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Corona de Lágrimas Capítulo 3

11 Feb 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

patricio: además del pleito con

edmundo, he estado de malas

porque no puedo dejar de pensar

en que siempre hemos llevado

una vida donde todo falta,

hasta lo más elemental.

refugio: hijo, acabamos de

decir que estás estudiando

para que el día de mañana

puedas tener una vida mejor

que la que llevamos ahora.

patricio: ¿hasta cuándo?

ya estoy harto de vivir así.

perdóname, mamá,

perdón, soy un majadero,

no quise gritarte.

refugio: lo que pasa es que

te alteró mucho la discusión

con tu hermano.

patricio: sí, es eso,

y también la necedad de lucero,

que parece que le urge que le

pida ser mi novia, ¿cómo le

digo que no es que no la

quiera, sino que ni yo mismo

estoy seguro de lo que quiero

hacer con mi vida?

se queda callada,

y eso me hace sentir peor.

refugio: ay, lucero a veces

es--es insegura,

pero no es una mala muchacha,

hijo, te quiere,

te admira muchísimo,

me dijo que--que siempre

le has parecido muy guapo,

¿a poco ella no está chulísima?

patricio: ay, mamá,

di linda, di bonita,

chulísima suena muy corriente,

mamá.

nacho: buenas, ¿ya cenamos,

jefecita?

refugio: sí, mi amor,

ya siéntense,

ahorita los acompaño.

nacho: yo también tengo grandes

planes para mi futuro, ¿eh?

seguir arreglando carcachas

toda la vida no es mi nivel,

entérate, baboso.

patricio: bonitas mañas,

nachito.

nacho: si tú no tuvieras la maña

de hablar tan fuerte,

ni me hubiera enterado.

julieta: no, licenciado, fueron

100 los desayunos escolares que

le surtí el pasado lunes,

pero usted solo me pagó 50,

acuérdese, por favor, ¿sí?

por supuesto que puedo surtirle

un pedido mayor,

usted dígame cuántos más

necesita, ¿20 más?

ay, con muchísimo gusto,

licenciado, esta misma semana

paso a verlo,

muchísimas gracias.

lucero: ¿dónde está la plancha,

mamá?

julieta: hijita, en la cocina,

pero si es para el vestido

que te vas a poner mañana,

yo te lo voy a planchar,

estás muy nerviosa,

eres capaz de quemarlo.

lucero: no, no, mamá, mira,

mejor me voy a poner mi blusa

blanca, ¿me ayudas a ponerle

los dos botones que le falta?

julieta: pero si se los cosí

ayer, mi amor,

todo está listo para tu primer

día de trabajo.

lucero: gracias, mamacita,

eres un sol.

>> ¿de dónde sacó esta

tarjeta, señora?

refugio: solo quiero que me diga

la dirección de esta persona

para poder devolvérsela.

es que la cartera no trae

identificación.

>> señora, esta tarjeta tiene

reporte de robo.

refugio: sabes que no soy una

ladrona, madrecita, y sé que me

vas a ayudar a encontrar al

dueño para poderle dar

las gracias y devolverle

su dinero.

patricio: mamá,

¿esa es la cartera de

la terminal de autobuses?

refugio: sí, estaba pidiéndole

a la virgen que me ayudara a

encontrar a su dueño para darle

las gracias en cuanto pueda,

y también devolverle su dinero,

que nos trajo a esta cuidad.

patricio: pues, francamente,

yo no sé si deberíamos darle

las gracias o reclamárselo.

refugio: hijo, no vivimos en

la opulencia, pero estamos

juntos, somos una familia,

hemos salido adelante a pesar

de todo.

patricio: mamá, ¿de veras crees

que hemos salido adelante,

viviendo así como vivimos,

rodeados de gente hasta más

pobre que nosotros?

refugio: sí, sí, y aunque

no lo parezca y aunque tú no

lo creas, estamos bien,

hasta mejor que otras personas,

algunos de tus compañeros

de la primaria no tuvieron

tanta suerte.

patricio: tienes razón, mamá,

mamá, soy un ingrato.

y la diferencia es que tú

estuviste a nuestro lado

guiándonos, tú has sido nuestra

fuerza.

refugio: y ustedes han sido

la mía, hijo,

si le pido a la virgen que me

ayude a encontrar a ese hombre

que nos ayudó sin saberlo,

es porque, de no haber sido por

él, nosotros-- nosotros

quién sabe en dónde y en qué

condiciones estaríamos,

mi amor.

patricio: no sé, aunque

quizás...

debo decir que quizá

hubiésemos vuelto con mi papá.

refugio: no, no lo creo.

con toda honestidad, hijo,

no lo creo.

patricio: mamá, ¿qué hiciste

cuando--cuando te enteraste

que mi papá tenía otra mujer?

julieta: lucero, hija,

yo no quiero que te sigas

haciendo ilusiones con patricio.

lucero: no son ilusiones,

yo lo amo con toda mi alma.

julieta: pero habría que saber

qué siente él por ti.

lucero: mamá, tú no sabes todo

lo que hice para estar cerca

de él.

julieta: por el amor de dios,

pues, ¿qué hiciste, hija?

lucero: ¿recuerdas cuando

patricio tuvo que irse a

estudiar a otra escuela,

cuando ya casi no veíamos a

doña refugio y a sus hijos?

