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Corona de Lágrimas Capítulo 60

Univision25 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

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rómulo: es una venganza,

¿verdad?

es una venganza

mediocre como tú,

porque te prohibí meterte

en mi vida personal.

nunca esperé esto de ti.

pero conmigo las cosas

no funcionan así,

te equivocaste.

flor: entonces, ¿cómo?

porque en algo tienes razón.

estoy harta

de ser un objeto para ti,

de que me uses a tu antojo.

rómulo: si lo hiciste para ver

si mercedes se divorciaba de mí,

te equivocaste como siempre.

flor: en lo único

que me equivoqué fue en pensar

que valías la pena.

rómulo: mercedes nunca me va

a dejar, ella es mi señora.

por más planes estúpidos

que hagas.

y te recuerdo que tú no eres

otra cosa más

que mi amante en turno.

no eres nadie.

flor: te equivocas.

yo también soy parte de tu vida.

si yo no fuera nadie

no estarías aquí.

rómulo: sí eres parte, muy bien.

fuiste,

pero como una distracción.

un objeto.

de deseo, decorativo, muy buena

para que todo el mundo te viera

y te admirara por todos lados.

y dijeran: mira nada más,

¿con quién viene esa mujer?

con el licenciado rómulo ancira.

para eso estabas bien.

mientras te abocabas

a tu trabajo, ¿eh?

no te des importancia,

no seas ridícula.

flor: eres un desgraciado.

rómulo: [jadea]

a rómulo ancira nadie lo toca.

flor: [resuella]

rómulo: ya

rómulo: ya levántate.

¿o vas a seguir

con tus chantajes?

flor, flor.

flor.

flor.

ay, no puede ser,

no puede ser.

¿por qué haces esto?

ay, esto no me puede pasar a mí.

por casa sola, ya llegué,

fue sola,

yo la llamé a su trabajo.

¿sabrá alguien que fui yo

quien la llamó?

piensa, rómulo, piensa.

[música]

[música]

refugio: no voy a llorar,

no voy a dejar

que esto me venza.

he salido adelante

de cosas más fuertes, señor.

dame entereza,

dame valor para enfrentar

lo que va a ser mi nueva vida.

fueron 20 años en esa oficina...

pero yo soy fuerte,

yo voy a salir adelante.

ilumíname, señor, ilumíname.

dame fuerzas.

[celular]

patricio: sí, dígame, señor.

rómulo: no digas quién soy.

¿estás solo?

patricio: no.

rómulo: salte de donde estés,

o pídele a quien esté contigo

que se vaya.

patricio: ok, sí.

oye, raúl, ¿puedes ir al archivo

por el expediente ese

que revisamos ayer?

raúl: ¿cuál?

¿el de rosales contra vázquez?

patricio: exacto.

raúl: ok, voy por él.

patricio: ahora sí, don rómulo,

dígame, ¿qué pasó?

rómulo: no puedo decírtelo

por teléfono, me urge

que vengas a casa de flor.

patricio: ah, ya veo que fue

a darle las gracias

por lo del regalito, ¿no?

rómulo: no digas idioteces.

te mando por mensaje

la dirección ahorita.

ve por tu coche

y que nadie te vea venir.

no le digas a nadie adónde vas.

patricio: sí, señor.

rómulo: cuando recibas

la dirección, apagas tu celular

inmediatamente, no quiero

que nadie nos localice,

ni nos distraiga,

¿lo entendiste?

patricio: ¿pasa algo malo?

rómulo: no, nada más te hablo

para saludarte, idiota.

ven inmediatamente, patricio,

inmediatamente.

don isaías: pero--

¿cómo pudo permitir que diera

semejante espectáculo

frente a todos los empleados?

le pedí que la despidiera,

no que la provocara.

benjamín: es que yo no hice

nada, don isaías,

es una revoltosa,

se lo dije varias veces.

y además, su protegida,

esa lucero, no puede ser--

don isaías: a esa muchachita

me la va a dejar en paz.

benjamín: llegó aquí

por refugio, señor,

fue su recomendada.

don isaías: sí, pero no estamos

hablando de ella.

¿qué más?

benjamín: que no creo

que refugio reclame nada,

aunque dijo que usted

le hizo trampa,

se asustó mucho

cuando le hice ver el tamaño

de la bronca en que nos metió.

don isaías: qué curioso que esté

tan convencida que todo esto

estuvo planeado en su contra,

¿tendrá alguna razón

para decir eso, benjamín?

benjamín: ay, don isaías,

¿otra vez dudando de mí?

don isaías: no haga preguntas

peligrosas, no vaya a ser

que no le gusten las respuestas.

benjamín: no habrá creído

el chisme ese que armaron

ahí abajo de que yo alteré

la computadora y los números,

¿verdad?

don isaías: para creer,

uno va a la iglesia,

yo aquí solamente considero.

benjamín: con todo respeto,

jefe, sus consideraciones

me ofenden.

don isaías: quédese tranquilo,

refugio nunca fue santo

de mi devoción.

