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Corona de Lágrimas Capítulo 2

7 Feb 2020 – 12:00 AM EST

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refugio: ¿no vas a ir

a la facultad, patricio?

es un poquito tarde, hijo.

patricio: estoy a tiempo, mamá,

suspendieron la primera clase.

refugio: y edmundo, tu hermano,

¿ya se fue? ¿desayunó contigo?

patricio: todavía debe estar

roncando, llegó en la madrugada.

bueno, ahora sí ya--ya me voy.

dame la bendición.

refugio: hijo,

anoche ya no pudimos seguir

hablando y--y hay algo más

que te quiero decir.

patricio: [suspira]

refugio: el día que--

cambies de parecer,

que te quieras casar,

te aconsejo que antes

tengas una estabilidad,

no quiero que te pase como a--

patricio: ¡por supuesto, mamá!

no voy a echarme

la soga al cuello

sin terminar la carrera, ¿ok?

ya deja de estar de preocupona,

como te dije, entre lucero y yo

no hay nada serio.

refugio: está bien, mi amor.

y disculpa lo torpe

que puedo llegar a ser

para decir lo que pienso.

patricio: yo te quiero

tal como eres.

martina: no, ya verá

que su coche va a pasar

la verificación sin problemas.

tengo el mejor taller

y los mejores mecánicos

de méxico... no, y puede

que hasta del mundo entero.

cómo no, estamos a sus órdenes.

ya sabe, la martina

si no le atina, le adivina.

[ríe]

claro que sí, adiós.

ahora sí, dime nachito,

qué se te ofrecía,

¿necesitas el teléfono?

nachito: no, no, quería saber

si ya le pagaron la reparación

del sistema eléctrico

a la camioneta.

martina: sí, ayer mismo.

¿necesitas el dinero ya

o prefieres que te lo junte

para la quincena?

nachito: este--no--no,

lo quisiera de una vez,

digo, si se pudiera.

lo que pasa es que mi mamá

lo necesita para comprarse

unos anteojos nuevos.

martina: pues, no se hable más,

en cuanto regrese chelito

del banco, te lo doy, ¿eh?

nachito: muchas gracias.

martina: ¿de qué?

nachito: o--oiga, y una--

¿usted cree que me podría ir

media hora antes para--

podérselo llevar a mi jefecita?

martina: claro que sí, ¿eh?

y me la saludas mucho

de mi parte

y dile que no la olvido.

nachito: gracias, ella siempre

se acuerda mucho de usted.

martina: en un ratito te mando

con chelito el dinero, ¿eh?

nachito: muchas gracias.

edmundo: ya me voy

a la universidad, mamá,

allá desayuno.

oye, pensé que ya te habías ido

a trabajar, ya pasan de las--

refugio: ay, don isaías

nos autorizó a llegar

un par de días tarde.

es que van a fumigar

las oficinas.

edmundo: ajá.

refugio: ay, ¿no quieres

que nos vayamos juntos?

y así llegamos al metro

y ahí nos despedimos.

edmundo: está bien,

aunque no sé para qué voy,

la verdad.

refugio: ¿cómo que para qué?

para estudiar,

para que te recibas de médico.

edmundo: bueno, es que--

bueno, mejor no te digo nada,

yo y mi gran bocota.

es que no te quiero preocupar,

ma.

refugio: para algo soy tu madre,

dime qué te sucede.

edmundo: [suspira]

me da vergüenza decírtelo.

ma, necesito comprar un libro

para la clase de patología.

ayer le llamé a nacho

para decirle que--

que me apoyara con el dinero

pero hoy se levantó de la cama,

así en silencio,

sin hacer ruido,

yo creo que no me pudo

conseguir nada, la verdad.

refugio: ¿eso te dijo nacho?

edmundo: sí, mamá.

oye, ma, ¿tú no tendrás--?

no sé, ¿algo como para que abone

para el libro?

o sea, para apartarlo, de hecho.

ya sabes que no me gusta

cargarte la mano ni nada, pero--

pues, por eso no te había

dicho nada, ma.

refugio: ay, hijo,

qué bueno eres,

yo sé que no te gusta

hacerme gastar pero--

resulta que sí tengo algo.

edmundo: ¿sí?

refugio: ajá.

cuando necesites,

ahorita en la calle

podemos cambiar el billete.

edmundo: es que cuesta 500 pesos

exactos, está--está perfecto,

gracias, mamá, eres una santa.

buenísimo, gracias.

refugio: ese dinero me lo dio

nachito para--

edmundo: para mi libro.

con razón no me había dicho nada

ese nachito, ¿eh?

muchísimas gracias, mamá.

¿sabes que eres una santa, no?

¿sí? te adoro mamá.

oye, voy por mi--por mi batita

y nos vamos, ¿ok?

y nachito también, ¿eh?

se rifó, ¿eh?

[teléfono]

¿qué pasó, mi güeyito,

cómo andamos?

¿cómo?

[ríe]

pues fíjate que tengo la lanita.

se van a organizar las risas.

sí, nos vemos ahí

donde están las quinielas.

órale, pues.

chido, "bye".

chelito: aquí te manda esto

mi mamá, te lo meto en la bolsa.

nachito: no--no--no,

yo me lo guardo, gracias.

estoy limpiándome las manos.

chelito: oye, ¿no quieres

que te acompañe

a dejárselo a tu mamá?

ya supe que es para ella,

y cuando uno tiene

dinero en efectivo, pues,

necesita que lo custodien.

nachito: [chista]

ni es tanta lana.

además, tú ni siquiera

impones respeto,

así que para qué te quiero.

chelito: ya sé que te puedes

cuidar solo, nacho,

es una broma entre cuates y ya.

nachito: chelito, yo ya te dije

que tú y yo no somos cuates.

chelito: pues, cálmala,

ya sé que no somos ni cuates

ni nada de nada,

pero pues en mi imaginación,

somos un montón de cosas, nacho.

¿quieres que te platique

lo que me imagino de ti y de mí?

nachito: no. no, mejor no,

porque me late que no te va

a gustar que te diga lo que yo

me imagino de ti, ¿verdad?

chelito: ah, pues,

qué buena onda, ¿eh?

porque yo de ti sí me imagino

cosas bien bonitas.

bueno, ahí le avisas a mi mamá

cuando regreses, ¿eh?

nachito: sale.

