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Corona de Lágrimas Capítulo 57

Univision24 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

nacho: oye, jefa,

¿cómo ves lo que te conté

del viaje que queremos hacer

la chelito y yo, eh?

refugio: pues, no sé, hijo.

nacho: doña martina nos va

a financiar todo,

así que por lana no hay broncas.

refugio: pero ¿y cuánto tiempo

se van a ir?

mira, a mí me parece muy bien

que quieras ayudarlas,

pero creo que es muy arriesgado

que se vayan así sin saber

exactamente adónde van a buscar

al hijo de martina.

nacho: bueno, ya quedamos

en que no vamos a viajar

de noche, solamente de día.

nomás lo que alcancemos

a avanzar, ¿eh?

refugio: chelito

es tu mejor amiga, hijo.

pero tú sabes que ella es mujer.

chelito: bueno, como saber, no,

pero eso parece.

refugio: ¿cómo?

nacho: es lo de menos, para mí,

chelito es mi mejor amiga,

nada más.

refugio: ay, hijo, hijo, en fin.

¿y cuándo se irían?

nacho: no le hemos podido poner

fecha por los pendientes

que tenemos en el taller.

pero ya pronto. yo te aviso.

bueno, claro que depende

de que edmundo me asegure

que va a estar aquí

para cuidarte,

porque si no, yo no voy

ni a la esquina, ¿eh?

refugio: por mí no te preocupes,

hijo, si quieres acompañarla

en ese viaje, yo confío

en tu buen juicio.

nacho: gracias, ma.

edmundo: ¿qué pasó?

lucero: nada, es que no vaya

a ser que llegue mi mamá

y nos encuentre así.

edmundo: no estamos haciendo

nada malo.

lucero: no, ya sé que no,

pero...

edmundo: ¿te da pena?

lucero: la verdad que sí.

digo, yo, pues, eres el primer

novio formal que tengo.

y la verdad es que, cuando

estamos así solos, como que...

edmundo: mira, yo quiero

que sepas que yo te respeto.

y que nunca voy a querer

hacer algo que tú no quieras.

lucero: gracias.

edmundo: bueno, llegó la hora

de las sorpresas.

a ver si te gusta.

lucero: a ver.

[ríe]

no, no, pero ¿cómo crees?

yo no puedo aceptarte esto.

edmundo: ¿por qué no?

¿entonces esto sí?

ambos: [ríen]

edmundo: mira, piensa que es

por todos los cumpleaños

y navidades que no te pude

regalar nada,

por no tener con qué.

¿sí te gustaron?

lucero: muchísimo.

ay, pero te han de haber salido

carísimos.

edmundo: ya.

mira, tú lo vales,

te mereces esto y más, lucero.

tú no sabes cuánto te amo

y lo bien que me haces sentir.

lucero: y yo también a ti.

mucho.

[ríe]

de verdad, gracias.

edmundo: [ríe]

qué bueno que te gustaron.

algún día,

cuando tenga algo más valioso

para ofrecerte,

te voy a dar otra caja,

esta va a ser más chiquita,

pero con un anillo.

bueno, y entonces,

si tú quieres,

eh--podemos formalizar

nuestro--nuestro amor.

lucero: ¿en serio?

edmundo: sí.

yo quiero estar contigo

siempre, lucero.

toda la vida.

rómulo: [ríe]

qué bárbara.

¿ves?

qué linda eres

cuando no estás cursi

ni sentimental.

con la práctica...

flor: me vas a seguir

molestando con eso?

rómulo: no te estoy molestando,

lobita.

tú no eres mujer para ocuparte

de un hogar, hijos, muchachas,

ver qué se va a comer hoy.

tú eres un mujerón, así,

espectacular, para lucirte.

y tú viste mi figura.

tú estás para hacer feliz

a tu hombre,

o sea, yo.

flor: sí,

también para servirte, ¿verdad?

atenderte.

rómulo: claro.

[ríe]

¿estás siendo sarcástica?

eso no te va, lobita.

estoy hablando en serio.

flor: eso es lo peor de todo.

que no dudo

de que hables en serio.

rómulo: [ríe]

no lo tomes tan a pecho.

[ríe]

disfrútame,

ya no te pongas así, ¿eh?

ay, flor, por favor.

contigo es con quien hablo

de cosas que realmente importan.

como lo que cometió marrufo,

su estupidez.

¿sí te platiqué de eso?

flor: ajá.

rómulo: hablo

de tonterías domésticas

como hijos, nietos, abuelitos.

de eso que se ocupe mercedes.

que se ocupe mi esposa,

no una hembra como tú.

flor: que yo haya renunciado

a tener hijos,

no me vuelve insensible

a la ternura.

rómulo: claro que no.

¿quieres dar ternura?

dámela acá.

flor: ¿y qué piensas hacer

entonces con eso?

rómulo: ¿con mi esposa?

nada, ya no tiene arreglo.

flor: no, con marrufo.

rómulo: ah, con eliseo.

no sé todavía.

pero todo lo que estorba,

o representa un riesgo,

o no me da lo que yo quiero,

se elimina

de una manera u otra.

mercedes: toma, clotilde.

clotilde: ¿y esto para qué,

señora?

mercedes: son vitaminas,

es muy importante.

se lo tienes que dar a mi hija

todos los días.

una al día, sin falta.

clotilde: ¿a poco está mala

la señorita?

digo, la señora.

mercedes: no, no está mala.

pero está embarazada.

y es muy importante

que tome esto a diario.

se llama ácido fólico.

clotilde: está bien, señora.

yo se lo doy.

mercedes: gracias, clotilde.

aunque tengas que perseguir

a olga,

tienes que asegurarte

de que se tome esta pastilla.

y si no, por favor, llámame.

clotilde: sí, señora,

quédese tranquila.

olga: a ver,

¿como por qué

tienes que pedirle a esta

que me obligue a hacer cosas

y decirle que si no quiero

me acuse contigo?