ah, por cierto,

voy a girarle un cheque

por finiquito por tres meses

de sueldo, en prevención

de que a ella se le ocurra

la mala idea de demandarnos

por despido injustificado.

benjamín: pues como guste,

don isaías,

pero yo no creo que su hijito,

ese abogado, se moleste

en echarle la mano en esto.

digo, en caso de que eso

a usted le preocupe.

y el bufete ancira jamás tomó

un caso de tan bajo nivel.

don isaías: mire nada más

qué bien logró usted investigar

dónde trabaja

el hijo de refugio,

con razón ella nunca

lo bajaba de chismoso.

benjamín: ahora resulta,

ella era muy poco discreta,

y su recomendada peor.

y la güerita, bueno,

todos se la pasan en chisme,

todo mundo se entera de todo.

don isaías: de cualquier manera

voy a hacerle el cheque,

siempre conviene

estar protegido.

en un momento le llamo, váyase.

benjamín: sí, jefe.

julieta: [tararea]

¿refugio?

¿qué haces aquí a estas horas?

¿qué pasó?

refugio: ay, julieta, no sabes,

me despidieron.

julieta: ¿qué?

pero es que no puede ser,

¿qué pasó?

refugio: fue una injusticia,

tomaron de pretexto

algo que yo no hice.

julieta: lucero tenía razón,

me contó que las traían

entre ceja y oreja.

sinvergüenzas esos.

¿y también la despidieron

a ella?

refugio: no, no, no,

lucero está bien.

yo vine contigo porque,

yo no puedo llegar

así a mi casa, yo no quiero

darles explicaciones

a mis hijos.

julieta: te entiendo

perfectamente,

edmundo es capaz de ir

a romperle la cara a tu jefe.

refugio: sí, no lo dudo.

yo la verdad, no quiero

que me vean así porque--

no quiero angustiarlos,

yo quiero que--

que sigan viendo en mí

a la madre fuerte,

a la que los ha sacado adelante.

julieta: eres bienvenida.

y no te preocupes, vas a ver

que todo va a salir bien.

bueno, déjame ayudarte.

qué bárbara soy.

pon tu cajita aquí, descansa,

y bienvenida, amiga.

benjamín: si es tan amable,

entréguele este cheque

a refugio.

lucero: ¿y eso qué es?

benjamín: un cheque

significa dinero, ah.

esto es para que vea que no soy

el villano del cuento.

vengo de rogarle a don isaías

para que le diera

una liquidación a doña refugio.

nada más pídale que firme

el verde,

y el cheque es de ella.

tómelo.

[música]

[música]

refugio: no sé qué va a pasar

conmigo, julieta.

¿quién me va a contratar

a mi edad?

julieta: cualquiera

que sepa lo que vales.

tú tienes mucha experiencia

y estás muy lejos

de ser una anciana, refugio.

refugio: sí, pero--

con el problema de mi vista,

pues la experiencia

va a ser lo de menos.

ya lo único que quieren

en las empresas es gente joven,

que sepa usar internet.

además, ve cuántos muchachos

están buscando trabajo

y no lo encuentran,

¿qué puedo esperar yo?

julieta: ya veremos

que se puede hacer,

no te preocupes.

mira, por lo menos ahora,

mundo te está ayudando

con dinerito y eso es muy bueno.

refugio: sí, pero--

no, él no va a poder con todo

y no, no lo creo.

y yo no puedo decirle a nachito

que otra vez va a tener

que esperar para entrar

a la universidad, no.

julieta: tienes

que tranquilizarte,

yo sé que ahorita

todo lo ves negro o gris,

pero tranquilízate,

recuerda que dios aprieta,

pero no ahorca.

olga: más le vale a este bebé

que le guste su cuarto,

porque a mí la verdad

es que todavía no me convence.

¿y a ti?

norma: yo creo

que está muy bonito.

y lo que importa es el bebé.

por cierto, ¿le has estado

hablando con cariño?

olga: ¿a quién? ¿a mi estómago?

¿cómo crees, norma?

si todavía no me crece

ni la panza.

norma: tú háblale

y dile cosas bonitas,

¿no ves que los bebés

entienden todo?

olga: eso es un mito urbano,

¿qué va a sentir

una bola de células

que ni siquiera

habla el español?

norma: qué poco sensible eres,

olga.

olga: mira, cuando ya tenga

forma de bebé, pues puede ser,

pero por el momento,

me entretengo aquí,

arreglándole su cuarto.

a ver, ayúdame.

oye, te quiero presumir

unos regalos que me llegaron.

norma: ¿a ver?

olga: sí, mira, ven.

este cuadro, mira qué bonito.

norma: está hermoso.

olga: ay, ve esta monada.

norma: está superlindo, olga.

olga: sí, los mandó

una clienta de mi papá.

norma: pues vas a tener

que invitarla al "baby shower".

olga: sí, pues claro que sí.

más ahora,

que mi mamá se puso celosa.

norma: ¿celosa de qué?

