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Corona de Lágrimas Capítulo 33

5 Mar 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

>> la extrañas, piensas en

ella, sueñas con ella, hablas

de ella todo el día.

ignacio: shh, tampoco, o sea,

la extraño, pero así de cuates,

no tan romántico, de carnales,

si siempre estaba aquí metida,

uno también se acostumbra,

no, es normal, cómo no, seguro.

bueno, pues, no te digo que

nunca ha pasado, qué voy a

saber.

hasta cuando lo de lucero ahí

me la pasaba pensando en

la chamba y en ayudar a mi

jefa, no sé, ahora es distinto,

la neta.

>> así que extrañas a chelito.

ignacio: no, pues, extraño sus

bromas y que me moleste todo

el día, que me traiga cosas de

comer cuando estoy lleno de

grasa y siempre me las dé en la

boca así superbuena onda.

>> pues, tú dirás misa, pero

para mí eso es amor.

ignacio: que no es amor,

es porque es mi amiga y ya no

la veo, así nada más.

y aparte aunque fuera amor

como dices tú, primero está mi

chamba, y luego está la

escuela, a ver, ¿a qué horas

podría ocuparme de ella?

>> dicen que cuando hay

voluntad hay manera.

y nunca digas de esa agua no he

de beber.

ignacio: no, mejor yo paso.

además ella ya es feliz con el

chango ese, el mamey ese del

gimnasio.

la neta yo no soy nadie para

meterme entre ellos a hacer el

mal tercio.

julieta: refugio, amiga, ven

para acá que te tengo una

noticia.

ay, amiga.

refugio: ¿qué es esto?

julieta: lo que tanto querías.

refugio: no entiendo.

a ver, deja me pongo los lentes.

julieta: es la dirección de tu

querido patricio.

refugio: ¿de verdad, dónde

la conseguiste?

julieta: eso es lo de menos.

lo importante ahora es qué vas

a hacer, amiga.

lucero: ¿te gusta el arroz con

leche?

edmundo: bueno, no hay mejor

que el que prepara mamá,

pero vamos a probar,

vamos a ver.

está riquísimo.

lucero: yo hice toda la comida

hoy.

edmundo: ¿y eso?

lucero: no, es que mi mamá

tuvo cosas que hacer y no le

dio el tiempo.

edmundo: ¿siguen teniendo

problemas con la tienda?

porque si quieres, yo le echo

la mano.

digo, para que no la tengan

que cerrar.

yo puedo hablar

con los proveedores y esas

cosas.

lucero: gracias, pero no es eso.

es que ayer y hoy ha estado

ocupada porque tuvo que ir a

conseguir la dirección de--

edmundo: ¿la dirección de quién

o de qué?

lucero: de un proveedor.

edmundo: te conozco, lucero.

me estás mintiendo, ¿eh?

¿la dirección de quién?

no me digas que la de patricio.

lucero, te pedí que dejaran eso

por la paz.

¿es que no entienden que entre

más cuerda le den a mi mamá,

más difícil va a ser para ella?

refugio: pues...

pues, presentarme con mi nuera.

"hola, olga".

y también decirle que quiero lo

mejor para ella y para mi hijo.

julieta: ¿y si te rechaza?

refugio: no, no, no, no, no.

no, espero que no lo haga.

además le voy a llevar un

regalito, algo sencillo

preparado con todo mi cariño.

julieta: ¿y qué va a ser eso?

refugio: pues...

el guisado que más le gusta a

patricio, mole de olla.

además unas conservas

de las que yo hago.

ay, le van a encantar a olga,

ya verás.

julieta: ay, sí, le van a

encantar porque te sale

riquísimo, amiga.

refugio: ay, qué felicidad.

julieta: ay, mi amiga, mi amiga.

lucero: edmundo, deja de repetir

necedades.

si tu mamá quiere buscar a tu

hermano, ni tú ni nadie tienen

derecho a impedírselo.

edmundo: en primer lugar, yo ya

no quiero que le sigan llenando

la cabeza de ilusiones.

porque mi hermano ahorita tiene

dinero, no deja de vernos como

si fuéramos basura.

lucero: aunque así fuera, eso

es lo que ella quiere, ¿vas a

ponerte a darle órdenes a tu

mamá?

edmundo: ¿me dejas terminar?

en segundo lugar,

la enfermedad de sus ojos

empeora con el estrés.

y si piensas que eso lo estoy

inventando, ve con la doctora

y pregúntaselo, lucero.

lucero: yo no tengo por qué

preguntarle nada a nadie y no

seas grosero conmigo.

edmundo: patricio, patricio no

quiere saber nada de nosotros.

le damos asco, ¿entiendes eso?

¿qué quieren tu mamá y tú, eh,

que mi mamá vaya con él para

que la humille, para que la

trate así?

