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Corona de Lágrimas Capítulo 56

Univision21 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

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en fin, ya te platicaré qué pasó

después de que tenga

la cita con él.

edmundo: ¿una cita? ¿con quién?

lucero: mundo, ¿qué haces aquí?

[música]

[música]

chelito: mi jefa está de acuerdo

con lo del viaje.

gracias por hablar con ella.

es más, hasta nos va a dar una

lana para lo que sea que vayamos

a necesitar.

nacho: ¿en serio?

chelito: en serio.

nacho: qué chido.

chelito: así que pues mientras

dura la investigación, pues me

vas a tener para ti solito.

y mi mamá va a darte chances

para dejar el taller los días

que se necesiten.

nacho: ay, mira, chelito, la

verdad tú sabes que yo me tengo

que ocupar de mi jefecita así

que esos días más vale que no

sean tantos.

chelito: entonces, mundo,

¿para qué sirve?

nacho: pues para darle problemas

a mi jefecita y de pasada a mí,

¿no?

y lo de tenerte para mí solito

pues nomás no te pases, ¿eh?

tampoco.

chelito: sácate.

tú sí que sabes cómo echar

a perder una buena noticia, ¿eh?

al rato vas a salirme con que

quieres que llevemos a fidel

de chaperón, para que no vaya

a abusar de ti.

ay.

nacho: ey, ey, espérate,

chelito, tranquila, quieta.

dije que no te pasaras,

no que me disgustara la idea

de tenerte para mí solito.

chelito: ¿qué dijiste?

nacho: eso, lo que dije.

chelito: pero dime lo que fue

lo que dijiste.

nacho: lo mismo que acabo

de decir.

chelito: repítemelo.

nacho: no, ya te dije--

chelito: por favor, una vez más.

nacho: no, de hecho me voy a ver

unas cosas de tu jefa, ¿eh?

luego te veo.

>> así estaba el zócalo, muñeco.

>> díselo de nuevo.

ambos: [ríen]

lucero: mundo, en serio, si

además de enojón vas a resultar

celoso pues mejor ahí

la dejamos.

edmundo: no estoy celoso,

lucero, solamente me extrañó

mucho lo que decías.

lucero: no lo tomes a mal,

edmundo, pero aprendemos a

confiar el uno en el otro o de

nada van a servir los intentos

que hagamos para reconciliarnos.

edmundo: tienes razón.

¿qué quieres comer?

lo que quieras.

lucero: pues algo ligero.

no tengo mucha hambre por un

coraje que me hizo pasar

el contador ese.

edmundo: ¿quién es el tipo ese?

¿el sin pelo?

lucero: sí, se la pasa

molestándonos a mí y a tu mamá,

pero ¿yo para qué te cuento?

no me quiero volver a poner

de malas.

edmundo: un día de estos le voy

a dar un sustito para que deje

de molestarlas.

benjamín: don isaías, el--ah.

isaías: caramba, pero ¿qué le

urge tanto que entra sin tocar?

benjamín: discúlpeme, señor, lo

que pasa es que ya hice la cita

con el notario, es en tres días.

isaías: le dije que lo antes

posible, benjamín.

benjamín: ay, si no es

indiscreción, ¿me puede decir

por qué tanta prisa?

¿le puedo ayudar en algo?

isaías: sí, en conseguirme

la cita para mañana mismo.

y apúrese, ándele, que el tiempo

es oro.

benjamín: mire, si usted me dice

que para qué tipo de trámite es,

a lo mejor si le digo

al notario, me cambia la cita

para mañana.

isaías: ¿sabe qué, benjamín?

benjamín: ¿qué, señor?

isaías: ¡lárguese de mi oficina!

¡fuera!

yo le llamo ahora mismo

al notario.

yo no sé para qué confío en

chismosos, inútiles como usted.

adiós.

fuera de mi oficina.

olga: ay, mamá, relájate.

agustín: eh, disculpen.

pensé que no había nadie.

estaba haciendo un trabajo.

pero si gustan, me voy

a otro cuarto.

no hay ningún problema.

mercedes: estamos esperando

a que se desocupe mi esposo.

melissa no tarda en llamarnos.

sigue en lo que hacías.

agustín: gracias, señora.

perdón.

¿puedo ofrecerles un café?

¿puede tomarlo la señora olga?

olga: claro que puedo, estoy

embarazada, no me estoy

muriendo.

mercedes: mi amor, te tienes

que cuidar.

por cierto, no compramos

tus vitaminas.

olga: luego las compramos.

agustín: si gustan, mientras

ustedes hablan con don rómulo,

yo puedo ir a una farmacia

para comprarlas.

mercedes: ¿nos harías ese favor?

agustín: claro que sí,

con mucho gusto.

mercedes: gracias.

agustín: el bienestar de la

señora está primero.

mercedes: gracias.

olga: bueno, pero ya, agustín.

agustín: lástima que ese niño

no va a nacer, señora.

olga: no soporto a este tipo.

es todo raro.

mamá, me desespera, no puedo

con él.