¿de los regalos?

olga: no, de que voy a ser mamá.

norma: no creo, olga.

chole: señorita,

aquí está su pastilla.

¿se la puede pasar de favor?

norma: claro.

olga: señora, chole,

y ya sabes que tienes

prohibido entrar aquí.

chole: sí, señorita.

olga: ay, odio a estas brutas.

norma: ¿le tienes prohibido

entrar?

olga: pues sí, digo,

cuando yo estoy aquí nada más.

me choca que me espíen.

norma: ¿qué es eso, olga?

olga: ácido fólico.

no sabes la necedad de mi mamá

de que me lo tome

todo el tiempo.

norma: yo he leído

que es muy bueno para el bebé,

¿no?

olga: ¿a mí sabes

qué se me hace?

que hace muchos años

se equivocaron

y que la verdadera hija

de mi mamá eres tú.

norma: ay, olga.

benjamín: toma.

lucero: ya me quedó claro,

contador, no es necesario

que me lo vuelva a explicar,

pero yo no puedo recibir eso

a nombre de doña refugio,

porque no sé si ella

quiere aceptarlo.

benjamín: si no lo acepta,

me lo traes mañana tal cual

y tan--tan, pero de que

te lo llevas, te lo llevas.

no estuve arriesgándome allá

arriba para conseguir este pago.

lucero: perdón,

pero usted comprenderá

que con lo que acaba de pasar

aquí, no me inspira confianza.

benjamín: ahora resulta.

toma.

lucero: además, aquí dice

que una vez que ella

reciba los tres meses,

ustedes ya no le deben nada.

doña refugio trabajó aquí

más de 20 años.

benjamín: eso ya lo sé,

pero sí te fijaste

por qué la despedí, ¿verdad?

por abuso de confianza,

malversación de fondos,

intento de fraude.

es más, lejos de darle esto,

lejos de darle un centavo,

debería meterla al bote.

y en todo caso, pues no sé,

deja que lo decida ella, ¿no?

no tú.

don isaías se vio muy generoso.

lucero: bueno, por fin,

¿se dio generoso él

o usted le rogó

que le ofreciera ese dinero?

benjamín: las dos.

lucero: [suspira]

benjamín: ya sé, ¿por qué mejor

no lo consulta con su exnovio,

el abogadito cara de zonzo,

ese que venía aquí,

que se avergonzaba de ustedes?

ay, pero no puede, ¿verdad?

porque no le dirige la palabra

a ninguna de las dos,

porque eso de que las querían

tanto y "ay, mami, y mi novia",

eso fue un invento de ustedes.

viven en una burbujita

llena de mentiras.

¿no lo vas a recibir?

entonces, rompemos el cheque

y se acabó.

luego, no anden reclamando

de que "no quiso hacer

una buena acción", no sé,

se acabó, ahí--

lucero: no. no, ya está bien,

démelo, se lo voy a llevar.

vámonos, magos.

magos: sí, vámonos,

porque el día

se me ha hecho eterno.

benjamín: no lo vayas a endosar

a tu nombre, ¿eh?

magos: yo no sé si hiciste bien

en aceptar el cheque,

ya ves que con eso

es como si ella aceptara

las condiciones

que le van a poner.

lucero: ¿y qué querías

que hiciera?

además, luego pensé

que doña refugio puede

rechazarlo y no pasa nada.

en una sola cosa tuvo razón

el infeliz ese,

es ella quien debe decidir,

no yo.

magos: se me ocurre que podría

llamarle a mi primo,

algo sabe de leyes, ay.

o mejor dicho,

mejor háblale a raúl,

pues él fue compañero

de patricio y, pues

ya también ya es abogado.

lucero: no, con él quiero hablar

para otro asunto.

te repito que no se trata

de que decidamos esto ni tú,

ni yo, ni nadie más,

solo doña refugio,

ella sabrá a quién quiere acudir

para que la aconseje.

magos: bueno, está bien,

pero no te enojes conmigo.

lucero: discúlpame, magos,

es que tanta insistencia

del contador aguilar

me puso de malas.

discúlpame, de veras.

magos: ay, qué te fijas, amiga,

ni en cuenta.

y mejor cambiemos de tema,

porque--

[carraspea]

edmundo: hola, ¿cómo están?

hola. hola.

¿qué?

¿por qué tienen esas caras?

quedamos en que yo venía

por ti hoy, ¿no? ¿te acuerdas?

lucero: sí, sí, es que no sabes

qué--qué día tuvimos.

se me olvidó

hasta cómo me llamo.

magos: sí, a mí, a mí también.

edmundo: ¿por qué? ¿qué pasa?

¿por qué están tan nerviosas

las dos? ¿qué, qué pasó?

¿dónde está mi mamá, eh?

¿qué pasó?

díganme ya, por favor.

[celular]

lucero: permíteme.