¿eso es lo que quieren?

pues, muchísimas gracias,

lucero.

lucero: oye, no me grites ni

metas a mi mamá en tus pleitos.

mira, mejor vete y cuando te

calmes hablamos.

edmundo: yo no la metí,

tu mamá se metió sola.

así es que, por favor, dejen de

meterse en lo que no les

importa.

lucero: ¿lo que no nos importa?

gracias, qué amable de tu parte.

pero sí nos importa porque

la queremos.

y ese cariño no es de hoy.

eres un malagradecido.

edmundo: perdóname, pero esa no

es la manera.

solamente están arruinando más

las cosas.

¿sabes qué va a pasar el día

que mi madre se le aparezca a

patricio en su mansión?

la va a tratar como a una

sirvienta.

ya dijo que es su nana, ¿no?

lucero: bueno, pues, a lo mejor

tiene que desengañarse por ella

misma.

edmundo: por favor...

cómo se nota que todas tus ideas

las sacas de esas novelitas

que lees.

lucero: pues, cree lo que

quieras.

estoy segura que nacho no piensa

lo mismo que tú.

edmundo: pues, entonces vete

con él.

lucero: el que se va ahorita

eres tú.

que no pienso seguir discutiendo

contigo, ni quiero volver a

verte hasta que cambies de

parecer sobre los deseos de tu

mamá.

edmundo: entonces ahí nos vemos.

que te vaya bonito.

patricio: aquí está el contrato

de sesión de los bienes del

señor cisneros.

rómulo: bien, ¿algo más?

patricio: la esposa, bueno,

quiero decir la ex esposa no

quería firmar.

pero encontramos un acuerdo

donde venía estipulado y no

le quedó de otra.

rómulo: ¿estás contento?

¿y de dónde lo sacaste?

porque ellos no habían firmado

ningún acuerdo prenupcial.

patricio: pero si el documento

venía incluido en el expediente.

¿estás seguro de que no existía?

>> tranquilo, muchacho.

no todo lo que se firma

aparece cuando se requiere.

la memoria es muy traicionera.

lo importante es que ya

apareció.

rómulo: por supuesto.

eso es lo importante.

bueno, ya que todo se arregló,

archiva el caso.

patricio: sí.

rómulo: y ahora sí,

a lo siguiente.

un caso mucho más importante.

maestro.

>> lo que urge es el asunto

de la atropellada.

mismo que te vamos a encargar,

patricio.

nos toca defender al señor

gonzález, solicitando su

libertad por atenuantes

y desvanecimiento de pruebas.

patricio: a ver, ¿están

bromeando o me quieren probar?

>> ¿por qué haríamos algo así?

patricio: es que yo conozco ese

caso.

el conductor estaba

alcoholizado.

atropelló a la mujer

en la banqueta y en vez de

prestarle ayuda, huyó del sitio.

después trató de amedrentar al

único testigo.

no tiene sentido, señor.

rómulo: dicho así suena feo.

>> justamente se trata de que

no suene tan mal para nuestro

defendido.

¿ya entendiste?

julieta: ¿y de verdad te vas a

poner a preparar esto ahorita,

amiga, no estás cansada?

trabajaste todo el día, refugio.

refugio: podemos decorar

los frascos de las conservas

con unos retazos de tela.

ay, tengo unos preciosos.

ay, aparte le pongo un moñito.

julieta: ay, amiga, a ti no hay

quién te pare, de verdad.

refugio: no.

julieta: pero ¿sabes qué me da

gusto?

que ya estás decidida y de muy

buen ánimo.

refugio: no creas.

hay algo que me preocupa.

¿cómo le voy a decir a mi nuera

que yo...

yo soy la mamá de patricio

y no su nana?

no quiero, no quiero que mi hijo

quede como un mentiroso.

rómulo: ¿y bien?

>> no me vas a decir que no es

un caso muy interesante.

patricio: interesante es.

pero este señor es culpable de

lo que se le acusa.

desaparecer pruebas y peor

aún, inventarlas, bueno,

eso es totalmente ilegal.

además, ningún juez me va a

creer.

rómulo: si tu eres experto en

hacerle creer a las personas

cosas que no son.

yo me acuerdo muy bien

la triste historia de un padre

suicida, unos parientes

ambiciosos que quieren impugnar

un testamento.

y sobre todo, la historia

tan triste de una pobre nana

que vive en una vecindad.

hasta ganas de llorar dan.

>> solo faltaron los perros

persiguiéndote por el pantano,

muchacho.

rómulo: bueno.

patricio: eso es diferente,

don rómulo.

rómulo: ¿diferente?

interesante palabra.

diferente.

a ver, ¿diferente cómo?

explícamelo.

maestro.