mercedes: no digas eso.

agustín ha sido un buen

asistente para tu papá.

lleva muchos años con él

y nunca ha dado ningún motivo

de desconfianza.

al contrario.

olga: sí, yo sé que te sientes

en deuda con él por lo que hizo

por mí.

mercedes: sí, te salvó la vida,

amor.

olga: mamá, no me salvó la vida.

me encontró desmayada y le habóo

al médico.

eso cualquiera lo hace.

mercedes: pero lo hizo él

y con eso me basta para tenerle

consideraciones.

y no estabas desmayada.

tú sabes muy bien lo que pasó

y por qué lo hiciste.

olga: ¿tú sabes lo que hizo

agustín un día antes de que yo

me casara?

mercedes: olga, estamos en las

oficinas de tu papá.

este no es lugar para discutir

nuestras vidas privadas.

olga: [ríe]

ay, mamá, me dijo que estaba

enamorado de mí.

y todavía, el muy idiota se

atrevió a pedirme que no me

casara con patricio.

está loco.

mercedes: no lo puedo creer.

bueno, esto lo tiene que saber

tu papá.

me parece una falta de respeto.

olga: ni se te ocurra decírselo

porque no quiero que toda la

bola de estos sepa que este gato

me tiró la onda.

mercedes: bueno, sí, le diré que

sea discreto pero que lo ponga

en su lugar.

olga: ya lo hizo patricio, mamá.

a él le corresponde hacerlo

porque es mi esposo.

y ya no compliques más

las cosas.

patricio: lo acabo de dejar

en la suite, señor, y ya voy

de regreso.

rómulo: espero que hayas sido

muy cuidadoso y que ninguno de

los vecinos te haya visto entrar

con él.

un viejito asustado siempre

llama la atención.

patricio: no se preocupe, nadie

me vio.

de hecho, dejé el coche como dos

cuadras atrás porque

el vigilante y el administrador

ya me conocen.

rómulo: ¿le quitaste el celular?

¿te aseguraste de que no

utilizara el teléfono

de la suite?

patricio: sí, claro, totalmente.

¿y ahora qué procede?

¿qué es lo que va a suceder

con el juez?

rómulo: lo que sabes.

habrá que mandarlo de vacaciones

forzosas a brasil,

a que baile samba.

[ríe]

estoy localizando a un amigo

de la barra de abogados en río

de janeiro para pedirle

que se ocupe de él.

patricio: ¿eso quiere decir

que olloa tenía razón?

¿ahora él va a ocupar su lugar?

rómulo: no, patricio, eso quiere

decir que nosotros no salimos

involucrados y ahí hay una gran

diferencia.

patricio: claro, sí.

rómulo: ¿lo lograste

tranquilizar?

¿le endulzaste el oído?

¿hiciste que no hiciera más

ruido del que ya hizo?

patricio: sí, señor, claro,

entendió que tiene que tener un

perfil bajo para no despertar

sospechas y entorpecer su huida.

no se preocupe, en un momento

estoy con usted.

hasta luego.

ay.

refugio: siempre pensé que el

día en que alguno de mis hijos

me diera la noticia de que iba

a ser papá, sería uno de los

momentos más hermosos de mi

vida, pero al saber que no

lo voy a poder ver.

lucero: ay, siento mucho que no

haya sido como usted

lo imaginaba.

refugio: me hubiera gustado

tanto estar cerca de mi nuera,

aconsejarla, ayudarla a cuidar

de su embarazo, ser la buena

suegra que yo nunca tuve.

lucero: yo no dudo que sus

consejos serían los mejores

y su amor de madre y de abuela,

el mayor regalo para ese bebé

que viene en camino.

refugio: solo le pido a dios que

todo el amor y la ternura que

quisiera darle no se convierta

en amargura.

lucero: no, no, no, eso no va

a pasar.

es una lástima que la esposa de

patricio se pierda el privilegio

de tenerla cerca, pero bien

merecido lo tiene.

refugio: no lo sé, hija.

[música]

[música]

>> adelante, por favor.

olga: papá.

rómulo: déjame contemplarte,

mi amor.

estás hermosa.

ven con papá.

olga: gracias, papi.

cómo se nota que sabes

de mujeres, ¿eh?

rómulo: de mujeres sé todo,

soy experto y sé todo sobre

la mejor, la tengo en casa.

olga: ah, bueno.

rómulo: hola, ¿a poco no es

hermosa mi hija?

mercedes: mucho.

dicen que el embarazo

da un brillo especial a los ojos

de las mujeres.

por eso nos vemos todavía

más bonitas.

rómulo: bueno, no siempre, yo me

acuerdo muy bien, tú te veías

muy flaca, demacrada.

naciste muy chiquita.

olga: ay, papá.

ambos: [ríen]

rómulo: en cambio, mira nada

más, esta es la mujer perfecta.

una frondosidad.

ambos: [ríen]

lucero: no pierda la fe,

doña refugio.

patricio no es su único hijo.

refugio: no, claro que me

ilusiona saber que voy a tener

más nietos de mis otros dos

tesoros.

