null: nullpx
Cargando Video...

Corona de Lágrimas Capítulo 55

Univision21 Mar 2020 – 12:00 AM EDT

Comparte

locutor: televisa presenta...

pollo: con tus conocimientos de

química y un laboratorio

chiquito que consiga nos

evitamos los intermediarios,

mundo.

edmundo: no me late nada lo que

estás diciendo, pollo, está muy

peligroso eso.

pollo: oh, mi rey, yo te quería

ver vestido acá como yo, con

algo así.

mira, como gustes.

patricio: hace frío, papá, no,

a la calle no, no nos corran,

papá.

olga: patricio, ¿qué tienes?

estás llorando, ve nomás cómo

estás.

mírame, ¿qué tanto estabas

diciendo dormido?

contéstame.

patricio: nada, nada más tuve

una pesadilla y ya.

olga: no, estabas hablando de

tu papá, ¿por qué estabas

soñando con él?

patricio: no, ¿de mi qué?

no sé, amor, estaba soñando,

los sueños no se controlan--

olga: según mi analista

los sueños revelan muchas

cosas, dime por favor qué me

estás ocultando.

patricio: nada, vamos a dormir--

olga: no puedo, ya me

preocupaste.

patricio, tu hijo y yo

necesitamos saber lo que pasó

en tu familia, así que ahorita

mismo me vas a contar todo.

patricio: a ver, olga, mi hijo

todavía no nace.

¿y a ti en qué momento es que--

te importó tanto el tema de mi

familia?

olga: bueno, antes a lo mejor

no me importaba tanto,

pero ahora vas a tener un hijo.

y yo solamente he escuchado

unas historias horribles

de tu familia.

dime la verdad, patricio,

¿tu papá los abandonó?

patricio: no, te dije mil veces

que mi papá falleció, olga.

por lo demás, mi familia está

bien lejos de mí y así se va a

quedar, siempre.

olga: ojalá.

porque yo no voy a permitir

que expongas a mi hijo con

gente tan negativa.

y no quiero sorpresitas,

patricio, que te quede claro.

patricio: esta plática--

me cansó, olga,

no tiene ningún tipo de sentido.

yo me voy a la sala.

olga: ¿ah, sí?

¿cómo que te vas, patricio?

no, ¿cómo que te vas?

isaías: marmolejo, habla isaías.

está bien, tú ganas.

marmolejo: me agrada saber

que las ganas de localizar

a tu hija pudieron más que tu

tacañería.

isaías: ya, ya, ya, deja de

juzgarme.

dime cuánto quieres

por la información.

¿qué? ¿tanto?

no, hombre, estás loco.

marmolejo: ya te lo dije,

son mis honorarios.

más los intereses acumulados

en 20 años.

isaías: no, yo no pienso

pagarte eso.

es demasiado.

marmolejo: ni hablar.

si es todo lo que querías

decirme, hasta luego.

isaías: no, espera, por favor.

bueno, marmolejo, hazme un

descuento.

50 por ciento en los intereses

y ya.

marmolejo: el 20 por ciento,

es mi última palabra.

isaías: está bien, de acuerdo.

te voy a dar un cheque.

marmolejo: pero certificado,

no me gustan las malas

sorpresas.

isaías: está bien, está bien.

marmolejo: voy para tu oficina.

ve pidiendo al banco que te

extienda el cheque.

isaías: benjamín, venga para

acá.

benjamín: ¿qué pasa, don jefe?

¿para qué soy bueno?

isaías: necesito un cheque

certificado.

benjamín: sí, señor.

isaías: por esta cantidad.

váyase al banco ahora mismo.

benjamín: ay, jefe, es mucho

dinero, ¿qué se va a comprar

con esto?

isaías: mi pasado...

y váyase ya,

antes de que me arrepienta.

benjamín: sí, jefe.

edmundo: ma, quería pedirte

perdón por lo que te dije ayer,

en el restaurante.

mira, fue sin pensarlo y

me dejé llevar por mi mal

carácter.

la regué, qué te digo.

refugio: está bien, hijo,

yo lo entiendo.

nacho: mejor que lo entienda él

para que no se repita, ¿no?

mira, donde le vuelvas a hacer

pasar un coraje así de grande

a mi jefa,

te las vas a ver conmigo.

edmundo: ay, nachito.

mira, tú no estabas,

ya cállate, hombre.

refugio: nachito, un error

cualquiera lo tiene, hijo.

nacho: pues, sí, pero este error

se ha hecho eterno a este.

ya va siendo hora de que

empieces a pensar más las cosas

antes de abrir la bocota, ¿no?

edmundo: ya párale, nachito,

no seas llevado.

te recuerdo que el que está hoy

trayendo dinero aquí a esta casa

ahora soy yo.

refugio: edmundo, basta.