[ambos ríen]

nachito: ¿qué están haciendo

ahí de mirones, eh?

¡pónganse a chambear,

parecen comadres, órale!

>> nos pagan por día,

no por carro.

nachito: órale... por carro,

¿ahora quieren propina, órale?

edmundo: ¿qué tranza?

pues con los 500 varos

nos lanzamos a las apuestas

en la noche, ¿no?

>> ya estás.

edmundo: aunque no nos va

a alcanzar para mucho.

>> ¿cómo que no nos va

a alcanzar para mucho?

edmundo: pues no,

¿tú traes más lana o qué?

>> no, pues cómo voy a traer,

si lo que me dieron--

lo que me dieron me lo acabé

en el antro, edmundo,

no sobró ni para el taxi.

¿qué, ya estabas bien acá, ves?

te pusiste bien mal,

ya ni te acuerdas.

edmundo: no, no, para nada,

de hecho...

>> oye.

edmundo: pues ya veré

a qué le apuesto, entonces.

>> le apostamos, ¿no?

pues vamos a michas, carnal.

edmundo: ay, qué pasó,

si la lana es mía.

>> sí, pues sí, pero yo puse

el reven de anoche.

la suerte--

tiene que compartirse, carnal,

porque si no, sí se va... mira.

>> ah, pues entonces la galana

fue a conocer

el prospecto de suegra

para echársela a la bolsa--

patricio: no, claro que no,

tampoco, mi mamá la conoce

desde hace muchos años.

>> a ver, cómo, no entiendo.

¿tu mamá te la presentó?

patricio: no,

yo también la conocía,

porque vivimos juntos, ¿ya?

>> espérame, espérame,

¿cómo que vivieron juntos?

no me digas que es tu prima

o algo así.

patricio: no, para nada.

lo que pasa es que todos

nosotros llegamos a vivir

a su casa cuando--

>> cuando ¿qué?

ya, patricio, suéltala,

me tienes en suspenso.

patricio: bueno, te lo voy

a decir pero te lo vas a callar,

¿ok?

fue cuando mi papá se suicidó

después de perder

la fortuna familiar.

edmundo: ¿quién dices

que se suicidó, patricio?

patricio: cállate, edmundo.

edmundo: ¿te crees que tu papá

se suicidó, hermanito?

te lo pregunto porque sí sabes

que tenemos el mismo, ¿no?

y en buena onda,

yo también lo sabría.

patricio: si ya te luciste,

te puedes largar, ¿eh?

por cierto,

a ti no te consta nada de esto.

edmundo: [ríe]

tampoco a ti, ¿qué edad tenías

cuando salimos de la casa?

¿cinco o seis años, o qué?

patricio: tenía uso de razón.

en cambio tú,

todavía has echado los pañales.

>> [ríe]

edmundo: te busco después.

>> acabo de ver.

ahí te ves, mascota.

>> bueno,

patricio, nos vemos luego.

edmundo: le bajas o te agarro

a fregadazos.

patricio: fregadazos.

[ríe]

qué naco eres hasta para hablar,

¿eh?

edmundo: entendiste, ¿no?

no cambies el tema,

otra vez te estás

inventando una vida.

¿por qué siempre

estás mintiendo, patricio?

patricio: lo que yo haga

o deje de hacer no te importa,

¿cómo la ves?

julieta: pero ¿cómo que refugio

quiere hacer una cena

para celebrar

que te dieron el trabajo?

somos nosotras, hija,

las que deberíamos de invitarla

para agradecer

que te llevara con sus jefes.

las buenas obras

no deben quedar sin recompensa.

lucero: se lo dije tal cual,

pero me contestó que no,

que mejor hasta que yo cobre

mi primer sueldo.

julieta: ay, mi amiga refugio...

es casi una santa, ¿sabes?

edmundo: te cae que necesitas

decirle a toda la gente

que mi papá se suicidó.

mejor no hables de él.

patricio: si prefiero darlo

por muerto, no te importa, ¿ok?

edmundo: también es mi papá,

¿sí te acuerdas, no?

patricio: díselo a él

si lo encuentras.

y sobre todo,

¿sabes qué, mundo?

si te recibe.

nos corrió de su casa.

nos echó a la calle

como si fuéramos basura.

edmundo: baja la voz.

patricio: el que empezó

fuiste tú.

edmundo: a lo mejor a estas

alturas, mi papá ya

se arrepintió de lo que hizo.

a lo mejor nos está buscando,

¿tú qué sabes?

patricio: a lo mejor es

millonario y te está buscando

para heredarte su fortuna.

el gustazo que le va a dar

cuando te encuentre, véalo.

bueno, los nacos también

con que te juntas.

edmundo: aquí el único que tiene

sueños de rico eres tú.

a ver si nos empiezas

a respetar.

patricio: primero tú respetas

a los míos, ¿ok?

no tienes por qué contradecirme

en frente de ellos.

edmundo: vete al demonio.

julieta: tu papá

se va a poner feliz

cuando se entere.

pero ayer quería hablar

contigo y tú no llegaste.

lucero: qué pena, mamá.

hasta ahorita me acordé

que por eso me pediste

que llegara temprano,

porque él iba a llamarnos

por teléfono a medio camino.

julieta: pero ya me di cuenta

que andas con tu cabecita

en las nubes, ¿eh?

lucero: ¿podemos llamarle?

por favor, mamá.

julieta: no, mi amor,

¿cómo crees?

a esta hora debe estar

en la carretera manejando

el tren.

y las llamadas a celular

ya sabes que son muy caras.

además, está ahorrando

para venir a festejarte

en tu cumpleaños.

lucero: entonces, sí va a venir.

julieta: claro que sí,

por supuesto.

lucero: mamá, cómo eres.

cuando me dijiste que no

me puse triste.

julieta: mi amor, ¿cuándo te ha

fallado tu papá, mi vida?

y espero que no se vaya a enojar

conmigo porque le acabo de echar

a perder la sorpresa.

lucero: pues yo le voy

a dar otra.

en cuanto comience

a recibir mi sueldo,

le voy a pedir que deje

ese trabajo tan peligroso

y se compre el taxi que quería.

así entre los tres

va a ser más fácil sacar

las mensualidades.

julieta: mi amor,

eres tan linda.

eres tan buena, mi amor.

refugio: ay--

ay--hijo, me asustaste.

