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Corona de Lágrimas Capítulo 23

27 Feb 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

mercedes: siéntate, por favor.

érika: gracias.

mercedes: te juro--te juro

que ya no sé qué hacer.

cada día mi hija está peor.

y para colmo, el tal patricio

me sigue sin convencer.

pero como rómulo está endiosado

con ese tipo, no puedo hacer

nada, amiga.

érika: bueno, pues, a pesar

de todo,

es hora de que hagas algo,

amiga.

por tu tranquilidad

y por el bien de tu hija,

nada más.

mercedes: no me voy a quedar

cruzada de brazos.

tenlo por seguro.

patricio: yo no sé por qué hay

que hacer tanto trámite

para que te den el diploma

y la cédula.

la peor burocracia

de este mundo.

raúl: y ahora, ¿por qué estás

tan de mal humor?

ayer estabas feliz.

patricio: bueno, me molesta

que las cosas no salen como uno

quiere.

me decido a tratar bien

a la gente

y luego te muerden la mano.

raúl: ¿qué te pasó?

patricio: ay, nada, raúl, nada.

mejor cuéntame.

¿la pasaste bien anoche en casa

de tus tíos?

raúl: sí, pero la verdad

me sorprendió bastante saber

que te ibas a casar.

¿por qué no me dijiste nada?

patricio: bueno, queríamos

que fuera una sorpresa.

perdón.

raúl: con razón mi tío organizó

esa reunión.

patricio: sí.

estuvo bueno, ¿no?

raúl: estuvo tan bueno

que hasta sandra estuvo

contenta.

y eso que mi hermana no la lleva

con olga.

patricio: bueno, pero son

familia.

además vi que doña mercedes

la estima bastante.

raúl: se han tratado poco,

pero sí.

patricio: oye, ¿tus papás

piensan hacer algo

para festejarte?

ahora te toca recibirte a ti.

raúl: híjole, no sé, pero

supongo que será algo sencillo,

como yo no tengo patrocinador

como otros.

[ríe]

patricio: ay, cálmate.

déjame ver qué se me ocurre.

tú déjamelo a mí, ¿ok?

raúl: va.

patricio: dale, me voy

porque me está esperando

tu prima.

raúl: ahí quedó.

refugio: mi hijo.

perdí a mi hijo.

y no sé qué hacer

para recuperarlo.

[llora]

dios mío, ilumíname, por favor.

edmundo: ya, mamá.

no vale la pena que desperdicies

más lágrimas.

en alguien que no te ha

respetado nunca y no te quiere.

nacho: es un ingrato, jefa.

después de todo el esfuerzo

que hiciste,

todo lo que has hecho

por nosotros.

edmundo: lo va a pagar.

y muy caro, me cae que sí.

ya volverá con la cola

entre las patas,

cuando la riquilla esa

con la que anda lo mande

a volar, mamá.

vas a ver.

refugio: no, mi hijo, no.

no le desees un mal

a tu hermano.

edmundo: es cosa mía, mamá.

solita la vida se lo va

a cobrar.

refugio: es que yo no sé

qué hice para que mi hijo

se portara así.

¿en qué fallé?

¿cuál fue mi error?

¿qué--qué hice?

¿lo quise demasiado?

¿lo eché a perder con mi cariño?

[llora]

ay, no sé, dios mío.

edmundo: ya, mamá.

refugio: por favor, ayúdame.

nacho: ya.

mami.

edmundo: tranquila.

nacho: no llores, mamita.

refugio: [llora]

nacho: todavía tienes dos hijos

que nunca te vamos a fallar.

te lo juro.

edmundo: nunca, mamá.

nunca te vamos a fallar.

nunca.

refugio: [llora]

flor: hasta que te dejas ver,

ya estaba por mandarle a hacer

un monumento al inventor

del teléfono.

rómulo: [ríe]

no exageres, lobita,

yo te dije que iba a estar

muy ocupado.

flor: sí, ya sé, arreglándole

el mundo a tu hijita adorada.

por cierto, ¿cómo va todo?

rómulo: olga está

muy entretenida con su novio

y yo más tranquilo que nunca.

flor: ¿a pesar de lo que piensa

tu mujer sobre ese noviazgo?

porque me imagino que debe

de estar furiosa, y me alegro.

rómulo: mira, flor, tú te vas

a abstener de opinar

sobre mi esposa.

mi matrimonio es algo

completamente ajeno y distinto

a lo que hay entre tú y yo.

flor: ¿estás hablando en serio?

rómulo: yo nunca bromeo

con lo que respecta

a mi familia, así es

que no te lo quiero volver

a repetir, ¿te queda claro?

flor: como gustes.

edmundo: ¿te sientes mejor

después del bañito, ma?

calenté algo de comer.

refugio: gracias, hijo,

pero no tengo hambre.

edmundo: tienes que comer, mamá.

no quiero que te me vayas

a poner mal.

y menos por culpa

de mi hermano.

refugio: no, no.

pero es que con todo

lo que ha pasado...

edmundo: a ver, mamá,

yo solamente te voy a decir

una cosa,

entiendo que debe dolerte mucho

todo lo que pasó, pero la verdad

es que patricio es un ingrato,

y no es cuestión que tú estés

mal por él.

refugio: edmundo, algún día

tendrás hijos y entenderás

que no puedes dejar de amarlos

sin importar lo que hagan.

edmundo: está bien, mamá,

yo entiendo que de un día

para otro, pues, va a ser

imposible que te sientas bien,

pero tampoco quiero

que te dejes caer.

además, ¿nosotros qué?

nosotros también te necesitamos,

ma.

y si algo te pasa, yo me muero

de la tristeza y nachito

también.

refugio: tienes razón, mi cielo,

tienes toda la razón.

edmundo: entonces prométeme

que vas a hacer un esfuerzo,

¿sí?

por favor.

refugio: hijo, ¿qué vamos

a hacer con nachito?