¿ahora vas a echarle en cara a

tu hermano que estás ganando

más dinero que él?

ya veo que tu arrepentimiento

duró muy poco, hijo.

edmundo: lo único que yo

quisiera es que alguien me

dijera "gracias".

es que ustedes se la pasan

reclamándome, mamá, ¿o qué más

tengo que hacer para volverme

tan respetable como el

principito?

nacho: ah, ya salió, jefa, mira.

refugio: ¿de verdad crees que

me la paso comparándote con tu

hermano mayor?

edmundo: ¿me vas a decir que no

es cierto, mamá?

refugio: pues no, porque ya veo

que también quieres competir

con él en majaderías.

edmundo: estás diciéndole

majadero a tu hijo favorito.

¿qué tal?

ahora sí el mundo se va a

acabar, me cae, ¿eh?

nacho: mundo, si no vas a

decirle nada bueno a mi mamá,

mejor cállate, ¿no?

me encantan tus disculpas,

me caen buenísimas.

edmundo: mira, cállate, nachito.

o sea, el hijito bueno.

es que parecemos "los tres

cochinitos", caray.

nacho: ¿sabes qué?

si vas a seguir cantando

los favores que haces, de una

vez te aviso que no quiero que

me pagues la universidad.

ya no quiero ni agua.

refugio: no, hijo, pero ¿cómo?

edmundo: como tú quieras,

nachito, total, ni que yo fuera

tu papá para ocuparme de ti,

¿o qué?

sabes que ahora que me acuerdo,

ni ese quiso, ¿cómo ves?

refugio: mundo.

edmundo: ¿saben qué?

ahí nos vemos.

refugio: ya, nacho, por favor.

no quiero que ustedes se sigan

peleando, por favor.

nacho: no es eso, jefa.

es que me duele ver cómo se

ponen mis hermanos cuando

tienen dinero.

si así se pone la gente cuando

tiene algo de lana, realmente

yo prefiero seguir de mecánico.

>> señor, disculpe.

señor.

buenos días, señor.

es que tengo que limpiar aquí

y voy a hacer ruido.

patricio: ¿qué hora es?

ay...

¿ya se levantó la señora?

clotilde: desde hace buen rato,

ya hasta se fue.

patricio: ¿cómo que se fue?

¿adónde?

clotilde: pues, dijo que iba al

club.

patricio: ¿y no me despertó?

clotilde: pues, no ha de haber

querido.

patricio: está bien, gracias,

clotilde.

por favor, regálame un café.

clotilde: sí, señor,

con permiso.

patricio: no cabe duda que me

casé con una loca.

¡ay, caray!

no, me tengo que ir ya.

lucero: ¿y cómo te fue allá con

doña refugio, mamá?

julieta: estuvimos platicando

mucho, mi amor, creo que le

sirvió para desahogarse.

lucero: oye, ¿qué dijo?

¿qué piensa hacer con lo de su

nieto?

julieta: está muy confundida,

hija, no tiene ni idea la pobre.

lucero: no vaya a ser que

termine aceptando la propuesta

que le hizo el consuegro.

julieta: lo mismo le dije.

lucero: no podemos permitirlo,

mamá.

julieta: por fortuna, todavía

falta para que eso suceda.

según lo que dice el periódico,

la esposa de patricio apenas

tiene un mes de embarazo,

imagínate.

lucero: ah, bueno, pues,

entonces tenemos tiempo para

convencerla.

julieta: refugio no puede

aceptar la humillación

de hacerse pasar por la nana de

patricio con tal de ver a su

nieto.

ay, no.

lucero: yo estoy de acuerdo.

lo tiene que ver como su abuela.

julieta: pero la familia ancira

cree que ella es la nana de

patricio.

¿cómo va a justificar que de

pronto es su mamá?

imagínate.

lucero: o sea, algo les habrá

dicho acerca de su familia, ¿no?

todo el mundo tiene un papá,

una mamá.

julieta: ve tú a saber qué les

inventó a sus suegros.

lucero: habrá que averiguarlo.

julieta: sí, pero--

¿cómo le hacemos para saber?

lucero: podemos preguntárselo

a raúl...

olga: ¿y no tienen nada que

decirme?

porque sí vieron el reportaje

que me hicieron, ¿no?

>> ay, sí, está superlindo.

roxana: qué bueno que lo hiciste

ahorita, cuando todavía te ves

guapa.

olga: ¿cómo que todavía?

roxana: sí, tu sabes que muchas

mujeres cuando se embarazan

pierden la forma, se les cae el

cabello, les salen manchas en

la piel y pues, claro, estrías.

>> ay, roxana, ya, mira la cara

de terror que tiene la pobre.

roxana: pues, es cierto.

olga: a mí eso no me va a pasar.

>> ¿y para cuándo es el "baby

shower"?

olga: pues, en cuanto el

ultrasonido me confirme que voy

a tener un niño.

roxana: entonces, como a los

cuatro o cinco meses.

olga: no sé, pero ese día voy

a poner una pantalla gigante

para que todo el mundo pueda ver

a mi bebé dentro de mí.

>> es broma, ¿no?

olga: por supuesto que no.

roxana: ¿cómo crees que vas a

poner eso?

va a ser como grotesco, ¿no?

olga: pues, yo no sé cómo puedes

decir que es grotesco con

los pelos esos que tienes aquí

desayunando.

no tiene nada de grotesco

enseñar a mi bebé.