¿qué te pasa, mamá?

julieta: ay, mi amor,

¿tan temprano acabó la cita?

lucero: [ríe]

es que edmundo

tenía que estudiar.

pero mira lo que me regaló.

julieta: ah, está muy bonito.

pero no debiste aceptar

un regalo tan caro.

lucero: pero me dijo

que era a cuenta

de todos los regalos

que quiso darme y no pudo.

pero eso no fue lo mejor,

sino lo que me dijo después.

julieta: ah, ¿qué te dijo?

lucero: que en cuanto pueda,

me va a dar un anillo

de compromiso.

[ríe]

julieta: qué bueno, hijita.

pero lo primero

es que controle su carácter.

lucero: ay, mamá.

julieta: claro que sí, hija.

lo más importante en el amor,

es saber demostrarlo

con una buena actitud.

no nada más con regalitos, ¿eh?

mercedes: hija, ¿te tienes

que molestar por todo?

¿hasta por lo que hago

por el bien de tu bebé?

olga: ¿y tú qué crees?

¿que yo tengo cinco años

para que no me acuerde

de tomar una maldita pastilla,

mamá?

mercedes: no, no es eso,

mi amor.

lo que pasa es que recuerdo

que no te gustaba

tomarte las otras pastillas.

tú sabes,

las que dejaste de tomar

precisamente

para cuidar tu embarazo.

olga: gracias, muchas gracias,

por recordarme

que soy la loca oficial

de esta familia.

muchas gracias, mamá.

de verdad.

mercedes: mi amor,

tienes que aprender,

tienes que controlar

tu carácter.

pronto no vas a ser tu sola,

dentro de ti hay una nueva vida.

y también tienes que ser

responsable.

olga: pues, cualquiera diría

que me quieres quitar

esa responsabilidad.

y créeme que si pudiera,

te pasaba mi embarazo.

para que te dieras vuelo

preocupándote por todo.

yo feliz.

mercedes: está bien,

mejor me callo.

ya no quiero que te alteres más

por mi culpa.

olga: mamá, tú dices

que vas a dejar de meterte

en mi vida,

que confías en mí,

que vas a respetar

mis decisiones

y no es cierto.

mercedes: ¿solo porque

le pedí a clotilde

que te recordara

tomar unas pastillas?

¿por eso?

olga: no, mamá, no es por eso.

es porque le das autoridad

a una sirvienta,

a una ignorante, una tipa

que no sabe distinguir

entre un tenedor de postre

de uno de ensalada.

es por eso.

mercedes: no seas grosera.

digo, quizás no fue la forma

de encargárselo,

pero--pero lo hice porque--

porque vas a estar ocupada,

mi amor.

estás pensando en otras cosas,

¿no es cierto?

olga: pues, sí.

nacho: jefa,

¿ya puedo dejar de "ignalar"?

refugio: no, no, inhalar.

nacho: inhalar, eso dije.

refugio: ay, ya, ya, nachito,

deja de moverte

que me va a salir chueco

el suéter que te quiero tejer.

nacho: ¿y tus ojitos qué?

no es bueno

que estés forzando la vista,

¿eh, jefa?

es más,

mejor ya ni me hagas nada.

refugio: ay, bueno, ya, 90.

yo he estado muy bien

de la vista, fíjate.

nacho: muy bien de la vista...

edmundo: buenas, buenas,

¿qué pasó, familia?

refugio: hijo.

edmundo: ¿qué hacen?

hola, ma.

¿cómo están, eh?

nacho: pues, muy de buenas no,

¿eh?

edmundo: ay, ya, nachito.

no estés enojado, hombre.

ya discúlpame, ¿no?

nacho: pues, cámara acá.

edmundo: eso, nachito.

todos: [ríen]

refugio: qué bueno que llegas,

hijo.

mira, compré unos estambres

porque quiero hacerles

unos suéters bien bonitos.

edmundo: ah, ¿sí?

nacho: ya vas, carnal.

te toca inhalar y exhalar

como un muñeco.

refugio: [ríe]

las medidas de mundo

ya las tengo.

se las tomé hace poco

cuando le arreglé su bata.

edmundo: sí, sí, es cierto.

nacho: ah.

refugio: bueno,

mejor les voy a dar

la bendición a los dos.

y ya se me van a dormir.

edmundo: ok.

[ríe]

refugio: buenas noches, hijos.

nacho: buenas noches, jefa.

edmundo: mamá, descansa.

refugio: que descansen.

nacho: aquí te dejo

la libretita.

refugio: sí.

ciérrenme la puerta, por favor.

nacho: sí.

refugio: ay,

y esta va a ser para mi nieto.

o mi nieta.

[ríe]

yo sé que algún día

se lo voy a ver puesto.

[suspira]

mercedes: te lo encargo

muchísimo.

y, por favor,

no le tengas miedo a mi hija.

clotilde: sí, señora.

pierda cuidado.

olga: ¡mamá!

