito

de por allá, eh.

silvestre: adiós.

martina: vete con cuidado,

por favor.

por favor, vete con cuidado.

que vámonos, ya ándale.

chelito: bravo, mamá.

martina: que te vaya bien,

nacho.

nacho: cuidado, doñita, cuidado.

silvestre: ahí nos vemos.

martina: [llora]

silvestre: me compran

muchas cosas.

flor: [suspira]

entonces,

¿por qué no vino rómulo?

patricio: tenía muchos

pendientes en el buffet, flor.

nada, me dijo que me encargara

de usted personalmente.

flor: háblame de "tú",

por favor.

me siento incómoda

que me hablen de usted.

patricio: está bien,

como quieras.

flor: ¿y qué más dijo rómulo?

¿cuándo lo voy a ver?

patricio: siento mucho

lo que te voy a decir,

pero don rómulo considera que,

después del enfrentamiento

que tuvieron,

va a ser mejor

que no vuelvan a verse.

flor: pero ¿cómo va a decir así?

es un infeliz, un desgraciado,

poco hombre.

¿cómo se atreve a terminar

conmigo con un mensajero?

¿qué se cree?

dile que solo

los cobardes se despiden

a través de terceras personas

y que me alegro de que

no voy a volver a verle la cara.

patricio: el licenciado

se siente bastante mal

por lo que sucedió.

y le manda--bueno,

perdón, te manda esto.

flor: gracias.

esto es hermoso.

patricio: ¿te gustó?

flor: tú lo escogiste, ¿verdad?

perdóname.

te estoy haciendo todo un drama

y tú ni culpa tienes.

patricio: no, no te preocupes.

yo sé que todo esto

no debe ser nada fácil.

flor: no sabes lo mal

que me siento.

patricio: sí, me imagino.

flor: [llora]

patricio: pero hasta el amor

más grande termina por pasar

y por olvidarse.

flor: por suerte tú estás aquí

para--para ayudarme.

patricio: sí, sí, claro.

para lo que necesites.

te lo digo sinceramente.

[música]

[música]

flor: perdóname, patricio.

lo que pasa es que me sentí

tan frágil.

rómulo me hizo tanto daño

y tú llegaste a rescatarme.

patricio: no, no, no.

no hay problema.

yo--yo te entiendo.

discúlpame tú a mí

por no poder corresponderte.

flor: es natural.

tú tienes

una esposa encantadora.

patricio: tú no necesitas

que nadie te rescate.

eres una mujer fuerte,

independiente, brillante.

además, muy hermosa.

me dejé llevar.

flor: lo hicimos los dos.

patricio: no lo tomes a ofensa,

pero los dos sabemos

a quienes pertenecemos.

flor: ¿yo?

perdóname,

pero yo no pertenezco a nadie.

y ahora menos.

patricio: discúlpame.

dije una tontería.

flor: no.

patricio: perdón.

flor: no, no.

tú hiciste lo que le corresponde

a un caballero.

recordar una lealtad

que le debes a tu pareja

antes que nada.

no abundan los hombres como tú,

patricio.

altavoz: próxima salida

del vuelo 271,

con destino a tijuana, méxico.

chelito: ey,

ese es nuestro vuelo.

vámonos.

nacho: ¿estás segura?

chelito: segurísima.

nacho: oye, ¿y qué tal que nos

subimos a un avión que no es

nuestro y--y nos lleven a otro

lado que esté lejísimo

y--como rusia o a argentina,

que está más lejos?

luego nos tenemos

que dar a otro vuelo.

chelito: eso no va a pasar,

nacho.

ese es el vuelo a tijuana.

es el nuestro.

ándale, vámonos.

nacho: espérate, espérate.

[suspira]

chelito: ¿ya?

eso, órale.

nacho: espera.

no, no.

¿sabes--sabes?

esto es demasiado fuerte

para mí.

yo--yo--yo no--yo

no puedo hacerlo.

perdóname.

chelito: ey, espérate.