julieta: no, yo no dejé de ver

a mi mejor amiga, pero sí,

ustedes dejaron de verse un

tiempo.

lucero: fueron cuatro años,

mamá, cuatro años en los que

yo no pude quedarme así nada

más sin verlo.

julieta: ay, hijita, pero ya

dime qué hiciste, ¿sí?

por favor, porque me tienes

en ascuas.

lucero: bueno, pero prométeme

que no te vas a enojar.

julieta: lucero, ya dime,

ahora sí me tienes preocupada.

refugio: cuando supe que tu papá

andaba en malos pasos,

yo hice todo para

reconquistarlo, para

complacerlo, pero nada fue

suficiente.

patricio: ¿estás segura que

nada?

tal vez no hablaste bien con él.

refugio: lo intenté con todas

mis fuerzas, pero cuando

baldomero me dijo que esa mujer

se venía a vivir con él

a la misma casa que nosotros,

entenderás que no pude pasarlo

por alto, sobre todo,

por ustedes, hijo, por su

dignidad y por la mía.

patricio: ¿de verdad te dijo

eso, así de la nada?

no sé, mamá, ¿tú no hiciste algo

para que él se molestara?

refugio: mi conciencia está

tranquila, patricio.

patricio: perdón, mamá,

yo no sé por qué dije esa

tontería, por supuesto que tú

nunca harías algo indigno,

perdóname, por favor.

refugio: no, no tengo nada que

perdonarte, hijo,

tú eras un niño y no entendías

bien lo que sucedía.

patricio: mi papá fue un

canalla, nunca nos mereció,

perdón, mami.

julieta: pero ¿cómo que te

escapabas de la escuela para ir

a ver a patricio?

lucero: pero solo de lejos

y muy de vez en cuando, ya ves

que nunca te reprobé una sola

clase.

julieta: hijita, pero--pero

¿por qué lo hiciste?

lucero: solo quería ver si

estaba bien.

julieta: pues si eso querías

saber, ¿por qué no me lo

dijiste?

yo te hubiera llevado con

refugio.

lucero: ay, es que con ver

lo guapo que se puso patricio,

yo sentía mariposas en el

estómago, ay, no, ahora

imagínate hablar con él, no,

qué nervios, es más, cuando

hace poco me pidió que

saliéramos, pues, yo me quedé

muda, como tonta.

julieta: ay, hijita, por el

amor de dios, siéntate, mi amor,

hija, debes tomarte

las cosas con calma, conocer

más muchachos, ¿sí?

antes de tener una relación tan

seria con patricio.

lucero: no, mamá, mi corazón es

solamente de patricio.

hasta he soñado que nos

casamos.

y dicen que los sueños a veces

se cumplen.

julieta: lucero, no es bueno

vivir de sueños, hija.

lucero: no son sueños, es amor,

y yo estoy dispuesta a hacer

todo lo que esté de mi parte

para que se haga realidad,

como pasó entre mi papá y tú.

refugio: patricio, yo no quiero

que llegues a pensar que todos

los amores son tan

desafortunados como fueron

para mí.

patricio: en mi opinión,

el amor siempre termina siendo

juego de conveniencias.

refugio: no digas eso,

el verdadero amor existe,

aunque a veces la vida puede

ser muy dura.

patricio: si de veras piensas

eso, te admiro, sobre todo

después de lo que hizo mi papá.

refugio: no por un hombre

voy a dejar de creer en el

legado más preciado que dios

nos dio.

ustedes tres son mi único

y verdadero amor, hijo.

patricio: es que eres una santa,

pero a veces por ser así uno

sacrifica demasiado.

lucero: ¿lo estoy haciendo bien,

doña refugio?

refugio: tranquila, lucerito,

claro que lo estás haciendo

bien.

lucero: ay, es que estoy tan

nerviosa, hace rato el

contador benjamín me preguntó

por unos sobres y me quedé con

la boca abierta sin saber en

dónde están o a quién

pedírselos--

refugio: cálmate, cálmate,

si no sabes algo, preguntas,

nadie nace sabiéndolo todo,

solo fíjate bien en dónde está

cada cosa y dónde está cada

oficina.

benjamín: refugio.

siempre platicando, refugio.

te sugiero que subas rápido a

ver a don isaías.

la verdad, no se ve nada

contento, apúrese.

refugio: sí, sí, voy para allá.

edmundo: pensé que no ibas

a venir.

pollo: pues no te iba a dejar

colgado, carnal, quedamos de

que nos veíamos aquí y pues

aquí me tienes, ¿no?

edmundo: oye, cuéntame,

¿sí te cumplió el cliente?

pollo: pues por eso me tardé,

edmundo, me estuve peleando con

el ruco desde temprano,

dijo de que pasara hoy porque

seguro me tenía la lana y pues

nada, carnal, me choreó, me

choreó, te lo juro.

edmundo: no, tú me estás

choreando a mí.

¿es en serio lo que me estás

diciendo?

pollo: cámara, carnal, pues

bolséame, ¿no me crees?

isaías: una se la paso, dos ya

son demasiadas, ¿o qué, está

usted haciendo las cosas mal

para que nos demanden?

refugio: discúlpeme, don isaías,

ahora mismo voy a corregir

el error, si quiere, yo misma

hablo con el cliente

y le explico que--que

la equivocación fue mía.

isaías: ah, sí, ¿cómo no?