¿sigues aquí?

mercedes: sí, mi amor.

pero ya me voy.

olga: ay, mi amor.

patricio: hola.

olga: hola.

patricio: buenas noches, señora.

un gusto.

mercedes: buenas noches,

patricio.

olga: qué bueno que llegas,

amor.

porque quería preguntarte

un par de cosas

sobre el cuarto del bebé.

patricio: ah,

pero ¿no podría ser después?

porque no sabes el día

que tuvimos hoy en el bufete.

olga: [niega]

aquí en esta casa,

lo único importante

somos tu hijo y yo.

patricio: ¿no te importa

si antes me doy un baño?

te lo juro que lo necesito.

no sabes qué mala noche pasé.

olga: bueno, no solamente tú,

también yo.

por cierto, mi amor,

¿ya se te pasó lo llorón

o me vas a volver a dar un show?

patricio: no tienes por qué

burlarte de mí

frente a tu mamá.

disculpe, señora.

mercedes: yo solo

estoy esperando

despedirme de mi hija

y me voy a mi casa.

olga: digo, es mi mamá,

¿qué más da que se entere

que tienes pesadillas?

patricio: bueno,

si tanto te molesta,

si quieres,

no tengo ningún problema

en arreglar

el cuarto de visitas

y me voy a dormir ahí, ¿no?

buenas noches, señora.

y disculpe, ¿eh?

mercedes: hija,

perdón que me meta,

pero no debes de provocar así

a tu esposo.

olga: ya te dije, mamá,

que por mí no te preocupes.

y vete a tu casa,

para que luego no te quejes

de por qué mi papá nunca está.

[música]

[música]

[campanas]

julieta: ay.

martina: ya no podemos

dejar de vernos tanto tiempo.

julieta: pero es lo mismo

que yo pienso amiga, ¿eh?

ambas: [ríen]

lucero: está superemocionante

eso de que se vayan tú y nachito

a buscar a tu hermano.

a ver si ahora sí...

chelito: ¿ahora sí qué?

lucero: ah, ya sabes.

a ver si nachito se anima.

[ríe]

chelito: uy, no, no.

yo lo veo bien difícil.

por cierto,

luego te cuento del libro

que me regaló mi jefa.

lucero: ¿de qué es?

chelito: yo pensé

que ella lo sabía todo,

pero, pues, naranjas.

no, no.

lucero: ¿de qué?

¿de qué? ¿de qué?

pero ¿de qué?

julieta: pues, ojalá

que encuentren a tu hijo,

mi amor.

te lo deseo de todo corazón.

martina: gracias,

yo sé que así es.

lucero: ay.

julieta: ay.

martina: hija, por favor,

julieta: una servilleta.

martina: ¿qué haces, chelito?

qué vergüenza.

isaías: hijita, mi hija.

lucero: ah, sí.

todas: [ríen]

isaías: ya vámonos.

ya vi lo que quería.

ahora necesito

que me lleve a otro sitio.

taxista: nada más le aviso

que voy a cobrarle el servicio

por tiempo, no por recorrido.

solo llevamos dos tramos,

pero llevamos como una hora

siguiendo a estas mujeres.

isaías: sí, sí, está bien.

y yo voy a tomar

el número de sus placas,

para ver que su taxímetro

no esté alterado.

vámonos que llevo prisa.

pollo: échale ganas,

puercoespín.

y corra, carnal.

[resopla]

edmundo: ¿qué húbole?

pollo: ¿qué pasó?

edmundo: ¿qué pasó, mi pollo?

oye, quise pasar a ver

si tienes un poco de lana.

digo,

antes de que me voy

a la universidad, ¿no?

pollo: chale, mono.

te tengo bien malas noticias,

carnal.

edmundo: ¿qué? ¿nos cacharon?

pollo: no.

[ríe]

¿cómo crees?

no, pero, pues, el negocio

no va muy bien.

no está funcionando como antes.

edmundo: ah.

¿de plano así?

pollo: sí.

es que nos está saliendo

bien caro, edmundo.

nos sale caro

comprarlas y venderlas.

y la ganancia es mínima, carnal.

edmundo: pero me habías dicho

que sí, que era buen negocio.

¿qué vamos hacer, pollo?

pollo: bien fácil, mi mundo.

ya sabes.

pues, vamos a entrarle

al "business" completo.

pues, tú las fabricas y ya,

pues, así no las compramos,

carnal.

edmundo: no, no,

ya te dije que a eso

no le voy a entrar, pollo.

pollo: no,

pero si eres re bueno

para la química, carnal.

eres bien inteligente.

[ríe]

¿qué transa?

¿le vas a entrar

o no le vas a entrar?

lucero: buenos días,

doña refugio.

doña refugio: ay, lucerito.

lucero: ¿no preguntó nadie

por mí?

refugio: no, no, hija.

don isaías no está

y el contador

quién sabe dónde anda.

lucero: ah.

refugio: no se ha aparecido

por acá, afortunadamente.

lucero: qué bueno.

es que mi mamá y yo

fuimos a desayunar

con doña martina y chelito

y ya sabe cómo vuela el tiempo

cuando uno está a gusto.

refugio: [ríe]

sí, claro que lo sé.

lucero: por cierto, nos contaron

que entre chelito y nacho

van a ir a buscar

al hijo mayor de doña martina.

qué buen amigo es nachito.

refugio: sí.

ojalá yo también pudiera

rescatar a mi hijo perdido.

lucero: pues, sí.

pero lo malo

es que está perdido

de otra manera.

isaías: lucero,

venga a mi oficina

inmediatamente.

ay, disculpe, don isaías.

llegué unos minutitos tarde

pero--

isaías: no, no es para eso.

venga conmigo ahora mismo.

lucero: sí, sí, señor,

nada más organizo mi trabajo

y estoy con usted.

isaías: no se tarde.

refugio: ay, hija,

es mejor que vayas de una vez.

lucero: es que tengo miedo.

ya ve

que nos tiene bien checaditas.

benjamín: a ver, señorita,

me pareció escuchar

que el señor requena

la citó en su oficina.