¿cómo que no?

nacho: pues no.

no, no.

vas a tener que hacerlo tú sola.

de verdad.

buen viaje, que la pases chido

y que encuentres a tu carnal.

chelito: nacho, ¿te vas a rajar?

nacho: está bueno.

llévame tú,

pero--pero de a cieguito.

yo no quiero ver por donde

me estoy metiendo ni nada.

refugio: según

mi balance preliminar,

los ingresos de la mercancía

son inferiores a los pagos.

eso sin contar

con los gastos de almacenaje,

que tampoco ayudan.

sobre todo porque no estás

tomando en cuenta

la depreciación.

julieta: ay, bendito sea dios

que tú sí entiendes.

porque lo que soy yo,

me pierdo con tanto número.

refugio: [ríe]

julieta: me parece

que me estás hablando en chino.

los pagos de proveedores,

los gastos de local,

los impuestos.

no, no, yo me vuelvo loca, eh.

refugio: [ríe]

julieta: no entiendo nada.

refugio: no, tú no te preocupes.

mira, los números

no se equivocan.

y todo esto tiene solución.

además, por lo que estoy viendo,

hay varios gastos que puedes

considerar entre tus deducibles.

y no lo estás tomando en cuenta

cuando tú declaras

tus impuestos.

julieta: ay, no, mira.

si no entiendo esto,

lo de los impuestos menos.

es para volverse loca.

refugio: [ríe]

bueno, pues mira.

de aquí podemos ir

ajustando lo primero.

y de poquito en poquito

vamos a ir recuperando

todo el capital.

ya verás.

julieta: ay, que dios te oiga.

ay, qué bueno que llegaste

a rescatar este barco que estaba

a punto de hundirse.

refugio: [ríe]

no digas eso.

julieta: pero es verdad,

es verdad.

refugio: [ríe]

no, mira.

si tú vas muy bien,

solo necesitas

un par de ajustes.

y con eso vas a ir mucho mejor.

julieta: ay, amiga,

gracias a dios que llegaste.

[ríe]

nacho: no, chelito, ¿sabes qué?

perdón, la neta perdón,

pero yo--yo no puedo hacerlo.

chelito: nacho, no inventes.

estamos a punto de entrar

a la sala.

[chista]

ándale.

nacho: no.

no, no, no.

yo paso, yo--yo--yo paso.

chelito: nacho, todos nos están

viendo con ojos de pistola.

nacho: pues que disparen,

pero yo no me muevo de aquí.

chelito: ándale, cierra los ojos

y camina derecho, ya está.

nacho: no, no, no.

no, en el--en el--

chelito: ándale.

pasajero: ¿ya nos van a dejar

pasar, por favor?

chelito: uy, qué desesperados.

bueno, adelante.

pasajero: oigan, tenemos prisa.

chelito: no se les vaya

corriendo el avión.

pasajero: gracias, eh.

chelito: sí, pásale, ándele.

todos los que tenga prisa,

anda, córrele.

nacho, ¿somos hombres o payasos?

nacho: no, no, pues payasos.

hombres, pero tú más que yo.

chelito: no inventes, nacho.

no te va a pasar nada.

estás conmigo.

traes tu estampita

de san josé de cupertino.

todo va a estar bien, eh.

lo prometo.

nacho: camarada.

chelito: ese es mi valor.

yo sabía que no te iba a rajar.

[pitido]

nacho: ay, no, no.

ya empezamos con cosas raras.

chelito: [chista]

tienes que cerrar los ojos.

no pasa nada, no es nada.

anda, soy yo.

estás conmigo.

ándale, tú puedes.

eso.

eso.

ándale, nacho.

patricio: si no necesitas

nada más, yo me voy.

de verdad, espero que entiendas

que si don rómulo

tomó esa decisión

fue porque él confía

que va a ser lo mejor

para ustedes dos.

flor: ¿lo mejor?

para él, sin dudas.

en cuanto a mí, no tengo nada

que entender de rómulo.

salvo su cobardía.

patricio: lamento mucho

que lo veas así.

sin dudas, las circunstancias

no fueron las mejores.

así que discúlpame.

flor: ¿disculparte?

al contrario.

te agradezco tu gentileza.

eso es algo que tu suegro

no conoce.

mi error fue tener fe en él.

y pensar

que más allá de la pasión

existía algo llamado amor.

patricio: no sé qué más podría

decir para que te sientas mejor.