[ríe]

no te esperaba.

nachito: si anoche te dije

que venía a tu oficina a traerte

la lana que te faltaba.

refugio: ¿cuál?

nachito: ¡para tus anteojos,

jefa!

mira, con esto y el quinientón

que te di ayer ya se completa

para que los pidas.

mira, si dejaste abierta la casa

dime ahorita y yo voy por él,

pero no te vas a salvar

de que ahorita mismo

te llevo a la óptica.

refugio: sí, sí, los 500 pesos.

pero ¿qué no eran para--?

nachito: ¡para tus lentes, jefa!

para que ya no batalles tanto

con esos numeritos tan chiquitos

que te toca ver a diario.

refugio: gracias, hijo...

pero--mejor vamos mañana,

es que yo no me puedo salir

de la oficina así como así.

nachito: bueno, si no puedes,

yo voy solo.

el caso es que hoy mismo

se mandan a hacer tus lentes.

refugio: es que mira, yo quería

escoger el armazón yo solita--

isaías: nachito.

nachito: hola, ¿cómo está?

isaías: ¿cómo estás, muchacho?

nachito: bien.

isaías: doña refugio,

vaya de una vez.

y no hay problema,

regrese hasta mañana.

nachito: muchas gracias, señor.

isaías: de nada, muchacho,

haces bien en cuidar a tu madre.

vaya con toda confianza.

nachito: ¿viste, jefa?

ahora a recoger las chivas,

yo te ayudo.

refugio: aquí está mi bolsa.

[música]

[música]

julieta: bueno, y cuéntame,

¿qué te dijo patricio

cuando le contaste

que ya tienes trabajo?

lucero: se enojó conmigo.

julieta: ¿porque te dieron

el trabajo?

lucero: no, es que ayer

se sacó de onda

al encontrarme en su casa.

yo creo que se molestó

y malinterpretó

que fuera a hablar con su mamá.

julieta: pues no tendría porqué,

si ustedes han estado saliendo.

lucero: es que patricio todavía

no me pide que sea su novia,

y no quiero que piense

que estoy tratando de forzar

las cosas a través de su mamá.

julieta: [resuella]

lucero... lucero, hija,

¿estás segura de que quieres

hacerte novia de patricio?

lucero: sí, ¿por qué lo dudas,

mamá?

julieta: mira, patricio

es un buen muchacho pero--

tiene un carácter muy fuerte.

y yo no quiero que tú sufras,

mi amor.

lucero: mamá, lo conozco

desde que éramos niños.

julieta: pero entonces

todo era diferente, hija.

¿no será que estás confundiendo

un cariño de hermanos con un--?

lucero: ¡no, mamá!

yo me enamoré de patricio

desde que éramos niños.

nachito: oye, jefa,

en cuanto tenga un poquito más

de dinerito te compro otro par,

para que ya tengas dos anteojos.

¿qué tal que uno se te pierde

o se te rompen?

así, como ya tienes el repuesto,

pues ya no tienes bronca, ¿no?

pero ¿sabes?

yo digo que te los compres

de un color bonito, no sé,

pero no los parejos o--

los de fierro así, no,

no tienen chiste, digo,

a menos que fueran de oro.

ya si fueran de oro así,

un poquito más así como "chic",

así como tipo los franceses,

pues sí sería otra cosa, ¿no?

¿no, ma?

¿te--te pasa algo, jefa?

refugio: no puedo--

no puedo comprar los lentes.

nachito: pero ¿por qué?

¿qué pasó?

refugio: nacho,

no tengo los 500 pesos.

nachito: mamá, ¿los perdiste,

te los robaron?

refugio: no--

[llora]

ay, no...

julieta: ¿estás hablando

en serio?

lucero: totalmente.

cuando dejamos de vernos

porque entró a la universidad,

yo me sentí fatal.

cuatro años sin tenerlo cerca...

y volví a ser feliz

cuando nos reencontramos.

[ríe]

y me invitó a salir,

y me dio un beso--

julieta: ¿qué?

hija, pero--

nada más un beso, ¿verdad?

dime la verdad, por favor.

lucero: ¡sí, mamá, un beso!

no ha pasado nada más.

pero yo estaba esperando

ese beso desde siempre y--

descubrí que tenía razón.

patricio es el amor de mi vida.

julieta: hija--mira...

yo creo que te estás

adelantando, patricio y tú

apenas se están conociendo.

y siento que en parte,

todo lo estás forzando tú.

lucero: ay, ¡no lo forcé!

yo solo--ayudé a que volviera

a encontrarme

y no me arrepiento.

mamá, por favor,

no me hagas dudar.

tú conoces a patricio, es más,

conoces a toda su familia,

sabes que son buena gente,

¿por qué crees que puedo

llegar a sufrir con él?

julieta: porque el amor

es cosa de dos.

y algo me dice--

que tus sentimientos

no están siendo correspondidos.

y lo peor es que tú lo sabes.

lucero: ¡no, mamá!

apenas llevamos tres--

bueno, no,

cuatro semanas de estar saliendo

y ya es muy pronto para saberlo.

¿tú cuánto tardaste

en saber que mi papá te quería?

julieta: el amor

no es una competencia.

y no hay punto de comparación,

porque tampoco

hay dos amores iguales.

lucero: [suspira]

martina: ¿no ha regresado

nachito?

chelito: no, mamá,

y no hay modo de localizarlo,

ya ves que no tiene celular.