¿qué hace aquí?

¿qué está esperando?

lucero: ya voy.

benjamín: órale.

refugio: oiga,

está organizando su trabajo.

benjamín: usted tranquila.

apúrese,

porque ese señor

no soporta esperar a nadie.

córrale.

muévase.

refugio: ya deje

de ponerla nerviosa.

ve, hijita, ve.

benjamín: córrale.

muévase.

[chasquea dedos]

refugio: todo va a estar bien,

tú tranquila.

lucero: sí.

benjamín: muévete, muévete.

refugio: ya, contador.

patricio: don rómulo,

aquí estoy.

rómulo: muchacho, siéntate.

patricio: buen provecho,

permiso.

rómulo: ¿quieres tomar algo?

patricio: no, estoy bien así,

gracias.

rómulo: te cité aquí

para agradecerte

lo que hiciste por marrufo.

patricio: no,

no fue nada, señor.

rómulo: cada vez compruebo más

tu lealtad.

y me gusta.

[ríe]

patricio: espero

nunca defraudarlo, señor.

rómulo: yo también te deseo

que nunca me defraudes.

patricio: sí, señor.

rómulo: mi esposa

vino con su perorata de siempre,

a decirme que olga y tú

habían tenido un problema más.

¿es algo

de lo que deba preocuparme?

patricio: en realidad, no,

señor.

fue una tontería.

rómulo: bueno,

yo juzgo si es tontería o no.

tú platícame, hijo.

a ver.

patricio: he tenido pesadillas,

señor, y la verdad

es que me despierto

muy inquieto.

y olga se burló de verme así

y yo preferí

irme a dormir a otra parte

para no tener problemas

con ella.

rómulo: [ríe]

qué raro eres.

[ríe]

yo también me hubiera burlado.

bueno, pero te voy a pedir

que en estos meses

seas especialmente tolerante

con olga.

tú enfócate en mi nieto.

ya me lo estoy imaginando,

igualito a mí.

ah, a lo mejor también

se parece a ti.

[ríe]

patricio: ay, señor.

rómulo: tú

enfócate en las satisfacciones

que te va a dar ese niño.

patricio: la verdad

es que no pienso en otra cosa.

rómulo: también piensa

en las puertas de la riqueza

que se van a abrir.

patricio: ¿a qué se refiere

con eso?

rómulo: bueno, patricio,

cuando yo me retire

para disfrutar

de los cuantiosos bienes

que he logrado reunir,

¿a quién crees tú

que le voy a heredar

mi prestigio?

¿a quién crees

que voy a dejar a cargo

del bufete ancira?

patricio: señor, ¿a mí?

rómulo: tú sigue como vas,

muchacho.

dame gusto

en todo lo que yo te pida.

y con eso puede ser

que baste y sobre.

patricio: gracias, don rómulo,

de verdad.

rómulo: mm, delicioso.

no tienes nada qué agradecer.

ya me vas a agradecer

a su momento.

[ríe]

pero, además, somos familia.

isaías: explíqueme,

¿por qué tiene tanto apego

con refugio?

lucero: la conozco

desde hace muchísimo tiempo

y la veo casi como si fuera

la hermana de mi mamá.

isaías: eso es ridículo,

la familia

simplemente es o no es.

pero dígame,

¿quiénes son las personas

con las que estaba usted

desayunando esta mañana

en una cafetería?

lucero: me vio hace rato?

isaías: ¿no le han dicho

que es de muy mal gusto

contestar una pregunta con otra?

lucero: pues, eran mi mamá,

y--una familia amiga nuestra.

pero--

isaías: dos personas

no son una familia.

está bien.

dígame, ¿quiénes son?

¿también las conoce

desde hace mucho?

lucero: pues, son doña martina

y su hija consuelo.

perdón, pero ¿por qué

me está preguntando esto?

¿me ha estado vigilando?

isaías: qué tontería.

por supuesto que no.

lucero: bueno, pues, entonces,

¿cómo sabe que estuve

en la cafetería y con quién?

dígame, ¿qué necesidad tiene

de interrogarme

sobre lo que yo haga

fuera de la oficina?

porque, la verdad,

ni lo entiendo

ni me parece bien.

isaías: lucero, usted

es--es mi empleada.

y llegó a trabajar hoy

con seis minutos de retraso.

lucero: pues, descuéntemelos,

porque usted no tiene derecho

a hacerme preguntas personales

solo porque yo trabajo aquí.

y si no le molesta, pues,

ya me quiero ir a trabajar.

precisamente

porque soy su empleada.

isaías: ah, ¿así que también

tiene su carácter,

igual que--igual que refugio?

pero tiene usted razón.

y como el tiempo es dinero

y ese dinero se lo pago yo,

ya váyase a trabajar.