flor: yo misma me hice daño

por querer pertenecerle.

si me aceptas un consejo,

nunca le entregues a nadie

la factura de tu persona.

espero que entiendas

de qué hablo.

en esta casa rómulo

discutió conmigo

los términos de tu matrimonio.

patricio: mi matrimonio

con olga fue--fue por amor.

a mí nadie me compró.

flor: tu mayor tesoro

es tu libertad.

yo traicioné la mía

entregándome a rómulo.

y ya ves lo que sucedió.

patricio: sí.

flor: y, bueno, me encantaría

pedirte que me acompañaras

un rato más, pero--pero entiendo

que tienes compromisos

personales.

patricio: sí.

y espero que pronto

te sientas mejor.

todo va a estar bien.

flor: y, patricio,

los regalos para tu futuro hijo

los envié de buena fe.

patricio: olga quería darte

las gracias en persona,

pero yo no consideré

que fuera lo mejor.

flor: yo solo espero

que cada vez que los veas,

recuerdas que en mí tienes

una amiga que--que siempre

va a estar agradecida

de que me ayudaste

a sobrevivir mi peor momento.

patricio: lo hice

con mucho gusto.

con permiso.

flor: [suspira]

si crees que te vas a deshacer

de mí tan fácil, rómulo,

es obvio que no me conoces.

refugio: ya estoy terminando

de revisar las notas

que me diste.

julieta: ay, qué bueno.

oye, ¿sabes una cosa?

yo creo que deberías

de ocuparte de contabilidad

a nivel particular,

como lo estás haciendo conmigo.

no necesitas pedir empleo

en un despacho para trabajar.

amiga, eres tan eficiente.

refugio: ay, pues sí, sí,

eso podría ser, fíjate.

julieta: y de paso,

dejarías de preocuparte

que nachito y mundo

fueran a partirle la cara

al miserable ese

del señor requena,

que me cae tan gordo.

bastará con que les digas

que ya no estás ahí,

porque estás buscando

mejores oportunidades

de trabajo.

refugio: tienes razón, julieta.

julieta: ¿verdad?

refugio: es que la verdad

me duele muchísimo tener

que ocultarles lo que me pasó.

julieta: ay, cómo han cambiado

los tiempos, refugio.

cuando yo era una niña,

mis papás me hubieran tumbado

la cabeza a golpes

si les hubiera cuestionado

lo que fuera sobre

sus asuntos personales.

refugio: [ríe]

sí, así es.

pero eso hace mucho, eh.

[ríe]

julieta: [ríe]

cómo eres, eh.

refugio: sí,

pero eran otros tiempos.

julieta: oye, ¿y nachito

a qué hora te va a hablar?

refugio: pues le dije

que más tarde,

cuando yo llegara a la casa.

¿sabes?

me preocupa un poco,

porque--

[ríe]

ay, el pobrecito estaba tan

asustado de subirse al avión.

julieta: [ríe]

pero no te preocupes.

todo va a salir muy bien.

ya lo verás.

refugio: sí, si.

julieta: bueno, vamos a ver

las cuentas que están aquí.

refugio: a ver.

rómulo: gracias por tu ayuda,

yerno.

aprende.

a las mujeres

les encantan las lágrimas.

con eso nos quieren chantajear.

nosotros somos más simples,

menos rebuscados.

así es que nunca creas

en el llanto de una mujer.

lección.

patricio: señor, ella se ofendió

mucho y lloró poco.

rómulo: ¿flor?

patricio: sí.

para serle muy sincero,

tomó las cosas mucho mejor

de lo que yo esperaba.

rómulo: no le creas.

ella estaba simulando.

lo importante aquí es:

¿aceptó el regalo o no?

patricio: sí.

rómulo: ah.

patricio: el regalo lo aceptó.

rómulo: por supuesto.

[ríe]

ella está esperando

que me arrepienta,

que vaya a su casa,

que le ruegue,

pero eso no va a suceder.

por lo menos, no ahora.

lo cual es una lástima, porque--

[chista]

sí estaba bien, ¿no?

hermosa.

patricio: bueno, sí,

atractiva, supongo.

rómulo: ¿cómo atractiva?