¿se te ofrece algo, mamá?

martina: no, hija, es que dijo

que no iba a tardarse.

chelito: chin, capaz

que lo asaltaron en la calle,

le bajaron su lanita.

por eso mismo quería

acompañarlo, para defenderlo.

martina: [ríe]

¿tú lo ibas a defender?

chelito: bueno, pues,

entre los dos.

yo a él y él a mí,

la unión hace fuerza, mamá.

y nomás ve, chécale.

puro músculo, mira.

para allá está la playa.

martina: ay, hijita,

a veces me pregunto si hago bien

en dejarte trabajar aquí.

ten, silvestre.

chelito: no, pues, en quién más

ibas a confiar, mamá.

te viste cómo te salió

el compadre de mi papá,

que en paz descanse.

bueno, es decir que--

descanse en paz mi papá,

porque lo que es del compadre,

pues, que iba a ayudarte

y nomás se pasó de vivo.

o no, ¿o no?

silvestre: sí.

martina: no, no se me olvida

que nos estafó todo lo que pudo.

chelito: así le ha de ir, ¿eh?

el que obra mal,

se le pudre el tamal.

silvestre: el tamal--

[ríe]

martina: ya te he dicho

que no me gusta

que hables de esta manera.

¿quién te enseñó

ese dicho tan feo, nachito?

chelito: no, pues, al contrario.

[ríe]

yo soy la que los enseña.

ya ni me acuerdo a quién

le oí decir eso, ¿eh?

martina: pues, me vas a hacer

el favor de evitarlo,

y también ya deja

de distraer a nachito,

no hay día en que no vayas

a hacerle estorbo, hija--

¡apúrate fidel!

fidel: ya se me quedó

el chamaco, jefa.

nachito: pero

¿cómo se te ocurre, mamá?

ese dinero era para tus lentes,

¡no para que se lo dieras

al vago de edmundo!

refugio: te estoy diciendo

que él me dijo

que tú se lo habías prometido.

nachito: para nada,

yo te lo hubiera dicho tal cual.

¿sabes qué es lo más gacho?

que ese libro ni siquiera

ha de existir.

mi hermano se la pasa

tomándote el pelo, jefa,

¡date cuenta!

refugio: no, mundo no es así.

nachito: claro que no,

es mucho peor, ¡es un gandaya!

de seguro se gastó esa lana

con sus cuates.

refugio: ¡no!

no digas eso de tu hermano,

es mayor que tú.

a mí se me parte--

se me parte el corazón de oírte

juzgarlo con esa dureza.

¡es tu hermano!

nachito: sí, jefa, pero tienes

que entender que cuando--

cuando se pone a pedir cosas,

edmundo no tiene llenadera,

¡ya te agarró el modo, jefa!

refugio: entonces,

¿tu madre es una tonta?

[llora]

o al menos,

así es como tú me ves.

nachito: no, jefa.

refugio: [llora]

nachito: perdón, no llores,

perdón, soy un i--

soy--soy un idiota.

chelito: oye, mamá, a propósito,

¿cómo se me hace

para conquistar a un hombre?

martina: ¿a propósito de qué?

chelito: pues--ah--

pues, de que el día está bonito,

y pues así, nomás, para saber,

¿cómo se le hace, sí?

martina: lo mejor--

es interesarse por lo mismo

que al otro le interesa,

pues tener algo en común

es un buen comienzo.

mira, por ejemplo,

yo me interesé en la mecánica

y así conquisté a tu papá.

un día, mientras él me explicaba

cómo funciona el árbol de levas,

de repente que se queda callado

así, mirándome,

y que me planta un besotote.

[ambas ríen]

martina: y además nunca me he

arrepentido de lo que aprendí,

¿ya ves, eh?

cuando él falleció,

pude ocuparme del taller.

chelito: ya llegó nacho, mamá.

¿puedo ir a ver cómo le fue

o quieres que le llame

y que venga para acá?

martina: no, hija,

no es necesario, no lo traigas.

chelito: ok.

patricio: pensé que otra vez

no íbamos a vernos, lucero.

lucero: ayer te dije que sí,

discúlpame, es que se me fueron

las horas hablando con mi mamá.

¿en dónde estás?

patricio: esperándote

en la cafetería,

como la vez pasada.

lucero: ya voy en camino,

dame unos minutitos, ¿sí?

patricio: ¿cuánto calculas

que vas a tardarte?

porque de eso depende

si llegamos al cine.

lucero: estoy muy cerca,

no te enojes, por favor.

patricio: no estoy enojado,

¿te parece que estoy enojado?

lucero: no, pero--

tengo la impresión

de que estás--

como muy serio conmigo.

patricio: bueno, ya déjate

de impresiones y apúrate.

lucero: sí, sí, claro.

chelito: pues, ¿cómo

que tu hermano le bajó a tu mamá

la lana de los anteojos?

pues, qué poca, eso no se hace.

nachito: se la vive engañándola.

chelito: y si fue tu hermano,

¿para qué era el dinero

que le llevaste a tu mamacita?

nachito: no creo.

de seguro mi jefa

ni le dijo nada.

y es capaz de quitarse

el pan de la boca si edmundo

o patricio se lo piden.

pero ¿sabes qué?

el más abusivo es edmundo,

me cae.

chelito: yo digo que estaría

bien que un día de estos

entre tú y yo le partiéramos

su mandarina en gajos.

yo te lo detengo, y mientras

tú te lo pones así parejo.

nachito: ¡uy, no!

ese día mi mamá se suelta

llorando el día entero, ¿eh?

y si veo, hasta me deja

de hablar--me salió

con que lo peor de lo peor

que le puede pasar a una mamá

es ver a sus hijos pelearse.

chelito: pero pues--

algo tenemos que hacerle,

como para que aprenda, digo yo.

nachito: lo que sí sé

es que conmigo por lo menos

de una gritoniza no se salva.

chelito: húbole, pues eso

no suena como muy efectivo,

pero pues--

si no se puede otra cosa,

ni modo.

oye, yo tengo ahorrados como--

600 pesos y--

nachito: no, mira--mira,

no--no, consuelo, párale,

a mí no me gusta prestar

ni pedir prestado.

así se echan a perder

hasta las mejores amistades.

chelito: ¿eso quiere decir

que me ves como tu mejor amiga?

nachito: eh--no, no,

eso es lo que dice la gente,

lo otro son puras ideas tuyas.

chelito: no, pues con la pena,

¡ya lo dijiste tú!

ya se queda, soy tu mejor amiga.

nachito: bueno, pues...

chelito: y como los amigos

se cuentan sus--cosas,

pues cuéntame,

¿qué cosas son las que más

te interesan en la vida?

nachito: eh--¿eh?

refugio: ¡julieta!

julieta: [ríe]

¡refugio!

refugio: ¡dichosos los ojos!

julieta: lo mismo digo, amiga.

refugio: pasa, pasa, por favor.

julieta: gracias, gracias.