¿para que me ponga usted más en

ridículo?

no, refugio, y no se trata de

corregir a cada rato,

se trata de hacer las cosas

bien.

refugio: sí, tiene toda

la razón, yo lo siento mucho,

sé que no tengo excusa, pero se

me confundieron los números y

por eso me dio este resultado--

isaías: a mí no me importa

lo que se le haya confundido.

a mí me importa la eficiencia.

refugio: sí, estoy de acuerdo,

le juro que no va a volver a

pasar.

isaías: por supuesto que no,

refugio, una más,

una más, ¡y se va de esta

empresa!

lucero: ¿qué pasó, doña refugio,

qué quería don isaías?

siéntese, ¿quiere que le traiga

algo, ¿se siente bien?

refugio: estoy bien, estoy bien,

solo un poco nerviosa,

pero bien,

tuve otro error

en la contabilidad y don isaías

me dijo que era la última vez

que me disculpaba,

que la próxima vez me va a

correr.

lucero: ¿por un error, tan

estricto es?

ay, pero qué barbaridad.

refugio: es que es la segunda

vez que me equivoco y--

la verdad es que es muy grave,

muy grave, ay, lucero,

cada vez veo menos,

la vista me está fallando,

antes distinguía bien

los números, ay, pero yo sé que

con unos anteojos nuevos todo

se va a arreglar.

patricio.

ay, hoy fue el primer día de

lucero en la oficina.

patricio: ¿cómo le fue?

refugio: se puso un poco

nerviosa, pero bien.

patricio: luego me cuentas,

mañana tengo examen.

refugio: solo dime cosa,

¿sigues con la idea de que

primero terminas tu carrera,

y ya luego cuando te

establezcas pensarías en formar

un hogar?

patricio: si te refieres a

lucero, ya te dije que no

hay nada formal.

mamá...

tú eres la única mujer

importante en mi vida.

nacho: está bien rico, ¿eh?

gracias, chelito.

chelo: de nada.

¿por qué anduviste todo el día

de gruñón?

nacho: por cosas, ya sabes,

nunca falta.

chelo: ¿qué cosas?

nacho: cosas de mis hermanos.

chelo: ándale, cuéntame, así,

entre cuates.

nacho: tú ni hermanos tienes,

ni siquiera me entenderías.

chelo: pues claro que tengo

un hermano, que no lo conoces

porque no vive aquí, pues es

otra cosa, pero...

no estábamos hablando de mí,

ándale, cuéntame,

así, como para que ya te quedes

"relax".

nacho: "relax".

patricio: esto no puede ser,

no tengo un solo saco decente,

una camisa que no esté

descolorida o roída,

mira nomás estas corbatas,

a ver esta.

estoy peor que pordiosero.

nacho: estoy bien triste y

sacadón de onda porque--

porque mi jefecita todavía no

tiene sus lentes, todo por

culpa del rata de edmundo,

de veras que no le pongo una

gomiza nomás porque mi jefa no

me deja.

chelo: ay, nacho, eres tan

bueno, tan fuerte,

tan peleador, tan luchón.

nacho: no, pues tampoco,

nomás que a mi jefecita que

nadie me la toque, no voy a

dejar que nadie abuse de su

buen corazón.

sea quien fuere y como fuera

que fuere, no.

chelo: ay, pero por eso me

encantas.

nacho: oye, tranquila, espérate,

así no nos llevamos, ¿eh?

y menos sin avisar.

chelo: pues es que me vuelvo

un poco loca pensando que tú

serías capaz de defenderme

hasta de mí misma,

eso es lo que yo quiero, pues,

un hombre igualito a ti,

una copia exactita de ti,

o bueno, poniéndome más

exigente, pues, mejor tú.

nacho: a ver, a ver, tranquila,

no te me andes arrepegando,

además, tú no necesitas a nadie

que te defienda,

si das miedo así nomás de verte.

chelo: qué gacho eres, ignacio,

¿neta me ves tan fea?

¿qué?

nacho: ¿de veras quieres que te

diga la neta?

chelo: pues sí, ya qué.

nacho: si no estás tan fea,

chelito, si quisieras,

hasta te podrías ver bien

bonita.

chelo: ¿sí, y pues qué--qué tal

que quiero, qué harías?

nacho: híjole, ya es bien tarde,

mi mamá ha de estar bien

preocupada.

chelo: no, espérate, espérate,

ay, bueno, vámonos, pues,

pero antes me ayudas a cerrar--

nacho: sí, sí, ¿cómo no?

rómulo: el juez domínguez es

bastante duro, ¿eh?

olga: bueno, ya lo conoces.

rómulo: raúl, raúl, ¿qué

dijimos de lo del celular en la

mesa?

raúl: papá, ya estamos acabando,

perdón.

patricio: soy yo otra vez, raúl,

no, no es por lo de la tarea,

es que acabo de revisar

mi ropa y--y de verdad no

quiero hacer el ridículo en

casa de tu prima, no, no, no,

¿cómo crees que vas a prestarme

ropa?

ni somos de la misma talla,

sí, sí, luego hablamos,

oye, y perdón por la hora, ¿eh?

adiós.

raúl: era patricio,

es que estamos haciendo un

trabajo de la universidad,

¿sí se acuerdan de él?

patricio chavero.

rómulo: ah, pues, me suena el

nombre, pero no estoy seguro.

raúl: también estudia leyes,

ya ha venido aquí a la casa.

rómulo: ¿y es compañero tuyo?

raúl: sí, es el mejor del

semestre, es el cerebrito

del salón, desde que nos

hicimos amigos, tengo las

mejores calificaciones.

olga: eso habla muy bien de él.

rómulo: claro, ya me acordé,

es el muchacho este que se puso

a preguntarme que si tal o cuál

cosas habían salido muy caras,

eso se me hizo muy raro, eh.

olga: cierto, qué muchacho tan

curioso, o tan extraño.

raúl: patricio es así porque

no tiene dinero, aunque sé que

su familia en algún momento era

muy rica.

rómulo: ah, caray.