¿que no viste?

es una de mis amantes

más sensuales que he tenido.

no me digas

que no se lo notaste.

patricio: bueno, es que yo no

estaba pendiente de eso, señor.

yo estaba mucho más pendiente

de cómo reaccionaba

con todo esto.

rómulo: [ríe]

pues aprende, muchacho.

vive, disfruta las mujeres, eh.

fíjate, en unos cuantos días,

ella va a entender

que se pasó de necia.

va a buscarme,

se va a arrastrar.

y va a volver

a aceptar mis condiciones

al 100 por ciento.

¿aprendiste?

lección dos.

mis condiciones.

[música]

[música]

patricio: bueno, señor,

si no se le ofrece nada más,

yo tengo trabajo pendiente.

rómulo: está bien.

nada más, ten mucho cuidado

de no mencionar esto con nadie.

ni mucho menos le digas

nada a olga.

mi hija es una necia,

igual que su madre.

espero que no siga

de esa idea tonta

de agradecerle

los regalos a flor.

patricio: no se preocupe.

además, yo le dije

que usted ya lo había hecho.

rómulo: muy bien.

patricio: señor,

disculpe si le pregunto esto,

pero ¿no le preocupa más

la situación con su esposa?

rómulo: ¿con mercedes?

patricio: sí.

rómulo: [ríe]

si flor y mercedes

son prácticamente amigas.

mercedes sabe perfectamente bien

quién es flor.

patricio: ¿en serio, señor?

rómulo: ajá.

lección tres.

[ríe]

su terquedad la llevó

a enterarse de algo

que no debía saber.

así que ella misma

se ganó su humillación.

patricio: ¿y no le preocupa

en lo más mínimo

que ella le pueda pagar

con la misma moneda, señor?

rómulo: ¿a quién te refieres?

¿a mi esposa?

por favor, patricio.

en este juego el que pone

las reglas es el que paga.

mercedes: esa historia

de que se lastimó con un árbol

por accidente es una mentira.

flor le dejó así la cara.

ericka: pues, ¿qué le habrá

hecho rómulo para que ella

reaccionara de esa manera?

mercedes: seguro le reclamó

por los regalos que le mandó.

le molestó su descaro.

tanto como a mí me molestó

el de rómulo.

pero yo no quiero que mi hija

se entere de esto

y termine por odiar a su papá.

ericka: ay, pues bien merecido

se lo tendría rómulo, eh.

mercedes: si yo supiera

que decirle la verdad

sobre su papá

no afectaría su salud,

lo haría sin pensarlo

dos veces, amiga.

ericka: qué injusto

pueden llegar a ser los hijos,

de veras.

olga adora a un padre infiel

y te rechaza a ti.

a ti, mercedes,

que eres una madre ejemplar.

mercedes: el que no tiene perdón

es rómulo.

¿puedes creer que en la mañana

me pidió maquillaje

para cubrirse los rasguños?

ericka: ay,

¿y de qué te extrañas,

si los hombres

son más vanidosos que nosotras?

oye, espérate.

entonces el pleito

sí estuvo fuerte.

ay, de seguro

ya no se van a volver a ver.

mercedes: pues ojalá.

aunque conociendo a rómulo,

seguro se va a buscar a otra

para fastidiarle la vida.

ericka: ay, abundan las mujeres

como esas.

mercedes: también los hombres

como rómulo, con y sin dinero.

martina: muchas gracias.

mecánico: doña martina.

martina: ¿eh?

mecánico: habla chelito

por teléfono,

que ya llegaron a tijuana.

martina: ay, bendito sea dios.

cliente: permítame, sí, sí.

martina: cóbrale

lo del anticipo.

mecánico: ¿de qué anticipo

estamos hablando, cuate?

martina: ¿bueno?

ay, mi hija.

qué bueno que llamas.

¿cómo llegaron?

¿todo bien?

¿qué clima hay?

¿hace frío, calor?

¿estás cansada?

¿cómo está nachito?

¿te duelen las piernas?

¿se te subió,

te bajó la presión?

¿no se te taparon los oídos?

porque ya ves que en el avión

con la altura--

chelito: ya, ya, ma,

ya párale.

todo bien.

todo bajo control.

martina: ¿y cómo está nacho?