lucero: [ríe]

refugio: pero ese no es mi

conflicto, lucero.

lucero: no, sí, ya lo sé.

pero piense que con los nietos

que lleguen a darle mundo

y nachito pues todo será

muy diferente.

refugio: eso espero, hija.

lucero: si llego a casarme con

edmundo pues seré la primera en

pedirle consejos, ya verá

que sí.

refugio: y yo estaré feliz de

poder estar cerca porque también

me hace mucha ilusión saber que

nuestras familias se pueden unir

de otra manera.

lucero: seríamos familia

no solamente de cariño,

sino de parentesco.

nada me daría más gusto,

doña refugio, se lo aseguro.

refugio: bueno, eso quiere decir

que lo que sientes por mundo

sí es amor.

lucero: sí, estoy enamorada de

él aunque reconozco que a veces

me da miedo quererlo tanto

porque tiene un carácter

muy fuerte.

refugio: bueno, sí, pero también

tiene un gran corazón mi hijo.

lucero: sí, y eso es lo que más

me ha enamorarme de él.

de verdad yo quisiera llegar

a tener algo que dure

toda la vida.

refugio: y así se los deseo

a los dos porque además hacen

una pareja bien bonita.

ambas: [ríen]

lucero: y yo le prometo que

cuando llegue el día le voy

a pedir que esté cerca de mí.

refugio: me encantará hacerlo,

hija.

mucho, mi hija.

mercedes: qué fortuna la mía

haberme casado contigo.

rómulo: ya ves, ahí estamos

de acuerdo.

[ríe]

olga: ay, bueno, ya, ya, ya,

ustedes dos.

¿por qué mejor no nos cuentas,

papá, para qué nos citaste

en tu oficina?

rómulo: [ríe]

mercedes: no sé de qué te

extrañas, hija, para tu papá

somos parte de la nómina

de empleados.

rómulo: no, no, ya quisiera

cualquiera de mis ejecutivos

ganar la mitad de lo que tú

gastas en caridad, bolsas

y zapatos.

olga: oigan, está bien padre

su plática pero ¿qué?

¿me salgo para que estén

más a gusto?

rómulo: no, mi hijita, tu mamita

y yo nada más estamos

platicando.

¿la fiera se quiere sentar?

siéntate.

[ríe]

las llamé porque tengo una muy

buena noticia que darles.

olga: ay, bueno, pues a ver,

cuéntanos porque a mí me

encantan las sorpresas, ya ves.

rómulo: escúchame, escúchame.

cuando nazca mi nieto voy a

cambiar mi testamento a nombre

de ese pequeño y próximo niño

porque va a ser niño.

rómulo y olga: [ríen]

olga: por supuesto que sí, papá.

qué buena sorpresa.

rómulo: y no nada más va a ser

machito sino que va a ser mi

único heredero universal.

olga: no, no sabes qué feliz

me haces.

en serio.

mercedes: ¿se puede saber a qué

nombre está el testamento?

rómulo: sí, se puede saber.

está a nombre de olga,

por supuesto.

olga: papá, eres lo máximo.

rómulo: te amo.

olga: yo también.

rómulo: te amo.

tú no te preocupes, mercedes.

mientras sigas aquí juntito

a mi lado, no te van a faltar

ni bolsas ni zapatos.

no te sientes ofendida, ¿verdad?

mercedes: no, no, para nada.

no esperaba menos de ti, rómulo.

rómulo: qué bueno porque como

que vi tu mirada y como que no

te vi la sorpresa, pero

¿no, verdad?

me equivoco, ¿o sí? ¿será?

¿no estás feliz de mi decisión?

¿la apoyas o no?

mercedes: por supuesto,

solo pedirte que en tu decisión

concibieras la posibilidad

de que ese bebé sea una mujer.

olga: ay, no, no puede ser.

otra vez, ya vas a empezar

con tus ideas.

mamá, eso no va a suceder,

deja de ser pesimista.

mercedes: ¿te parece pesimismo

la posibilidad de que vaya a ser

una niña, mi amor?

olga: ya, ya.

rómulo: a ver, por favor, ¿por

qué tienes que echar a perder

todos los buenos momentos

familiares?

le estás causando un disgusto

a tu hija, le puede afectar

al producto.

olga: bueno ya, papá, no hagas

caso, ¿sí?

mira, yo estoy segura

que va a ser niño.

rómulo: claro.

olga: y además yo tengo otra

sorpresa para ti.

rómulo: ¿de verdad?

olga: sí porque se va a llamar

como tú, rómulo.

rómulo y olga: [ríen]

rómulo: ¿como yo?