>> gracias.

rómulo: salud.

este es el primer caso que te

estoy encomendando,

¿puedes con él o busco a

alguien más?

julieta: refugio, de verdad te

deseo que te salga bien todo

lo que quieres hacer, amiga.

pero, por favor, tienes que

estar preparada por si las cosas

no salen como tú quieres.

refugio: estoy preparada,

julieta.

julieta: ay, ¿de verdad?

no sé, yo te veo tan

entusiasmada con la idea de

acercarte a tu hijo y a su

mujer, que me da muchísimo miedo

que te puedas llevar una

desilusión y que te lastime aún

más.

refugio: yo sé que todos piensan

que cuando se trata de patricio

yo no puedo ver más allá,

pero no soy tonta.

yo sé que es muy posible que mi

nuera me rechace y que el mismo

patricio me trate como si yo no

fuera la mujer que le dio la

vida.

pero esto tengo que hacerlo,

julieta.

julieta: ¿y si ellos te

defraudan?

refugio: no sé qué voy a hacer,

pero nadie, nadie puede pedirme

que renuncie a mi hijo.

nadie.

rómulo: ¿quieres llevar el caso

o no?

usted no me dejará mentir,

maestro.

hay mucha gente esperando para

trabajar para mí en este bufete.

patricio: está bien.

déme el expediente para

estudiarlo.

rómulo: ¿perdón?

no te--no te escuché.

patricio: que me dé el

expediente para estudiarlo.

>> te dije que este muchacho

tenía talento y futuro.

rómulo: nunca lo dudé.

nunca, maestro.

pídele a mi secretaria

los teléfonos de toda

la gente especial relacionada

con este caso.

patricio: sí, claro.

como usted diga.

>> pero no te angusties,

patricio.

cosas peores se ven todos

los días, ¿si no por qué crees

que la justicia tiene una venda

sobre los ojos?

rómulo: y por favor,

no le vayas a pedir a raúl que

te ayude.

sé que quieres que trabaje

contigo, pero en este tipo de

asuntos, mientras menos gente

se involucre, mejor.

>> recuerdo a tu sobrino.

es el típico idealista que

quiere jugar al honesto en

tiempos de confusión.

no hay nada más impráctico que

un criterio así.

pero, en fin, ya crecerá.

rómulo: la sabiduría en dos

pies, maestro.

patricio: estaba por decirle

que este asunto prefiero

atenderlo yo solo.

francamente no me gustaría que

raúl supiera que voy a ocuparme.

rómulo: no, no, no, no, no.

esa actitud no me gusta,

patricio.

no.

y escúchame bien.

toma esta experiencia porque

no te la voy a repetir.

el dinero y el poder son motivo

de orgullo, no de vergüenza,

¡nunca!

>> claro, son victorias.

rómulo: en el camino hacia

la cima, siempre queda

un rastro de sangre.

son daños colaterales.

la vida es una constante guerra

contra ti, contra los demás,

contra las circunstancias.

y el poder justifica todo.

ahora lárgate ya.

lárgate ya, pero ¡ya, órale!

vámonos, que ya me pusiste de

mal humor, lárgate.

y a ver de qué manera arreglas

las cosas con mi hija, porque

estoy harto de sus llamadas

quejándose de ti.

tú estás ahí para que yo no

reciba más esas llamadas.

yo la conozco bien.

no tarda en pedirme que

la divorcie.

escúchame bien, no te vas hasta

que yo te diga que te largas.

aprovecha tu oportunidad.

vamos.

perdón, maestro, perdón.

>> ¿qué pasó, mundo?

edmundo: ¿qué pasó, mi reina?

>> ¿y ese milagro?

se va a acabar el mundo porque

decidiste regresar.

además, solito y hasta

saludador.

edmundo: porque tenía ganas.

¿qué no se puede?

no sé, a lo mejor volví porque

te extrañaba.

>> pues, a ver si no te pegan.

edmundo: ¿quién?

>> pues, la mona esa con la que

andas.

edmundo: a mí nadie me pega ni

me dice lo que tengo que hacer.

>> ah, ¿sí?

no me digas.

edmundo: no te digo.

mejor nos quedamos callados

y nos ocupamos de otras cosas.

¿te late?

patricio: olga.

¿qué--qué te pasa?

¿qué haces aquí?

olga: esta es mi casa.

patricio: no, ya sé, pero me

asustaste.

olga: bueno, ¿qué no es normal

que tu esposa te esté esperando

en la cama?

patricio: no esperaba verte

aquí.

como no he sabido nada de ti...

olga: pues, sí.

porque te has portado muy mal,

patricio.

patricio: olga, yo no hice nada.

olga: pensé que habías

recapacitado y que estabas

arrepentido, pero ya veo que no.

la verdad, solamente vine a ver

que no estuvieras metiendo

mujeres a mi casa.

patricio: olga, yo jamás te

engañaría.

y te extraño.

olga: el jamás se usa cuando

nunca has mentido.

y te recuerdo que no es tu caso.

te voy a estar checando.

patricio: ay, ¿hasta cuándo?

>> da gracias que me agarraste

de buenas.

porque había jurado

que la próxima vez que te

tuviera enfrente, iba a

partirte la cara.

edmundo: pues, si crees que

lo merezco, vas.

>> no.

la verdad es que quería que

dejaras a tu novia.

pero, por lo visto, por eso

estás aquí, ¿no?

edmundo: no, no, vine a verte

porque te extrañaba, también

aquí a los cuates.

>> a mí se me hace que te

enteraste que le está yendo

bien al pollo en su nuevo

negocio.

y por eso estás aquí, ¿no?

edmundo: no.

eso no me late.