>> ay, claro que no, pero claro,

después de que nazca.

amiga, verlo dentro de ti va a

ser así como clase de biología.

olga: ¿y a ustedes qué les pasa?

¿por qué son tan envidiosas?

roxana: tranquila, olga,

¿no querías que opináramos?

olga: sí, pero es que todo lo

que me dicen siempre es

negativo.

roxana: ay, bueno.

pues, haz lo que quieras, pero

pues, si la gente se saca de

onda de ver el bebé ahí adentro,

pues, conste que se lo avisamos.

julieta: no podemos interrogar

a ese muchacho, hija.

lucero: ay, ¿por qué, mamá?

es el mejor amigo de patricio.

así que de seguro sabe

qué versión de su vida

les inventó a los ancira.

julieta: a mí también me

intriga mucho que ninguno de

los de esa familia se pregunte

de dónde salió patricio

y dónde está su familia.

lucero: pues, sí, ni que hubiera

brotado de la nada.

julieta: pero no está bien que

tratemos de sacarle

la información a ese pobre

muchacho.

lucero: ay, no tiene nada de

malo, mamá.

hay que hacerlo por doña

refugio.

le puedo llamar, invitarlo a

cenar, como idea mía.

julieta: no, yo no quiero que

resulte en un problema más

grande esto, mi amor.

lucero: no va a pasar nada.

y podemos tener información

que ayude mucho a doña refugio.

ándale, mamá, vamos a invitarlo

a cenar, por favor.

julieta: bueno, está bien.

ay, niña, eres terrible,

¿verdad?

si no ganas, empatas, hija.

¿de dónde saliste?

a tu papá.

lucero: gracias, mamacita.

pues, ya vas a ver que todo va

a salir bien.

bueno, ya me voy antes de que

se haga más tarde.

julieta: vas muy guapa.

isaías: dando y dando.

marmolejo: algo me dijo que sí

ibas a pagarme.

así que yo mismo puse al día mi

investigación, y ahí la tienes.

isaías: bien, gracias.

marmolejo: mmm, tu hija sigue

viviendo en el mismo sitio.

aunque algunas cosas han

cambiado en su vida.

tiene un negocio propio, quedó

viuda...

y tiene una hija.

isaías: ¿tengo una nieta?

marmolejo: por cierto, es una

jovencita encantadora.

felicidades.

lucero: buenos días, señora

refugio.

refugio: hola, hija.

lucero: hoy sí se me hizo tarde

por quedarme platicando con mi

mamá.

refugio: no te preocupes.

el contador ha estado tan

ocupado que no se ha dado

cuenta.

lucero: ay, qué bueno, oiga, y--

¿cómo le fue ayer con edmundo?

refugio: pues, ya se disculpó

conmigo.

lucero: pues, más le vale

porque me mandó un mensaje a mi

celular y no quería contestarle

hasta estar segura que le pidió

perdón.

refugio: sí, él es un buen

muchacho, solo que muy

arrebatado.

lucero: es muy lindo, sí.

ay, pero es que su mal genio

a veces echa a perder lo bueno

que hace.

refugio: pero bueno, siempre

reconoce sus errores y yo

entiendo que sigue afectado por

todo lo que ha pasado con

patricio.

lucero: me queda claro, pero

nada justifica lastimar a la

gente que uno quiere.

por eso me da gusto saber que

se disculpó con usted.

refugio: sí.

lucero: bueno, al menos él.

voy a sacar unas copias.

refugio: sí, sí, anda.

isaías: buen trabajo, marmolejo.

estamos en contacto.

marmolejo: por supuesto, isaías,

cualquier novedad te la hago

saber.

benjamín: oiga, jefe, disculpe.

isaías: pero qué manía la suya

de meterse así a mi oficina.

benjamín: perdón, señor.

nada más quería preguntarle si

había estado bien el cheque.

isaías: claro que estaba bien,

si no lo hizo usted, sino el

banco, ¡fuera de aquí!

¡déjeme en paz! ¡fuera!

benjamín: disculpe.

consuelo: ya busqué formas de

irme a baja california, mamá,

y creo que no está tan lejos.

martina: perdón, mi hija, pero

no me acaba de convencer

la idea de que se quieren

ir de viaje solos, aunque sea

con un buen fin.

no, no me late.

consuelo: jefa, pero no pienses

cosas que no van a ser.

porque nacho me respeta, aunque

yo no quiera.

martina: ¿cómo que aunque tú no

quieras, consuelo?

consuelo: ¡no me digas consuelo!

martina: así te bauticé y así

te llamas, consuelo.

consuelo: pues, sí, pero porque

nadie me pidió mi opinión.

y volviendo al otro pleito, ma.

ya te digo que nadie es como

nacho.

y por lo mismo puedes estar

segura de que voy a regresar

igualita de cómo me vaya.

y hasta mejor, porque voy a

regresar con césar.

martina: ay, mi hija, no, no sé.

de veras me preocupa mucho

lo que estás haciendo--

nacho: doña martina, pregunta

un cliente que si alguien

podría llevarle su coche a

verificar.

martina: a ver, chamaco,

te tengo una pregunta.