¿de verdad?

olga: de verdad.

rómulo: nunca me lo hubiera

imaginado, mi amor.

rómulo ancira segundo.

olga: yo sabía que te ibas

a poner feliz.

rómulo: te amo.

olga: yo también.

agustín: gracias.

ya no vas a ser parte de la

familia ancira cuando nazca

tu hijo, licenciado chavero.

a ver si eso sucede.

lucero: este mes apenas salimos

a mano con el dinero y estamos

sacando lo del préstamo, pero la

tienda no está dejando casi nada

de ganancias.

refugio: es que así son los

negocios, hija, los primeros

meses no dejan mucho, apenas

para recuperar lo invertido.

yo lo veo en los reportes

de gastos de la contabilidad

que llevamos en la oficina.

lucero: ah, claro, se me

olvidaba que estoy hablando

con la experta en contabilidad.

ambas: [ríen]

refugio: hazme la buena, hija.

si así fuera, otra sería

mi vida.

ambas: [ríen]

refugio: ay, mira nada más

cuántos estambres,

y están hermosos.

con eso podría hacerle

una ropita hermosa a mi nieto.

como te dije hace un rato,

yo le tejí su ropita a patricio.

ay, quedó tan bien.

luego me sirvió para mundo

y hasta para nachito.

lucero: no, pues qué bueno que

los tres fueron hombres,

que si no...

ambas: [ríen]

refugio: sí.

ay, como quisiera tejerle algo

a ese bebé.

pues le podría hacer como un par

de chambritas, ¿no?

y luego mandarlas a casa

de patricio.

bueno, sin decir quién

las envía, claro.

lucero: ya no se lastime

diciendo eso, doña refugio.

refugio: no me lastimo, lucero,

de verdad.

créeme que no me importaría que

ni mi hijo ni su mujer supieran

quién las mandó.

lucero: mire, mejor compre

el estambre que más le guste

para que se haga algo bonito.

refugio: bueno, eso puede ser.

lucero: bueno, sí, ándele.

de seguro le va a servir para

que se distraiga un poquito.

refugio: tienes razón, mi hija.

patricio: hola.

¿qué haces aquí?

olga: esperándote, vine

a saludarte.

¿qué tiene de malo que venga

yo aquí a visitarte, amor?

patricio: no, mi amorcito,

no tiene nada de malo.

pero en verdad tengo mucho

trabajo así que por favor...

olga: bueno, ya, no te voy

a quitar mucho tiempo,

solamente que quiero darte

una muy buena noticia.

la misma noticia que me acaba

de dar mi papá.

patricio: ¿qué te dijo tu

papito?

olga: me dijo que soy su única

heredera y que cuando nazca mi

hijo va a cambiar su testamento

y adivina a nombre de quién.

patricio: ¿de nuestro hijo?

olga: [ríe]

¿qué pasa?

¿qué? ¿no te da emoción?

nuestro bebé, amor, va a ser el

único heredero de la fortuna

de mi papá.

patricio: ¿de verdad?

olga: ¿ves como yo te dije

la verdad?

de que todo esto iba a ser

nuestro algún día.

patricio: bueno, generoso

tu papá.

olga: mi papá siempre es así.

es el más bueno del mundo, ¿no?

yo creo que nunca nos ha faltado

nada desde que tú comenzaste

a salir conmigo.

patricio: no, eso sí que no.

olga: y otra cosa, le dije que

nuestro bebé se va a llamar como

él.

patricio: ¿cómo?

¿y?

¿no lo consultaste conmigo?

¿así nada más?

olga: no, mi amor, porque no

creas que le iba a poner el

nombre de alguien de tu familia

que además no conozco.

patricio: bueno, pero no sé, a

mí--¿ni siquiera mi nombre?

olga: pues no.

y no te vayas a poner

sentimental porque ya te dije

que eso no me gusta.

mi bebé se va a llamar rómulo.

patricio: ok, pero al siguiente

hijo sí le vamos a poner

mi nombre, ¿verdad?

olga: ¿cómo que al siguiente

hijo?

ay, amor, por supuesto que no,

solamente los pobres se llenan

de hijos.

yo solamente, como mis papás,

yo solamente pienso tener uno y

pues su nombre ya está decidido,

¿no?

[música]

[música]

rómulo: a ver, no se enoje,

también se veía hermosa en su

embarazo, no estaba tan flaca.

bájeme esa trompita, a ver,

¿eh?

[ríe]

venga para acá.

gracias por venir,

hermosa señora.

nada más, por favor, no le des

motivos de disgustos a tu hija.

mercedes: créeme que la primera

interesada en que mi hija esté

bien, soy yo.

no entiendo a qué viene

tu comentario.

rómulo: sí lo sabes, mercedes,

si tú eres la número uno,

la número uno en sofocar

a las personas, esa es tu

especialidad.

mercedes: qué pena que veas mi

preocupación por ella de esa

manera.

fíjate que hasta la misma olga

ha cambiado su actitud conmigo.

rómulo: ah, ¿sí?

mercedes: sí, ahora me pide que

la acompañe a todas partes.

rómulo: ay, mi amor, eso lo hace

porque yo se lo pedí.

mercedes: no, no, eso es una

mentira, rómulo.

conozco muy bien a mi hija.

ya sé lo que ella quiere

siempre.

y en cuanto a ti no te

preocupes, voy a hacer todo lo

posible para que no te sientas

sofocado por mí.

rómulo: [ríe]

a ver, ¿no le da un poquito de

temor a esta señora esposa las

consecuencias de esta amenaza

velada?

mercedes: ¿temor de qué?