>> como quieras.

pero si no estabas buscando

al pollo, ¿qué onda, vamos un

rato a mi casa para estar

solitos?

edmundo: no, no, no.

¿sabes qué?

mejor me voy a mi casa.

>> ¿y ahora?

¿quién te entiende?

edmundo: perdón, zaida, pero

no, no, no debí de haber venido

a buscarte.

zaida: no me digas que te

enamoraste de la chava esa.

¿sabes qué?

mejor, llégale.

no vuelvas a buscarme.

edmundo: perdóname, perdóname.

zaida: estúpido.

mercedes: pase, por favor.

>> gracias.

mercedes: y perdóneme por

hacerlo venir hasta acá.

pero es que me urge saber cómo

podemos controlar los celos de

mi hija.

está a punto de acabar con su

matrimonio, doctor.

>> mire, su hija tiende

a exagerar las situaciones.

las lleva al límite.

por eso tiene esos celos

desmedidos.

mercedes: sí, no es la primera

vez que olga sabotea una

relación por celos.

>> lo que necesitamos saber es

el origen de la inseguridad que

ella tiene, para que pueda

aprender a confiar en su pareja.

mercedes: bueno, yo...

yo no metería las manos al fuego

por patricio, doctor.

pero lo que tiene aterrada a mi

hija, es que él la vaya a dejar

si ella no se puede embarazar.

>> hablamos de eso

en la última sesión.

le aclaré que sus médicos me

informaron que no tiene lesiones

que le impidan un embarazo.

mercedes: entonces, si ya se

lo explicó, ¿por qué ella sigue

pensando lo mismo, doctor?

>> tal vez porque no confíe en

su esposo.

por eso, creo que la solución

sería tomar una terapia de

pareja.

aunque, con eso, patricio

sabría la razón por la que olga

cree que no puede tener hijos.

mercedes: bueno, yo no creo que

sea necesario tocar el tema.

digo, al menos de forma tan

explícita.

digo, ¿qué necesidad tiene él

de enterarse de que olga abortó

por un intento de suicidio?

no, no, doctor, tiene que haber

otra manera, ¿no cree usted?

>> puede ser.

refugio: buenas tardes, olga.

qué gusto conocerte.

no, no, no, este,

ya nos conocimos.

no.

hola, olga.

¿te acuerdas de mí?

yo soy la--la nana.

no, no.

yo soy la mamá de tu esposo.

lucero: doña refugio, ¿con

quién habla?

refugio: ay, con nadie.

es que estaba ensayando lo que

le voy a decir a mi nuera ahora

que la vea.

lucero: mi mamá me contó

anoche, ¿de verdad está

preparada para encontrarse con

ella?

refugio: pues, es que todavía

no sé cómo le voy a decir que

yo soy la mamá de patricio

y que no soy su nana.

pero estoy segura de que el

corazón me lo va a indicar

en su momento.

lucero: mire, con que sea usted

misma es suficiente.

olga necesitaría tener un

corazón de piedra para tratarla

mal en cuanto sepa la verdad.

refugio: sí, ¿y tú por qué

tienes esa carita?

lucero: eh, es que no dormí

muy bien.

refugio: ¿no te habrás peleado

con mundo, verdad?

lucero: no, no, no.

ni se preocupe por eso.

refugio: qué bueno.

ya me voy a mi lugar antes de

que me regañen.

te veo antes de irme.

lucero: sí.

magos: ¿ahora sí me vas a contar

por qué estás así?

lucero: sí.

es que me peleé horrible con

mundo.

tanto que no sé si seguimos

o no.

y no sabes cuánto me duele.

patricio: ya no puedo más.

olga es una caja de sorpresas

desagradables.

lo de anoche ya fue el colmo.

>> patricio, es que ustedes se

casaron casi, casi sin

conocerse.

como si tuvieran prisa de algo.

patricio: tu tío era el que

tenía prisa, no yo.

raúl: ¿de verdad fue mi tío el

que apresuró la boda?

patricio: pensé que te habías

dado cuenta.

raúl: pues, sí, patricio, pero

hiciste muy mal en aceptar.

patricio: es que también pensé

que mi relación con olga iba a

ser mejor.

pero es un desastre.

yo no sé si estará loca, pero

parece que está--

ah, no...

raúl: bueno, ¿y qué piensas

hacer?

patricio: don rómulo me dijo

que ella quería divorciarse

de mí.

y yo lo estoy considerando.

a estas alturas ya ni me

importa.

raúl: no creo que olga lo diga

en serio.

yo la conozco.

patricio: pues, ojalá.

porque la verdad, nos estamos

haciendo mucho daño.

>> oye, ¿y ya pensaste que no

solo perderías tu matrimonio,

sino también tu trabajo,

tu casa...?

raúl: sandra, sandra...

patricio: a mí eso no me

importa.

para mí lo importante es el

cariño de olga.

qué lástima.

>> mercedes, perdón si te

interrumpo, pero es necesario

que te enteres de algo que...

que acabo de escuchar.

ignacio: záfalo bien, fido,

pues, si no, no se puede.

pues, levántalo.

chelo: ¿qué onda, muchachos?