¿estás muy ocupada?

¿no te quito tu tiempo?

refugio: no, estaba planchando

ropa, pero no te fijes.

las buenas amistades

son primero.

¡ay, qué gusto verte!

[ríe]

julieta: ay, ya te extrañaba,

de verdad, si tuvieras teléfono

te habría avisado

que venía a saludarte

pero como no tienes, amiga--

refugio: no, no, no lo he puesto

porque me sale muy caro,

y yo prefiero que tengan

su telefonito patricio y edmundo

que lo necesitan más.

espérame tantito, desconecto

la plancha y platicamos.

julieta: ¡no, no!

mejor te ayudo a doblar la ropa

y mientras chismeamos.

refugio: [ríe]

julieta: pero sí te acepto

un cafecito, amiga.

refugio: bueno, que sean dos.

ay, tengo unas donas de azúcar

recién hechecitas

que me regaló apolinar.

julieta: ¡mm!

¿polo, el de la panadería?

no me digas que ya aceptaste

salir con él, ¿eh?

refugio: ay, no.

el único amor que me interesa

es el de mis hijos.

julieta: ay, amiga pero--

no es bueno vivir

sin el cariño de una pareja.

[ríe]

mira quién lo dice,

la que ve a su marido

cada 15 días, si bien me va.

[ríe]

refugio: bueno, jerónimo

no siempre estará contigo,

pero su cariño sí.

oye, y dime, ¿va a venir pronto?

es que quiero--

organizar una cenita para--

pues, para festejar

que a tu hija

le dieron el empleo.

julieta: ay, pues, de eso

vine a hablar contigo--

entre otras cosas.

chelito: entonces, quieres

entrar a un gimnasio.

¿te cae que eso es

lo que te interesa

más en la vida?

nachito: no, también quiero

estudiar ingeniería.

pero eso tiene que esperar.

chelito: ¿por?

ah, ya, claro.

perdón, soy una mensa,

ya me acordé.

debe ser una soba tener

puros hermanos mayores.

debe ser padrísimo tener

puros hermanos menores.

nachito: pues en una de esas

tu mamá se vuelve a casar

y terminas averiguándolo,

chelito.

chelito: no, no, toco madera.

solitas las dos

estamos más que bien.

mejor me quedo con la duda.

nachito: ah, ¿verdad?

chelito: bueno, ¿esos ya fueron

todos tus intereses en la vida?

nachito: pues sí,

pues ¿qué esperabas

que te dijera?

chelito: nada, eso.

ya te dije que nada más

quería saberlo.

así, nada más por saberlo.

nachito: cada día estás más

orate, mi chelito.

chelito: oye, y a propósito,

¿cómo te caen los orates?

nachito: ¿qué haces, chelito?

chelito: te estoy ayudando.

nachito: ¿qué te pasa?

[música]

[música]

refugio: julieta,

de muchas maneras, ustedes

son nuestra única familia.

pero ¿cómo crees que no iba

a darme gusto que nuestros

hijos se enamoraran?

pero--el mismo patricio

me dijo que no está seguro

de sus sentimientos.

julieta: yo hasta hoy me enteré

de lo mucho que le importa

tu hijo a lucero.

y justamente por lo que acabas

de mencionar,

pues yo pensé que se tenían

un cariño de hermanos.

pero ella me dijo que se enamoró

de él desde que era una niña.

refugio: ¿y tú que piensas

de eso?

julieta: yo pensé que eso

solo pasaba en las novelitas

esas que se pasa leyendo

mi hija todo el día.

refugio: es que--patricio

quiere terminar su carrera,

quiere--comenzar a trabajar,

ahorrar algo,

para sentir que el suelo

está firme bajo sus pies.

tú mejor que nadie

sabe las dificultades horribles

por las que hemos pasado.

y cómo él fue mi único apoyo.

julieta: refugio, por favor,

no me des explicaciones,

yo no vine a abogar por mi hija,

pero--pues, quería saber

si tú estabas al tanto.

refugio: me enteré igual que tú

por un comentario de lucero.

julieta, yo quisiera--

julieta: no--no--no--

no te preocupes,

algo así me imaginé.

mi pobre hija--

vive creyendo que el mundo es--

un cuento de hadas.

patricio: ya nada más hay

boletos para la última función.

a menos de que quieras volver

muy tarde a tu casa.

mejor lo dejamos para otro día,

¿no?

lucero: está bien,

otro día venimos.

¿no se te antoja ir a cenar

a algún lado?

patricio: si no te importa,

prefiero caminar un rato y--

te llevo a tu casa temprano.

lucero: está bien, como digas.

si quieres podemos ver

unas tiendas que están

muy padres allá.

patricio: es que--

en estos lugares

todo se me antoja y--

odio pensar que no tengo

con qué comprármelo.

lucero: a mí también

se me antojan

algunas de las cosas que veo,

pero no por eso me enojo.

pienso que si voy a trabajar

es para darme un gusto

el día de mañana...

y por cierto,

no me has felicitado todavía.

patricio: es cierto.

felicidades por tu nuevo trabajo

y que te sirva para darte

un gusto el día de mañana.

lucero: patricio...

patricio: sí.

lucero: ¿tú me quieres?

patricio: por supuesto.

lucero: ¿por supuesto?

patricio: te conozco

de toda la vida, lucero,

claro que te quiero, ya.

perdóname,

no quise que sonara así.

pero lo que pasa es que estoy

de malas por un pleito que tuve

con--edmundo mi hermano,

no por ti, ¿ok?

lucero: mira, patricio, ayer

que me encontraste en tu casa,

te juro que nada más fui

a pedirle consejo a tu mamá

sobre cómo tratar

a la gente de su oficina.

yo nunca le hubiera pedido

ponerse a mi favor.

patricio: ¿respecto a qué?