¿con tu hermano?

habíamos quedado que en cuanto

terminaran la carrera,

patricio y tú lo iban a ayudar

para que él también estudiara.

edmundo: vamos por una cosa

por día, mamá.

primero tienes

que estar bien tú.

ya luego veré cómo ayudo

a mi hermano,

pero que le cumplimos,

le cumplimos.

te lo prometo, ma, ¿sí?

refugio: sí.

edmundo: tranquila, ma.

rómulo: ¿así vas a seguir?

quita esa cara,

si vas a seguir de ese humor,

termino de comer, pido

mi cuenta y me voy a mi oficina.

flor: no, no, no, no soy yo,

tú eres quien está muy cambiado,

todo te ofende,

todo me prohíbes,

todo te molesta.

si lo que quieres es terminar

la relación, me lo dices y ya.

rómulo: de acuerdo, lo pienso

y te aviso.

flor: ¿te das cuenta

de lo que me estás diciendo?

¿qué pasa?

ay, vienen para acá,

¿qué hacemos?

rómulo: saludar como gente

decente.

flor: te dije que no convenía

que nos vieran.

rómulo: ya cállate, por favor.

olga: gracias, gracias.

papá, qué coincidencia.

¿quién es esta?

papito.

rómulo: hija mía.

olga: hola.

flor: hola.

rómulo: flor, tengo el placer

de presentarte a mi hija, olga,

y aquí al licenciado chavero,

patricio, ya lo conocías.

flor: flor escutia, encantada

de conocerte, olga.

olga: gracias.

rómulo: hijita.

olga: entonces ustedes

ya se conocían, ¿de dónde?

¿del bufete?

patricio: nos presentó tu papá.

olga: ah.

patricio: sí.

olga: ah, entonces eres

su cliente.

ah, porque si es así,

entonces estás en graves

problemas, legales quiero decir.

[risas]

es que fíjate que como mi papá

trata con puro delincuente...

rómulo: mi hija, no hagas bromas

de mal gusto, mi hijita linda.

flor trabaja en medios

culturales, dirige un museo.

olga: ah, qué padre,

entonces has de conocer

a muchísimos artistas, digo,

así como

para que me recomiendes

un fotógrafo,

porque como nos vamos a casar,

pues, para que nos retrate

el día de la boda.

flor: precisamente de eso

estábamos hablando tu papá y yo.

rómulo: sí.

olga: ah, pues, qué bien.

rómulo: licenciado.

patricio: sí.

rómulo: ¿se van o gustan

sentarse?

patricio: no, definitivamente--

olga: no, no, definitivamente

nos sentamos, ¿no?

patricio: mi amor,

¿estás segura?

olga: claro que estoy segura,

me quedo aquí

con mi papito lindo

y con la señorita florencia.

flor: flor, me llamo flor.

olga: flor.

pero siéntate, amor,

¿qué haces ahí parado?

patricio: ah, sí, claro.

rómulo: ¿el "amor" quiere

un whisky?

patricio: no, don rómulo,

gracias, así está bien.

rómulo: ey, dos whiskys.

refugio: virgencita,

dame fuerzas para soportar

todo esto.

siento como si me hubieran

arrancado la mitad de mi alma.

cuida a mi patricio a dónde sea

que vaya y hazme el milagro

de que regrese algún día.

[llora]

[llaman a la puerta]

julieta: amiga, ¿cómo estás?

refugio: ay, apenadísima

contigo, se me ha olvidado irte

a pagar lo que te debo,

pero mira, toma,

no lo he contado,

espero que con esto alcance.

julieta: ¿estos son los billetes

que tu hijo te aventó?

refugio: ¿cómo lo sabes?

julieta: ignacio me hizo

el favor de ir a la tienda

para devolverme las cosas

que quedaron de la fiesta,

y me contó todo lo que pasó.

perdóname, amiga, pero no quiero

un solo centavo del dinero

con el que patricio se atrevió

a humillarte.

refugio: no, mi hijo está

deslumbrado por tantas cosas

nuevas que está viviendo,

por eso cometió ese error.

julieta: por el amor de dios,

deja de justificarlo, refugio.

es que no puede ser que después

de lo que te hizo sigas pensando

que patricio es un buen hijo.

¿y sabes qué?

no te culpes, amiga,

tú eres la mejor madre

que yo he conocido en mi vida,

me consta.

ay, amiga, si ese judas

te volvió a negar, ya es tiempo

de que tú también lo niegues.

refugio: es lo mismo

que me dicen sus hermanos,

pero no puedo, julieta,

no puedo ni quiero.

mi corazón me dice que no debo

perder la fe, que algún día

se le va a salir ese demonio

que cada vez se apodera más

y más de su alma.

virgencita, por favor, ayúdame,

ayúdame, tráeme a mi hijo

de regreso, por favor,

cuida a mi hijo.

[música]

[música]

edmundo: o sea, patricio dudó

que fuéramos hermanos, lucero,

¿y sabes qué?