¿o a qué?

¿de que me engañes con otra?

o ya sé, ¿temor a que me

desheredes, rómulo?

rómulo: ya salió el peine, ya lo

vi aquí cuando estabas sentada,

te ofendiste, te dolió, dímelo.

dímelo, acéptalo.

[ríe]

si no se me va una.

agustín: señora mercedes, aquí

están las medicinas para la

señora olga.

mercedes: gracias, agustín,

muy amable.

rómulo: a ver, mercedes,

te voy a pedir un favor.

ese tipo de encargos, pídeselos

a tus múltiples empleados porque

agustín es mi asistente,

no tu mandadero.

agustín: discúlpeme, don rómulo,

fui yo quien se ofreció

a ir a la farmacia.

rómulo: entonces tú eres el que

le da cuerda, agustín.

mercedes: otra vez, gracias.

y también por aclarar las cosas.

rómulo: [ríe]

rómulo ancira segundo.

[ríe]

agustín: señora, como siempre,

un placer saludarla.

con su permiso.

mercedes: pase.

olga: cuidado, quítate,

fíjate por dónde caminas.

agustín: perdón.

ya le traje sus medicinas.

mercedes: aquí están, mi amor.

olga: mm, pues qué bueno

porque te tardaste horas.

ya hasta se me habían olvidado.

agustín: es que tuve que ir

a varias farmacias.

mercedes: no pensé que fuera

tan difícil encontrarlas.

olga: por supuesto que no.

eso sucede por encargarle algo

a un inútil como él.

¿ya nos vamos, mamá?

mercedes: sí, mi amor.

patricio: [festeja]

raúl: pues ¿cómo te fue

en el juzgado?

patricio: [ríe]

hoy tuve unos asuntos

diferentes, no fui.

raúl: pero si tu secretaria me

dijo que le avisaste que tienes

que atender una cosa en el--en

los juzgados, no sé,

algo urgente.

patricio: sí, pero no en un

juzgado, otra cosa.

fui a ayudar al juez marrufo,

anda metido en unos problemas,

pero mejor ni te enteres de qué.

raúl: bueno, sí, marrufo y lo

que tú quieras, pero, pero tú

has andado un poquito distraído,

¿qué traes?

patricio: no sé, llevo un par

de días medio raros,

sintiéndome mal.

raúl: ¿estás enfermo o algo?

patricio: no, he estado

sintiendo como nostalgia.

raúl: eso debe ser porque te

enteraste que vas a ser papá

y tal vez te hizo recordar algo

de tu pasado, de tu familia,

qué sé yo.

patricio: no, no es eso.

raúl: ¿entonces?

patricio: a lo mejor es porque

me ha estado costando mucho

trabajo entenderme con tu prima.

está muy alterada,

todo la enoja.

raúl: [ríe]

si de por sí mi prima es medio

especial, no, bueno, ya me

imagino como estará ahorita.

pero, patricio, tú eres capaz de

entenderla, por algo te casaste

con ella.

patricio: no, bueno fuera.

me está costando un trabajo,

hermano.

raúl: pues tenle paciencia,

hombre, van a ser nueve meses

nada más.

patricio: los más largos

de mi vida.

raúl: ay, no seas exagerado,

patricio.

patricio: mira, hasta compartir

la misma cama me está costando

trabajo.

raúl: ¿tan pronto?

patricio: te lo juro, es que

hasta lo que sueño le molesta.

todo le molesta.

raúl: bueno, es que también

pensar que la vida de los dos

está a punto de cambiar

por completo.

patricio, ahora van a tener

la responsabilidad de cuidar

a alguien en todo momento.

patricio: puede ser.

enterarme de que voy a ser padre

me hace evaluar lo que he sido

toda mi vida.

refugio: mira estos estambres.

y mira los listones.

lucero: no, mira los encajes.

están bien bonitos.

esos los podría usar para

las mangas.

refugio: ay, o para el cuello.

lucero: además están a buen

precio.

refugio: ay, sí, no están nada

caro.

gracias por hacerme sentir así.

lucero: ¿así cómo, doña refugio?

refugio: pues comprendida,

querida.

patricio: ¿sabes qué, hermano?

yo me propuse algo en la vida.

yo voy a ser un gran padre,

un súper papá, un papá presente

ahí, responsable, no como--

como--

raúl: ¿cómo quién?

patricio: nada, la bola de

padres que hay por ahí que

tienen hijos que se desentienden

y no les importa nada.

raúl: no, pues sí.

patricio: ¿sabes qué me dejó

muy pensativo?

hablar con el juez marrufo.

el tipo está tan solo.

raúl: bueno, por algo ha de ser,

¿no?

patricio: sí, pero jamás

quisiera estar en sus zapatos.

verme en un problema y sentirme

tan solo, tan solo que no te

quede más remedio que pedirle

ayuda a tu cómplice.

raúl: guau, a ver, ¿cómo?