nacho: dígame para qué soy

bueno.

martina: ¿en serio piensan ir a

buscar a césar?

dime si es bien en serio

porque ya van varias veces que

esta niña me lo avisa y luego

se le olvida.

nacho: pues, es lo que quiere

chelito.

martina: a ver, mi hija, salte.

salte, quiero hablar con nacho

con toda libertad.

consuelo: ay, pero--

ni que lo estuviera amarrando

de las manos, mamá.

martina: hazme caso, consuelo.

busca al cliente que dice nacho

y dile que tú vas a llevarle

el coche a verificar, ándale.

consuelo: ay, ma.

martina: ya, mi hija.

consuelo: está bien.

martina: a ver, mi hijo,

siéntese.

a ver, quiero oírte, suelta

toda la sopa,

¿por qué andan organizándose tú

y mi hija así a escondidas si

es para algo bueno?

nacho: pues, es que a chelito

le da miedo que no podamos

encontrar a su hermano.

pues, la pura verdad,

no quiere hacerla sufrir a

usted.

o sea, no quiere ilusionarla

y después desilusionarla.

eso es todo.

martina: al contrario, nacho.

yo sé que esto no va a ser

fácil.

aunque no lo hallaran porque el

mundo es muy grande, pues,

la verdad es que sí me emociona

y me da gusto que me quieran

traer a mi césar de regreso.

nacho: disculpe, doña martina,

no es que sea yo el entrometido

ni--ni quiero yo meterme en

lo que a uno no le incumbe, ¿no?

pero ¿se puede saber así como--

por qué se fue su hijo?

digo, a mí chelito solo me ha

dicho que, pues, se peleó con

su papá y así nomás un día de

repente.

patricio: hola, melisa, ¿cómo

estás, llegó don rómulo?

melisa: sí, desde muy temprano.

por cierto, lo estuvo esperando

el licenciado, hasta que se

hartó y se fue.

agustín: licenciado chavero...

¿se le durmió el gallo

o le gusta más el sol del

mediodía?

melisa: agustín, deja de

molestar al licenciado.

agustín: tu club de fans ya

tiene presidenta.

felicidades, melisa.

melisa: y a mí también déjame

en paz, ¿quieres?

patricio: mira, agustín,

¿por qué no tienes un poquito

más de cuidado con tus

comentarios?

porque te recuerdo que este

bufete en el que trabajas

es de la familia ancira,

¿sí lees?

y esa familia es mi familia,

yo también formo parte.

agustín: lástima que tu apellido

es chavero.

no por haberte casado con olga

se te cambia el apellido,

ni tampoco se te nombró

heredero.

patricio: igual, tienes razón.

tal vez a mí no, pero mi futuro

hijo, ese sí.

agustín, estás tenso, ese sí,

tenlo por seguro.

marco: bueno, según pude

averiguar en el consejo de

la judicatura, marrufo sí está

metido en un lío bastante serio.

rómulo: es el colmo.

como principiante.

marco: y los jueces

le descubrieron la trampa, pero

por alguna razón, no quieren

que el escándalo salga a

relucir... todavía.

rómulo: porque no les conviene,

marco, y a mí menos, eso dañaría

la imagen de mi bufete.

marco: no si te deslindas de

inmediato... mira.

esto fue lo que hizo.

rómulo: sí puedo fumar en tu

casa, ¿verdad?

marco: sí, sí, sí, claro que sí.

rómulo: pásame el cenicero.

ni hablar, así pasa cuando uno

se cree demasiado poderoso

y pierde el cuidado.

yo voy a saber agradecerte esto

mucho.

¿algo más?

marco: sí, preferiría que este

tipo de asuntos no los tratemos

a través de patricio.

yo quería que él también

estuviera presente y le llamé

desde temprano, pero nunca se

reportó.

rómulo: no es por disculpar a

mi yerno, pero mi hija

lo trae como loco con lo de mi

nieto.

también a mí me dejó

esperándolo en el bufete.

marco: ¿ves lo que te digo?

mejor sigamos tratando de estos

asuntos solo entre tú y yo.

rómulo: está empezando, marco,

no seas tan duro con él.

a ti también te di

la oportunidad de empezar un

día, así es que... calma.

mañana, patricio puede sernos

de gran utilidad.

marco: si tú lo dices.

rómulo: yo lo digo, marco.

con eso basta y sobra.

patricio: sí, adelante.

ah, bueno, esto es un milagro.

el señor agustín aprendió a

tocar la puerta.