¿cómo estamos?

>> dichosos los ojos.

chelo: ¿qué pasó, nacho?

ignacio: pues, ¿qué tranza?

chelo: les traje pan.

lo hago pa que no me extrañen,

¿eh?

ándale.

ignacio: no, yo no quiero.

yo estoy a dieta, gracias.

>> yo no estoy a dieta,

chiquita, venga.

órale.

chelo: tu favorito, mi rey.

>> mmm, huele bien rico.

y dicen que las penas con pan

son buenas.

chelo: pues, éntrale, rey.

¿y tú qué traes o qué?

ignacio: nada, ¿por?

chelo: no sé.

¿quién te entiende, eh, figuras?

por ahí andas diciendo que me

extrañas y no sé qué tanto.

y ahora te vengo a saludar, con

el trabajo que me cuesta,

y mira cómo estás.

ignacio: perdón, pero es que

tengo muchas cosas en la cabeza.

chelo: pues, cuenta, ándale.

ignacio: mira, mejor, otro día.

gracias por la visita y por el

pan, ya luego lo pruebo.

yo tengo que seguir chambeando.

chelo: a ver, a ver, espérate,

espérate.

chale, nacho.

yo hago un esfuerzo de hacerme

un tiempo para saludar

y mira con lo que sales.

ignacio: ¿cómo con lo que salgo

yo?

¿y tú qué?

chelo: ¿yo qué de qué, si yo no

te he hecho nada?

ignacio: chale, ya olvídalo.

mira, mejor, ya llégale.

no vaya a ser que tu novio se

enoje por estar platicando

conmigo, ¿no?

>> chelito.

déjalo.

anda enmuinado, pero al rato se

le pasa.

chelo: pues, sí, pero que se

desquite con quien se la hizo.

¿yo qué?

yo le rogué hasta que me cansé.

y pues, primero me llegó el

cansancio.

y luego tino se ganó mi

voluntad.

y en ese orden, en ese orden.

ahí nos vidrios.

que les guste el pan.

>> cuídate.

mercedes: me urge hablar con

patricio.

¿cómo que no contesta ni en su

celular?

>> no, señora ancira.

ya lo intenté varias veces

y no tengo idea de dónde puede

estar el licenciado chavero.

¿le urge mucho hablar con él?

mercedes: sí.

en cuanto lo localices,

dile que se reporte conmigo,

por favor.

es muy urgente.

>> sí, señora.

¿a su casa o a su celular?

mercedes: por favor, que no se

vaya a enterar mi esposo.

esto es un asunto entre

patricio y yo, por favor.

es más, dile que no me llame,

que mejor me busque en mi casa.

¿sí, por favor?

>> está bien, señora.

yo le paso su recado.

agustín: alcancé a oír lo que

hablabas con la señora ancira,

pero despreocúpate.

>> ¿por qué?

agustín: patricio acaba de

llamar y aproveché para avisarle

que ella lo estaba buscando.

>> sí, pero quiere verlo

en la tarde para hablar con él.

agustín: ah, pues, qué

casualidad, porque dijo que iba

a ir a casa de sus suegros

por la tarde.

así es que ya no hay necesidad

de que le des ningún recado.

rómulo: ¿y alcanza fianza?

>> sí, y la orden de expresión.

hay que tramitar inmediatamente

el amparo.

rómulo: bueno, ¿qué esperas?

>> lo vamos a hacer

inmediatamente.

¿cómo no?

rómulo: ¿algún recado?

agustín: don rómulo, llegó

la correspondencia que esperaba.

rómulo: dígale a patricio que

venga a mi oficina.

>> el licenciado no ha llegado,

jefe.

no he podido localizarlo.

rómulo: en cuanto llegue, que

pase a mi oficina.

¿tú sabías algo de esto?

agustín: no, don rómulo.

rómulo: a ver, melisa.

su agüita y su torta, en su

bolsita de estraza.

no sea mediocre.

julieta: estoy que me como las

uñas por...

yo no sé si hice bien en darle

la dirección a refugio.

polo: solamente usted quiere

ayudarla.

de hecho, a mí tampoco me deja

tranquilo que quiera conocer a

su nuera sin avisarle a su hijo.

julieta: no creo que pudiera

hacerlo de otra manera.

pero ese no es mi temor,

si no que la familia política

que tiene es grosera, agresiva.

me consta.

polo: bueno, ¿y cómo la podemos

ayudar?

julieta: yo le dije que

la acompañaba.

pero ella se niega.

dice que ese encuentro lo tiene

que enfrentar sola.

polo: bueno, entonces,

lo único que podemos hacer es

estar cerca de ella, por si se

le ofrece algo, ¿no?

julieta: sí.

patricio: don rómulo, me dijo

melisa que necesitaba verme.

rómulo: pasa.

dame el dictamen del caso que

te encomendé.

patricio: don rómulo, lo que

puede hacerse es que, de alguna

manera, la responsabilidad del

accidente recaiga sobre la

víctima.

rómulo: a ver, a ver, a ver,

no seas ingenuo.

no es víctima, es la parte

contraria.

hazlo.

patricio: sí, señor.

rómulo: ¿qué más?