lucero: ah, gracias.

y con permiso.

isaías: interesante muchachita.

benjamín: ya ve lo que pasa

cuando las empleadas

se la pasan platicando

y perdiendo el tiempo, ¿eh?

refugio: no entiendo

a qué se refiere.

benjamín: a su protegida lucero.

ya don isaías se dio cuenta.

y ahora va a tener que atenerse

a las consecuencias.

refugio: lucero

es una muchacha trabajadora,

honesta.

yo meto las manos al fuego

por ella.

benjamín: yo que usted

no andaba metiendo

las manos al fuego por nadie.

refugio: [suspira]

benjamín: se me hace

que va a salir quemada

un día de estos.

refugio: ya déjeme trabajar.

no vaya a ser

que al siguiente que llamen

por estar platicando

y perdiendo el tiempo

vaya a ser usted.

benjamín: refugio, le recuerdo

que yo soy su superior,

así que ya respéteme.

refugio. bueno, pues,

entonces deje de comportarse

como si fuera un prefecto

de secundaria.

y sobre todo,

deje de molestarme.

benjamín: ustedes--

usted, la morenita de acá

y la güerita de las copias

todo el tiempo

están dando motivos,

se la pasan platicando,

en el chisme.

refugio: nunca

dejamos de cumplir

con nuestro trabajo.

usted es el que se la pasa

buscando pretextos

para entrometerse

donde no le importa.

benjamín: ya veremos

si don isaías opina lo mismo.

refugio: [suspira]

benjamín: así que

no se sorprenda si ahorita

que salga su protegida

resulta que ya la corrieron.

¿y qué va a hacer, eh?

[burla] ay, ay, doña refugio,

dígale al panadero

que me dé trabajo

en su panadería, por favor.

ay, refugio, refugio.

refugio: [suspira]

ay, no, dios mío,

no permitas que le quiten

su trabajo.

>> aquí está el cambio.

edmundo: gracias.

>> pase por su pedido, doctor.

edmundo: muchas gracias,

gusto en saludarte.

>> igualmente, doctor.

edmundo: hasta luego.

>> me encanta

que te digan doctor.

se me hace tan sexy.

edmundo: se ve bien, ¿verdad?

shh, que te van a oír.

>> aquí tiene, doctor.

puede verificar

si el pedido está completo.

edmundo: sí, está perfecto.

toma.

>> [gime]

>> por favor,

ayúdeme, señorita.

mi esposa

está a punto de dar a luz.

>> señor, esto es un laboratorio

no una clínica.

>> es el primer lugar

que vimos.

le suplico nos ayude.

>> lo único que puedo hacer

es llamar a una ambulancia.

pero mire, ahí hay un doctor.

>> [gime]

edmundo: muchas gracias, ¿eh?

>> doctor, doctor,

por favor, ayúdenos.

mi mujer

está a punto de dar a luz.

edmundo: ¿cómo?

>> no podemos,

nosotros ya nos vamos.

vamos.

>> se lo ruego, doctor.

por favor.

edmundo: lo que pasa es que--

[balbucea]

>> el doctor

no es ginecólogo.

ahorita llaman a una ambulancia.

llame a una ambulancia,

por favor.

>> [gime]

>> por favor, doctor.

>> [gime]

ay, se lo suplico, doctor.

por favor, ayúdeme.

está a punto de nacer mi hijo.

[jadea]

[música]

[música]

lucero: ya le digo,

fue muy extraño.

me preguntó

que desde hace cuánto tiempo

la conocía a usted.

y luego

me preguntó por doña martina

y también por chelito.

refugio: bueno,

pero ¿cómo supo de ellas?

lucero: don isaías

nos estuvo espiando.

refugio: ay, qué raro.

no, las debe de haber visto

por casualidad.

lucero: no,

porque me mencionó la cafetería

donde desayuné con ellas

en la mañana.

estaba como muy interesado,

muy insistente.

no dejaba de preguntarme

cosas sobre mí, sobre usted,

sobre mi mamá.

doña martina, su hija.

bueno, en fin, rarísimo.

refugio: ¿sabes?

una vez

así me interrogó benjamín

acerca de patricio.

y de los ancira.

lucero: esos dos

se traen algo muy raro

entre manos.

refugio: [suspira]

lucero: ya se imaginará,

me dio mucha desconfianza.

sería bueno

que mi mamá y edmundo

supieran lo que pasó.

refugio: no, no, no, lucero.

¿para qué inquietarlos?

no, no.

después de todo,

no pasó nada malo.

pues, bueno, ni siquiera

te regañaron por la demora.

lucero: bueno, sí me regañó

por los seis minutos

que me retrasé.

y yo me sentí muy incómoda

con todas sus preguntas.

es más, todavía sigo inquieta.

refugio: no, no.

tú mamá se va a preocupar mucho

y edmundo

ya sabes cómo es de explosivo.

no, capaz que viene a reclamarle

a don isaías

y entonces sí tendremos

un problema grave.

y como ya te dije,

por lo menos no nos corrieron,

hija.

lucero: pues, todavía.

porque algo me dice

que en este lugar

ya no nos quieren, doña refugio.

refugio: ay.

>> [gime]

edmundo: respiraciones

profundas, por favor, señora.

>> [gime]

edmundo: inhale, exhale.

eso, va a estar todo muy bien.

>> [grita]

edmundo: puje.

puje, señora.