él tiene razón, me queda

clarísimo que mi único

hermano es nachito.

lucero: bueno, ya olvídate

de eso, total, él ya se fue

de su casa.

edmundo: no sabes la rabia

que sentí, me hubiera encantado

molerlo a golpes.

lucero: no, y qué bueno

que no lo hiciste,

porque tu mamá se hubiera

puesto peor.

edmundo: bueno, ya,

qué flojera estar hablando

de patricio siempre, ¿no?

mejor cuéntame,

¿cómo te ha ido en el trabajo?

lucero: regular, el contador

cada día está más insoportable,

pero hasta que la tienda no deje

alguna ganancia, pues,

yo no me puedo mover de ahí.

edmundo: no.

lucero: ¿sabes que el señor

aguilar le cobró a tu mamá

el dinero de las medicinas?

edmundo: ¿en serio?

pero yo pensé que era

una prestación de su trabajo.

lucero: para que veas que ya

no se puede confiar en nadie.

edmundo: en mí sí puedes

confiar, siempre.

julieta: te traje un vasito

de agua para que te tomes

tu medicina.

refugio: ay, gracias.

julieta: ay, amiga.

refugio: por favor,

toma lo que te debo.

julieta: ya te dije que no.

refugio: por favor, dinero

es dinero, y tú también

lo necesitas.

julieta: debiste aprovechar

la majadería de patricio

para decirle la verdad.

si tanto quiere buscar

a su papá, pues,

que de una vez se entere

quién es y a dónde vive.

refugio: no, julieta,

¿cómo crees?

julieta: ningún daño le haría

enterarse del sacrificio

que has hecho toda tu vida

para que él no naciera

en la calle.

pudo haber terminado

en un orfanato.

refugio: por favor, julieta,

no vuelvas a decir eso

frente a nadie, por favor.

julieta: está bien.

lucero: edmundo, quedamos

que me ibas a dejar pensar

las cosas.

edmundo: sí, está bien,

como tu digas.

lucero: oye, ¿y nacho?

no me has contado cómo tomó

la situación.

edmundo: bueno, a nacho es

al que más le va a afectar.

él estaba feliz y hasta

orgulloso de que patricio

se fuera a recibir.

pero con lo que pasó, va a ser

muy difícil de que él pueda

estudiar.

lucero: bueno, pero tú lo vas

a ayudar, para eso estás

estudiando, ¿no?

para echarle la mano.

edmundo: pues, sí, sí, sí,

en lo que se pueda

y, pues, cuando se pueda.

[llaman a la puerta]

rómulo: ¡adelante!

patricio: licenciado.

rómulo: siéntate, patricio.

patricio: sí.

rómulo: mucho te voy a agradecer

que cuando vuelva a ocurrir

una coincidencia incómoda

como la de hoy, ingéniatelas.

saca a mi hija de ahí,

llévatela a otra parte.

patricio: traté de hacerlo,

licenciado, pero es que olga

ya lo había visto y--

rómulo: ¿olga decidió?

por fortuna la situación

no pasó a mayores, ¿verdad?

patricio: sí.

licenciado, disculpe

la pregunta, pero es para evitar

problemas futuros con olga.

¿esa mujer es su--?

bueno, usted me entiende, ¿no?

rómulo: esa mujer es lo que yo

quiero que sea, patricio.

es más, toda la gente

con la que tú me veas,

sin importar la situación

o quiénes sean,

van a ser exactamente

lo que don rómulo ancira

quiere que sean,

¿sí te queda claro?

patricio: totalmente,

don rómulo, la gente será

quién usted me diga.

rómulo: muy bien, ¡bien!

[ríe]

me decías que necesitabas

un lugar para hospedarte.

patricio: sí, señor, es

que la situación en la casa

donde yo vivía ya es imposible--

rómulo: [ríe]

¿y cuándo?

¿y cuándo fue posible?

[ríe]

pero no te preocupes,

aquí estoy yo para cuidarte.

tienes un amigo poderoso,

que tiene un par de suites

para hospedar a clientes

importantes y a gente especial.

voy a pedir que te asignen una.

patricio: se lo agradezco

un montón, licenciado.

rómulo: melisa, guapa, ven.

nacho: ¡ah!

¿qué te pasa?

¿por qué me tiras eso?

chelito: ¿nacho?

ay, dios.

¿qué te pasa a ti?

¿por qué estás aquí

con la luz apagada y--?

vale, estabas chillando.

nacho: claro que no, los hombres

no lloran, ¿eh?

chelito: claro que sí, uno tiene

que llorar cuando te duelen

las cosas.

¿qué te pasó? ¿se armó pleito

en tu casa por lo de patricio?

¿sí llegó o es que lo siguen

esperando?

¿está mal tu mamá?

nacho, ¿por qué estás así?

nacho: apaga la luz y déjame

solo, por favor.

chelito: no, pues, hasta crees.

nacho, a los cuates

no se les deja solos,

así que, ¿qué te pasa?

nacho: no sabes cuánto me caló

que ese infeliz se portara

tan gandaya con mi jefa.