¿qué más?

si tú necesitas algún

testimonio confiable,

lo arreglamos.

tenemos buenos testigos.

patricio: no, es que no

entiendo.

rómulo: luego te lo explico,

patricio.

necesito que hables

con la abogada que demandó a

nuestro cliente.

¿tienes los datos?

patricio: no la he llamado,

pero los puedo pedir.

rómulo: yo te los doy.

patricio: gracias.

yo no la llamé todavía porque,

pues, quería estudiar bien el

caso y--

rómulo: cítala en el bufete

hoy mismo.

graba la conversación.

me interesa mucho escucharla,

pero no puedo estar presente.

patricio: sí, señor, como diga.

con permiso.

rómulo: agustín.

patricio va a estar trabajando

aquí por la tarde.

si mi esposa trata de

comunicarse con él,

tú interceptas las llamadas.

y gracias, agustín, por

avisarme de sus planes.

ay, mercedes, no querías que me

enterara...

aquí el que manda, el que

controla los hilos,

soy yo.

así es que sea lo que sea

me lo vas a decir.

magos: a ver, ¿qué se te antoja

comer hoy?

lucero: nada, ni hambre tengo.

la verdad estoy muy triste por

lo de mundo, lo peor es que nos

acabamos peleando horrible,

pero no siquiera fue por cosas

nuestras.

magos: pues, hablando del rey

de roma, ahí está esperándote.

igual y viene a pedirte que

lo perdones.

y como dicen, un décimo es no

estorbar, te dejo con él,

tranquila, tranquila.

edmundo: lucero.

hola.

¿cómo estás?

lucero: ¿qué se te ofrece?

edmundo: la verdad es que anoche

me pasé un poco de la raya.

lucero: ¿un poco?

me dijiste cosas horribles.

edmundo: sí, sí, yo sé.

lo que pasa es que tú...

lucero: ah, entonces sigo

teniendo yo la culpa.

edmundo: no.

no completa, pero sí en parte,

lucero.

lucero: mira, te dije que no me

buscaras hasta que cambiaras de

opinión.

y como veo que no es el caso...

edmundo: lucero.

espérame.

solo dime si consiguieron

la dirección de patricio.

es que acabo de preguntar por

mi mamá y me dijeron que no va

a venir por la tarde.

lucero: mira, mientras sigas

con esa actitud, no solo no voy

a decirte nada, sino que

tampoco quiero verte.

así que deja de venir a

buscarme.

edmundo: lucero.

refugio: virgencita, que todo

salga bien.

toca el corazón de mi nuera

y ponla a mi favor.

se ve muy linda.

le va a encantar a olga.

patricio: ¿la licenciada

delia orozco?

soy el licenciado chavero.

la llamo de ancira y asociados,

¿sí le dieron mi mensaje?

lic. orozco: sí, claro.

estaba terminando un par de

asuntos para salir a la cita

con usted.

patricio: ¿quiere que le mande

algún vehículo del bufete a

recogerla?

lic. orozco: prefiero llegar en

mi auto.

entenderá que no viene al caso

aceptarle gentilezas,

licenciado.

ya concedí que la cita fuera en

sus terrenos y con eso basta.

patricio: licenciada, usted y yo

no somos los del conflicto, ¿eh?

lic. orozco: pero sí quienes

lo representamos.

en un rato más estaré con usted.

hasta luego, licenciado.

ignacio: ¡mundo!

me cerraste la puerta

en la nariz, baboso.

edmundo: fíjate, nachito,

caramba.

ignacio: ah.

me está saliendo sangre, menso,

¡jefa!

edmundo: no, no, no, ni grites,

que no está.

ignacio: ¿y eso?

edmundo: pues, aquí dice que

tenía cosas que hacer, que dejó

comida en el refri.

no sé, que llega al ratito.

ignacio: chale.

edmundo: ¿luego y tú qué traes

o qué?

ignacio: la neta es que ando

medio agüitado, por eso me salí

temprano del taller.

edmundo: solamente falta que te

enfermes, ¿eh, nachito?

ignacio: bueno, ¿y a ti qué?

ni que me fueras a cuidar, ¿no?

y no es por eso que ando así.

edmundo: ¿entonces?

¿qué te pasa?

ignacio: pues, es que llegó

la chelito de visita.

ignacio: ¿y eso qué?

tú no quieres nada con ella,

¿o sí?

ignacio: no, la neta no.

y menos ahora que anda con

el mamey ese del gimnasio.

es un sope ese tipo,

con cerebro de músculos, no

tiene nada en la cabeza, creído.

pero ¿sabes qué?

me da gusto por ella, ¿eh?

edmundo: no, pues, qué bueno

que te da gusto, ¿eh?

se me hace que estás bien

ardilla, carnalito, no te hagas.

ignacio: no empieces como fidel.

son celos de amigos,

de carnales, nada más.

edmundo: ¿cómo celos de amigos?

es una excusa ridícula, nachito.

ignacio: bueno, ¿y a ti qué te

pasa, eh?