¿y qué le sucedió o qué?

raúl: mira, es que ocurrió una

tragedia con su papá y quebró

el negocio de la familia,

no sé los detalles, porque cada

vez que patricio toca el tema,

se pone de un humor pésimo.

olga: qué barbaridad, pobre

muchacho,

una experiencia así te marca.

rómulo: no hay peor cosa que

recordar la abundancia desde

la miseria, creo que juzgué mal

a tu amigo, invítalo a la casa

cuando gustes.

raúl: gracias, papá,

la verdad, es muy buen cuate.

refugio: ¿qué horas son estas

de llegar, hijo?

nacho: jefa, me asustaste.

refugio: ¿adónde vas?

asustada estaba yo porque tú

siempre llegas temprano.

nacho: perdón, es que chelito

me invitó un refresco y se me

fue el tiempo en pura plática.

refugio: bueno, lo que importa

es que ya estás en casa,

¿quieres cenar algo?

nacho: este, no, jefecita,

mejor ya acuéstate,

ya es bien tarde.

refugio: no, ándale,

por lo menos, te sirvo un

atolito.

ah, y hay roles de canela,

los que tanto te gustan.

nacho: sale, pues, pero yo te

ayudo.

refugio: no, no, no, para eso

tienes mamá, para que se ocupe

de ti.

lávate las manos, ahorita te

sirvo.

nacho: sí, jefa.

edmundo: oye, yo no sabía que

se podía conseguir dinero tan

fácil.

pollo: ay, papá, usted júntese

conmigo,

como debe de ser.

ay, papá, mira nada más lo que

nos pone diosito de paisaje,

mi mundo.

edmundo: muy bien, ¿eh?

pollo: muy bien, ¿cómo no?

es mi futuro.

te hizo cambio de luces,

carnalito.

sí, te hizo cambio de luces.

edmundo: está sonriendo nada

más.

refugio: edmundo me tiene muy

preocupada, hijo.

dijo que iba a estudiar a casa

de un compañero, pero pues ya

ves la hora que es y no llega.

las calles de la colonia se han

vuelto muy inseguras.

nacho: mi hermano está bien,

jefecita.

hierba mala nunca muere.

ya deberías de estar

acostumbrada que edmundo cuando

llega a la casa, nada más es

para irse.

refugio: ay, no juzgues a tu

hermano, hijo.

hoy se tuvo que salir por lo

del libro que le hace falta.

edmundo es un buen muchacho,

igual que patricio,

igual que tú.

nacho: no quiero discutir

contigo, jefecita, pero--

yo lo único que quiero es que

tú seas feliz,

y que pronto pueda comprarte

los lentes que tanto te urgen.

refugio: oye, ¿y si vamos al

teléfono de la esquina para

llamarle?

bueno, para saber que está bien.

por ahí tengo anotado su número.

nacho: ¿no ha llegado patricio?

dile que le hable a su celular.

refugio: no, no, no, ya está

dormido y me da pena

despertarlo, ¿qué tal que se le

va el sueño?

mañana tiene examen.

nacho: a mí me da muchísima más

pena que tú quieras salir a la

calle a estas horas, ¿nada más

para enterarte que mi hermano

anda de vago?

mejor ya vete a dormir,

jefecita, mira, al rato llega

edmundo, es más, si quieres,

yo me quedo aquí a esperarlo,

ya vete a dormir.

refugio: te quiero.

>> ¿qué onda?

edmundo: ¿qué onda?

no, voy a pasar.

>> ¿mejor por qué no me invitas

a bailar?

edmundo: ¿a bailar?

>> sí.

edmundo: pues vamos.

refugio: dios santo,

ya está amaneciendo,

¿en dónde está edmundo?

no debí haberle hecho caso a

nacho, dios mío,

¿dónde está mi hijo?

que no le pase nada, por favor.

nacho: ¿qué pasó, jefa,

por qué lloras, qué te pasa?

refugio: tu hermano no llegó

anoche, algo malo le pasó,

el corazón me lo está avisando.

nacho: ya amaneció, jefa.

refugio: dios mío, dios mío,

yo me muero si le pasa algo a

mundo, me muero.

te dije que saliéramos a

llamarlo por teléfono,

te lo dije--

nacho: mamá, no te angusties,

tranquila.

edmundo está bien, te juro que

está bien.

refugio: no jures en vano,

además, eso no podemos saberlo,

no, yo voy por mi chal para ir

al teléfono de la esquina.

nacho: mamá, espérate, ahora

despierto a patricio para

pedirle su celular.

edmundo: ¿qué pasó, mamá, por

qué no te has dormido?

refugio: hijo, estaba loca

de la angustia de no saber de

ti, hijo.

edmundo: mamá, mamá, te dije

que estaba con unos amigos

estudiando, mamá--

nacho: ¿estudiando, te cae?