¿sí?

julieta: hija, te hablo

para que no te preocupes

por refugio, está conmigo.

lucero: eh, está bien,

edmundo acaba de--de llegar.

julieta: refugio, tu hijo

acaba de llegar con lucero.

refugio: ay, no,

que no le vaya a decir nada,

por favor, por favor.

julieta: hija, me pide refugio

que por favor, no le vayas

a decir nada a mundo.

edmundo: ¿qué pasó?

¿con quién hablas, lucero?

¿qué está pasando, eh?

¿se trata de mi mamá?

¿qué le hicieron?

bueno, ¿otra vez estos imbéciles

de la oficina o qué?

lucero: mamá, te llamo luego,

¿sí?

patricio: ya está respirando.

rómulo: ya lo sé.

no la toques, no la muevas.

patricio: señor,

¿qué fue lo que pasó?

rómulo: ¿te llamé

para que me interrogues,

o para que me ayudes?

patricio: disculpe, pero es que,

obvio, me sorprendió verla así

en el piso y con un golpe

en el rostro.

rómulo: ¿vas a ayudarme,

o me vas a pedir explicaciones?

patricio: a ver, don rómulo,

hay que llamar a una ambulancia

para llevarla a un hospital,

no va a reaccionar

así por sí sola.

rómulo: por supuesto

que no va a reaccionar sola,

¿me crees idiota o qué?

patricio: señor, a ver,

estoy aquí para ayudar.

vamos a calmarnos.

por favor, explíqueme

qué quiere que yo haga con ella.

rómulo: mira, patricio,

estoy ofreciendo

un momento de prueba,

tu graduación conmigo,

vamos a llamarla así,

tú me vas a demostrar

que eres mi aliado,

que tienes la cabeza fría,

que eres capaz de resolver

cualquier problema

sin que yo tome parte.

patricio: lo que pasa

es que para ese tipo de cosas,

le hablaría a marco.

rómulo: ay. obviamente no,

¿crees que le voy a llamar

al primo de mi esposa

para que se ocupe de mi amante

tendida ahí en el piso?

además, quita esa cara,

tú sabes muy bien

por qué estoy aquí,

tú me llevaste esta tarjeta,

¿no?

mira, eh, ¿la ves?

tú sabías muy bien lo que iba

a suceder, y mira, mira ahora--

patricio: a ver, señor,

por favor, quiero ayudar.

¿hay sirvientes en la casa?

rómulo: ¿yo estaría gritando

si hubiera sirvientes

en la casa? no.

su servicio doméstico

es de entrada por salida.

a ver, ¿vas a poder?

¿tienes los tamaños para esto

sí o no?

porque te voy a dejar solo,

no me voy a inmiscuir,

¿puedes o no puedes, patricio?

¿puedes o no?

edmundo: explíquenme

qué pasó en la oficina.

¿dónde está mi mamá, lucero?

lucero: pues tu mamá

está con la mía, salió antes.

edmundo: ¿entonces por qué

están así, eh? ¿qué pasó?

magos: es que, es que sucedió

algo horrible.

lucero: es que magos terminó

con su novio y está muy triste.

magos: pero--

si yo no tengo novio.

lucero: no, claro que no,

porque nunca se portó

como tu novio,

por eso lo cortaste,

y por eso estás muy triste,

magos, no trates de disimularlo.

edmundo: a ver,

¿en verdad es eso, o me están

ocultando algo, lucero?

magos: creo que es mejor

que le pidas a lucero

que te explique.

lucero: bueno, es que son

cosas de mujeres y luego

los hombres no entienden

y se burlan,

y magos tenía pena de decírtelo.

ya ves que hasta

doña refugio te aconsejó

que no se lo dijeras a nadie

para que no te sintieras peor.

magos: sí, sí, claro.

no quiero que lo sepa nadie,

porque--porque estoy

sufriendo muchísimo.

no sabes qué decepción me llevé.

edmundo: mira, lo siento mucho,

magos, pero ya encontrarás

a alguien que te sepa valorar

y que te quiera mucho.

magos: ay, eso sonó superlindo,

mundo. gracias.

edmundo: de nada.

bueno, ¿y mi mamá?

lucero: salió antes

y está en la tienda,

fue a ayudarle a mi mamá

con no sé qué cosas.

patricio: sí, señor, sí puedo.

rómulo: [ríe]

doctor villaseñor,

rómulo ancira.

le voy a dar la oportunidad

de que ahora yo esté en deuda

con usted por un favor

que está a punto de hacerme.

mi yerno, el licenciado chavero,

va a la clínica en breve.

usted lo va a recibir.

bien.

ya está listo todo.

el doctor villaseñor

te va a esperar.

patricio: va a acompañarme,

obviamente--

rómulo: no, no,

soy la cabeza de una familia

muy prestigiada de poder social,

¿tú crees que yo

te puedo acompañar?

patricio: no, está bien,

entiendo.

rómulo: no me voy a arriesgar

a que me vean

llegando con esta

tan mujer que ni es mía,

en ese estado lamentable.

patricio: no se preocupe, señor.