¿sobrevivió?

chelito: todavía anda

con las piernas como de chicle,

pero ya logré

pues que caminara.

nacho: no te pases, chelito.

cómo me estás poniendo

en evidencia con tu jefa.

chelito: si de mero

no te desmayaste.

jefa, perdón que te hable así

como de volada,

pero es que no quiero acabarme

el crédito del celular.

pero todo bien, eh, todo bien.

martina: mira, hija,

de verdad no me importa

lo que gastes en tarjeta.

prefiero pagarlas y no estarme

tronando los dedos

sin saber de ustedes, eh.

chelito: está bueno, jefa.

martina: cuídate mucho.

y sobre todo de ti misma,

porque ya te conozco

y eres canela fina.

chelito: nunca entendí

qué quieres decir con eso,

pero pues bueno.

ahí estamos hablando.

martina: dile a nachito

que le hable a su mamá, eh.

no quiero que ande

con la preocupación.

chelito: sale, jefa.

te quiero harto.

nos hablamos luego.

órale, "bye".

vamos, ¿sí?

mercedes: gracias.

ericka: me extraña que esa mujer

le dejara la cara así a rómulo.

bueno, ¿no presumía

de ser una finísima persona,

amante de las artes,

de la cultura?

mercedes: una mujer fina

no se rebaja a ser plato

de segunda mesa.

ligándose con un hombre casado.

ericka: ay.

[celular]

mercedes: hola, mi amor.

aquí con ericka.

¿qué se te ofrece, amor?

¿cómo estás?

olga: mal.

me duele muchísimo la espalda.

no sé, la verdad,

qué fue lo que me pasó.

no sé si me lastimé

una vértebra o qué.

mercedes: ¿quieres que te lleve

al doctor para que te revise,

amor?

olga: no, no, no,

no exageres, no.

seguramente dormí mal

o algo así.

oye, te hablo para preguntarte

si tienes algo

para el dolor de espalda.

mercedes: no, mi amor.

pero si quieres,

te llevo a tu médico.

olga: no, no, no.

lo que quiero, ¿sabes qué es?,

consultar una masajista.

mercedes: mi amor,

yo estoy en el club.

¿quieres que te haga una cita?

olga: ay, sí.

sí, por favor.

dile que me la reserven

para más tarde,

a la hora que se pueda.

ok.

sí, al rato veo ahí.

mercedes: sí, yo me encargo.

aquí te vemos.

olga: adiós.

lucero: yo solo espero

que nacho me haya creído

que refugio estaba ocupada

y no podía contestarle.

magos: menos mal

que estabas ahí.

lucero: por poco

se nos cae el teatrito.

magos: ay, pobre doña refugio.

yo la extraño mucho.

lucero: yo también.

te juro que sentí horrible

no poder decirle la verdad

a nacho.

y ayer me sentí peor haciéndome

la misteriosa con mundo.

magos: no, no, no.

hay que avisarle a doña refugio

que le marcó nacho.

¿sabes dónde localizarla?

lucero: no, sí, pero si le digo

que la buscó aquí,

pues se va a angustiar.

no vaya a ser que otra vez

se le suba la presión.

magos: ay, sí, a ver.

ah, se me ocurrió una idea.

háblale a chelito

y dile que doña refugio

pues salió temprano

y que está en la tienda

con tu mamá.

lucero: ay, qué buena idea.

ay, espero que esa situación

se resuelva pronto.

[suspira]

es que las mentiras

van creciendo

como bolas de nieves

y luego ya no hay forma

de detenerlas.

magos: pues hay que pensar

cómo detenerlas, ¿no?

pues sí.

zaida: ¿y ahora, esa cara?

edmundo: nada.

¿y el pollo dónde está, eh?

zaida: regresa al rato.

¿quieres una chela?

edmundo: pues sí.

la neta, sí la necesito.

zaida: tú traes algo.

¿qué te pasó?

edmundo: ¿no te acuerdas?