¿qué vienes a seguir

provocándome?

agustín: no, no, no,

acaba de llegar el juez marrufo.

está muy alarmado.

quiere que lo ayudemos

a ocultarse...

y dice que es urgente.

patricio: bueno, pero--

¿con quién vino? ¿dónde está?

agustín: está solo, lo mandé

ahí a la sala de juntas.

dice que esta vez no se va a ir

hasta hablar personalmente con

don rómulo.

patricio: no puede ser.

bueno, ¿y don rómulo dónde está?

agustín: está en casa del

ingeniero cervantes.

patricio: bueno, búscalo

y avisa lo que está sucediendo.

yo me encargo del juez.

agustín: está bien, pero--

tienes que sacarlo de aquí,

yo sé lo que te digo.

patricio: mándame las llaves de

la suite en la que yo estuve

y vete corriendo a buscar a mi

suegro.

apúrate, ¿no, agustín?

martina: ya te digo.

roque estaba necio con que césar

estudiara ingeniería, pero mi

hijo defendía a capa y espada

su sueño de ser músico y un

día, pues--pues, después de un

pleito horrible césar huyó de

la casa y jamás volvimos a

saber de él.

esa, nachito, fue la última vez

que yo vi a mi hijito.

nacho: híjole, pues, así pasa

cuando sucede.

qué--qué gacho.

martina: un poquito antes yo

todavía lo consolé y le dije

que su papá sí lo quería,

pero, pues, ya césar estaba muy

herido.

qué pena que un hijo tenga que

huir de sus padres para poder

cumplir sus sueños.

y de veras, mi hijo, yo por

eso trato de apoyar a chelito

en todo lo que yo pueda,

hasta--hasta sus peores locuras.

y mira que tú sabes que

las ha llegado a tener.

nacho: pues no han sido tantas,

doña martina.

y usted la apoya porque usted

es una mamá a todo dar.

martina: gracias, nachito.

pero lo único que hago es

querer a mi hija con todo mi

corazón, así que--así que dile

que si en verdad quieren irse a

buscar a césar, pues, tienen mi

permiso.

y tú, nacho, mi confianza.

nacho: gracias, doña martina,

va a ver que yo nunca le voy a

fallar.

rómulo: encárgate de esto.

espero que el embarazo de olga,

marco, llegue a buen término.

marco: y estoy seguro de que

así será, y olguita te dará un

nieto varoncito, fuerte

y muy sano.

rómulo: ¿varoncito?

¡varón, macho!

rómulo segundo.

créeme, nada me haría más feliz,

y de ser así, vas a llamar

inmediatamente al notario para

cambiar mi testamento,

poner todo, absolutamente todo

a su favor.

marco: ¿y si resulta que es

niña?

rómulo: entonces, mi testamento

seguiría como está, con olga

como mi única heredera.

pero eso no va a suceder.

y no, ¿qué caso tendría cambiar

mi testamento?

marco: sí, claro.

rómulo: ¿sabes...

cuál es mi único temor, marco?

que ese embarazo no se logre

porque mi hija--

entraría en una crisis.

marco: no, ni lo digas.

eso sería muy lamentable,

pobre olguita.

pobre patricio, por supuesto.

rómulo: tú bien sabes que en

ese caso, patricio estaría de

más, ¿para qué quiero un yerno

que no es capaz de darme un

nieto?

aurora: ¿y tú qué haces aquí?

lucero: ¿doña refugio, está muy

ocupada?

refugio: no, hija, dime.

lucero: es que vine a contarle

que benjamín está muy serio

conmigo.

refugio: eso no es novedad.

y créeme que es preferible así

que cuando está de buenas.

lucero: es que la verdad,

me preocupa que vaya a tomar

represalias por edmundo.

refugio: ay, no, no, no,

tú, tranquila, lucero.

mientras hagamos bien nuestro

trabajo, nadie tiene por qué

decirnos nada.

lucero: pues, ojalá, porque con

ese tipo nunca se sabe,

usted vio lo molesto que estaba.

refugio: sí, lo que me da coraje

es que benjamín haya creído que

yo le pedí a edmundo que nos

defendiera y lo pusiera en su

lugar.

lucero: bueno, pero igual lo

que hizo edmundo sirve para que

benjamín piense dos veces

antes de corrernos.

refugio: ¿por qué dices eso?

¿has oído algo al respecto?

lucero: no, no, no, pero es que

el contador aguilar no soporta

que nadie le pise el ego, y--

pues, como usted se la pasa

despreciándolo...

refugio: en todo caso a la que

tendrían que correr es a mí,

no, tú no tienes nada que ver,

hija.

lucero: pues, sí, pero como yo

no pienso dejar de defenderla

de él o de quién sea, no dudo

que vaya a agarrar parejo.

refugio: ay, mi hija.

espero que no porque--

yo me sentiría muy culpable.

lucero: yo no voy a dejarla

sola, doña refugio,

le pese a quién le pese.

bueno, nada más vine a decirle

eso, con permiso.

refugio: córrele.

agustín: señora cervantes,

disculpe la intromisión.

aurora: no entiendo qué haces

escuchando platicas ajenas.

agustín: no es eso.

acabo de entrar y--

no quise interrumpir.

es por eso que yo--

rómulo: ¿y tú qué haces aquí?

aurora: bueno, los dejo en su

casa.

con permiso.

rómulo: no pongas nerviosa

a la gente, agustín.

eso no está bonito.