rómulo: me das pena.

patricio: no se preocupe,

cuente conmigo,

yo me ocupo de todo.

rómulo: tú no respondes

preguntas, ni ella ni tú

tienen nombre, no sabes nada.

y todo lo ves directamente

con villaseñor, ¿entendido?

patricio: sí, don rómulo.

rómulo: no quiero escándalos,

patricio, no quiero problemas.

tienes que ser cuidadoso.

te sorprenderías de saber

los lugares en donde se meten

los malditos paparazis.

patricio: no se preocupe, señor,

de verdad, quédese tranquilo.

voy a mantenerlo

informado de todo.

rómulo: [suspira]

me largo, patricio.

me mantienes informado.

patricio: no se preocupe.

rómulo: bien, hijo,

no me defraudes,

estoy confiando en ti.

patricio: vaya, señor.

[música]

[música]

refugio: don isaías me dijo,

antes de correrme,

que no existía mi seguro médico,

que ese dinero

venía de un benefactor,

que luego se molestó conmigo

y que por eso me lo canceló.

julieta: qué raro, en fin,

¿no te dijo quién era

el benefactor?

refugio: no, y yo no quisiera

hacerme ideas y--

pensar que se trata--

julieta: de patricio, ¿verdad?

refugio: julieta.

me siento como si estuviera

en un callejón sin salida.

edmundo: lucero, yo vine por ti

para invitarte al cine.

¿por qué no nos acompañas,

magos, así te distraes?

magos: ay, qué pena contigo,

mundo, ¿no te molesta

si te secuestro a la novia

por un rato,

o a lo mejor por un buen rato?

es que tenemos mucho

de qué hablar y no tienes idea

de lo confundida,

inquieta y triste que me dejó

el truene con el infeliz de--

con el infeliz de--

lucero: del innombrable.

magos: sí, sí, es que ya

no quiero ni decir su nombre.

ay, creo que--

que ahora sí voy a llorar.

edmundo: no, no, no,

cálmate, cálmate, cálmate,

maguitos, este, yo te entiendo

perfectamente, está bien.

eh, mejor las dejo,

te llamo a la noche o--

o mañana, ¿ok?

lucero: mañana está perfecto.

edmundo: bueno, cuídate mucho.

no olvides que te amo mucho.

lucero: yo lo sé.

edmundo: adiós, magos,

y ojalá pronto te sientas mejor.

ánimo.

magos: sí, gracias.

magos: ¿estás segura

de lo que estás haciendo?

no vaya a ser que--

que tengas broncas

después con él.

lucero: no me gusta decir

mentiras y mucho menos a mundo

que está portándose

tan lindo conmigo,

pero tú sabes que necesito

llevarle el cheque y la póliza

a doña refugio para que--

pues de una vez decida

si lo acepta o no.

magos: no, pues eso sí,

ni hablar.

mujer: cómpreme un caramelo,

joven.

edmundo: no, muchas gracias,

señora.

mujer: llévele un corazón

a su novia, ha de estar rechula.

edmundo: [ríe]

pues sí, sí está muy chula.

mujer: dos por cinco.

edmundo: ¿dos por cinco?

mujer: sí.

edmundo: a ver, listo.

mujer: ay, qué amable.

edmundo: gracias, señora.

hasta luego.

mujer: hasta luego.

magos: bueno, ya me voy,

avísame si doña refugio

llega a necesitar algo, ¿sí?

lucero: claro, y gracias

por todo, magos. gracias.

edmundo: ahora sí

no entendí nada.

toma, para cuando tengas novia.

mujer: ¿cómo se dice, hijo?

niño: gracias.

edmundo: de nada.

¿qué es lo que está pasando

realmente?

julieta: mira, refugio,

yo creo que salirte

de esa empresa horrible

fue una bendición.

llevabas muchos años

sin que reconocieran

tus esfuerzos.

ya verás que esos sinvergüenzas

se van a arrepentir

de lo que hicieron.

refugio: ¿y de qué me va

a servir su arrepentimiento?

yo lo único que quiero ahora

es encontrar

muy pronto un trabajo,

para que las cosas en mi casa

no se vayan a poner mal.

julieta: oye, ¿y si te vienes

a trabajar conmigo?

refugio: ¿aquí?

julieta: sí, sí, aquí.

mira, yo sé muy poco

de contabilidad y de impuestos,

bueno, ni hablar, no sé nada.

tu ayuda, amiga,

me caería como del cielo.

refugio: pues yo estaré

encantada de ayudarte.

julieta: entonces no se diga

más, tú te vienes acá,

y las dos nos echamos la mano

una vez más la una a la otra,

juntas, como dos mosqueteras.

bueno, el sueldo, pues

no va a ser mucho, amiguita,

porque estamos un poquito mal

con la tienda,

pero si la venta sube--

refugio: algo es algo.

tú siempre has sido

como mi ángel de la guarda.

julieta: tú eres la hermana

que yo nunca he tenido.