¿ponerla a favor de que tú y yo

formalicemos un noviazgo?

no, mi madre jamás haría eso,

lucero, al contrario... vamos.

refugio: no se trata de tu hija.

con cualquier muchacha,

patricio reaccionaría igual.

para ti no tengo secretos,

julieta, sabes--

muy bien lo que me pasó,

y a él le tocó vivirlo.

es natural que mi hijo vea

con tanto recelo la--

la idea de formalizar

un compromiso.

julieta: debe haber sido

terrible, amiga.

refugio: [resuella]

peor de lo que puedas imaginar.

de buenas a primeras,

después de semanas

de borracheras, de maltratos,

baldomero metió a esa mujer

a vivir con él a nuestra casa

y quiso obligarme

a que yo la atendiera,

como si ella fuera la señora

y yo la empleada a su servicio.

julieta: qué tipo tan infeliz.

refugio: claro que me negué.

pero entonces

me echó a la calle,

con todo y mis hijos.

[llora]

julieta: ay, amiga,

siento mucho haberte hecho

recordar eso, de verdad.

refugio: no, no creo que exista

poder humano

capaz de hacer que se me olvide.

como puedes ver, no se trata

de que patricio no quiera

tomar en serio a lucero,

sino de todo

lo que hemos vivido.

[llora]

edmundo: buenas, buenas.

doña julieta,

qué sorpresa que nos visita.

julieta: ya ves,

vine a saludar a tu mamá.

edmundo: ¿cómo está, bien?

julieta: bien, gracias.

edmundo: hola, ma, ¿cómo estás?

refugio: hola, mi amor.

edmundo: ¿qué pasó, ma?

¿lloraste?

julieta: no, una basurita

que se le metió en el ojo,

¿verdad? mira, de hecho

se la iba a sacar

con esta servilleta.

[ríe]

edmundo: ¿sí estás bien?

refugio: sí, mi amor.

edmundo: pues hablando

de basuritas, ja...

hubieras visto cómo se portó

tu hijito--

patricio en la universidad.

y sobre todo las cosas que anda

diciendo de mi papá, ¿eh?

refugio: ¡deja a patricio

en paz!

no te bastó con haberme

engañado a mí, ahora vas contra

tu hermano mayor, ¿verdad?

no sabes lo que es el respeto

edmundo, ¡ya basta!

edmundo: mamá, ¿por qué

me hablas así? ¿qué te hice?

refugio: ¿y todavía

lo preguntas?

ya veo que ignacio, tu hermano,

tenía la razón.

edmundo: ah, nachito también

está inventando cosas,

igual que patricio... mira--

[resuella]

perdóname, mamá,

pero yo no voy a discutir

mi vida enfrente de extraños.

refugio: ¡eres un grosero!

julieta no es una extraña,

al contrario,

gracias a ella pudimos tener

un techo que nos protegiera

cuando llegamos a la capital.

julieta: refugio,

si prefieres me retiro, ¿sí?

refugio: no, no, claro que no,

esta es tu casa.

no, nunca te pediría eso.

edmundo: ok, ok, ok...

si quieres que frente a ella

te diga todo lo que pasó,

pues te lo voy a decir.

¿sabes lo que está contando

tu hijo, el consentido,

patricio?

que somos huérfanos

porque mi papá se quitó la vida.

¿cómo ves?

¿entendiste, mamá?

refugio: sí, perfectamente.

y también entiendo

a tu hermano mayor.

edmundo: ¿no te cae la cara

por la muerte de mi papá?

julieta: ya me voy, y otra vez,

gracias por ayudar a lucero,

amiga.

refugio: no, no tienes--

no tienes de qué agradecerme.

julieta: edmundo...

qué pena volverte a ver

después de tanto tiempo,

solo para darme cuenta

que no valoras a tu madre

que es una mujer extraordinaria.

qué pena edmundo, de verdad.

patricio: ahora la que está

muy seria eres tú,

no has dicho ni una palabra

desde hace rato.

lucero: disculpa,

no me había dado cuenta.

es que me puse a pensar...

no sé, cosas.

patricio: ¿te decepcioné?

lucero: no, yo soy la que tiene

miedo a decepcionarte,

de que te arrepientas de haberme

pedido que empezáramos a salir.

patricio: mira...

ya te dije que sí te quiero.

lucero: ¿de veras?

patricio: sí, pero hay cosas

que me ponen intranquilo.

cosas de mi carrera,

y también de mi casa,

por eso es que no siempre

estoy de buenas.

lucero: ¿como lo del disgusto

con tu hermano?

patricio: por ejemplo.

pero prefiero no hablar de eso.

lucero: está bien, tú sabrás

lo que me cuentas y lo que no.

patricio: bueno, me saludas

a tu mamá de mi parte.

lucero: ¿no quieres pasar

a saludarla?

patricio: otro día.

lucero, ya te dije

que no se trata nada más de mí,

mi mamá no quiere que haga

compromisos formales antes

de que termine mi carrera o--

comience a trabajar.

lucero: está bien.

patricio: pero--

eso no significa

que no te quiera...

yo te quiero.

lucero: y yo a ti... mucho.

edmundo: ¿tenías que ponerme

en vergüenza con doña julieta,

mamá?

refugio: ¡tú fuiste quien

me avergonzó con la tontería

de decirle extraña!

ni una hermana hubiera sido

tan generosa conmigo,

que no lleve nuestro apellido

no quiere decir que no sea

de nuestra familia,

¡claro que lo es!

edmundo: ¡eso fue

lo que defendí!

¡nuestro apellido, mamá!

¿qué necesidad tiene mi hermano

de estarle contando a sus cuates

que mi papá se murió?

y encima de una manera tan fea,

¡tan de poco hombre!

refugio: ¿te parece

muy de hombre

la manera como tu padre

se deshizo de nosotros?

edmundo: no, pero a ninguno

nos consta de que mi papá

está muerto, mamá.

y también sentí gachísimo

que me acusaras

de que te engañé...

de pedirte la lana

para el libro, mamá.

si quieres mañana voy

a la librería para que

me devuelvan el anticipo.

luego, ni modo, ya veo

cómo le hago yo para estudiar.

refugio: ¿me juras--

me juras que fue para eso,

edmundo? júramelo.

edmundo: dile a nachito

que ya deje de hacerte creer

cosas que no son.