¿toda la lana que perdí

ayer en el póquer?

zaida: pues sí,

pero estabas terco en jugar.

por la carita que traes

pensé que te pasaba

algo de veras grave.

edmundo: te juro que sentí

que era mi noche de suerte.

ni modo, pues no fue.

zaida: mundo, ya te hemos dicho

que no apuestes tanto.

porque tú cuando te encarreras,

no hay quién te pare.

¿no te pedí yo misma que no te

jugaras todas tus ganancias?

edmundo: es que me emocionó

y siento que--que

la siguiente ronda es la buena.

fue una mala racha y ya.

ya me repondré con lo que salga

del siguiente negocito.

zaida: si lo hubieras

aceptado al pollo,

lo de fabricar las pastillas

ustedes mismos,

no tendrías que esperarte

a la siguiente remesa.

edmundo: mira,

ya te dije que eso no me late.

para todo hay límites, zaida.

zaida: sí, pero no para apostar

a las cartas.

eso me consta.

y si encima el pollo

está sentido contigo,

por eso no te quiere prestar

la lana que necesitas.

edmundo: qué mala onda.

[suspira]

con amigos así,

¿para qué quiero enemigos?

zaida: yo podría prestarte

una lana si quieres.

pero no tanto

como para compres su coche.

edmundo: no, no.

no, zaida, te lo agradezco.

pero no me gusta deberle

favorcitos a nadie.

ahí nos vemos.

zaida: ay, y encima de todo,

digno.

[música]

[música]

julieta: abarrotes la popular.

¿en qué puedo servirle?

nachito.

sí, sí, aquí está, te la paso.

refugio: nachito.

hijo.

nacho: jefita, soy yo.

sí, sí, estoy bien.

refugio: ay, qué bueno, mi hijo.

oye, dime qué se siente

volar en avión.

nacho: no más gacho

de lo que creía.

con una turbulencia súper perra,

pero pues aguanté machín.

pero mira, yo creo que de todos

modos se me hace que repacho

aquí, al df.

digo, para no tentar

tanto a la mala suerte, ¿no?

refugio: [ríe]

oye, ¿y chelito cómo está?

nacho: no, muy bien.

gracias a ellas ni chances tuve

de ponerme nervioso en el avión.

me trajo bien distraído

todo el tiempo.

ya ves que no le para a la boca.

oye, espérate.

ya me está pegando, jefa.

refugio: [ríe]

ay, hijo.

pórtate bien con chelito,

por favor.

cuídala mucho.

nacho: pue sí, pero

¿a mí quién me cuida de ella?

chelito: ya, de veras cómo eres,

eh.

refugio: te quiero mucho, hijo.

eres muy valiente

y estoy muy orgullosa de ti.

adiós, mi amor.

nacho: tenías razón.

mi jefa está bien orgullosa

de mí.

chelito: ¿ya ves?

te dije.

oye, pues ayúdame a buscar

a dónde vamos a ir, eh.

mira, yo creo que este hotel

está allá.

nacho: ¿allá?

chelito: ah, no.

no, está acá atrás.

este, es este.

aquí estamos.

nacho: oye, tu maleta.

chelito: acá, tráemela.

nacho: ni que fuera tu chalán.

chelito: así mira--

[silba]

nacho: aparte, pesa un chorro.

agustín: sí, señor.

es la tarjeta ejecutiva

del bufete.

¿cuál fue el monto

de la pieza que compraron?

[resopla]

sí.

está autorizada esa compra.

¿dice que fue de una joyería?

ajá.

debe haber sido

el licenciado chavero.

gracias por reportarme

el movimiento financiero.

melisa: ¿todo bien?

agustín: no sé.

patricio--perdón,

el licenciado chavero

le hizo un cargo gigantesco

a la tarjeta ejecutiva

del bufete.

¿qué te parece?

melisa: ¿sabes qué me parece?

que para variar vas a meterte

en cosas que no te importan.

tú no entiendes, agustín.

agustín: ¿yo?

llamaron del banco,

porque temían

que hubieran clonado

la tarjeta del bufete.

melisa: siempre hablan cuando

se usa la tarjeta ejecutiva.

así que no te hagas

el sorprendido.

aparte siempre los cargos

son de buen tamaño.

agustín: pero esta vez

fue una joya y el comprador

no fue don rómulo.

sino patricio.

melisa: pero fue don rómulo

quien le pidió

al licenciado chavero

que hiciera esa compra.

agustín: ¿una joya tan cara?