refugio: de verdad, yo no sé

qué sería de mi vida

y la de mis hijos sin ti.

desde la primera vez

que apareciste, nos salvaste.

yo no hubiera podido

seguir adelante sin tu apoyo.

julieta: no digas eso,

tú eres una mujer luchona,

fuerte, eres una guerrera,

y de una u otra manera,

te las hubieras arreglado

para salir adelante.

como vas a hacerlo ahora,

porque vas a salir adelante,

estoy segura.

te quiero, amiga.

refugio: ay, yo también.

patricio: doctor, disculpe,

pero dígame cómo está, ¿no?

villaseñor: permítame.

señorita,

¿puede salir, por favor?

enfermera: claro que sí, doctor.

villaseñor: cierre la puerta,

gracias.

patricio: dígame.

villaseñor: infórmele

a mi amigo,

el licenciado ancira,

que su amiga está inconsciente

pero estable.

recibió un golpe

en el lóbulo temporal

y por eso perdió el conocimiento

pero la tomografía

no revela daño grave,

la inflamación

es solamente superficial.

patricio: entonces, no va

a tener consecuencias serias.

villaseñor: solo un poco

de confusión,

pero para estar seguros,

repetiré la tomografía

a las 24 horas.

dudo que haya secuelas,

así que puede estar

usted tranquilo.

patricio: entiendo.

muchas gracias, ¿eh, doctor?

villaseñor: ¿usted va a estar

como responsable de la señora?

patricio: sí, así es,

doctor villaseñor,

pero como entenderá, yo no puedo

pasar la noche con ella.

villaseñor: yo sé que es

un caso especial,

le voy a asignar

una de mis enfermeras

de más confianza,

y nadie más se va a acercar

a la habitación.

patricio: doctor,

para el señor ancira

es indispensable

que esto sea un asunto

de total discreción.

villaseñor: pierda usted

cuidado, le aseguro que no había

ningún riesgo para don rómulo.

patricio: se lo agradezco

infinitamente.

villaseñor: y avísele

cuanto antes a don rómulo.

es su suegro, ¿verdad?

patricio: sí, así es.

no se preocupe

que yo ahorita mismo le llamo.

con respecto a sus honorarios.

villaseñor: de eso

no se preocupe,

yo le debo un favor

al licenciado.

con permiso.

patricio: claro.

[llaman a la puerta]

rómulo: ¿qué me ves?

agustín: aquí estoy, señor.

rómulo: ya sé que aquí estás,

¿qué quieres?

agustín: estaba buscando

al licenciado chavero,

¿qué no estaba con usted?

rómulo: ¿lo ves aquí o qué?

agustín: no, no, discúlpeme,

es que de pronto me pareció

muy extraña la actitud

del licenciado chavero.

rómulo: a ver, agustín, ya,

escupe tu estupidez, a ver.

agustín: fíjese que hace un rato

mandó a pedir con urgencia

un expediente del caso

que ya estaba cerrado,

y de pronto,

se fue de la oficina.

pensé que usted

le había encomendado algo.

rómulo: no te entiendo nada,

no sé de qué me estás hablando,

ni creo que tú tengas idea

de lo que dices,

así es que deja de meterte

en lo que nadie te llama.

tráeme un hielo.

agustín: o que la deuda

que le da de tener un hijo

lo está afectando, está como--

rómulo: a ver, idiota,

cállate ya,

deja a mi yerno en paz.

¿qué te piensas que eres

para opinar sobre él?

lárgate ya.

agustín: simplemente me preocu--

rómulo: tú preocúpate

por lo que yo quiera,

y en este instante

quiero un hielo.

agustín: enseguida.

>> es la batería,

es la batería, mi güero.

ole, ole.

martina: hijo.

ignacio: ¿que qué pasó?

martina: mira, mi hijo,

te voy a dar el dinero

del viaje a ti, ¿eh?

ignacio: ok.

martina: no quiero

que mi chelito se lo gaste

completito el primer día,

o lo pierda, ya ves cómo es,

tiene su cabecita linda,

pero siempre anda

por otros lados de las nubes.

ignacio: ya sé.

gracias, doña martina,

no se preocupe,

yo voy a hacer que nos rinda.

martina: y siempre

sí se van mañana, ¿verdad?

ignacio: sí, chelito me dijo

que ya había confirmado

los boletos del avión.

por cierto,

¿le puedo hacer una pregunta?

martina: claro, mi hijo.

ignacio: ¿usted ha viajado

en avión?

martina: [ríe]

sí, cuando era chamaca,

mis papitos me llevaban

a unos lugares de vacaciones

bien bonitos, y ya de grande,

pues con mi roque.

ignacio: ah, entonces, pues

o sea, ¿de verdad no pasa nada?

martina: pues claro que no,

nachito.

tú nunca te has subido

a un avión, ¿verdad?

ignacio: no, no, pues por eso

quería platicar con alguien

que ya hubiera viajado en uno,

¿no se siente muy gacho?

martina: no, hombre,

se siente más gacho

subirse a la montaña rusa.

ignacio: sí, pero esa no se cae.

martina: o sí se cae.

ignacio: ¿sí se cae?

martina: sí se cae,

y se sale el carrito.

ignacio: no.