>> [grita]

ya no.

no puedo, no.

edmundo: sí, puede.

venga.

una, dos, venga.

>> [grita]

edmundo: respiraciones

profundas.

inhale, exhale.

ya estamos casi.

>> [jadea]

[grita]

edmundo: está viniendo.

ya lo veo.

>> [grita]

edmundo: puje, puje.

>> [grita]

edmundo: muchas gracias.

>> [grita]

edmundo: ya falta poco,

ya falta poco.

>> [grita]

ay, no, no, me duele, no.

edmundo: respire.

respire con fuerza.

con fuerza.

>> [grita]

edmundo: ya lo veo.

ya lo veo, ya lo veo.

>> [jadea]

edmundo: ya está.

fuerte, con fuerza.

con fuerza.

>> [grita]

edmundo: ya.

>> [jadea]

edmundo: ya está.

ya está aquí.

bebé: [llora]

>> [ríe]

>> ya llegó.

edmundo: qué maravilla.

bebé: [llora]

edmundo: qué maravilla.

bebé: [llora]

>> [ríe]

edmundo: está sano.

>> ay, gracias.

edmundo: está muy bien.

está muy bien.

>> [ríe]

edmundo: es un niño.

>> ay.

edmundo: aquí está.

ahí está.

>> mi bebé.

[ambulancia]

edmundo: su hijo

está en perfectas condiciones,

señora.

muchas felicidades a los dos.

>> muchísimas gracias, doctor.

no sé qué hubiera sucedido

si usted

no hubiera estado aquí.

>> llegó la ambulancia.

paramédica: ¿todo bien, doctor?

edmundo: sí.

la paciente

es una mujer de 30 años.

dio a luz a un niño sano

y sus signos están estables,

sin complicaciones.

paramédica: ¿quiere

que nos hagamos cargo, doctor?

edmundo: sí, por favor.

se quedan en muy buenas manos.

>> doctor, dios lo bendiga

por lo que hizo.

edmundo: gracias,

cuídenlo mucho.

>> gracias.

edmundo: con permiso.

gracias.

gracias.

>> ten,

tu cédula.

[llaman a la puerta]

isaías: adelante.

benjamín: señor,

vengo a avisarle

que ya viene para acá

el notario.

isaías: ¿el notario?

¿y qué viene a hacer aquí

el notario?

benjamín: usted me dijo, ¿no?

que quería verlo.

isaías: no, yo le dije

que quería una cita con él.

no que lo citara en mi oficina.

esta fue idea suya.

¿para qué, benjamín?

¿para averiguar

por qué lo mandé llamar?

benjamín: no, don isaías,

yo solamente sigo sus órdenes.

sencillo.

isaías: no mienta.

lo hizo para ver

si podía enterarse

de mis asuntos personales.

benjamín: señor,

me ofende que haga

esas insinuaciones de mí.

y no entiendo, la verdad,

porque yo he sido siempre leal

para usted.

isaías: y a mí me ofende

que me quiera ver

la cara de estúpido.

así que para evitarle

cualquier tipo de tentación,

mientras yo hablo

con el notario,

usted me va a hacer el favor

de ir al banco,

con el ejecutivo de la cuenta

que lleva nuestras finanzas.

y me va a verificar

el estado de todas

esas transacciones.

benjamín: ¿qué?

¿de todo esto?

isaías: sí, señor.

de todo eso.

y ahora mismo.

benjamín: está bien.

al rato regreso.

permiso.

isaías: se cree más listo

que yo.

es el colmo.

secretaria: adelante, señor.

patricio: bueno, don rómulo,

una vez más.

muchas gracias

por todo lo que ha hecho por mí.

rómulo: te lo has ganado,

pero no aflojes.

no des todo por hecho.

sigue haciendo las cosas

como yo quiero.

sigue ganándote mi confianza

y cuida a mi hija.

piensa que es por tu bien

y por el bien del producto

que viene en camino.

patricio: así lo haré, señor.

rómulo: y también deja de lado

tanta cursilería, patricio.

sé que has estado muy afectado,

muy melancólico.

y eso, déjaselo a las mujeres.

al sexo débil.

patricio: ¿por qué lo dice,

señor?

rómulo: porque ya me enteré

que has estado muy nostálgico.

patricio: sí.

sí, sí.

rómulo: te han visto llorar.

[ríe]

contrólate.

eso no es de hombres.

patricio: señor, lo que pasa

es que, bueno, que de repente...

rómulo: ¿qué?

no me salgas con que ahora

extrañas a tu familia.

eso sería realmente lamentable,

y grotesco de tu parte.

patricio: no es eso, señor.

rómulo: entonces

deja de dar espectáculos.

como el que hiciste en el club

al que yo asisto.

golpeando la mesa,

te pusiste como una niñita.

yo me entero de todo.

ya deberías saberlo

a estas alturas.

patricio: sí, señor.

con permiso.

rómulo: no, no, por favor, ven.

todavía tenemos varios asuntos

que tratar.

te voy a pedir que te sientes.

patricio: sí, señor.

rómulo: y me vas a firmar

estos papeles.

ey, ey, ey, a ver,

¿tú desconfías de mí?

patricio: no, señor.

solo quería, lógicamente,

saber de qué se trataba.

rómulo: pues, lógicamente

yo te digo.

es parte de la documentación

que necesitamos

para sacar a marrufo del país.

pero si buscas su nombre aquí,

no lo vas a encontrar.

porque como comprenderás

perfectamente,

tú y yo

se lo tuvimos que cambiar.

acá.

bueno, gracias.

benjamín: refugio, apúrese,

por favor, esto urge.

refugio: es mucha información.

estoy haciendo lo que puedo.

benjamín: hágalo más rápido.

refugio: no quiero

cometer errores.

por favor, no me presione.

benjamín: si quiere prosperar,

tiene que aprender

a trabajar rápido

y bajo presión.

apúrese.