¿sabes qué le hizo?

no solo llegó

hasta el otro día,

sino que cuando mi jefa

le reclamó el desaire,

le aventó el dinero en la cara.

chelito: híjole.

nacho: ya te imaginarás,

mundo y yo lo defendimos,

pero se pusieron

de a peso las cosas,

la neta, hasta que el infeliz

se largó.

ojalá que nunca vuelva, me cae.

chelito: lo siento mucho.

nacho: ¿y sabes qué?

la neta tenía razón.

chelito: ¿de qué?

nacho: también por eso

se me salieron las de san pedro.

chelito: ¿razón de qué o qué?

nacho: ahora sí me puedo ir

despidiendo de mis ganas

de ir a la universidad,

habíamos quedado que él

iba a ser el primero

en echarme la mano y apoyarme,

recuerdas que te lo conté todo,

¿no?

chelito: sí, sí, cierto, claro.

nacho: pues, te imaginarás

que con patricio, pues, ya vale.

total, pues, el que nace

para maceta no pasa

del corredor, ¿no?

chelito: ay, amigo, carnal...

raúl: no, bueno, está padre

el lugar, ¿eh?

se siente un poco frío

pero está muy bien, ¿eh?

oye, ¿y quién se va a hospedar

aquí?

¿alguien de tu familia o qué?

patricio: yo, raúl.

este va a ser mi hogar

por un tiempo en lo que me caso.

este es el primer paso

en mi nueva vida,

ahora sí ya no hay marcha atrás.

raúl: ¿cómo?

a ver, patricio,

¿de qué me hablas?

¿qué pasó con tu familia

y con tu nana?

¿ya no vas a cuidarla o cómo?

patricio: no, mi mamá se va

a ocupar de ella,

las dos siempre han sido

muy unidas, y se la va

a llevar a otra ciudad.

ya después iré a visitarlas.

raúl: ¿cómo?

patricio: ¿por qué me ves así

o qué?

raúl: perdón, pero tengo

que decírtelo.

patricio: ¿decirme qué?

raúl: que no te creo nada,

cada vez que hablas

de tu familia todo es

un misterio que suena rarísimo,

patricio.

¿qué estás ocultando, patricio?

chelito: no te pongas mal,

nacho, vas a ver que sí la vas

a armar, yo sé que sí.

nacho: no, la neta es que yo

siempre supe que mis sueños

eran guajiros.

chelito: hay un chorro de gente

que empezó desde abajo,

y ahora le va rebien.

nacho: no, sí, pero seguro

no eran los más chicos

de su casa.

yo lo único que puedo hacer es

chambear para, pues, así seguir

ayudando a mi jefa, y dejarme

de sueños tontos.

chelito: no, no, nacho, lo único

que uno nunca puede perder son

los sueños, es lo que nos hace

seguirle echando ganas

a la vida.

yo sé que ti te va a ir

de pelos, vas a ver, porque eres

bien chido, bien chambeador.

nacho: no, igual parece que eso

no sirve de nada, la neta.

chelito: no, sí sirve, sí sirve,

nacho.

amigo...

nacho: no creo, chelito, pero...

me cae que eres a todo dar.

bueno, me voy,

ahí nos vemos mañana.

chelito: yo tengo razón,

las cosas mejoran poco a poco.

[música]

[música]

patricio: ¿qué pasa, agustín?

agustín: don rómulo me pidió

que viniera para presentarte

al administrador del edificio.

¿interrumpo algo?

no, no, no,

sigan hablando de tu familia,

patricio.

raúl: ¿qué estás haciendo aquí?

agustín: ya lo dije,

me mandó tu tío.

¿hay algo que no deba de saber,

patricio?

patricio: ¿por qué no me esperas

afuera y ya luego vamos

con el administrador?

agustín: [ríe]

¿no quieres que le hagamos

una cita a tu mamá o a tu nana

para que vengan a conocer

el nuevo domicilio de patricio?

o mejor aún, a los dos

muchachos que fueron a buscarte

el otro día al bufete.

patricio: ¿de qué estás

hablando, imbécil?

tú no tienes nada

que estar haciendo aquí,

así que me haces el favor

y te me largas, ¿ok?

agustín: ¿eso quiere decir

que ya no me vas a acompañar

con el administrador, patricio?

patricio: ¡no!

mira, gato, ya te dije

que para ti soy el licenciado,

licenciado chavero,

¿estamos claros?

agustín: ni hablar, ni hablar,

le diré a don rómulo

que preferiste presentarte

solo frente al administrador.

lo que sí me gustaría escuchar

es que explicación le vas a dar

a raúl sobre tu familia,

licenciado chavero.

patricio: lárgate, ¡lárgate!

te lo juro que me voy a quejar

de él.

raúl: ¿qué está pasando,

patricio?

¿qué es lo que sabe agustín?

patricio: ¡nada!

tú mismo me has dicho

que es un imbécil, ¿no?

lucero: gracias por acompañarme,

mundo, ¿no pasas a saludar

a mi mamá?

edmundo: no, mejor otro día,

¿me la saludas tú?

oye, lucero, ¿sí estabas

muy enamorada de patricio?

lucero: te vas a reír, pero creo

que lo veía como los personajes

de las novelas que me gusta

leer.

[ríe]

qué inmadura soy, ¿verdad?

edmundo: no, para nada.