[ríe]

[ambos ríen]

además, volar en avión

es muy divertido.

ignacio: pues eso espero,

doña martina.

martina: vas a ver que sí.

y mira, yo--

yo lo único que espero

es que me regrese con bien,

pues con mi césar de vuelta

a casa, ¿me lo prometes?

ignacio: así será, doña martina.

martina: trato hecho.

[música]

[música]

patricio: olga, mi amor,

¿cómo estás?

olga: pues enojada,

¿cómo quieres que esté después

de que me arruinaste los planes?

patricio: ¿qué planes, mi amor?

olga: a ver, dime una cosa,

¿por qué apagaste el celular?

patricio: estaba trabajando,

no me di cuenta.

olga: ah, pues quería avisarte

que íbamos a cenar con norma

y con raúl, pero como tampoco

estabas en la oficina,

pues no te pude localizar.

patricio: discúlpame,

lo que pasa es que tuve

que arreglar

un trámite muy importante.

olga: lo más importante

en tu vida soy yo.

y a todo esto,

¿me puedes decir

en dónde estabas?

porque ni el estúpido

de mi primo sabía

y mi papá no apareció.

patricio: precisamente estaba

arreglando algo de tu papá,

mi amor.

olga: pues muchas gracias

por arruinarme la noche.

patricio: por favor, olga,

no seas tan caprichosa.

si quieres, podemos ir a cenar

tú y yo al lugar que tú quieras,

o llámale a norma,

quédense de ver en algún lugar.

mi amor, ya todo se arregló,

ya voy para la casa.

olga: pues no sé, no quiero.

patricio: por favor,

el que tú quieras,

el lugar que tú quieras,

el que más te guste.

olga: lo voy a pensar

en lo que llegas,

pero no te tardes.

julieta: ¿ya ves cómo sí

me caíste del cielo?

refugio: [ríe]

lucero: mamá.

julieta: mi amor,

qué bueno que llegas.

refugio: lucero.

lucero: ¿cómo está,

doña refugio?

refugio: pues ya

mucho más tranquila,

gracias a los consejos

y al apoyo de tu mamá.

lucero: es un ángel, ¿verdad?

refugio: [ríe]

ya ves quién fue

la que cayó del cielo.

julieta: ay, gracias.

lucero: pues

mire lo que le mandaron

los compañeros de la oficina,

abra el sobre.

refugio: [resuella]

ay, ay, no.

no sé cómo

se los voy a agradecer,

no tenían por qué hacer esto.

lucero: aunque.

también le traigo otro asunto.

antes de salir,

el contador aguilar

me dio este cheque para usted.

dijo que lo mandaba don isaías

y me pidieron que firmara

el recibo de conformidad.

pero léalo primero

para ver si le conviene.

refugio: bueno, al menos

tuvieron la decencia

de darme algo.

julieta: pues no es ninguna

decencia, es su obligación.

si te despidieron,

tienen que pagarte

una indemnización

por todos y cada uno de los años

que trabajaste con ellos,

conforme a la ley.

refugio: sí, sí,

conozco esa disposición.

julieta: ¿me permites

ver el chequecito?

refugio: sí.

julieta: gracias.

pero--

pero ¿cómo es posible

que solo te estén pagando

tres meses de salario?

tú no puedes aceptar esto,

refugio,

todos tus años de trabajo,

tu esfuerzo, tu energía--

refugio: no puedo rechazarlo,

julieta.

julieta: pero si firmas

la conformidad,

no vas a poder pelear

que te liquiden

como marca la ley.

refugio: cuando me despidieron,

me acusaron de cosas muy graves,

yo sé que fue una trampa,

que podría pelearme

en los tribunales,

pero ¿de qué abogado

me podría valer

para que mi caso

no tarde años en resolverse?

sí, ya sé lo que están pensando,

y también lo saben

benjamín y don isaías,

mejor voy a aceptar

lo que me ofrecen.

además, no quiero

que si me niego,

se desquiten de mí

haciéndole algo a lucero.

lucero: no, no, no, por mí

no se preocupe, doña refugio.

mire, yo en cuanto pueda,

me voy de ese lugar.

refugio: tu madre y tú

necesitan el dinero

que estás ganando ahí, lucero.

lucero: ay, no, doña refugio,

va a permitir que se salgan

con la suya si firma eso.

refugio: a veces,

falla la justicia

de los hombres, hija,

pero la del cielo, nunca.

olga: qué bueno que pudimos

ponernos de acuerdo

para venir a cenar, ¿no?

norma: y qué bueno que por fin

encontraste a patricio.

olga: según él, está teniendo

un asunto muy urgente.

me choca que siempre tenga

mil cosas que hacer.