dile la verdad a la jefa,

te pasas, mundo.

edmundo: ya, nachito, ya, tan

temprano a echarme bronca,

ya relájate.

refugio: hijo, no vuelvas a

hacerme esto, por favor,

te lo suplico.

edmundo: ¿hacerte qué, mami?

ya está todo bien aquí,

ya estoy en casa, ya.

nacho: aparte de rata,

¿irresponsable?

edmundo: suéltame, ¿qué estás

diciendo?

nacho: tienes orejas,

¿no escuchaste?

edmundo: nachito, ya bájale.

nacho: ¿ya bájale de qué?

edmundo: me tienes hasta el--

nacho: ¡ya deja de estar

molestando a mi mamá!

patricio: ¿qué está pasando,

tienen que discutir a gritos?

vean la hora que es, la noche

se hizo para dormir, no para

andar armando escándalos.

refugio: hijito, yo no quería

despertarte.

edmundo: ay, ya se molestó el

que te declaró viuda, mamá,

qué bonito detalle,

carnalito, ¿eh?

patricio: mira quién habla,

el que se la pasa con la peor

basura de la universidad,

¿cómo está tu amigo?

ese, el--el pepino, el pollo,

como se llame.

edmundo: a mis amigos los dejas

en paz, ¿quién te crees que

eres, el príncipe del castillo

o qué?

patricio: mamá, dale las gracias

a tu hijo por apreciar tus

esfuerzos, nos está diciendo

muertos de hambre.

edmundo: yo no dije eso, mamá.

refugio: ya, por favor, no se

peleen, ya--

nacho: tú también, patricio,

¿no?

no hagas sentir peor a mi mamá.

patricio: díselo a él, él llegó

directo a echarme el pleito.

y tú mejor háblame de lado,

hueles a crudo, das asco.

refugio: ay, no, ya, por favor,

ya váyanse a dormir ustedes

también.

nacho: mejor me meto a bañar de

una vez, ma, sirve que no tengo

que aguantar los ronquidos de

este.

edmundo: este ni ronca, y si ya

se acabó este dramita, ya me

voy a dormir, ahí nos vemos.

refugio: ¿por qué no pueden

vivir en paz?

somos una familia y tenemos que

estar unidos, hijo.

nacho: mamita, no llores,

no llores, mamita, no pasa nada.

mira, vete a dormir aunque sea

un ratito más, al rato

chambeas y vas a estar muy

cansada.

refugio: no, hoy no, yo ya no

quiero dormir, no quiero nada--

nacho: ándale, vamos, es más,

te arrollo como tú a mí como

cuando estaba yo chiquito,

ándale, ma.

ya no llores.

refugio: no, quiero que se

quieran, que se apoyen,

que se cuiden.

julieta: ay, mi amor, bueno,

te ves preciosa, mira cómo

estás.

lucero: gracias, mamá.

julieta: espérate, mira, no se

te olvide llevarte lo que

preparé para que coman

refugio y tú, ella me ha dicho

que pocas veces le alcanza el

tiempo para comer en su casa,

así que proponle que coman

juntas.

lucero: ¿y si vas tú también

allá con nosotras?

para que no comas aquí solita.

julieta: ah, pues, algunas veces

las podré acompañar, pero ya

ves que ando requete ocupada,

hija.

lucero: mi papá y tú siempre

han trabajado mucho, pero

algún día yo les voy a poner

esa tiendita con la que siempre

han soñado, para que trabajen

juntitos, y ya nunca vuelvan

a estar lejos.

julieta: yo sé que algún día

lo vamos a lograr, mi amor.

lucero: ya verás que será

muy pronto.

julieta: ay, ojalá,

bueno, pero apúrate,

porque la oficina está lejos.

lucero: sí, mamá.

julieta: te voy a extrañar,

cuídate mucho, mi amor,

que dios te acompañe,

me persigno yo también, a ti

te quiero mucho.

que todo salga bien, suerte.

lucero: sí.

julieta: suerte, mi amor,

que dios te acompañe, mi amor.

cómo pasa el tiempo, mi niña ya

es toda una mujer responsable

y trabajadora,

que dios la acompañe.

nacho: buenos días.

edmundo: espérate, oye, ¿qué te

pasa, eh?

es bien tarde, nachito,

deberías estar en la chamba,

¿no?

nacho: ya fui, pero me regresé

cuando salió mi jefa, para que

hablemos, tenemos que hablar tú

y yo de una vez, ¿eh?

edmundo: nachito, ¿te cae que

te creas tan importante por la

lana que me das de vez en

cuando?

nacho: aquí la única importante

es mi mamá, y de ella quiero

que hablemos.

edmundo: si quieres, después de

que se me pase el dolor de

cabeza, hablamos--

nacho: no, no, quiero saber por

qué cada vez te portas peor con

la jefa, a ver, ¿le trajiste el

dinero que le bajaste?

edmundo: nachito, o sea,

¿te cae?

¿te cae que me estás regañando?

nacho: mira, en buena onda,

ya deja de darle problemas

a la jefa, si tú te quieres

fregar la vida, haz lo que tú

quieras, llégale, pero sin que

mi mamá salga lastimada,

a ella la respetas, ya estuvo

bueno, y deja de hacerla sufrir.

edmundo: ¿sabes qué?