¿por qué estás tan de malas?

edmundo: terminé con lucero.

refugio: aquí es.

edmundo: y me corrió.

¿lo puedes creer?

ignacio: pues, tenía razón.

te portaste bien patán.

edmundo: oye, cálmate, ¿de qué

lado estás, eh, nachito?

ignacio: pues, bueno, pero qué

manera de decir las cosas,

mundo.

o sea, todavía que la pobre de

lucero se preocupa tanto por

la jefa...

la neta te lo mereces, carnal.

edmundo: ah, ¿sí?

¿eso mismo vas a pensar cuando

mamá dé con la casa de patricio

y la trate mal?

tú sabes lo que va a pasar.

ignacio: pues, sí, pero también

es su hijo y le sigue

preocupando, ¿no?

es normal.

edmundo: estás loco, nachito.

¿esperas a alguien o qué?

ignacio: no, han de ser los del

gas.

edmundo: pues, vas, órale.

ignacio: oye, pero ¿por qué yo

siempre tengo que abrir?

no soy tu chalán, ¿eh?

es más, abre tú.

nunca haces nada por los demás,

órale.

lucero: ¿podemos hablar?

refugio: buenas.

estoy buscando a la señora olga.

>> ¿quién la busca?

refugio: refugio chavero.

>> la señora refugio chavero

busca a la señora olga.

gracias.

>> gracias.

pase, por favor.

refugio: muchas gracias.

>> por aquí.

adelante.

refugio: gracias.

rómulo: señora, qué sorpresa.

pase.

esta es su casa.

lo que es el destino, ¿verdad?

usted es justamente la persona

a quien yo quería ver desde

hace ya tanto tiempo.

refugio: eh, yo venía a buscar

a la señorita--

no, perdón, a la señora olga.

rómulo: ¿a mi hija?

qué pena.

no se encuentra.

pero ¿en qué le puedo servir?

dígame para qué la busca.

yo estoy a sus pies.

refugio: pero ¿usted me dijo

que es su hija?

rómulo: sí, claro.

refugio: entonces usted es...

rómulo: soy el licenciado

rómulo ancira, para servirle.

pero mis amigos me dicen rómulo,

¿gusta pasar a mi despacho para

poder platicar?

refugio: no, si ella no está,

yo puedo regresar después.

rómulo: no se vaya.

no sé decirle a qué horas

llegue, pero vamos a aprovechar

el tiempo para conocernos mejor,

para platicar.

pase a mi despacho, ándele.

ahí vamos a estar muy cómodos.

ay, por cierto, ya conoció a mi

querida lulita.

ustedes dos...

bah.

lulita, la señora y yo vamos a

estar en mi despacho.

no quiero que nadie nos moleste.

por favor, lulita.

cuando digo nadie, es nadie.

por favor.

lulita: sí, señor.

rómulo: ándele, pase por aquí.

por favor, adelante.

refugio: gracias.

edmundo: entonces, si no

viniste a buscarme, ¿a qué

viniste, lucero?

ignacio: no seas grosero, mundo,

¿eh?

esta también es su casa, ella

puede venir cuando a ella se le

antoje, no necesita darte

explicaciones.

edmundo: oye, ¿a ti quién te

habló, nachito, eh?

lucero: gracias, nacho.

y como dices, no pensaba

explicarle nada a edmundo.

si crees que vine a hacer

las pases o a disculparme

contigo, fíjate que tampoco.

edmundo: yo no dije eso.

esos son inventos tuyos.

ignacio: bueno, ya, mundo, ¿no?

deja de portarte como si

tuvieras diez años.

lucero: no le hagas caso.

edmundo: entonces, ¿esto es una

visita sorpresa o qué?

lucero: la única sorpresa fue

encontrarme a los dos aquí a

esta hora.

que yo sepa no es día festivo.

edmundo: bueno, lo mismo puedo

decir de ti, ¿que no?

lucero: salí de trabajar hace

una hora.

¿que tan pronto se te olvidaron

mis horarios?

se nota lo mucho que te

interesaste en mí.

qué bueno que me querías tanto.

edmundo: ya entendí a qué

viniste.

solamente a echarme pleito, ¿no?

lucero: pues, no.

perdón si te decepciono, pero

no eres tan importante.

rómulo: ¿gusta usted sentarse?

refugio: ay, gracias.

rómulo: ah, pero permítame,

por favor, ayudarla con su

canastita.

ya debe tener sus bracitos tan

cansados.

refugio: perdóneme, es que

estoy tan nerviosa que olvidé

que la traía.

refugio: son unos regalitos

para su hija.

rómulo: ¿de verdad?

unos regalitos para mi hija.

refugio: sí.

rómulo: la felicito, señora.

se nota que es usted una persona

tan...

tan educada.

nunca debe de llegar uno de

visita por primera ocasión a un

hogar con las manos vacías.

refugio: muchas gracias.