raúl: prima,

las responsabilidades

que tiene patricio en el bufete

son muchas, ya.

olga: ya sé,

pero odio que se le olvide

que lo más importante

en su vida soy yo.

norma: bueno,

y próximamente el bebé, olga.

raúl: oye, que por cierto,

lo trae como loco, ¿eh?

olga: sí, yo sé, a patricio

le encanta la idea de ser papá.

raúl: pues sí, lleva rato

actuando como que raro.

olga: ¿qué quieres decir

con eso?

raúl: no, nada, prima, nada,

distracciones de la oficina,

eso es todo.

olga: ah, ¿sí?

raúl: sí, sí, sí, ya.

olga: ¿cómo cuáles?

norma: raúl lo está exagerando,

olga, no le hagas caso.

mi amor.

¿por qué no lo llevas a ver

el cuarto del bebé para que vea

lo lindo que lo estás dejando?

olga: sí, sí, vamos a ir,

pero al rato,

cuando llegue patricio.

raúl: ¿qué?

¿patricio todavía no lo ve?

patricio: buenas noches.

raúl: ah, mira.

patricio: ¿cómo están?

olga: amor.

patricio: hola.

norma: hola, patricio.

patricio: un gustazo.

raúl: ¿cómo estás?

patricio: hermano, todo bien.

olga: qué bueno que llegas,

justo para que vean

el cuarto del bebé.

¿qué? ¿vamos?

raúl: vamos.

norma: vamos.

olga: vamos.

patricio: pasa.

julieta: refugio,

no quiero que te vayas

sola a tu casa, mira,

lucero y yo te acompañamos.

refugio: no, no es necesario,

ya me siento más tranquila.

lucero: ay, diga que sí,

y bueno,

así sirve que salude a edmundo.

refugio: ¿cómo le vas a explicar

que no estás con magos?

lucero: bueno, pues

puedo decirle

que ya se fue a su casa.

ay, no, es que yo no sé

cómo se me ocurrió

una idea tan tonta.

julieta: refugio,

si no hay nadie en tu casa,

te vas a sentir sola.

¿qué te parece si llamamos

para ver si ya

llegaron tus hijos?

refugio: no, julieta, gracias.

miren, ustedes

ya quédense tranquilas.

además, a mis hijos

les va a parecer raro

que me vayan acompañando.

no, ¿y yo cómo les voy

a decir algo para--

para justificarlas

que están conmigo?

lucero: no--

julieta: pero refugio--

somos como hermanas,

no necesitamos justificar nada.

refugio: yo se los agradezco

mucho, pero--

la verdad no es necesario,

no es necesario, yo solo--

les quiero pedir un favor,

¿les puedo dejar aquí

mis cosas y las de la oficina?

lucero: ay, claro que sí,

aquí le guardamos sus cosas

el tiempo que usted guste.

refugio: bueno, solo me quiero

llevar una cosa.

bueno, ahora sí ya me voy, ¿eh?

muchas gracias a las dos por--

por todo, por su apoyo.

julieta: ay, refugio.

que dios te acompañe.

pero te vamos a acompañar

aunque sea aquí a la calle.

refugio: no, ay, no.

julieta: ay, amiga.

norma: el cuarto del bebé

está hermoso, patricio.

muchas felicidades.

patricio: felicita a olga,

ella ha hecho

todo el trabajo sola.

olga: bueno, es que tengo

muy buen gusto.

patricio: sí, mi amor,

excelente gusto.

olga: ¿y ustedes qué?

¿no se van a casar?

raúl: [tose]

norma: mi amor.

olga, ve lo que ocasionas,

pobrecito, bebé.

raúl: primita, avisa cuándo vas

a hacer ese tipo de preguntas,

por favor.

olga: ay, sí, pobrecito.

norma: ¿estás bien?

[celular]

patricio: perdón, pero tengo

que atender esta llamada.

no me tardo.

raúl: está bien.

olga: estas no son horas

para que le llamen del trabajo.

me choca mi papá.

chole: señora,

¿quiere que sirva lo que sigue?

olga: chole,

tú ves esta silla vacía, ¿no?

bueno, no está el señor,

lo vamos a esperar.

chole: sí, señora, con permiso.

patricio: bueno, entonces,

ya volvió en sí.

y ¿preguntó por alguien?

villaseñor: la señora abrió

los ojos, nos miró.

y volvió a quedar inconsciente.

avísele al licenciado ancira

que quizás tenga que pedir

una segunda opinión a un colega.

patricio: no, no, no,

¿cómo se le ocurre?

acuérdese que le pidió

discreción total, por favor,

es importante, no haga eso.

villaseñor: perdóneme,

pero usted comprenderá que yo

no puedo arruinar mi carrera

por una persona

que no es mi paciente

y que ni la conozco,

y que por lo mismo no registré

su ingreso a la clínica.

por lo menos dígame su nombre.

patricio: flor, flor escutia.

olga: ¿flor? ¿flor escutia?

dime qué es lo que está pasando,

patricio.

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