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Corona de Lágrimas Capítulo 13

18 Feb 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

mercedes: ¿por qué te crees

con derecho a investigar

a mi hija?

patricio: ¿yo?

señora, yo creo que--

mercedes: sí, sí, tú.

por favor,

no tengas el mal gusto

de negarlo.

¿cómo te atreves a preguntar

a sus médicos por ella?

¿qué pretendes con mi hija,

patricio?

patricio: todo, señora.

porque aunque usted

no lo pueda creer

yo sí quiero a olga.

la quiero.

y todo lo relacionado con ella

me interesa.

mercedes: claro, por supuesto,

no lo dudo.

no debe ser nada difícil

interesarse por la única hija

de una familia rica y poderosa.

edmundo: listo.

pasó el camión y se llevó

toda la basura.

lucero: gracias, mundo.

¿y magos ya se fue?

edmundo: sí, sí, llegó su papá

por ella.

que se despedía de ustedes.

julieta: de verdad,

mil gracias por tu ayuda,

mundo.

entre los cuatro terminamos

más rápido de poner todo esto

en orden.

edmundo: sí, ya sabe,

lo que se le ofrezca,

doña julieta,

con mucho gusto.

julieta: me alegra darme cuenta

de que tenía una opinión

equivocada de ti.

discúlpame, mundo, por favor.

edmundo: no, no, no diga eso,

doña julieta.

yo, la verdad,

que no me estaba portando

muy bien últimamente

pero, bueno, ya estamos bien.

¿gustan que las acompañe

a su casa o van a seguir aquí

un ratito más?

julieta: no,

mejor no nos esperes,

ya vete para que refugio

no se preocupe.

nosotras terminamos de arreglar

y llamamos a un taxi.

así que, vete tranquilo.

edmundo: ¿están seguras?

julieta: totalmente.

muchas gracias, mundo.

que dios te acompañe.

edmundo: muchas gracias

por todo.

julieta: hasta luego.

edmundo: te busco luego, lucero.

lucero: bueno, y gracias también

por los mangos enchilados,

me encantaron.

edmundo: estaban buenísimos,

¿verdad?

lucero: [ríe]

edmundo: buenas noches.

bueno, con cuidado.

adiós.

julieta: hasta luego.

hija, yo quería que estuviéramos

solas para que hiciéramos

una cosita.

lucero: ¿cuál?

julieta: agradecerle a tu papá

que nos dejara esta herencia.

gracias, jerónimo.

ambas: [lloran]

lucero: gracias, papá.

julieta: dios lo tiene

en su gloria, mi amor.

vas a vivir

en nuestros corazones siempre.

patricio: doña mercedes,

yo conocí a olga por casualidad.

y discúlpeme,

pero primero fue ella

la que se interesó en mí.

ya luego la traté mejor

y sus cualidades

fueron las que me enamoraron.

mercedes: ah, no me digas.

¿y cuáles de esas cualidades

te gustaron más?

¿la vida de lujo que lleva?

¿la familia distinguida

a la que pertenece?

cuéntame.

patricio: yo también

vengo de una familia

distinguida, señora.

se lo digo con todo respeto.

mercedes: pues, qué bueno.

¿y cuándo invitas a tu familia

a la casa?

digo, si es que tienes.

porque, no deja de extrañarme

que llevas semanas visitándonos

y todavía no sabemos nada de ti.

¿por qué no los traes?

me encantaría conocerlos.

patricio: bueno,

si va a recibirlos

con esa actitud, no, gracias.

mercedes: te molesta mi actitud

pues, a mí me molestó más

tu atrevimiento

de querer investigar a mi hija.

patricio: señora,

acepto que fue un error,

de verdad.

pero ya le di mis razones

y le ruego que me disculpe.

y si me permite decirlo,

a don rómulo no le parece mal

que olga y yo hayamos iniciado

una relación

en la que no ha habido

ningún exceso de confianza.

se lo aseguro.

olga: mamá.

patricio,

qué bueno que ya llegaste,

no me di cuenta.

¿y qué estaban haciendo aquí

encerrados?

patricio: tu mamá y yo

estábamos hablando de ti.

y llegamos

a la misma conclusión,

sí, que los dos

te queremos muchísimo.

olga: ay, mi amor.