¿para quién?

patricio: para quien

a ti no te importa, agustín.

oye, ¿sabes qué?

ahorita yo voy a la oficina

de tu jefe, de don rómulo.

¿por qué no te quitas de dudas,

me acompañas

y se lo preguntas a él?

y mientras tanto, melisa,

¿le haces favor al señor agustín

de irle preparando

su renuncia, por favor?

melisa: con mucho gusto,

licenciado.

¿cuál es tu segundo apellido?

agustín: ¿qué te importa?

patricio: [ríe]

agustín: yo me preocupé

porque llamaron del banco

para comprobar

que el gasto era legal.

patricio: pues muy bien.

cumple con tu trabajo.

diles que sí.

oye, ¿vas conmigo?

agustín: yo no soy nadie

para cuestionar las decisiones

del licenciado ancira.

patricio: y tampoco las mías,

agustín.

que te quede claro.

gato.

melisa: [ríe]

agustín: [chista]

nacho: estás muy mal, eh.

chelito, ¿cómo--cómo

se te ocurre pedir

un solo cuarto para los dos?

chelito: ay, pues no tenemos

tanta lana para pagar

dos cuartos.

nacho: pues entonces buscamos

algo más barato.

chelito: ¿más barato?

ah, aquí el precio incluye

un ladrillo para almohada

y un palo para ratas.

nacho: bueno, yo sabía

que algo así iba a pasar.

chelito: ah,

pues no te hagas el ofendido.

basta con que cada quien

duerma así,

de espaldas al otro,

y que nos volteemos

a vernos para lo necesario.

nacho: pues, ¿tú tienes idea

lo que pensaron todos al vernos?

chelito: sí.

de veras, pensaron hasta que

nos cayeron unos clientes.

el hotel estaba vacío.

nacho: porque es un hotel

de paso, chelito.

es muy temprano

para que esté lleno.

chelito: ni que te fuera

a agarrar y tocar

tus virtudes en la noche.

además, ¿a quién me asegura

que no vas a ser tú

el que va a querer pasarse

de listo conmigo, eh?

nacho: a ver, chelito,

¿cómo crees?

tú sabes que soy una persona

decente.

yo le prometí a tu jefa

que nos íbamos a portar bien

y se lo voy a cumplir.

chelito: ah, entonces,

¿solo nos vamos a portar bien

porque se lo prometiste

a mi jefa?

no porque tú quieras

que nos portemos bien.

nacho: eh, no estés tratando

de decir cosas

que yo no estoy diciendo, eh.

a ver, vamos a buscar otro

hotel, órale.

refugio: ay, hijo.

qué bueno que llegaste

temprano a la casa.

edmundo: hola, ma.

¿cómo estás?

refugio: pues muy bien.

muchas gracias.

[ríe]

edmundo: pues te veo

muy contenta, mamá.

refugio: ay, sí.

es que ya me llamó nachito.

dice que llegó muy bien

a tijuana.

ay, bendito sea dios.

[ríe]

edmundo: qué bueno.

refugio: me contó que subirse

al avión fue toda una aventura.

ay, no, yo nunca he viajado

en avión.

no, ni quiero subirme

a uno nunca.

[ríe]

pero me da mucha emoción

que tu hermano lo haya hecho.

[ríe]

edmundo: me da mucho gusto

por él, ma.

refugio: ay, sí.

se escuchaba tan emocionado,

tan contento.

[ríe]

hijo, ¿todo está bien?

¿qué tienes, mi amor?

edmundo: nada, madre.

solamente tuve un mal día.

nada más.

refugio: pues cuéntame.

¿te puedo ayudar en algo?

edmundo: es que hice

las cosas mal, mamá.

soy un idiota.

refugio: ay, pero hijo,

¿qué pasó?

edmundo: es que hoy quería

traerte el dinero,

pagar el teléfono,

pero lo perdí.

perdí todo lo que traía, mamá.

refugio: oh, pero

¿cómo que lo perdiste, mundo?