¿sabes?

yo de chavito también

lo admiraba muchísimo.

veía a mi hermano

como a un héroe,

y mira con lo que salió ahora.

lucero: pues, sí.

edmundo: yo la verdad

que no sé en qué momento

se volvió loco,

de chavito era el primero

en querer ayudar a mi mamá,

nos cuidaba, jugábamos juntos,

en fin.

lucero: pues, ojalá que algún

día se arrepienta de todo

lo que está haciendo

y vuelva ser como era.

edmundo: lo dudo muchísimo,

yo solo espero que mi mamá

se reponga algún día

de todo esto,

porque el peor golpe se lo está

llevando ella, es su consentido.

patricio: hermano, me encontré

estas cervezas en el refri,

¿quieres una?

raúl: no, muchas gracias.

patricio: ya, raúl, olvídate

de lo que dijo agustín.

raúl: es que no entiendo como--

por qué cada vez que hablas

de tu familia,

me cuentas historias rarísimas

y te pones de malas.

patricio: si eres mi mejor

amigo, no debes desconfiar

de mí.

raúl: precisamente por eso

te lo digo, patricio,

porque soy tu mejor amigo,

y no me late que no me tengas

la confianza de decirme

las cosas como son.

patricio: ya te dije

que me quitaron todo

lo que me correspondía.

y, pues, sí, mi situación

terminó siendo muy extraña.

pero ¿eso es tan difícil

de entender?

raúl: para mí sí, y según acabo

de ver, también para agustín.

patricio: ese tipo es un idiota,

y lo que yo te he contado

es como es, y ya.

pero si vas a seguir dudando

de mí, es porque en realidad

no eres mi amigo.

raúl: mira, mejor ya me voy,

cuando te alivianes me avisas,

¿no?

patricio: espérate, raúl.

yo lo único que te pido es

que me entiendas lo humillante

que es para mí toda mi situación

familiar.

raúl: está bien, me imagino

que es un poco

como lo que me pasa a mí

cuando mi papá se pone

de tapete con mi tío.

patricio: exacto, exacto.

bueno, pero ya, mejor vamos--

vamos a brindar porque estamos

aquí, porque mi hermano

está listo para hacer su examen

profesional como los grandes.

raúl: sí, señor.

patricio: venga.

raúl: salud.

mercedes: nos vemos en el club

más tarde, ¿sí?

entonces, ¿cómo dices?

no he podido averiguar de quién

pueden ser esas iniciales.

sí, él aquí está.

no, no trajo su agenda.

rómulo: ¿con quién hablas?

mercedes: con mi amiga érika.

rómulo: dile hola de mi parte.

mercedes: rómulo te envía

saludos.

sí, claro, de tu parte.

hasta luego, un beso.

¿y esa novedad

de que te interesa saber

con quién hablo?

rómulo: como sonabas

tan misteriosa

y mencionaste mi agenda...

mercedes: ah, bueno,

es que te quieren invitar

a la reapertura

de la nueva sala del patronato,

ya sabes, la remodelación

que pagaste tan generosamente,

¿te acuerdas?

rómulo: ¿cómo la podría olvidar?

avísale a agustín,

él maneja mi agenda.

buen día.

olga: ay, hola y adiós,

tengo muchísimas cosas que hacer

y todas con mi novio precioso.

mercedes: ay, línea ocupada,

ahorita vuelvo a marcar.

olga: ay, mamá, olvídate

de las llamadas,

mejor manda un mensaje

de texto y ya.

mercedes: ay, no, no, yo esas

cosas no las entiendo.

no, no, no me gusta.

olga: a ver, es muy fácil,

mira, te enseño.

con esto escribes así y ya,

mira.

mercedes: "patricio,

te veo en cinco, tqm".

olga, ¿quién es tqm?

olga: ¿es en serio, mamá?

"tqm" significa te quiero mucho,

en qué siglos vives, ¿eh?

¿sabes qué?

sigue usando tu teléfono,

nos vemos.

mercedes: ¿érika?

soy yo otra vez,

por fin supe quién era "tqm".

nacho: te dije que yo hacía

la comida, jefa.

refugio: no, hijo, a mí me gusta

atenderlos, y de verdad gracias

por llegar temprano.

edmundo: pues, es para estar

al pendiente de ti, ma,

y ver cómo te sientes.

refugio: ya les dije que estoy

bien, y ya no se preocupen

por mí.

nacho: ¿neta estás bien,

jefecita?

refugio: hijos, si no he hablado

de patricio,

no es porque lo haya

olvidado, es porque no quiero

que siga siendo motivo

de resentimientos, de rencores.

edmundo: mejor, total ya nunca

va regresar.

refugio: edmundo,

no me mortifiques más.

nacho: mundo, bájale.

edmundo: es la verdad,

por mí mejor, así ahorro

energía y saliva.

érika: ay, no, una abreviatura,

y el par de bobas pensando

que eran las iniciales

de alguien.

ay, no, no.

mercedes: sí, creo que quise

encontrarle sentido a algo

que era muy simple.

érika: ay, sí.

mercedes: pero entonces,

¿quién es la mujer

con la que anda mi marido?

érika: ay, pues, no sé.

oye, quizá y pudiera ser

la tal flor.

mercedes: pues, la única manera

de saberlo sería averiguando

si salió del país en las mismas

fechas que rómulo.

érika: eso déjamelo a mí.

voy a ir al patronato

y voy a checar si alguien sabe

en qué pasos anda esa mujer.

mercedes: no, érika, ahí todo

el mundo me conoce.

y pensándolo mejor, no me voy

a rebajar a investigar

a mi marido.

érika: mercedes, no vas a dejar

que flor, o la que sea,

te siga viendo la cara, ¿verdad?

mercedes: el que me está viendo

la cara es mi marido, por favor,

ya basta de culpar a las mujeres

de lo que nos hacen los hombres.