¿no es el más lindo mi novio,

mamá?

patricio, en serio,

es el amor de mi vida.

es como si lo hubiera

mandado a hacer.

patricio: bueno, el afortunado

soy yo.

mercedes: voy a pedir

que nos sirvan la cena.

allá los espero.

tino: pensé que ya no te íbamos

a volver a ver por aquí.

la única que ha seguido viniendo

es tu novia consuelo.

ignacio: no, no, espérate,

carnal, espérate,

no, no, consuelo,

no es mi novia, ¿eh?

tino: ¿no?

bueno, ella.

por cierto,

me extraña que no haya llegado.

ignacio: y si le dices consuelo

se va a enojar.

a ella le gusta que le digan

"chelito".

tino: ¿de veras no es tu novia?

digo, te lo pregunto

porque nunca te le caes

de la boca.

no hay rutina que ensaye,

tema que toque,

bueno, cosa que haga

que no aproveche

para mencionarte.

ignacio: pues, no,

nomás somos amigos.

tino: mira, ahí viene.

consuelo: qué onda.

hola, mi hijo, hola.

¿y ese milagro, nacho?

ignacio: pues, ya ves,

ahora sí pude venir.

consuelo: qué onda, tino.

si quieres ahora sigo ayudando

a nacho.

tino: órale.

ignacio: no, no,

ella no me aguanta.

tino: no, sí, sí,

yo aprovecho para hacer

un par de llamadas,

así que, a darle.

consuelo: ok. gracias.

me tarde en llegar

porque cerramos tarde el taller.

mi mamá se entretuvo

llamando por teléfono

a la mamá de lucero.

pues, parece que las cosas

ya finalmente se están mejorando

para ellas dos.

ignacio: por lo de la tienda,

¿no?

ya me contó mi jefe

hoy a la mañana.

tino: pues, sí, pero, además,

¿qué crees?

le dijo que también estaba

contenta porque lucero

estuvo de ánimo,

para aceptarle a edmundo

una invitación para salir.

está padre, ¿no?

ignacio: sí, está muy chido.

bueno, órale, ayúdame, ¿no?

sirve de algo.

consuelo: sí.

ignacio: agarras bien,

no me vayas a ahorcar, ¿eh?

consuelo: sí.

ignacio: pásamela.

julieta: me traje la lista

de proveedores,

mañana mismo les llamo

para ver cómo es el sistema.

qué se les pide,

cómo se les pide,

si se paga por adelantado,

en fin, todas esas cosas, hija.

lucero: ya veremos.

julieta: es que yo no sé nada

de cómo funciona una tienda,

pero estoy tan emocionada,

hija.

ay, dios.

lucero: ya me di cuenta, mamita.

julieta: hija, te siento rara.

pensé que estabas cansada,

pero desde hace rato

te noto como ausente,

¿te pasa algo, mi amor?

lucero: no, nada.

pero es que estaba pensando

en edmundo.

julieta: ¿en edmundo?

¿y por qué?

lucero: la pasé bien con él,

fue muy amable con nosotras,

conmigo sobre todo.

pero lo veo y es que

no puedo evitar que me recuerde

a patricio.

julieta: ay, por el amor

de dios, otra vez.

¿sabes qué estaba pensando

mientras hacíamos la limpieza

en la tienda?

lucero: ¿en qué?

julieta: que tu papá

nos envió esta oportunidad

para empezar una nueva vida,

y que volvamos a ser felices

tú y yo, mi amor.

lucero: yo sería feliz

si mi papito todavía viviera.

y también si patricio--

julieta: ay, hija,

el pasado no va a volver,

por más que queramos.

yo sé que nunca voy a encontrar

un amor más grande

que el que tuve con tu papá,

pero nada gano llorando por él

todos los días.

y tú debes hacer lo mismo.

lucero: sí, mamá,

pero con una diferencia,

patricio sigue vivo.

julieta: hay otra diferencia,

y muy grande,

patricio nunca te amó.

lucero: ¿por qué me dices algo

tan cruel?

julieta: porque no puedes

pasarte la vida lamentando

que perdiste a alguien

que nunca fue tuyo, hija.

esa es la verdad,

y ya es hora de que lo sepas.

ignacio: chale, mano.

edmundo: ¿qué pasó,

mi míster mundo?

ignacio: ¿qué te pasa, traidor?

edmundo: órale, ¿por qué eso

de traidor?

ignacio: pues, ya supe

que te me adelantaste

para ir a buscar a lucero.

edmundo: ¿te me adelanté?

pues, a qué, ¿le pusimos fecha

o qué?

oye, hiciste bien la cama,

¿verdad?

está arrugada, ¿eh?

mira.

ignacio: pudiste haber avisado,

¿no?

edmundo: pues, te mandé un mail,

¿no lo leíste?