[ríe]

seguro se puso de acuerdo

con patricio para hacerte

desconfiar de mí, mamá.

refugio: no--no, tus hermanos

jamás harían eso.

y me vas a hacer el favor

de no pelearte con patricio

frente a nadie,

por ningún motivo.

es tu hermano mayor,

¡tienes que respetarlo!

edmundo: ajá, y como además

es tu hijo favorito...

refugio: ¿qué estás diciendo,

mundo?

edmundo: nada, mamá,

que ya no voy a echar bronca

a patricio, ya.

refugio: ¡ay, dios mío!

¿qué debo hacer para que

mis hijos se puedan llevar bien?

ilumíname,

¡ilumíname, por favor!

edmundo: ya, mamá, mamá,

ya, no es para tanto,

no te pongas intensa, hombre.

te prometo que voy a pensar

mucho mejor las cosas.

¡pero tú también!

o sea, pídele a mis hermanos

que le echen ganitas,

un esfuercito, hombre.

nachito: [grita]

buenas noches, mamacita.

refugio: ay, mi amor...

nachito: ¿qué tranza?

edmundo: ¿qué ha pasado,

nachito, cómo estás?

refugio: hijo,

edmundo acaba de asegurarme

que el dinero que le di,

lo va a usar para comprar

el libro que necesita.

nachito: ah, ¿y le explicaste

que yo te había dado esa lana

para que pudieras comprarte

tus anteojos nuevos?

edmundo: ¿es en serio, mamá?

oye, qué mal rollo, es que--

si me hubieras dicho,

no te pido nada, mamá.

mañana mismo voy a la librería

para que me devuelvan

ese anticipo, te lo juro.

refugio: no, ya te dije que no,

para mí lo primero

son tus estudios.

ya luego habrá manera

de conseguir mis anteojos.

mientras, con hacer la letra

más grande de la computadora,

pues, veo mejor las letras.

[ambos ríen]

refugio: voy a preparar la cena.

nachito: sí, ma, te acompaño.

¿qué hay que fue para un libro?

edmundo: qué onda, qué onda...

[ríe]

suéltame y te contesto.

nachito: primero contéstame.

edmundo: me estás escupiendo...

sí--sí, fue para comprar

ese libro, ya lo sabes, hombre--

¡ay, espérate--!

¿estás loco, qué te pasa?

¿este es tu libro?

edmundo: dame eso.

nachito: quítamelo.

edmundo: ¿me las das?

nachito: ¿me das o qué?

¿vas a llamar a mi mamá o qué?

vas a jurar ahorita mismo

que le vas a reponer ese dinero.

pero le voy a enseñar esto

para que se dé cuenta

quién eres.

edmundo: ¿la vas a hacer sufrir?

pues órale, cómo vas.

nachito: ¡mamá! ¡mamá!

edmundo: ya, cállate,

tú ganas, hombre... cállate.

te lo juro, fue para eso.

mira, con las ganancias de esto

voy a tener para reponer

ese dinero...

y hasta para más, nachito.

es que se nota que no--

que no tienes ni idea

de la suerte, ¿eh?

esto es pura buena suerte.

nachito: si tuvieras

tantita suerte, no tendrías

que robarle a mi mamá.

edmundo: ¿ah, robar?

qué llevadito, ¿eh?

ya veremos quién es el que

no tiene la suerte de su lado.

lo que es no saber, nachito...

[música]

[música]

julieta: pensé que ibas a llegar

más tarde, mi amor.

lucero: también yo, pero--

como ya no encontramos

boletos para el cine,

pues patricio y yo

nada más dimos un paseo.

vino a dejarme hace rato.

julieta: mm... pero--

¿la pasaron bien?

lucero: sí, bien...

julieta: mm, ya veo...

hija, por cierto,

fui a hablar con refugio,

vengo llegando de su casa.

lucero: ¿de qué hablaste

con ella?

julieta: pues, fui a darle

las gracias por lo de tu trabajo

pero terminamos

hablando de ustedes.

lucero: ¿te dijo qué piensa

de nosotros?

julieta: mira, a las dos

nos sorprendió descubrir

que ustedes dos

estaban iniciando una relación.

lucero: patricio me aclaró

que su mamá es la que no lo deja

pedirme que seamos novios.

julieta: ¿sabes qué, mi amor?

yo creo que entendieron mal,

refugio nunca le diría algo así.

por supuesto que le preocupa

el futuro de sus hijos,

pero jamás le cortaría

las alas a ninguno.

lucero: ¿tú crees que sea

cosa de patricio?

porque él dice que me quiere

pero no me lo demuestra, mamá,

no siento su amor por mí,

de plano no lo siento.

julieta: hija, mira, mi amor,

la vida no es como la pintan

esas novelitas rosas

que a ti te encanta leer.

además, lucero, tú ni siquiera

has tenido nunca un novio

como para que puedas comparar.

lucero: es que en mi corazón

solo está patricio,

¿qué le costaría pedirme

que sea su novia?

julieta: hijita,

ya te dije que no debes

de presionar las cosas.

eso lo único que va a lograr,

es que alejes a patricio de ti.

refugio: está bien.

edmundo: nos vemos al rato,

familia.

refugio: no, no, no.

¿adónde vas, mundo?

vamos a cenar, solo estamos

esperando a patricio.

edmundo: cenen ustedes, ma,

es que me quedé de ver

con unos compañeros

de la facultad.

estamos trabajando

en un proyecto ahorita.

nachito: sí, yo sé muy bien

lo que van a estudiar.

anatomía, ¿no, carnal?

edmundo: me matas de la risa,

me cae que sí.

refugio: ¿por qué?

no entendí.

nachito: no, es un chiste

entre nosotros.

refugio: qué bueno.

hijo, cuídate, por favor, ¿sí?

nachito: ahí me saludas

a tus cuadernos

de medicina, ¿no?

edmundo: de mecánico

a payaso de circo.

les risas.

nos vemos, mamá.

refugio: adiós, mi vida.

nachito, no provoques

a tu hermano.

nachito: ¿provocarlo cómo, jefa?

refugio: ya oíste que ese dinero

sí iba a ser para lo de su libro

y ahorita se va a estudiar

a casa de un compañero

que de seguro tiene el libro

que le hace falta a tu hermano.

nachito: jefecita, mejor

ya no te digo nada.

refugio: dime que vas a ser

más paciente y respetuoso

con mundo.

con eso me basta.

edmundo: ¿dónde estás,

pollito rostizado?