érika: mm, depende.

lucero: ¿y cómo te ha ido

en tu búsqueda de escuela,

chelito?

chelito: pues, muy más o menos,

yo pensé que ser maestra

de niños sería así

como lo mío lo mío, ¿no?

pero pues me metí a un kínder

y nada más de ver tanto

chamaco latoso,

no, me puse de nervios, paso.

lucero: [ríe]

bueno, qué bueno

que lo descubriste a tiempo.

chelito: sí, sí, pero, pues,

no aviento la toalla, ¿eh?

sigo en la búsqueda

de mi verdadera vocación,

porque de que tengo

una vocación, pues,

la tengo, ¿no?

todo el mundo tiene una,

y yo voy a dar con la mía,

pues, cómo de que no.

lucero: me da gusto.

oye, ¿y que andabas haciendo

por la oficina?

chelito: eh, pues, iba a decirte

que yo, pues, caí de casualidad,

pero, pues, no es cierto.

mira, quería--bueno,

no, no quería, yo quiero,

yo quiero hablar contigo

de algo muy serio.

lucero: ¿es algo grave?

chelito: pues, sí, pero, pues,

no tanto, o sea, es una gravedad

más o menos, tampoco exageremos,

¿no?

lucero: ay, a ver, chelito,

mejor ya dime qué pasa.

chelito: lucero, pues,

¿tú qué opinas de nacho?

sí sabes que está

enamorado de ti, ¿no?

lucero: ¿nacho?

no inventes, no.

chelito: pues, para nada estoy

inventando, ¿a poco no te habías

dado cuenta?

no, no, pues, sí estás bárbara,

¿eh?

lo que es no saber voltear

a dónde ocurren las cosas.

no, de veras.

nacho: no seas gandaya.

edmundo: ¿y por qué crees

que quiero mi espacio, nachito?

me da mucho coraje que mamá

siga triste y preocupada

por el imbécil de tu hermano.

nacho: ¿mi hermano?

el tuyo.

edmundo: bueno, pues, ese,

que ahora seguramente

se está dando la buena vida

con la ricachona esa,

mientras que a mi jefa

no le alcanza el aire

para tanto suspiro.

nacho: pues, sí, pero mientras

más se lo recordemos,

peor se va a poner.

hay que aguantar--

refugio: ¿dónde están?

¿dónde están?

nacho: ¿qué? ¿qué? ¿qué, jefa?

¿qué pasa?

refugio: mis lentes,

los que me regaló tu hermano,

¿dónde están?

anoche los puse en mi buró

y ya no están, no aparecen.

nacho: no, mamá, tranquila,

en tantito te los buscamos.

no se pueden haber perdido

solitos, mamá, tranquila.

refugio: ¿no los tomaron

ustedes?

nacho: no, no, no, jefa,

¿cómo crees?

refugio: es que esos lentes eran

lo único que me queda

de su hermano, es lo único.

nacho: no, jefecita, tranquila.

edmundo: tranquila, mamá.

refugio: ya los busqué

y ya los perdí,

también los perdí,

también los perdí--

nacho: ¡no! ¡mamá!

edmundo: ¡mamá!

[música]

nacho: ayúdame.

edmundo: a ver, vamos.

nacho: ayúdame.

edmundo: una, dos, tres, vamos.

con cuidado, nachito,

con cuidado.

cierra la puerta--la ventana.

refugio: ¿qué pasó? ¿qué pasó?

edmundo: tranquila, mamá,

tranquila.

nacho: tranquila, ma.

edmundo: trae las pastillas

que están el cajón de su buró,

córrele.

nacho: sí, sí.

refugio: no quiero pastillas,

yo solamente quiero mis lentes,

quiero mis lentes.

edmundo: ya los vamos

a encontrar, mamá,

tranquilízate, respira,

todo va a estar bien.

ponemos la casa de cabeza,

los vamos a encontrar,

te lo prometo que yo

te los voy a buscar.

refugio: quiero mis lentes,

quiero mis lentes.

nacho: aquí están, aquí están,

aquí están tus lentes,

estaban en el canasto de ropa.

refugio: ay, sí, de seguro

los metí ahí hace rato

que cambié las sábanas--

nacho: tranquila, tranquila, ma.

refugio: mis lentes, mis lentes.

nacho: voy por agua

para que tome sus pastillas, ma.

edmundo: espérate, nachito.

refugio: mis lentes.

edmundo: mamá, mamá, mamacita,

mamá, escúchame, mamá,

vamos a hacer un trato,

nosotros te prometemos,

ya no vamos a decir nada

de patricio, pero tú tienes

que prometernos hacer

un esfuerzo por estar bien,

mamá, por calmarte.

por favor, mamá, te va a hacer

daño.

refugio: sí, está bien, hijos,

está bien.

edmundo: gracias, ma.

refugio: por favor, discúlpenme.

edmundo: no, no pasa nada,

no pasa nada,

todo está bien,

queremos que estés bien,

tranquila.

chelito: ¿tú me estás choreando?

lucero: es la verdad, chelito.

mira, yo quiero mucho a nacho

pero nunca lo he visto

más que como un hermano.

chelito: no, pues,

qué tranquilidad, porque me caes

muy bien y yo no quiero

que me caigas muy mal.

lucero: o sea que te gusta

nacho.

chelito: pues, pues, la verdad

que sí, no, pues, ya desde hace

mucho tiempo, pero, pues,

él cuando me mira me ve así,

mira, transparente.

no, pues, no me ve.

lucero: y si él se fija en ti,

¿tú crees que valga la pena?

chelito: ay, "miss luces",

ya sé que somos amigas,

pero no me digas cosas tan feas.

lucero: no, mira, no te lo digo

por mala onda, sino porque no

quiero que sufras lo mismo

que yo sufrí con patricio.

chelito: pero nacho es bien

distinto a su hermano.

lucero: sí, yo sé que nacho es

muy bueno, pero la que tiene

que descubrir si es amor

verdadero o solamente

una ilusión eres tú, chelito.

chelito: ay,

no me la compliques.

tú me quieres caer mal, ¿eh?

lucero: no.

chelito: de veras, me caes bien,

ya, déjame.

marco: hijo, muchas felicidades,

ahora sí vas a poder trabajar

en el mejor bufete de méxico,

¿eh?