¿mi tío es cómplice

del juez marrufo?

patricio: no, no, no, es que eso

no fue lo que quise decir.

fue un ejemplo extraño,

nada más.

quise decir que son compañeros

de toda la vida, hermano, ya.

raúl: patricio, dime la verdad.

patricio: no me estaba

refiriendo a tu tío.

nada más es que marrufo no tiene

muchos recursos y amigos,

amigos, está solo.

raúl: patricio, yo he escuchado

muchos rumores acerca de lo que

hace mi tío aquí en el bufete.

pero pues hasta ahora no he

visto nada, algo que confirme

mis sospechas, no sé.

patricio: mira, raulito, mejor

no te hagas idea y mucho menos

por algo tan tonto.

raúl: patricio, ¿es cierto

que aquí se hacen alianzas

y acuerdos no muy honestos?

patricio: mira, raúl, una vez me

dijiste que tu tío se ganaba

la vida defendiendo a bandidos.

y así es el negocio, así es el

trabajo.

uno no siempre puede atender

los asuntos que uno quiere

y defender a quien uno cree

que lo merece.

raúl: puede ser, pero, patricio,

yo he escuchado más cosas.

que aquí se han manipulado

declaraciones, se han comprado

jueces, fabricado pruebas,

patricio--

patricio: a ver, raúl, raúl,

hermano, eres mi mejor amigo,

ahora somos familia.

raúl: sí.

patricio: te voy a pedir un

favor.

raúl: claro, dime.

patricio: no me vuelvas a

preguntar algo así por tu bien,

por favor, por nuestra amistad.

raúl: [suspira] no, pues con eso

que me dijiste acabas

de contestar mi pregunta.

gracias.

patricio: [suspira]

hermano.

lucero: ya llegué, mamá.

julieta: ay, ¿cómo te fue,

mi amor?

lucero: bien, me tardé en llegar

contigo porque acompañé

a refugio a comprar unas cosas

en la mercería.

ha estado muy triste.

julieta: debe ser muy difícil

atravesar por lo que ella

está pasando.

lucero: es tan injusto lo que le

está haciendo patricio.

¿tú crees que podemos hacer

algo?

julieta: pues ojalá dependiera

de nosotras, pero es patricio

quien se tiene que dar cuenta

del dolor tan grande que le esáa

ocasionando a su mamá.

yo me sigo preguntando qué

mentiras le habrá contado a los

ancira que ninguno de ellos

parece inquietarse por conocer

a su familia.

lucero: ay, hay que hablar con

raúl para saberlo, ya te lo

dije.

julieta: ay, no, yo lo estuve

pensando y no estoy tan segura

de que sea una buena idea

y además pobre muchacho, no,

no es ético.

vamos a estar obligándolo

a que traicione a su amigo.

lucero: ¿y no traicionó patricio

a su mamá y a sus hermanos?

además sería con un buen fin.

de paso se desengañaría él.

ay, ¿tú crees que a raúl sí

le haya dicho la verdad?

julieta: ay, pues es que no lo

sabemos, hija.

lucero: perdón, pero eso se

nota, mamá.

yo te aseguro que patricio

también tiene engañado a raúl.

julieta: tienes razón.

quizá él y todos los ancira

son víctimas de su engaño

como refugio.

lucero: ¿entonces invitamos

a cenar a raúl?

julieta: está bien, sí, sí, sí.

llámalo a ver si lo podemos ver

esta misma semana y qué dios nos

acompañe, hijita, a ver si

volvemos a meter la pata.

refugio: con esto le voy a hacer

una hermosa chambrita

a mi primer nieto o nieta.

[ríe]

virgencita, tú también eres

madre, te suplico que me des la

fuerza y el valor que necesito

porque te juro, madre santa,

que haré hasta lo imposible

por estar cerca de mi nieto

sin importarme cómo.

ay.

hijito, ¿me estabas escuchando?

nacho: sí, jefa, y pues quiero

saber hasta dónde estás

dispuesta a llegar con tal

de estar cerca de patricio.

[música]

[música]

refugio: trata de entenderme,

hijo, yo quisiera poder estar

cerca de mi nieto, es el primero

y tengo la ilusión de que ahora

que va a ser padre tu hermano,

reaccione y que volvamos a ser

la familia que éramos antes.

nacho: mira, jefecita, tú sabrás

lo que quieres hacer y pues

porque eres mi mamá yo respeto

lo que tú quieras.

refugio: eres tan bueno conmigo,

nachito.

nacho: no, jefa, no es eso.

además yo ya te había dicho que

yo voy a hacer lo que sea

para que tú puedas conocer

a tu nieto.

digo, aunque sea de lejecitos,

¿no?

ni yo ni nadie tenemos derecho

a hacerte perder tus ilusiones,

jefa.

pero lo único que te voy a pedir

es que si a pesar de todo

no llegas a conocerlo,

no te vas a poner más triste.

de verdad eso no lo soportaría.