¿por qué no mejor te anuncias

como la gente normal?

agustín: estaba por hacerlo,

señor, vine porque estuve

llamando, lo estuve llamando al

celular para informarle de algo

urgente.

rómulo: ¿ah, sí? ¿qué?

agustín: el juez marrufo

volvió al bufete.

estaba muy alarmado.

sí, señor, exigía hablar con

usted porque necesitaba

ocultarse.

rómulo: ¿no quieres que todo

mundo entre a nuestra

conversación o te callas?

no le habrás dicho en dónde

estaba yo, ¿verdad?

porque justamente para evitarlo,

apagué mi celular.

agustín: no, claro que no,

señor...

y recordando sus instrucciones,

le di a patricio las llaves de

la "suite" del polaco para que

lo llevara ahí.

rómulo: marco.

me voy.

voy a necesitar un pasaporte

y una visa de brasil para

marrufo, tú sabes con quién

conseguirlos.

marco: no te preocupes de eso,

rómulo.

rómulo: ¿y tú qué quieres,

un café o nos vamos?

y se dice "suite", no "suité",

¿eh?

te felicito, mi querido marco.

nunca me imaginé que tuvieras

tan buen gusto.

ven, tú y yo vamos

a salir por donde entraste.

por donde entran

los sirvientes como tú.

patricio: tranquilo, señor juez.

tómese esto, que le va a

caer bien.

de verdad.

con calma, con calma.

marrufo: no puedo

tranquilizarme, muchacho,

no puedo.

además, se me cae la cara de

vergüenza contigo.

patricio: no, ¿por qué dice eso?

mire, yo no siento más que

agradecimiento y admiración por

usted, señor, así que no se

preocupe, tranquilo.

marrufo: yo soy el primero en

reconocer que no soy un ejemplo

para nadie, aunque quiero

aclararte que tuve este

descalabro profesional

por pura mala suerte.

patricio: ¿y a qué se refiere?

marrufo: lo que pasó conmigo

fue que se me ocurrió ayudar a

la justicia modificando un

poquito la sentencia

de la corte.

patricio: a ver, señor, ¿usted

alteró una sentencia del poder

judicial?

pero eso es bastante grave.

marrufo: si lo dices así,

suena terrible.

el problema fue que el cliente

que resultaba favorecido,

se echó para atrás.

y ya no sé cómo controlar

a mis superiores.

patricio: pero sus super--

¿a quiénes, señor?

marrufo: a autoridades.

y no me pidas que te dé nombres

porque hay cosas que empeoran

cuando se mencionan.

pero no pienses que pertenezco

a una mafia.

somos amigos ayudando a amigos.

patricio: lo entiendo

perfectamente... pero a ver,

¿por qué no se sienta?

por favor.

esto se va a solucionar pronto,

no se preocupe.

yo se lo prometo.

marco: edad, 60 años y el

apellido que usted guste.

perfecto.

no se olvide la visa, ¿eh?

yo le deposito la cantidad.

no, no, al contrario, a usted.

aurora: ¿qué pasa, marco?

¿sucede algo de lo que deba

preocuparme?

marco: claro que no, mi amor.

es un problema del bufete.

rómulo lo va a solucionar.

aurora: ay, no sabes cómo odio

esas visitas misteriosas.

marco: aurora, si pudiera te

contaría estas cosas, pero no

puedo, sabes perfecta--

aurora: no, gracias.

no me interesa enterarme de

los asuntos de los ancira.

y te suplico mantengas a mis

hijos al margen.

¿o crees que estoy muy tranquila

de que raúl trabaje para rómulo?

marco: por favor, aurora, esto

no es una mafia.

además, nuestro hijo trabaja

con patricio, no con rómulo.

aurora: ay, bonito consuelo.

ese es otro que trae miles de

secretos.

marco: mira, te aviso que lo

invité a cenar, ¿eh?

para festejar lo del embarazo

de olga.

consuelo: jefa, mira lo que te

traje.

martina: ahorita lo abro,

mi hija, déjame terminar esto.

consuelo: no, jefa, échele ojo

de una vez, ándale.

mira.

martina: a ver, vamos a ver,

vamos a ver... ya, ya.

consuelo: pero voltéalo.

martina: ¿qué es eso? ¿cómo?

consuelo: pero va al revés.

sino del otro lado.

ponlo del lado que queda del

otro lado.

de este lado.

mira, a ver, mira.

¿cómo la ves, te gusta?

eres especial, mamá.

martina: está muy bonito,

mi hija, gracias.

consuelo: porque tú eres la

mera jefa.

martina: ay, eso sí que me gusto

muchísimo, ¡condenadota!

oye, mi hija.

ya supe que tu intención de

buscar a césar va más serio de

lo que yo pensaba, pues,

me lo dijo nachito.

consuelo: mugre nacho chismoso,

parece vieja.

no sabe guardar un secreto,

me cae.

martina: ¡ey, chelito!

no fue ningún chisme.

yo le pedí que me contara todo,

y pues, me convenció, mi hija.

me quedó claro que sus

intenciones son buenas.

consuelo: es lo que yo digo,

que nacho es lindísimo.

es el mejor de mis amigos.

es un mecánico como no hay otro.

qué grande es.

a poco no sea el galán que

méxico esperaba, pues, si nada

más le faltaba el caballo blanco

para venir a rescatarme.