órale, ahí te busco,

oye, ¿qué estación del metro

queda más cerca, eh?

[ríe]

¿cómo que taxi?

si no tengo lana,

¿estás loco o qué?

nachito: oye, ma, mientras

llega patricio, creo que me voy

a dar un baño, total ya te ayudé

a poner la mesa, ¿no?

refugio: sí, hijo, está bien.

nachito: y aparte así sirve

que mi hermano ya no me critica,

ya ves que se la pasa diciendo

que siempre ando todo sucio

y oliendo a gasolina.

y--la neta sí tiene razón.

[ambos ríen]

refugio: no lo dice por mal,

mi amor.

y quisiera vernos a todos

limpios y bien vestidos.

tiene sueños muy grandes

y yo confío

en que los va a conseguir.

nachito: pues, a ver si cuando

consiga todo lo que quiere

no nos deja de hablar, ¿eh?

refugio: pero ¿cómo dices eso?

no--no, patricio no haría

eso jamás, él sabe

que la familia es lo primero.

nachito: como tú digas,

mamacita, no me tardo.

refugio: sí, mi amor.

edmundo: ¿qué onda?

>> ¿qué tranza?

edmundo: ¿qué hay?

me urge reponerle ese billete

a mi mamá,

el que le pedí prestado.

>> cuando me dijiste

que te la habían hecho de jamón

en tu casa pensé que era

algo serio, carnal.

¿cuánto le bajaste, o qué?

edmundo: pues, 500 varos

de la otra vez, ¿te acuerdas?

>> cómete una papita,

y tal que les queda mejor

que en el súper, ¿eh?

edmundo: no me cambies el tema,

¿eh?

vas derecho a prestármelos,

¿o qué?

>> ¿por qué la urgencia?

edmundo: no lo sabía...

mi mamá necesita comprarse

unos lentes.

>> la dejaste a media luz

a tu jefa, ¿eh?

¡y luego me dices a mí, carnal!

edmundo: ya, cállate,

ni me lo recuerdes.

patricio: buenas noches, mamá.

refugio: ¡ay! mi amor,

qué bueno que llegas.

patricio: ay.

refugio: ay.

patricio: ¿qué pasa?

¿te siguen dando

molestia los ojos?

refugio: es muy cansador

fijar la vista

para remendar la ropa,

pero estoy bien.

patricio: ¿cuándo llegará el día

en que podamos tirar a la basura

la ropa vieja?

refugio: cuando te recibas,

cuando seas el mejor abogado

de méxico, bueno--

y también cuando edmundo

se convierta en el médico

más famoso del país.

cada vez falta menos, mi amor.

patricio: ni más,

¿yo qué espero, mamá?

refugio: ay, yo quisiera

que mi nachito pudiera estudiar,

que se hiciera

un gran ingeniero.

o que algún día,

pudiera tener su propio taller.

patricio: o a lo mejor,

él ya está en el nivel

que le corresponde, mamá.

para terminar la carrera a mí

me falta menos de un semestre,

pero ¿a edmundo? ni idea...

a veces me parece

que va a la universidad

solo para molestarme.

refugio: ay, no, no digas eso,

hijo.

supe lo que pasó entre ustedes,

él me lo contó y lo regañé.

patricio: conste que yo

te había avisado

que mis compañeros de leyes...

creen que mi papá ya falleció.

y también te dije la razón.

refugio: sí.

supe el motivo de la discusión,

yo sé que es una mentira pero--

también entiendo tus razones

para decirla,

se lo dije a edmundo.

patricio: ¿una mentira?

no sabemos nada de él.

a lo mejor resulta

que sin querer

estoy diciendo una verdad.

edmundo: pues, ¿qué onda?

¿me vas a poder prestar o qué?

>> cálmate, cómete otra papita.

mira, cuando gane

en las apuestas, vas a ver,

le vas a poder comprar

hasta un telescopio a tu jefa.

edmundo: ah, chistosito, ¿eh?

el tema es que no me puedo

esperar... mi hermano se enteró

y me trae en jamón,

no me lo quita de encima.

>> ¿cuál? ¿el que te la hizo

de jamón en la uni?

edmundo: no, no--

>> chale, pues ya ponlo

en su lugar a ese.

edmundo: no, no es ese,

es el otro, el chavito,

el que trabaja de mecánico

y que a veces me da una manilla.

el tema es que--o sea, mínimo--

tengo que quedar bien con uno,

porque los dos en sí

no son de flojera.

>> chale, es que te ahogas

en bien poquita agua, mundo.

¿sabes qué? el día que quieras,

echamos un pitidito a la banda

y vas a ver, se dejan caer,

y les damos una calentadita

a cada uno, primero uno

y después al otro para que vean

con quién no se deben de meter,

carnal.

edmundo: dices tonterías.

no, no, me urge,

pero ya lo evita mi mamá,

¿cómo le hacemos?

>> pues, gánatelo, carnal.

acompáñame a llevar un--

una mercancía.

edmundo: [ríe]

una mercancía...

¿de qué tipo de mercancía,

de cuál?

>> pues, deja de preguntar,

carnal, ya pareces

la señorita laura.

que pase el desgraciado

del cuello, ¡pues ya, cámara!

ya acompáñame, vente,

vamos acá por la corta,

por la 820.

edmundo: por eso me caes bien...

patricio: además del pleito

con edmundo, he estado de malas

porque no puedo dejar de pensar

de que--siempre,

hemos llevado una vida

donde todo falta,

hasta lo más elemental.

refugio: hijo, acabamos de decir

que estás estudiando

para que el día de mañana

puedas tener una vida

mejor que la que llevamos ahora.

patricio: ¿hasta cuándo?

¡ya estoy harto de vivir así!

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