¡vete a la goma!

estás bastante zonzo para ser

mi papá, y además, felicita

a tu hermanito, que te lo acaba

de matar, para que sepas.

nacho: te dije lo que tenía

que decir.

edmundo: órale, ya llégale,

tantos dramas.

benjamín: hola, hola, hola,

¿por qué tan pensativa, refugio?

refugio: ¿qué tal, benjamín?

no lo oí llegar, ¿don isaías

me llama, hay problemas otra

vez?

benjamín: no, no, no, todo está

en orden, no me vea como ave

de mal agüero, ¿qué pasó?

no siempre que vengo con usted

es porque me manda él, ¿no?

refugio: ya en un rato

le termino estas cuentas,

benjamín.

benjamín: tranquila, tranquila,

no hay ninguna prisa,

solamente que me llamó

la atención verla tan, no sé,

tan pensativa, ¿recordando algo?

¿o a alguien, un galán, refugio?

refugio: ¿cómo cree, benjamín?

ese tipo de pensamientos ya no

son para mí, estaba revisando

números.

benjamín: qué lástima que usted

crea eso, porque usted es una

mujer joven, y la verdad,

uy, muy guapa.

refugio: disculpe, pero no creo

apropiado que usted y yo

estemos hablando de eso.

benjamín: no me lo tome a mal,

refugio, solamente es un

comentario, pues, usted sabe,

por la confianza que le tengo

desde hace muchos años, ¿eh?

yo estoy seguro que, si usted

me lo permitiera, mire,

volvería a encontrar el amor.

refugio: gracias, pero ya

lo encontré en mis hijos.

benjamín: ay, qué bien, hace

poquito vino uno de ellos,

no me acuerdo de su nombre,

¿cómo es?

refugio: ignacio.

ignacio, el más chico.

benjamín: ese, por cierto,

¿qué pasó con sus lentes?

me acuerdo que a eso vino, ¿no?

refugio: sí, a eso vino, pero

todavía no he podido mandarlos

a hacer, es que no me alcanzó

el dinero.

benjamín: ah, si no es mucho,

yo se lo puedo prestar,

la cantidad que sea, no importa.

refugio: no, no es necesario,

muchas gracias,

con permiso,

voy por un poco de agua.

benjamín: ya caerá,

es cosa de tener paciencia,

arroz.

raúl: mis papás están bien

contentos con mis

calificaciones, y les dije que

en parte te lo debo a ti por

las ayudadas en clases.

es más, mi papá manda decir que

cuando quieras ir a la casa

eres más que bienvenido.

patricio: gracias, yo pensé que

no les había caído nada bien,

me miraban tan raro...

raúl: no, al contrario,

te los echaste a la bolsa.

a propósito de lo que

hablábamos anoche por teléfono,

alguno de mis sacos te va a

quedar, mira, con eso

y con unos pantalones de

mezclilla, ya la hiciste,

total, entre más gastados estén,

más de moda.

patricio: gracias, raúl, pero

oye, mejor no, ¿no?

raúl: patricio, de verdad me

harías un favor si me acompañas

a la fiesta de mi prima,

mira, yo no me llevo nada con

los amigos de olga, acompáñame,

ándale.

patricio: no, no sé, no.

raúl: mira, mañana o el día que

quieras vamos a mi casa

para ver qué te queda,

o si prefieres, me traigo un

par de sacos para que te

los lleves a tu casa y escojas

con calma.

patricio: está bien, tráelos,

pero aquí los veo, es que a mi

casa prefiero no llevar ropa

ajena.

tengo broncas con mis hermanos,

créeme que tú nunca has tenido

que soportar lo que yo,

y francamente, no te lo deseo.

lucero: doña refugio, ayúdeme,

por favor.

refugio: pero ¿qué pasa, lucero?

tranquila, ¿por qué traes

esa cara?

lucero: es que me llamó don

isaías y me pidió que

le ayudara con unas copias,

pero es que no sé dónde está

la fotocopiadora.

refugio: a ver, tranquila,

tranquila.

subes, y al fondo la vas a

encontrar, pero apúrate,

porque con él todo es para ayer.

lucero: ok.

ah, ¿y la máquina es muy

complicada de echar a andar?

refugio: ahí está magos,

ella es la encargada, date

prisa.

lucero: mil gracias, doña

refugio, voy corriendo.

refugio: espérate, espérate,

lucero, ¿qué vas a copiar,

papeles de qué?

lucero: ay, qué tonta soy,

las dejé en la oficina del

contador, voy por ellas.

refugio: toca antes de entrar,

y ofrécele una disculpa a

benjamín.

lucero: sí, sí, doña refugio,

muchas gracias.

raúl: ¿no estarás exagerando?

patricio: no, no exagero.

raúl: mmm, no conozco a tu otro

hermano, pero edmundo se ve

bastante buena onda, es el que

va a ser médico, ¿no?

patricio: sí, pero no nos

llevamos nada, ¿que no viste

cómo se puso cuando te conté

lo de mi papá?

raúl: bueno, es que saca de onda

recordar esas cosas, en fin,

a mí me hubiera gustado mucho

tener un hermano.

patricio: yo hubiera preferido

tener una hermana como la tuya,

hasta tienes la ventaja de que

casi no la ves.

en cambio, yo los tengo que ver

todo el día, y un solo baño.

raúl: pues aunque no lo creas,

extraño a mi hermana,

a lo mejor porque no tengo ni

con quién pelearme.

patricio: con mis hermanos

los pleitos son lo de menos.

lo que realmente me pesa es

tener que compartir todo con

ellos, se pasan de abusivos.

raúl: mira, por lo menos,

tú entiendes qué onda con tus

hermanos, porque se parecen a

ti, eso ayuda mucho a llevarse

bien.

patricio: no, no, no, raúl,

yo no tengo nada que ver con

ellos, es que ese es el punto,

no se parecen nada a mí.

raúl: bueno, ok, pero al menos

tienes la ventaja de ser el

hermano mayor, créeme que no es

nada sencillo ser el hermano

menor de una hermanita

que tiene un carácter que para

qué te cuento.

patricio: ¿ah, sí?

pues habrá que conocer a

la hermanita, ¿no?

raúl: no, ¿qué pasó, patricio?