[ríe]

ah, nachito,

ni que fuera competencia.

ignacio: no, ¿hasta dijiste

que el gane el mejor?

edmundo: pues, sí, sí,

pero no has escuchado esto

de que en la guerra

y en el amor todo se vale.

de eso se trata, nachito.

si tú te viste lento,

la culpa es tuya.

ignacio: la verdad,

no sé ni de qué me preocupo.

en cuento patricio

le vuelva a hacer ojitos,

adiós, lucero, ¿eh?

edmundo: tu hermano.

ignacio: el tuyo.

edmundo: qué ojitos ni que nada,

no te preocupes.

no creo que quiera hacerle

ojitos a nadie

más que a la chavita

que le bajó el coche que trae.

¿ya lo viste?

ignacio: ¿al coche? ¿cuál coche?

edmundo: pues, tu hermano.

ignacio: al tuyo.

edmundo: pues, ese.

trae una súper nave, de lujo.

y trató de hacerme creer

que se la prestaron

en la chamba.

ya parece.

ignacio: entonces, ¿cómo?

¿tú crees que--?

edmundo: no, no, está clarísimo,

en ningún lado te prestan

una nave de ese tamaño.

para nada, digo,

a menos que consista

darle sus gustitos a alguien

más, ¿no?

ignacio: o sea, es decir

que sospechas que patricio

está trabajando de vividor.

edmundo: sí, sí, sí.

fíjate que no sospecho,

te lo afirmo. te lo juro.

ignacio: pues,

como dicen por ahí,

qué suerte tienen

los que no se bañan,

¿no, carnal?

edmundo: pues, la suerte

le va durar muy poquito.

hasta que la galana

se harte de él, ¿sabes qué?

ahí se le va acabar la nave

de súper lujo y todo lo demás.

refugio: bueno, ya basta,

ya basta.

dejen de hablar mal

de su hermano mayor.

ignacio: no, no, perdón, jefa,

es que no te escuchamos llegar.

refugio: por eso patricio

cada rato amenaza

con irse de aquí,

porque ustedes

se la pasan molestándolo.

ignacio: pues, es que nada más

estamos comentando lo del coche

que trae, jefa.

refugio: ¿coche? ¿cuál coche?

¿patricio?

edmundo: pues, sí,

trae un coche de súper lujo

desde hace varios días.

según él dice

que se lo prestaron

en su chamba.

refugio: no, eso no es cierto.

tu hermano ya me lo hubiera

dicho.

y ya, dejen de juzgarlo,

por favor.

edmundo: está bien, mamá,

como tú digas.

pero, si te da curiosidad,

pregúntale y verás.

refugio: bueno, ¿y a ti

qué te pasó en la cara, mundo?

edmundo: no, nada,

me mordió una mujer vampiro.

refugio: ¿qué?

edmundo: te lo juro.

refugio: ay, mundo, por dios,

¿qué es eso?

edmundo: no es nada, mamá.

[música]

[música]

olga: ¿por qué están

tan callados?

la única que ha estado hablando

soy yo.

mamá, ¿no me pediste

que invitara a mi novio

para conocerlo mejor?

mercedes: tú novio y yo,

ya hablamos lo que teníamos

que hablar.

¿no es cierto, patricio?

patricio: sí, si usted lo dice,

señora.

mercedes: por cierto,

le pedí que en cuanto pueda,

nos traiga a su familia,

para que la conozcamos.

¿no te da curiosidad

saber quiénes son?

olga: la verdad no.

bueno, no sé por qué dije eso,

mi amor.

no creas que es porque

no me interesa tu familia,

pero quise decir

que no se había ocurrido

pensar en eso.

patricio: en cuento mis padres

vuelvan al país, yo los invito,

señora.

o si prefiere,

puede venir a nuestra casa.

mercedes: por cierto,

¿dónde vives, patricio?

olga: patricio vive en teca,

¿verdad, mi amor?

patricio: no,

vivimos por el sur.