¿te asaltaron?

edmundo: no, no.

anoche pasó algo y lo perdí.

lo perdí todo.

refugio: ay, hijo.

chelito: ya encontramos

la pensión decente

y barata que querías.

ya, quita esa cara de monstruo,

nacho.

nacho: ¿cuál cara de monstruo?

si la que se puso

de mala fuiste tú.

chelito: pues sí,

pero por lo collón que eres.

a ver, ya, en fin, nos hayamos

exactamente donde quieres estar.

bueno, ok, ¿vamos a comer o qué?

nacho: pues sí, ya hace hambre,

¿no?

chelito: silvestre me dijo

que por estos rumbos del norte

pues lo mejor son los burritos.

pues esta onda se ve chida, ¿no?

¿te animas?

nacho: sí.

chelito: ¿y ahora qué?

¿tampoco quieres sentarte

a la misma mesa que yo?

ah, no, no vayan a ser

que nos vayan a servir

la misma comida

en el mismo plato.

nacho.

¿por qué te quedaste

todo místico?

ey.

[silba]

nacho: a ver, a ver,

¿cómo se llama tu carnal?

chelito: césar.

nacho: césar durán, ¿va?

chelito: ah, no.

nacho: ¿es que no es ese?

chelito: [grita]

es ese.

claro que es él.

es él.

presentación de césar durán,

el poeta rockero.

sí es él, nacho, sí es él.

nacho: qué chido.

chelito: nacho, es césar durán.

nacho: se parece un chorro a ti.

chelito: es él.

pues lo encontramos.

lo encontramos, nacho.

refugio: mundo, por favor,

no te quedes callado.

¿de qué estás hablando?

¿te asaltaron, te hicieron algo?

¿qué fue lo que te pasó, hijo?

edmundo: no, no.

[suspira]

anoche sentí que la suerte

estaba de mi lado.

y me fui a jugar cartas, mamá.

refugio: ay, hijo, no,

por favor, no.

edmundo: lo perdí todo.

lo que había ganado--

hasta todo lo que traía.

refugio: es que yo pensé

que tu--tu manía por jugar,

por apostar,

ya había quedado atrás, hijo.

edmundo: ¿tú lo sabías o qué?

claro.

seguramente te lo dijo

el chismoso de nachito.

refugio: en primer lugar,

tu hermano no es un chismoso.

y en segundo, él no me lo dijo.

edmundo: entonces,

¿cómo supiste?

refugio: porque soy tu mamá.

a una madre es muy difícil

engañarla, hijo.

una madre puede leer

el corazón de sus hijos.

y porque no hay secreto,

por más bien guardado,

que no deje huella.

edmundo: perdóname, mamá.

refugio: mi amor, mi amor,

tienes que dejar eso.

eso, eso de las apuestas, hijo.

edmundo: ya lo sé.

[suspira]

te lo prometo.

perdóname por fallarte así.

perdóname, mamá.

refugio: hijo.

ya no te preocupes, hijito.

edmundo: ¿y cómo no me voy

a preocupar?

tenemos que un montó de deudas

y no hay con qué pagarlas.

refugio: mira, mira,

tenemos lo que me dieron ahí

en el trabajo.

¿te acuerdas del cheque?

ese que viste.

¿sí?

edmundo: ese es tu dinero, mamá.

refugio: no, no.

es nuestro dinero, eh.

con eso podremos cubrir todos

los gastos que estén pendientes

y hasta nos va a sobrar

un poquito, eh.

edmundo: [solloza]

gracias, ma.

te prometo

que yo te lo voy a reponer.

refugio: dios no nos abandona,

hijo.

pero tampoco le dejemos

todo el paquete a él, eh.

prométeme, prométeme

que ya no vas a apostar, hijo.

que vas a controlar

ese, pues ese vicio.

edmundo: te lo prometo, mamita.

y de nuevo, perdóname.

perdóname, por favor.

refugio: mi amor.

mi amor, hijo, no llores.

edmundo: [llora]

perdón, mamá.

refugio: mi vida.

edmundo: soy un idiota, mamá.

refugio: no, mi amor.

Cargando Playlist...
Actualizaciones importantes Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad a partir del 19 de febrero de 2020.