[chasquea los dedos]

refugio: ¿prosperar?

ya no tengo 2 años, benjamín.

así que no me tiente con eso.

y tampoco me estoy quejando.

solo le digo que las prisas

suelen dar malos resultados.

[suspira]

benjamín: ¿qué?

ay, le duelen los ojitos

a la señora.

ya va a empezar con su dramita

de "me duelen los ojitos".

me tiene harto con su dolor.

refugio: no es ningún drama,

benjamín.

de verdad,

no quiero que el cansancio

me haga cometer errores.

benjamín: menos bla, bla, bla.

mueva las manitas y apúrese.

apúrese.

lucero: ¿quiere que la ayude,

doña refugio?

benjamín: eh, ¿alguien pidió

mariachis de ustedes?

no, ¿verdad?

tú ponte a trabajar en lo tuyo,

¿a ti qué?

lucero: yo solo quiero ayudarla,

no ve que--

benjamín: no ayudes.

no ayudes.

ponte a trabajar.

la señora puede sola.

a lo tuyo.

ay, no puede ser,

las mujeres

trabajando en equipo ahora.

[burla] ay, todo me duele,

todo está muy difícil.

apúrense.

apúrese, señora.

refugio: ya.

[música]

[música]

rómulo: patricio,

¿quién de tu familia

sabe que te vas a convertir

en padre?

patricio: no, no sé.

me imagino que cualquiera

que haya leído el periódico.

porque se acordará

que yo no estaba muy contento

con la idea del reportaje

de olga.

rómulo: sí, yo tampoco.

pero en fin.

patricio: y por lo demás,

no he tenido contacto

con ninguno

después de aquella famosa cena,

¿se acuerda?

rómulo: por supuesto.

y haces muy bien.

ya vimos

que las reacciones impulsivas

y elementales de tus hermanos,

están a la orden del día.

sobre todo las de--

patricio: sí, sí.

ya lo sé.

rómulo: patricio,

¿tú sabes algo sobre tu padre?

patricio: sobre mi padre, no.

¿por qué?

rómulo: pero no te pongas así.

te lo pregunto

por razones prácticas,

nada más.

sería importante saber

si tu papá padece o padeció

alguna enfermedad grave.

algo que pueda heredar

mi nieto.

sí me explico, ¿no?

patricio: sí,

claro que se explica.

y no, señor.

no que yo sepa.

rómulo: bien,

entonces vas a hacer memoria

y vas a recordar

cualquier cosa

que se haya mencionado

en tu pobre infancia.

pero hazme un favor.

nada más

no te pongas melancólico.

[ríe]

no me vayas a chillar.

la embarazada es mi hija, no tú.

pollo: ¿dónde está la lana?

¿dónde está la lana?

fue lo primero que te dije,

carnal.

órale, lárguese.

y ahorita me lo traes, ¿eh?

pero así.

vaya, pues.

ya me traían preocupado.

se tardaron un buen.

>> no vas a creer

lo que pasó.

pollo: ¿qué pasó?

no les descubrieron

que la cédula es falsa,

¿verdad?

>> al contrario,

aquí el doctor chavero

ayudó a una señora a dar a luz.

pollo: [ríe]

no, pues, carnalito,

felicidades.

qué buena onda.

¿cuánto cobraste?

no me vas a decir

que lo hiciste de a grapa.

edmundo: no seas idiota.

claro que no cobré.

la mujer venía con contracciones

y me confundieron

con un doctor de a de veras

y no pude negarme a ayudarla.

además son cosas que aprendes

desde el primer año de medicina.

pollo: [ríe]

chale, carnal.

trajiste a un chamaquito

al mundo

y no necesitaste del título.

¿o sí?

a poco el batito te dijo:

"a ver, don, enséñeme su cédula

o no salgo".

ambos: [ríen]

edmundo: no digas estupideces,

pollo.

ya cállate.

pollo: ya, ¿no, carnal?

vienes muy alteradito, ¿no?

tranqui, tómese una chelita

y se le va a pasar ya

el estrés de la sangre.

edmundo: mira, pollo,

ya me di cuenta

de que no quiero seguir en esto.

de una vez te digo

que yo no voy a entrar

a ese tema de las pastillitas,

¿eh?

pollo: mira, mano,

ahorita dices eso

porque estás alterado

por el ajetreo de la...

pero te voy a enseñar algo

que te va a hacer

cambiar de parecer, mano.

mira.

[ríe]

son de los verdes, carnal.

te estaba esperando yo

para darte esto,

pues, es tu parte.

es de un "business"

que moví hoy.

edmundo: dijiste

que estabas muy mal de lana.

eres un mentiroso, pollo.

>> mundo,

mira lo que te estás perdiendo.

pollo: carnal,

tómate esta lanita.

es por tu estreno de médico,

trajiste una vida al mundo, ¿no?

pues, te va a servir,

pues, para darte el gustito.

de paso,

pues, le das otro a tu mamacita.

rómulo: bueno, sigue.

te estoy escuchando.

patricio: bueno,

según la versión de mi madre,

mi padre

murió antes de que yo naciera.

rómulo: ¿qué?