¿ya vas a empezar?

patricio: para ver nada más.

chelo: ¿terminaste, nacho?

nacho: eh, sí.

chelo: entonces, vente,

mi mamá me mandó unas tortas

de tamal, mojolotas se llaman.

nacho: oye, chelito, gracias

por cubrirme hoy en la mañana

para poder ir a hablar con

mundo, ¿eh?

chelo: ay, ya sabes, lo que me

pidas lo hago con harto gusto,

ah, pero esta me la voy a tener

que cobrar.

nacho: ¿cobrármela, cómo?

chelo: pues con algo que no te

va a costar, bueno, no mucho.

nacho: no sé qué quieras,

chelito, ¿qué quieres, chelito?

chelo: piénsale, es una deuda.

nacho: no, no sé, eh,

¿quieres mis propinas de hoy?

chelo: vas a ver, claro que no.

nacho: entonces, ¿qué quieres,

chelito?

chelo: el beso, el que me

quedaste a deber ayer.

nacho: ¿beso, a qué horas, cómo

que un beso?

chelo: pues sí, el beso, ay,

te lo cambio por un beso en el

cachete, un beso de amigos, ¿ya?

nacho: no, no, no, mira, nada

de besos entre tú y yo, y si te

vas a poner así, no te voy a

pedir nada, un beso.

chelo: nacho, nacho,

espérate.

lucero: no lo puedo creer.

magos: ¿qué pasó, salió mal una

copia?

lucero: no, no puedo creer

lo que estás leyendo, esta es

la mejor de todas, mi favorita,

es la del novio--

magos: ay, no, no, no me digas

nada, porque apenas me la acaban

de prestar, y voy a la mitad,

¿eh?

lucero: me emocioné, es que

esta historia de verdad que me

fascinó, es la mejor de

la serie, ay, qué pena, yo aquí

plática y plática y don isaías

está esperando sus copias,

y me faltaron estas.

magos: ah, sí, claro.

lucero: dos de cada una, ¿sí?

magos: oye, ¿y ya leíste estas?

lucero: a ver, déjame ver.

esta sí, es la del hijo

del conde estanislao.

magos: ay, no, no, porfis, no

me cuentes nada, mira, me las

acaban de prestar.

lucero: no te voy a decir para

no echarte a perder la sorpresa,

pero también te va a encantar.

magos: ay, padrísimo.

oye, por cierto, ¿cómo te

llamas?

lucero: soy lucero y acabo de

entrar.

magos: pues yo soy magos.

mucha suerte, lucero.

lucero: gracias.

patricio: también con lucero

tengo broncas.

de repente, se comporta tan

irracionalmente que me

desespera.

raúl: bueno, no siempre uno

entiende a las mujeres,

si fueran iguales a uno,

no habría ningún interés,

¿no te parece?

patricio: ¿tú lo dices?

raúl: mira, ahí te va.

he tenido un par de novias que

no me duraron mucho, pero

la verdad, gracias a mi hermana

mayor, tengo una idea bastante

clara de qué puedes esperar

de una mujer.

patricio: es que lucero se pasa

de insegura.

nunca sé qué espera de mí,

y como yo no soy capaz de

adivinarlo, primero se enoja,

luego va y se disculpa conmigo,

y al final llora, yo no

entiendo nada.

raúl: dicen que a las mujeres

no hay que entenderlas, hay que

amarlas.

patricio: es que lo malo es eso,

que no sé qué sienta.

no sé si la quiero o nada más

me gusta por el tiempo que

tenemos de conocernos.

¿crees que debería terminar con

ella?

raúl: mira, lucero está muy

linda, y algunos estamos

disponibles, lo que el orgulloso

tira, el humilde lo recoge.

patricio: te lo agradezco, pero

no gracias.

raúl: patricio.

patricio, estaba jugando nomás.

isaías: refugio.

refugio: ay, aquí ya está el

reporte terminado, don isaías,

justo iba a ir a su oficina

para entregárselo.

isaías: no vengo a eso, ¿dónde

está esa niña?

refugio: ¿niña, cuál niña,

señor?

isaías: su ahijada,

su protegida, lo que sea,

la niña que trajo a esta oficina

abusando de mi generosidad para

que la contrataran.

refugio: lucero.

isaías: como se llame, ¿dónde

está?

refugio: bueno, debe estar en

la oficina del contador, fue a

sacar copias para usted,

me parece.

isaías: ¿me cree usted estúpido?

precisamente vengo de la oficina

de benjamín, y no está con él.

refugio: lo siento, don isaías,

ahora mismo voy a buscarla.