refugio: es que sí hay una

posibilidad, hijo, pero no creo

que sea el mejor momento

para decírtela.

nacho: bueno, entonces no me la

digas, no, no pa--

refugio: pero--

nacho: no, no, no le cuentes

nada a edmundo.

ya ves que él sigue bien

resentido y pues...

martina: ¿qué haces, mi hija?

chelito: pues aquí, ma, viendo

por dónde andaba mi hermano y de

plano estoy bien confundida,

¿eh?

martina: ¿por qué, mi vida?

chelito: pues ¿qué no sabe

quedarse quieto en un lugar?

está por todos lados.

martina: así es tu hermano de

inquieto y pues como músico debe

de estar de un lugar a otro.

chelito: sí.

martina: a ver, ¿por qué crees

que me tiene con tanto pendiente

que quieras ir a buscarlo?

chelito: ¿por qué, ma?

martina: pues porque vas a andar

como él, del tingo al tango,

del tango al tingo y--

chelito: pero vas a ver

que lo voy a encontrar.

si soy de re lista.

martina: sí, y precisamente

por eso te traje este libro,

pues para que en este viaje

no te vayas a pasar de lista.

chelito: ¿y qué es?

[lee] "información sexual

para la adolescente."

chale, vieja, qué vergüenzas

me haces pasar, ¿eh?

martina: ni chales

ni vergüenzas.

tú y yo ya hemos hablado

de esto, pero nunca está de más

recordarlo.

yo sé que nachito es muy

respetuoso, pero pues uno nunca

sabe lo que pueda pasar.

lo lees todito, todito,

mi hijita.

de memoria.

chelito: oh, oh, chale, qué oso,

qué oso.

julieta: aquí tiene, muchas

gracias.

>> sí, gracias.

lucero: aquí tiene su cambio.

>> gracias, hasta luego.

edmundo: hola, ¿cómo está,

doña julieta?

julieta: hola, ¿cómo estás?

edmundo: ¿ya estás lista,

lucero?

lucero: sí, dame un momentito.

edmundo: sí.

julieta: ¿ya se te pasó

lo berrinchudo?

edmundo: no fue un berrinche,

doña julieta, casi, pero no.

lo que pasa es que hay cosas

que me molestan, pero nada más.

julieta: mundo, una señal

de madurez es aprender a tolerar

algunas cosas, sobre todo

con las personas que uno ama.

edmundo: sí, lo voy a tomar

en cuenta, lo prometo.

julieta: muchas gracias, mundo,

pero no lo hagas por mí,

hazlo por ti.

edmundo: está bien.

lucero: mamá, ya nos vamos.

regreso al rato.

julieta: qué dios los acompañe.

lucero: ¿y eso?

edmundo: ah, es una sorpresita,

luego te cuento, luego te digo,

sí.

con permiso, doña julieta.

julieta: pórtense bien,

me la cuidas mucho, ¿eh?

edmundo: sí, seguro, sí.

gracias.

julieta: hasta luego.

flor: a ver esa cara.

rómulo: tuve un día terrible aíi

es que por favor hoy no me des

lata.

hoy consiénteme, quiéreme,

apapáchame.

disfrútame, lobita.

no tengo ganas de nada más que

de tu cariño y tus atenciones.

flor: sí, bueno, pero también

tendrás ganas de platicar, ¿no?

rómulo: platicar no, fíjate que

no.

flor: yo ya te extrañaba.

rómulo: [ríe]

yo también a ti.

pero me vas a tener

que disculpar.

flor: ¿por qué?

rómulo: porque tengo ganas de

accionar.

no de platicar.

flor: y yo que quería

que me contaras qué se siente

que pronto vas a ser abuelo.

rómulo: ah, no, no, por favor,

no.

nada más de eso se platica

en mi casa últimamente.

flor: ¿de que vas a ser abuelo?

rómulo: cuidado, ¿eh?

no te hagas la graciosa.

flor: bueno, rómulo, es natural

que en tu casa no quieran hablar

más que de tu futuro nieto.

es decir, es un acontecimiento

muy importante, ¿no?

rómulo: mira, lobita, me caso,

yo no soy mujer, soy hombre.

no esperes que me ponga así

todo cursi para contarte de sus

chambritas y sus zapatitos,

su chupón, sus carritos.

tengo unos carros increíbles

de control remoto.

ay, todo el mundo estaba

obsesionado esperando la llegada

de mi nieto.

¿sabes cómo se va a llamar?

flor: ¿cómo?

rómulo: romulito, rómulo

segundo.

flor: bueno, es mera curiosidad

y no por el bebé, sino por ti,

el que me importa eres tú.

rómulo: como debe de ser.