¿cómo?

y tus hermanos, ¿entonces?

patricio: me dijo

que son hijos de otro hombre

y que yo pensé

durante mucho tiempo

que era mi padre.

se lo conté.

y le repito

que esa fue su versión.

rómulo: [ríe]

fíjate nada más.

ahora sí me sorprendiste.

jamás lo hubiera yo imaginado

de tu madre,

una señora tan limpia,

tan educadita, tan tierna.

¿quién hubiera dicho

que de jovencita

fue de moral disoluta?

patricio: ¡no, señor!

mi madre, no, don rómulo.

[jadea]

mire, don rómulo,

yo estoy seguro

de que ella inventó esa historia

nada más para chantajearme.

trató de hacerme creer

que mi padre había sido

el amor de su vida

y que--que cuando murió

ella tuvo que convivir

con otro hombre

para que yo tuviese un hogar.

rómulo: ¿y tú la crees

tan inteligente

como para inventar algo así?

¿solo para que tú te sientas

en deuda con ella?

por favor.

ah, aunque caras vemos,

corazones santos nos sabemos.

todo es posible,

sobre todo

en las familias pobres.

patricio: yo ya no sé

que pensar.

rómulo: mira,

¿qué te parece si nos enfocamos

y nos olvidamos

de la doble moral

que tuvo tu mamita?

tus hermanos están sanos

y tú parece que también.

pero hasta donde sé, ella no.

patricio: no, señor.

sufre de la vista

y de hipertensión.

rómulo: ah,

delicadita la señora--

patricio: sí.

un poco.

rómulo: [ríe]

bueno, tenemos una ventaja.

parece ser

que no te heredó sus achaques.

patricio: ¿necesita algo más,

don rómulo?

porque yo me retiro.

rómulo: no,

tú te retiras

cuando a mí se me pegue la gana.

y ahorita quiero que te sientes.

a ver, venga.

venga, venga, venga, ándele.

aquí las preguntas,

licenciado chavero,

las hace el jefe, o sea, yo.

benjamín: caray, refugio,

apúrese.

ya llevo mucho tiempo aquí,

caray.

refugio: ay, ya voy,

ya voy, ya voy.

benjamín: apúrese.

benjamín: [suspira]

isaías: ¿qué está haciendo aquí,

benjamín?

benjamín: eh, lo que pasa

es que estoy cotejando

unos datos

con la señora refugio

antes de irme al banco, señor.

isaías: lo mandé

con el ejecutivo de la cuenta,

no con refugio.

los datos

de los que ella dispone

son los mismos

que me reporta cada semana.

son los mismos

de las hojas que le di.

benjamín: lo que pasa

es que quiero llegar al banco

totalmente actualizado

hasta el momento de ahorita.

isaías: no me haga pensar

que son sus malas mañas

para seguir aquí.

benjamín: no, señor.

¿por qué dice eso, caray?

isaías: ¿por qué?

benjamín: ¿por qué?

digo--a ver,

ya déme esto--ya me voy, ya.

como esté.

ahorita lo termino.

ya me voy, señor.

ya. con su permiso.

isaías: no se tarde.

benjamín: no, ya me voy.

isaías: más le vale.

benjamín: sí, ya me voy.

isaías: y ustedes

no se queden viendo.

pónganse a trabajar.

usted también.

benjamín: mi querido

notario carpio, ¿cómo le va?

notario: bien, ¿cómo está?

isaías: ya, váyase, benjamín.

isaías: licenciado.

notario: don isaías,

¿cómo está usted?

isaías: qué gusto verlo.

por favor, adelante.

refugio: algo está pasando aquí.

lucero: pues, sí.

pero don isaías

está actuando muy raro,

yo se lo dije.

rómulo: ¿y en qué consiste

el problema de visión

que padece tu madre?

¿tiene glaucoma?

patricio: no lo sé, señor.

rómulo: bueno, pues, averígualo.

porque es importante.

quiero poner sobre advertencia

al médico.

patricio: ¿de qué médico

está hablando, señor?

rómulo: al médico

de la familia ancira.

porque es importante que sepa

qué clase de males,

de virus, infección,

puede tener tu familia.

patricio: a ver, señor,

que le quede claro una cosa.

ni mi madre ni yo

somos una enfermedad.

somos personas.

rómulo: ¿vas a defender

a tu mamita?

qué tierno, qué conmovedor.

no vaya yo también a llorar.

cuánta razón tiene olga.

parece que el embarazado

eres tú.

patricio: pues, ya que menciona

a su hija,

yo creo que aquí

deberíamos preocuparnos

usted y yo

de que mi hijo no tenga

un problemita más grave.

sí.

uno por parte del lado de olga.

rómulo: ¿qué me estás

insinuando, idiota?

patricio: usted

lo sabe muy bien, señor.

no se me olvida

que mi primer conflicto

con ustedes

sucedió

cuando traté de averiguar

por qué olga tenía años, años,

de tratamiento psiquiátrico.

rómulo: ¡eres un estúpido

mal agradecido!

voy a hacer que te arrepientas

de tus palabras.

¡de haber nacido, incluso!

te saqué de la miseria

en la que vivías,

porque mi hija se enamoró de ti,

¡nada más!

patricio: ¡aquí habría que ver

quién le hizo un favor a quién!

¿no le parece?

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