>> ay, no importa dónde

trabajes, hijo, siempre serás

el mejor.

no sabes lo orgullosos

que estamos de ti.

raúl: gracias, mamita, bueno,

no fue con mención honorífica

como patricio, pero tengo

mi título, ya soy

todo un licenciado.

el licenciado raúl cervantes.

sandra: oye, por cierto,

me cayó muy mal que patricio

no te acompañara en el examen,

nosotros sí fuimos al de él.

raúl: se disculpó conmigo,

me está organizando la fiesta

para celebrar mi graduación.

marco: yo creo que más bien

sería rómulo, ¿no, hijo?

no tu amigo.

la fiesta es en la casa

que tienen en valle de bravo

los ancira.

>> ¿y por qué allá?

sandra: pues, porque a olguita

le encanta, ma, ¿no es cierto?

raúl: totalmente de acuerdo.

pero el de la idea no es mi tío,

papá, es patricio.

sandra: a mí me cae clarísimo,

olguita manda a mi tío,

y como patricio manda

a olguita, pues, entonces--

[risas]

marco: ya, ya, ya, ya no hagan

bromas, por favor.

estamos contentos,

vamos a festejar, tenemos

al licenciado cervantes.

edmundo: hablé con el doctor

pérez arcos, es mi maestro

de neurología, dice que quizás

convendría que mamá

tomara antidepresivos.

nacho: ¿neta? ¿de plano?

edmundo: pues, sí.

nacho: no, no, no me late.

si ya está tomando

sus pastillas para la presión,

no le vayan a hacer daño.

edmundo: lo acabas de ver,

cómo se puso solamente

porque perdió sus lentes.

nacho: no, sí, pero, pues, es

que la neta tampoco pasó mucho

tiempo desde que tu hermano--

edmundo: el tuyo, ¿qué?

nacho: pues, ese se fue

de la casa, ¿no?

y, pues, la neta hay

que darle chance a que mi jefa

se desahogue un rato.

además, pues, ella tiene

su trabajo para que se distraiga

y para que piense

en otras cosas.

edmundo: a ver, nachito,

el que está estudiando medicina

soy yo.

nacho: pues, sí,

pero el que quiere cuidar

a mi jefa hasta de ti, soy yo.

edmundo: ¿ah, sí?

nacho: y, pues, la neta si hay

que--sí hay que darle unas

pastillas, pero hay que llevarla

primero con un doctor

pero que ya esté titulado.

edmundo: ah, o sea, como quien

dice, no estás confiando

en la opinión de mi maestro.

nacho: no, no, no, en quien

no confío es en ti, maestro.

edmundo: órale--

nacho: no, espérate, pues,

qué, quieto--

no, bueno, ya en serio,

lo que creo que sí convendría

es averiguar dónde fregados

está viviendo patricio.

edmundo: ¿y eso para qué?

¿qué ganamos?

nacho: ¿cómo para qué?

pues, como para estar

prevenidos, imagínate

que mi mamá lo sigue

extrañando demasiado y nosotros

no sabemos dónde está.

edmundo: ah, pues, sí.

ni modo.

pues, vamos en busca

del principito encantado.

nacho: vamos.

sandra: a mí sí me da mucho

gusto, ya quisiera yo

que alguien me hubiera

organizado una fiesta

el día de mi graduación.

raúl: ay, no te hagas,

si mis papás te pagaron

un viaje en crucero

por el caribe.

sandra: pues, sí, y estuvo

increíble, pero con ellos

de chaperón.

a ver, dime,

¿así qué chiste tiene?

raúl: oye, ¿sabes qué, sandra?

sandra: ¿qué?

raúl: me saca mucho de onda

que patricio ya dispone

de todas las propiedades

de mi tío como si fueran de él.

¿sabías que ya está viviendo

en una de las suites del bufete?

sandra: pues, ¿qué tiene

de raro?

y supongo que después vivirá

en la casa de los tíos,

digo, en cuanto cave su tumba

y se case con la prima

berrinchitos.

raúl: en todo caso me choca

deberle favores a mi tío.

sandra: pues, sí, pero ve

lo positivo, papá va a estar

feliz de que los gastos corran

por cuenta de los ancira.

raúl: patricio lo hace

por agradecerme que le presenté

a olga.

sandra: pues, dudo que patricio

tenga mucho que agradecerte,

vas a ver que cuando la conozca

realmente, no te agradecer nada.

julieta: me da mucha tristeza

saber que refugio está tan mal,

pero no saben lo contenta

y hasta lo orgullosa

que me siento de ustedes

porque la están cuidando

tan bien.

edmundo: bueno, ¿cómo no,

doña julieta?

si mamá es lo mejor que tenemos.

julieta: mundo, si en algún

momento te ofendí,

te pido una disculpa.

edmundo: no, no se preocupe,

doña julieta, todo está

muy bien.

nacho: ¿y cómo ve la idea

de que vayamos a buscar

a patricio?

julieta: pues, me parece

muy bien.

bueno y ya que ustedes saben

dónde está el lugar ese

donde trabaja, pues, podríamos

ir a preguntar directamente,

de seguro tienen su dirección.

nacho: no, no, no, de hecho

ya fuimos,

pero no nos quisieron

dar informes,

y ya hasta nos andaban

metiendo a la policía.

julieta: pero ¿cómo?