¿de qué te ríes?

mamá... no te rías, mamá.

martina: qué cursi, ¡qué cursi

eres!

ay, mi hija, perdóname.

parece la chorreada... torito.

patricio: listo, señor.

ya nos podemos ir.

marrufo: ¿es un lugar seguro?

patricio: bueno, pero por

supuesto, señor juez.

no, rómulo jamás lo va a dejar

solo.

marrufo: no sé, porque rómulo

no me ha dado la cara.

patricio: no, no, es que está

muy ocupado, pero--

aquí estoy yo en nombre de él,

él me mandó a mí para que yo

lo ayude.

además, ese sitio es especial,

usted puede estar tranquilo,

seguro, hasta que pase

la tormenta.

marrufo: ¿está seguro de que me

va a ayudar?

porque yo sé muy bien que en

estas circunstancias no se le

puede pedir lealtad ni a la

familia.

patricio: a los amigos sí,

y usted es amigo.

vamos en mi coche, vamos a salir

por la parte de atrás, vamos.

martina: mira, mi hija, aunque

no lo creas, baja california

está muy lejos.

además, nachito y tú no se

pueden ir así a lo loco.

¿sabes qué?

yo les voy a dar dinero.

consuelo: ¿en serio te vas a

amuchar?

martina: claro, mi hija.

pues, ni modo que los deje así

a la buena de dios.

pero primero vamos investigando

dónde puede estar tu hermano,

pues, para que ustedes no

terminen vagando por todos

lados, como gira de tigres del

norte.

y si es que césar sigue en

méxico, ¿por qué luego manda

carta desde la?

vete tú a saber cómo le hace

ese chamaco para cruzar la

frontera.

consuelo: ay, es que mi hermano

es bien hábil, mamá.

debe estar yendo y viniendo

como se le dé la gana.

vas a ver que vamos a

encontrarlo, ma.

nacho y yo te lo vamos a traer

sano y salvo, te lo prometo, ma.

olga: hola, mamá.

mercedes: ay, ¡mi amor!

¿cómo estás?

olga: ay, ya, mamá, ¿qué te

pasa?

me estás saludando como si no

nos hubiéramos visto en meses.

no me gusta que seas tan

encimosa.

mercedes: perdóname, mi amor.

es que me da mucho gusto verte.

olga: vine porque quiero saber

si me vas a acompañar a mi

chequeo.

mercedes: claro que sí, mi amor,

yo, feliz.

olga: ok.

mercedes: mi amor, ¿y patricio

no te ha acompañado

a las consultas?

olga: no, no, no lo ha hecho.

ahora resulta que mi marido es

como mi papá, siempre está muy

ocupado con su trabajo.

mercedes: olga, él es el papá.

lo tienes que--

olga: ya, mamá, ya, por favor,

¿sí?

¿en qué quedamos?

nada de consejos.

mercedes: está bien.

olga: además, la verdad, no

quiero que vaya, está como muy

sensible, no sé qué le pasa,

me da mucha flojera.

mercedes: ¿patricio, sensible?

eso sí es novedad.

olga: sí, imagínate.

el otro día en el club se puso

furioso, golpeó la mesa

y estaba como llorando y nada

más porque norma mencionó que

hay padres que abandonan a sus

hijos.

mercedes: ¿de verdad?

no lo puedo creer.

qué bueno, ¿no, mi amor?

olga: ¿cómo que qué bueno?

¿mamá, en qué planeta vives?

más bien, ¿qué le pasa?

la embarazada soy yo.

al rato ya también va a tener

antojos.

a mí me parece un horror de

marido.

mercedes: pero es normal.

olga: ay, bueno, ya, que ya vas

a empezar.

por favor, ve por tu bolso y ya

te espero ahí afuera, ¿sí?

refugio: ay... ay, hija.

lucero: doña refugio,

de lo que hablamos hace rato,

quería decirle que si benjamín

llegara a correrme porque somos

amigas, no quiero que usted

se sienta mal.

refugio: no digas eso, hija.

lucero: yo sería feliz

saliéndome de trabajar de aquí,

pero la tienda sigue sin

darnos mucho.

apenas para los gastos

de la casa.

el abono del banco está saliendo

de mi sueldo de aquí.

no me digas que siguen sin

levantar las ventas...

qué pena.

no me imaginé que las cosas

estuvieran tan mal, hija.

lucero: eso es natural.

mi mamá ni siquiera me lo dice

a mí porque no quiere

preocuparme, pero yo me doy

cuenta.

cómo me gustaría poder echarle

una mano.

en fin, algún día.

rómulo: ¿dónde está patricio?

melisa: se fue hace rato con

el juez marrufo.

rómulo: óyeme, baja la voz.

melisa: sí, señor.

rómulo: ¿quién más se enteró de

que marrufo estuvo aquí?