¿quiere que le anote

la dirección, señora?

o prefiere que la invite

a conocer mi casa,

es más, terminando de cenar,

la puedo llevar, si usted gusta.

mercedes: eres un atrevido

y un insolente.

pero me queda claro,

que si te siente autorizado

a hablarme de esta manera,

la culpa es mía

por recibirte en mi casa.

olga: ay, mamá, ¿qué te pasa?

patricio: le ruego

que me disculpe, señora.

no fue mi intención molestarla,

señora.

pero es que como usted insistía

tanto.

mercedes: no me des

explicaciones, ahórratelas.

no estoy de humor.

patricio: señora.

mercedes: sigue sentado, ¿sí?

no finjas una educación

que no tienes.

olga: a ver, mamá, ya.

¿por qué estás ofendiendo

a mi novio?

mercedes: que descanses, hija.

buenas noches.

olga: te pido una disculpa,

no sé qué es lo que le pasa

a mi mamá,

en cuanto se pelea con mi papá

se pone así de insoportable.

patricio: no, no pasa nada.

mira, ella, ella te cuida

porque te quiere.

y como sabe que tú me quieres,

pues, tiene miedo

de que algún día

yo le robe a su niña consentida.

olga: ¿consentida?

pues, hazme la buena porque,

se la vive complicándome

la existencia.

patricio: mira, no digas eso.

mi amorcito.

rómulo: sí, lobita.

por supuesto.

¿qué? ¿hay otra?

la primera clase se inventó

cuando tú naciste.

no te preocupes por nada.

yo te consiento.

sí, te los mandé a tu correo

electrónico.

pero tú tranquila.

agustín: don rómulo,

ahí viene la señora mercedes.

rómulo: voy a tener

que cortar la llamada.

[ríe] yo también.

¿de verdad? ¿todo eso?

[ríe]

bueno, buenas noches.

¿en qué estábamos, agustín?

agustín: ¿eh?

rómulo: ¿en qué estábamos?

mercedes: qué bueno

que llegaste,

tengo un par de cosas

que discutir contigo.

rómulo: si es sobre el mismo

tema, por favor, déjame en paz.

mercedes: es sobre tu hija.

su novio tuvo el atrevimiento

de querer investigarla

a través de su doctor,

es el colmo.

rómulo: ¿dónde está olga ahora?

mercedes: cenando, con patricio.

si crees que vale la pena

que hablemos de lo que te digo,

te espero en la recámara.

rómulo: agustín, ¿tú sabes algo

de esto?

agustín: no, señor.

ni media palabra.

rómulo: deja los papeles

en mi despacho y vete.

voy a hablar

con mi señora esposa ahora.

no quiero problemas familiares

mientras estoy ocupado

en mi viaje de negocios.

agustín: por supuesto,

don rómulo.

edmundo: mamá, de veras,

no son ganas de echarle tierra

a patricio,

pero es que está muy raro.

me cae que se porta

como si fuera su gemelo

el mala onda.

ignacio: ¿no me digas

que no te has dado cuenta?

refugio: su hermano

tiene una responsabilidad

muy grande en ese trabajo

que le ofrecieron.

y además, tiene otra más pesada,

su carrera.

ya le falta muy poco

para recibirse,

ya son muchas las presiones

que él tiene que aguantar,

y es natural que a veces

se ponga de malas.

edmundo: pues, sí, mamá,

pero ¿por qué la agarra

contra nosotros?

ignacio: contra ti,

a mí qué me metes, yo qué.

edmundo: la otra vez también

te agarró carrilla,

no te hagas.

ignacio: bueno, la verdad,

mundo sí tiene razón, jefa.

¿tú viste cómo se puso patricio

la otra noche?

llegó así, bien salsita,

bien dañado,

¿quién sabe por qué

se quería desquitar

con nosotros?

a poco no--

refugio: mira, nacho, tú también

te portaste muy grosero con él.

edmundo: sí, eso sí, te pasaste,

¿eh?

refugio: bueno, ya mundo.

si uno quiere respeto

tiene que aprender a respetar.

voy por más leche.

edmundo: mamá nunca va a dejar

de defenderlo, es su consentido,

de siempre.

refugio: mundo,

te alcancé a oír, ¿eh?

y lo que dices no es cierto,

yo quiero a mis tres hijos

por igual.

rómulo: aclárame una cosa.

¿el terapeuta le dijo

algo a patricio acerca

de olga?

¿le dio la información que

le solicitó?

mercedes: te estoy diciendo

que no.

pero eso es lo de menos.

el mismo patricio aceptó

que había sido una tontería

de su parte.