¿qué clase de lugar es?

edmundo: bueno, es un bufete

de abogados.

julieta: ah.

nacho: pues, más bien como

que el ali babá y los cuarenta

aboganzas, ¿no?

porque--

julieta: [ríe]

ay, nacho, qué malo eres,

de verdad.

a lo mejor son buenas personas.

nacho: pues, ¿quién sabe?

julieta: miren, muchachos,

ni se preocupen, ya veremos

qué se puede hacer,

cuenten conmigo.

edmundo: muchísimas gracias.

nacho: gracias.

patricio: entonces, ¿no hay

ningún problema,

licenciado ancira?

rómulo: ningún problema,

licenciado chavero.

patricio: qué bien se oye eso,

¿eh?

de verdad, muchas gracias.

rómulo: disfrútalo, estudiaste

durante años.

tu esfuerzo vale la pena,

y con lo de valle de bravo

ni te preocupes, adelante,

¿qué te molesta?

patricio: lo que pasa es que yo

no quiero pasarme de listo,

don rómulo, hay que estar

claros, yo sé

que a doña mercedes yo no

le simpatizo, así que--

rómulo: ah, yo te lo voy a dejar

más claro.

la mayor parte del tiempo

yo tampoco le simpatizo

a mi esposa.

[ríe]

bueno, pero se trata

de una fiesta

para su sobrino favorito.

así es que te repito,

de mi esposa me ocupo yo,

tú ocúpate de olga, ¿estamos?

patricio: gracias, licenciado.

también quería disculparme

porque sé que estoy viniendo

muy poco a la oficina,

pero lo que pasa es que olga

me trae de un lado al otro

con lo de la boda

y ya sabe cómo es.

rómulo: ¿le sugeriste

que contratara los servicios

de una planificadora de bodas?

te lo aconsejé.

patricio: sí, muchas veces,

pero ya sabe, ella dice

que no confía en nadie más

que ella misma.

yo pienso que este viaje a valle

la va a calmar un rato.

rómulo: mira, patricio,

te voy a decir una verdad

sobre las mujeres

de esta familia.

patricio: a ver.

rómulo: [susurra]

[risas]

rómulo: así que nunca esperes

que mi hija se calme, ¿eh?

eso es como esperar

a que un huracán

no haga estragos.

diviértanse, ¿eh?

gocen.

patricio: gracias.

rómulo: y felicítame

a ese muchacho raúl de mi parte.

patricio: gracias, don rómulo.

polo: ¿qué puedo hacer

para animarla, refugio?

me duele mucho verla

tan triste.

refugio: gracias, polo,

pero la única forma sería

poder regresar el tiempo.

polo: créame que si estuviera

en mis manos, lo haría,

lo haría con tal de devolverle

la sonrisa, refugio.

refugio: yo sé que sí,

muchas gracias.

todos los días me levanto

pensando en que hoy me dolerá

un poco menos el abandono

de mi hijo, pero no es cierto.

cada día me duele más y más.

polo: lo lamento mucho, refugio,

sobre todo por las razones

por las que su hijo se fue.

refugio: yo trato de entenderlo,

yo sé que--yo sé que él

se hartó de la pobreza,

eso está muy claro,

pero ¿qué podía yo hacer?

yo no podía haberle dado

lujos ni nada, pues, ¿cómo?

polo: usted es un lujo, refugio,

por su ternura, por su devoción,

su amor de madre.

para mí usted es una reina.

refugio: tal vez por eso

la vida quiso ponerme

una corona de lágrimas.

[música electrónica]

patricio: [ríe]

¿y qué? ¿cómo están?

¿qué están tomando?

a ver, joven, me hace el favor

y no deje a mis invitados

con sus copas vacías, ¿ok?

>> claro, señor.

patricio: traiga más hielo

y champaña pero ya, por favor.

no puede ser, por favor,

apúrese.

odio tener que estar correteando

a la gente para que haga

su trabajo.

raúl: ey, tampoco es para tanto,

no se te van a caer tus manitos

por tú servirte.

bueno, voy por una copa,

¿quieren algo?

ambos: no, gracias.

patricio: oye, apura

a los meseros, por favor.

raúl: a sus órdenes, jefe.

sandra: qué buena onda

que le organizaste esta fiesta

a mi hermano.

cuando yo terminé

la licenciatura no tuve fiesta

porque preferí irme

a un crucero.

patricio: has viajado muchísimo,

¿no?

sandra: sí.

patricio: se te ve.

sandra: y ahorita que estoy

en florencia he podido conocer

casi todo europa.

patricio: qué fortuna poder

viajar tan seguido.

sandra: sí, a mí me encanta

viajar.

además nunca sabes en qué lugar

puedes encontrar algo especial.

mira, por ejemplo este,

lo compré en un puestecito

en venecia.

está lindo, ¿no?

olga: mira nada más, norma,

tú que todo el tiempo me estás

diciendo que no y otra vez está

esta zorra arriba de patricio.

norma: olga, no exageres,

es tu prima.

olga: no estoy exagerando.

norma: ¿a dónde vas, olga?

no--

olga: déjame en paz.

¿a ti qué te pasa?

¿eh, arrastrada?

entiende, patricio es mío, ¿sí?

¿sí entiendes? ¡es mío!

[música]

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