¿quién más?

agustín: contesta lo que te

preguntan.

melisa: nadie.

solo el licenciado chavero,

agustín y yo.

el licenciado lo sacó por

la puerta de atrás.

rómulo: vaya, una vez en la

vida, felicidades.

agustín, investiga los vuelos

que salen a brasil con días

y horas.

agustín: de inmediato.

rómulo: ey, ey, ey.

espero que no sea necesario

recordarte que firmaste un

contrato de confidencialidad.

y que ni una de mis palabras

pueden ni deben salir de aquí.

melisa: eso jamás se me olvida,

señor, téngalo por seguro.

rómulo: qué bueno, porque así

nos aseguramos de que siga yo

ayudando a tu hermanito para

que no vaya al tribunal de

menores.

melisa: sí, señor.

rómulo: comunícame con patricio.

melisa: sí, señor, con permiso.

rómulo: date la vuelta.

melisa: sí, señor.

raúl: lucero, qué milagro.

nunca me imaginé que me

volverías a llamar.

lucero: bueno, es que magos y

yo, pues, nos acordamos de ti.

raúl: ¿ah, sí?

¿y para bien o para mal?

lucero: para bien, claro.

es más, hablábamos de que

la verdad, tú siempre te has

portado muy bien conmigo.

raúl: es que la verdad, tú me

caes muy bien.

lucero: por eso te llamo, para

invitarte a tomar un café del

que gustes.

raúl: ¿en serio?

lucero: sí, sí, en serio.

refugio: pues, ¿vamos?

lucero: eh--te llamo luego para

ponernos de acuerdo, adiós.

raúl: "bye".

de verdad, qué buena sorpresa.

agustín: con esto tengo.

a ver hasta cuándo se entera

don rómulo que soy mucho mejor

opción que el licenciado

chavero.

interrupción...

de embarazo.

patricio: señor, aquí es.

llegamos.

marrufo: no estoy seguro que

quiero hacer esto.

mejor llévame a otro lugar que

nadie conozca, o a un hotel

fuera de la ciudad.

patricio: créame que este es el

lugar más seguro, licenciado.

marrufo: ¿me juras que no hay

nadie esperándome adentro?

patricio: se lo aseguro.

le repito, don rómulo lo estima.

además, por eso es que yo me

estoy ocupando de usted

personalmente.

marrufo: gracias, muchacho.

no sabes lo agradecido que

estoy contigo.

yo sabía que algún día ibas a

compensarme la ayuda que te di

cuando lo de tu tesis,

pero--pero nunca me imaginé que

tan pronto ni a este grado.

patricio: señor, yo esto lo hago

por simpatía con usted.

por simpatía y por amistad,

créame.

marrufo: gracias.

patricio: sí.

rómulo: escúchame bien y no

hables si es que estás con

marrufo, no digas mi nombre.

estoy consiguiéndole un traslado

fuera del país, pero no le

quiero avisar todavía.

siempre hay que tener un as

bajo la manga.

patricio: me parece bien.

marrufo: pues, ¿es rómulo?

patricio: ¿algo más?

rómulo: marco acaba de

informarme que la denuncia

contra marrufo ya está en curso

y pronto se va a conocer en

público.

así es que déjalo en la "suite".

que no se asome ni por

las ventanas.

patricio: no, no, yo no creo.

rómulo: le quitas su celular,

destruye la línea telefónica

de la "suite".

no quiero que nadie vaya a

sospechar siquiera que le

ayudamos.

patricio: sí, claro, por

supuesto.

tocayo, un abrazo, saludos ahí

a todos, ¿eh?

gracias.

marrufo: ¿era alguien que

conozco?

patricio: no, un amigo mío,

nada más, otra cosa, ¿vamos?

venga.

agustín: don rómulo, esta es

la lista que me encargó.

me tomé la libertad de hacer un

par de reservaciones.

una para hoy en la noche y otra

para mañana.

rómulo: eficiente como siempre,

agustín, gracias.

agustín: qué amable, señor.

si algo más se le ofrece, estoy

en la sala de juntas.

lo que sea.

con permiso.

rómulo: y en primera clase.

adonde debería mandar

a este imbécil no es a brasil,

sino al infierno...

magos: ¿no va a venir

doña refugio?

lucero: no quiso, dijo que tenía

mucho trabajo,

que prefería adelantar

y comer aquí.

magos: qué mal.

oye, ¿ya hablaste con raúl?

lucero: sí, y quedamos de--

poner fecha para vernos.

magos: ay, ¿y doña refugio

lo conoce?

lucero: no, claro que no.

patricio nunca llevó

a un amigo a su casa.

siempre se avergonzó

del lugar donde vivía.

magos: ay, qué horror.

pobre de doña refugio, de veras.

ojalá lo que investigues

con raúl sirva de algo

y doña refugio

pueda estar más tranquila.

lucero: lo que más me interesa

es enterarme

de qué es lo que les inventó

patricio a los ancira

acerca de su familia.

magos: ¿y crees que raúl

sepa qué mentiras les dijo

sobre su mamá y sus hermanos?

lucero: ni idea, pero ellos

son o eran muy amigos.

en fin, ya te platicaré qué pasó

después de que tenga

la cita con él.

edmundo: ¿una cita? ¿con quién?

lucero: mundo, ¿qué haces aquí?

[música]

Cargando Playlist...
Actualizaciones importantes Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad a partir del 19 de febrero de 2020.