¿sabes qué me importa ahorita?

flor: ¿qué?

rómulo: saber qué puedes hacer

para que me sienta hombre,

no abuelito ni esposo, macho.

ambos: [ríen]

flor: bueno, yo solo quiero ser

amable.

rómulo: y vas a ser amable, pero

con tu niño grandote acá, ¿mm?

además hay unas cositas--

[ríe]

[música]

[música]

chelito: [lee] "con el tiempo,

en algunas parejas pueden

surgir sentimientos confusos,

encontrados.

en esa etapa, el amor

suele sentirse de una manera

especial, distinto a lo demás".

vaya, nacho,

hasta que te decidiste.

nachito: es que estaba

confundido.

pero ya todo se desconfundió.

esta noche vas a ser mía.

chelito: ey.

ey, ¿qué onda?

¿no vas a ayudarme con los

coches que acaban de llegar?

nachito: nel, estoy ocupado.

chelito: ¿haciendo qué?

nachito: pues cultivándome,

estoy leyendo.

¿qué? ¿no ves o qué? ¿no está

claro?

>> mamá, ya quiero mi leche.

>> es que ya tenemos hambre.

chelito: órale, atiende a tus

hijos.

nachito: ¿qué no puedes hacer

nada, chelito?

me cae, de veras, o sea no te

puedo encargar nada.

no eres buena nada más que para

tener hijos y ni siquiera

los cuidas.

[llanto]

nacho: acuérdate que nachito

está en la cuna, allá en las

llantas, ve a ver qué tiene,

¿o lo vas a olvidar como la otra

vez?

a ver, niños, vámonos porque su

mamá no puede hacer nada por

ustedes, todo lo tengo que hacer

yo.

ambos: ¡chelito!

chelito: ¿qué?

ambos: el nachito jr. ya está

pasando aceite.

chelito: ay, no, ay, no.

ay, no, eso no puede pasar

nunca.

císcale, císcale, císcale.

nacho: oye, jefa, ¿cómo ves

lo que te conté del viaje

que queremos hacer la chelito

y yo, eh?

refugio: ay, pues no sé, hijo.

nacho: pues doña martina nos va

a financiar todo así que pues

por lana pues no hay bronca,

¿no?

refugio: ¿cuánto tiempo se van

a ir?

mira, a mí me parece muy bien

que quieras ayudarlas, pero creo

que es muy arriesgado que se van

así sin saber exactamente

a dónde van a buscar al hijo

de martina.

nacho: bueno, pues ya quedamos

que no vamos a viajar de noche,

solamente de día y nomás lo que

alcancemos a avanzar, ¿eh?

refugio: chelito es tu mejor

amiga, hijo, pero tú sabes

que ella es mujer.

nacho: no, bueno, pues eso de

saber no, pero pues eso parece.

refugio: ¿cómo?

nacho: bueno, pues eso es lo

de menos.

para mí chelito es mi mejor

amiga, pues nada más.

refugio: ay, hijo, hijo, en fin,

¿y cuándo se irían?

nacho: no, pues, no le hemos

podido poner fecha por los

pendientes que tenemos en el

taller, pero pues ya pronto.

yo te aviso, jefa.

bueno, claro que depende de que

edmundo me asegure que va a

estar aquí para cuidarte porque

si no yo no voy ni a la esquina,

¿eh?

refugio: por mí no te preocupes,

hijo.

si quieres acompañarla en ese

viaje, yo confío en tu juicio.

nacho: gracias, ma.

edmundo: ¿qué pasó?

lucero: nada, es que no vaya

a ser que llegue mi mamá

y nos encuentre así.

edmundo: pues no estamos

haciendo nada malo.

lucero: no, bueno, ya sé que no,

pero...

edmundo: ¿te da pena?

lucero: la verdad, sí.

digo, yo...

pues eres el primer novio formal

que tengo y la verdad es que

cuando estamos así solos

como que--

edmundo: mira, yo--yo quiero que

sepas que yo te respeto y que

nunca voy a querer hacer algo

que tú no quieras.

lucero: gracias.

edmundo: bueno, llego la hora

de las sorpresas.

a ver si te gusta, ¿eh?

lucero: a ver.

[ríe]

edmundo: vamos, vamos por...

este es el primero.

toma.

lucero: mundo, no, no, pero

¿cómo crees?

yo no puedo aceptarte esto.

edmundo: ¿por qué no?

entonces ¿esto sí?

ambos: [ríen]

lucero: ay, ay, mundo.

edmundo: mira, piensa que es por

todas las navidades,

tus cumpleaños que no te pude

regalar nada pues porque

no tenía con qué.

¿sí te gustaron?

ambos: [ríen]

lucero: muchísimo.

ay, pero te han de haber salido

carísimos.

edmundo: ya.

mira, tú lo vales y te mereces

esto y más, lucero.

tú no sabes cuánto te amo

y lo bien que me haces sentir.

lucero: yo también a ti.

mucho.

[ríe]

de verdad, gracias.

edmundo: qué bueno que te

gustaron.

algún día, cuando tenga algo más

valioso para ofrecerte,

te voy a dar otra caja.

esa va a ser más chiquita,

pero con un anillo.

bueno y entonces si tú quieres

podemos formalizar nuestro,

nuestro amor.

lucero: ¿en serio?

edmundo: sí, yo quiero estar

contigo siempre, lucero.

toda la vida.

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