isaías: y dígale que si no está

en mi oficina en dos minutos

con lo que le encargué, lo de

hoy va a ser presentación

y despedida, y a ver cuándo

vuelvo a aceptarle una

recomendada.

magos: a ver, pero no entiendo

por qué lorenzo no le dice a

andrea que no la ama, ay,

además, ¿ella cómo puede

soportarlo?

lucero: yo la entiendo, cuando

estás muy enamorada, muy

convencida de que quieres a

alguien, eres capaz de soportar

lo que sea, y ella daría hasta

su alma por que él le dijera

que la ama, pero a la vez sabe

que al amor no se le puede

apresurar.

magos: mmm, a mí me suena de que

me estás hablando de ti misma,

a mí esos ojitos no me engañan.

lucero: qué pena, ¿se me nota

mucho?

refugio: lucero.

pero ¿qué estás haciendo?

lucero: ay, las copias.

refugio: pero por dios santo,

el licenciado está furioso.

lucero: perdóneme, doña refugio,

soy una tonta, perdóneme,

por favor, perdóneme.

pollo: ¿qué tal te fue con

la chica esa que te ligaste,

le pediste el teléfono?

edmundo: pues la neta, ni se me

ocurrió.

pollo: no me digas de que no

te gustó, porque estaba como

quería, carnal, es más,

¿sabes qué?

si tú no le entras, yo te hago

el quite con mucho gusto, ¿eh?

edmundo: a ver cómo le haces

para encontrarla, solamente que

sea por telepatía o las redes

sociales.

pollo: lo que tú no sabes es que

yo sí le pedí el celular a su

amiga.

y ya verás que con eso le saco

hasta el teléfono de la tuya.

edmundo: neta.

oye, ya, ¿qué pasó?

nos toca anatomía, no te hagas,

órale, vámonos.

pollo: ¿qué, de veras piensas

entrar?

edmundo: pues a eso venimos,

a estudiar medicina, ¿o qué

pensabas?

pollo: pues no sé, mundo, que

podíamos de una vez ir a buscar

a esas chavas, ¿qué onda?

¿o por qué tan matado?

pareces nerd, carnal.

edmundo: ¿yo nerd?

no, espérame, no te confundas,

yo paso todas las materias casi

sin estudiar, paso puro

basiquito, en cambio, otros,

que se desvelan estudiando

y preparando el examen, nada

más no le arman, ¿o no?

pollo: pues por eso me junto

contigo, carnal,

mira, lo que no se me pega de

ti, pues, te lo copio.

edmundo: ¿ah, sí?

ya no te voy a pasar nada,

¿sabes qué?

te voy a decir una cosa,

vente, vente.

lucero: muchas gracias, doña

refugio, es usted tan buena

conmigo.

refugio: no, no tienes que

agradecerme nada, hija.

lucero: es que de verdad es

usted como una segunda madre

para mí.

refugio: a lo mejor porque te

arrollé cuando eras una bebé.

lucero: el contador me dijo que

don isaías estaba furioso,

le juro que pensé que me

corrían, muchas gracias por

interceder por mí.

refugio: demos gracias al cielo

que benjamín habló con él,

le pidió que entendiera que

todavía no te familiarizas con

el trabajo, con el personal.

lucero: porque usted se

lo pidió a él, sino yo ya

estaría tronándome los dedos de

la angustia, pensando en cómo

se lo iba a decir a mi mamá,

porque yo tengo pensado que,

con lo que gane, voy a poder

ayudar con los gastos de la

casa, y así ya nos alcanzaría

para pedirle a mi papá que deje

de manejar camiones de carga.

pollo: hombre, espérate.

edmundo: ese maestro por poco

me duerme, ¿qué le pasa?

pollo: oye, ¿y si faltamos a

bioquímica?

se me está ocurriendo un plan,

carnal.

edmundo: pues algo baratito,

porque otra vez nos traicionó

la suerte.

pollo: no, pues se me ocurría

que nos podemos asomar a un

casino, acaban de abrir uno en

el sur.

edmundo: no, no, no me late,

pollo.

¿qué, a ti te gusta ver jugar

a la gente o qué?

pollo: no, carnalito, pues mira,

empeñamos esto, y con la lanita

que nos den, tenemos para

divertirnos un ratón.

edmundo: ¿"ladronde" sacaste

eso, eh?

pollo: me lo regaló la galana

de ayer, qué detallazo de su

parte, ¿no?

edmundo: ¿te la regaló?

se la robaste, eres un pasado,

¿eh?

pollo: no, pues robar es una

palabra bien fea, carnal,

digamos que se la tomé como pago

por el gusto de bailar con

chayanne, ¿cómo ves?

edmundo: no, no, no sé, no,

quedé fatal con mi jefa, me vio

llegar de madrugada y, encima,

pues, sin la lana esta.

pollo: ¿y por qué, carnal, qué

no es tu carnal el que la

mantiene?

edmundo: sabes de qué lana me

refiero, el caso es que mi mamá

me estaba esperando ahí,

y entre ella y mis hermanos,

pues, me cayeron encima.

pollo: pues razones más para

que ya menos llegues, mientras

que tú sigas haciendo lo que

ellos quieren, carnal,

no te los vas a quitar de

encima.

edmundo: ¿tú crees?

pollo: pues hazme caso, una

semanita de aguantar

los regaños y pleitos de mis

jefes, los terminé cansando,

carnal, ya ni me dicen nada.

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