¿quiere ver qué le traje?

rómulo: me encantaría.

refugio: bueno, esta carpetita

la bordé yo.

rómulo: ¿de verdad?

refugio: sí.

rómulo: ¿la puedo ver?

rómulo: ay, claro, claro.

mírela, mírela.

rómulo: muchas gracias.

y qué trabajo, qué bárbaro.

preciosa.

¿puntito de cruz?

refugio: ay, sí, sí, así es.

rómulo: felicidades.

refugio: muchas gracias.

rómulo: a ver, vamos a doblarla.

refugio: claro que cuando

la bordé, pues, no me fallaba

tanto la vista.

rómulo: todos nos vamos

desgastando con el tiempo.

aquí tiene.

refugio: es para usted, ¿eh?

es para usted.

rómulo: ¿es para mí?

refugio: sí, sí.

y mire, estas son unas conservas

que yo preparé en casa.

rómulo: ¿y con su ollita?

refugio: sí.

y este, este es un guiso que yo

le preparé a los muchachos.

rómulo: ¿puedo?

refugio: ay, por supuesto.

rómulo: bueno...

refugio: ay, no se vaya a

manchar.

rómulo: no se preocupe.

sí huele delicioso.

me encantaría probarlo.

refugio: ay, qué pena.

debí haber preparado para

ustedes también.

rómulo: bueno.

refugio: es el guiso favorito

de mi hijo, ¿sabe?

patricio es mi hijo.

rómulo: no, ahí se equivoca,

señora.

usted no es la madre de mi

yerno.

usted es su nana.

refugio: sí, eso es lo que yo

dije el día de la boda, por no

contradecir a patricio, pero

la realidad es que yo soy su

madre.

rómulo: pero ¿cómo?

entonces, discúlpeme, pero no

entiendo muy bien.

¿usted está llamando a su hijo

un pobre mentiroso?

mire, mejor, permítame.

vamos a aclarar esto de una vez.

dejamos aquí el molito de olla.

usted se calma, se sienta.

le puedo ofrecer un dulcecito.

refugio: no, gracias.

rómulo: son buenísimos.

vamos a platicar.

le escucho.

¿por qué no me cuenta más de

usted?

polo: refugio sigue ahí adentro,

se me hace que es buena señal.

julieta: yo no estoy tan segura.

patricio es capaz de cualquier

cosa.

la última vez que refugio fue a

buscarlo, salió hecha un mar de

lágrimas.

polo: ¿y de esta misma casa?

julieta: no, no, pero de un

dumbo de esos caros, con casas

grandes, ya sabes.

polo: ¿cuántas casas tiene

patricio?

julieta: una sola.

la de su madre.

las demás son mal habidas.

polo: sí, tiene toda la razón,

julieta.

refugio: como verá somos una

familia humilde, pero siempre

hemos sido muy unidos.

y será poco lo que he podido

darles, pero a mis hijos nunca

les ha faltado lo básico.

rómulo: mmm.

ahora entiendo todo.

refugio: yo sé que fue una

imprudencia haberme presentado

ese día en la boda, pero

usted no sabe, no sabe el dolor

que yo tenía de no poder ni

siquiera entregar a mi hijo.

rómulo: sí.

me lo imagino.

refugio: por eso él tuvo que

mentir.

pero patricio es bueno,

es honesto.

lo que pasa es que se hartó de

la pobreza en la que vivimos

y puso los ojos

muy por encima

de él.

es decir, en su hija, señor.

rómulo: ¿le parece mal?

refugio: no, no, claro que no.

todos

debemos tener aspiraciones.

lo triste es cuando eso

nos lleva a hacer menos

a los demás.

rómulo: y patricio la hizo menos

a usted.

¿o por qué me lo dice?

refugio: no, no, no, jamás.

no,

yo soy muy importante para él.

rómulo: por supuesto que usted

es muy importante, señora,

pero como su nana.

en cambio, como su madre,

a mí me queda muy claro

y espero que a usted también,

la ve como un estorbo.

refugio: no, eso no puede ser.

él me quiere.

yo soy su madre,

¿cómo voy a ser un estorbo

en su vida?

rómulo: esa pregunta patricio

se la contestó.

él mintió sobre usted.

refugio: ya le expliqué

por qué lo hizo.

rómulo: mire,

hay algo más que eso.

¿usted sabía que patricio

nos dijo que su madre

vive en otra ciudad?

nos platicó con lujo de detalles

que tenía una familia rica,

pero que había caído

en desgracia.

¿por qué?

porque unos tíos ambiciosos,

codiciosos, querían arrebatarle

su cuantiosa herencia.

refugio: no, no,

eso no puede ser.

patricio

no pudo haber dicho eso.

nosotros nunca hemos sido

gente de dinero.

rómulo: se nota.

pero aquí

no estamos hablando de usted,

sino de la madre de patricio.

usted es su nana,

no se le olvide.

refugio: ¿se está burlando

de mí?

rómulo: ¿yo?

imposible.

[ríe]

yo solo le informo lo que sé.

ya usted misma

decide cuál es su lugar

en la nueva vida de patricio.

si a usted realmente le interesa

formar parte de esta nueva vida.

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