¡imagínate, investigar a mi

hija!

rómulo: no grites.

te escucho perfectamente bien.

estamos a tres metros.

además, ¿por qué estás

como loca?

tú querías saber todo

sobre mí cuando éramos novios

y me adorabas.

mercedes: sí, pero yo no iba

con tus médicos a preguntar

sobre tu salud mental.

rómulo: yo debí haber

investigado eso un poquito

más a detalle sobre ti.

mercedes: ¿me estás diciendo

loca?

rómulo: no, pero te portas

como una.

mercedes: ¿por defender

a mi hija de un vividor?

rómulo: ¿un vividor?

¿te consta lo que estás

diciendo?

mercedes: no,

no me está constando nada,

por eso, por eso estoy así,

intranquila, ¿quién es?

¿de dónde salió?

¿tú lo sabes?

¿sabes quién es

patricio chavero?

rómulo: puede ser.

olga: metiche, no la soporto.

ay, te odio.

mercedes: entonces, dímelo.

dímelo si lo sabes.

rómulo: ¿para qué?

¿para que sigas así,

haciendo una tormenta

en un vaso de agua?

mira, mi vida,

mañana salgo de viaje

de negocios,

no quiero más problemas.

deja de meterte

en la relación de tu hija,

que ya no es una niña,

respétala.

mercedes: mira, yo no te prometo

nada.

no voy a dejar de cuidar

a mi hija, jamás.

la voy a proteger siempre,

de quién sea.

[música]

[música]

refugio: ¿es mucho pedirles

que traten de entender

a su hermano mayor?

por favor, hijos,

hagan un esfuerzo.

si no por ustedes, por mí.

yo ya estoy cansada

de tantos pleitos entre ustedes.

ignacio: está bien, jefa,

pero ya no te enojes.

refugio: no, pues,

no me hagan enojar.

edmundo: mira, mamá,

para que te contentes

te traigo muy buenas noticias,

sobre lucero y su mamá.

refugio: a poco,

¿ya les entregaron la tienda?

edmundo: ya, me pasé

toda la tarde

ayudándoles a limpiar,

estaba lleno de basura,

de tierra, demás.

¿cómo ves, nachito?

ignacio: qué comedido, ¿eh?

aquí no hace nada.

refugio: me imagino,

el señor que les hizo

el traspaso

dijo que el local llevaba

meses cerrado.

edmundo: pues,

se ve muy efectivo, ¿eh?

yo digo que les va a ir

muy bien, mamá.

refugio: pues, sí.

ignacio: a ver si ahora vamos,

¿no, jefa?

refugio: sí, claro que sí, hijo.

ya habrá ocasión.

edmundo: bueno, pues,

ya me voy a dormir,

estoy muy cansado.

refugio: no, no,

¿cómo que a dormir?

ayúdanos a guardar los platos.

edmundo: nachito me va a hacer

el paro, te encargo, flaco,

me estoy--

refugio: no, mundo.

ignacio: mundo.

refugio: ¡mundo!

ignacio: jefa, jefa, jefa.

refugio: ay, no, no.

ignacio: yo lo guardo,

ya sabes cómo es.

farol de la calle,

oscuridad de su casa, ¿no?

refugio: no, pero no es así.

rómulo: hijita.

olga: ay, papá.

rómulo: soy yo, tu papá.

olga: me asustaste.

rómulo: hace rato estuviste

afuera de nuestra recámara, ¿eh?

escuchándonos discutir, ¿verdad?

olga: otra vez mi mamá

se está metiendo en mi vida,

tratando de echarme a perder

un noviazgo.

rómulo: no seas tan dura

con tu pobre madre,

que te adora.

ven acá.

olga: ah, ¿yo soy la dura?

date cuenta de cómo es ella

conmigo, ha sido lo mismo

desde hace diez años.

ninguno de mis novios le gusta,

a todos les encuentra

un defecto.

rómulo: no es para tanto, hija.

olga: no, es mucho peor.

¿qué es lo que quiere?

¿que me quede sola?

¿que nadie me pele, o qué?

rómulo: a ver, tranquila.

o te serenas

o no podemos platicar.

olga: ¿y de qué quieres hablar?

¿estás de acuerdo con ella?

¿ahora dónde me van a mandar

para ver si me calmo?

¿a china, a siberia?

rómulo: no, no, no, no, no, no,

eso se terminó, mi hija.

olga: ¿de verdad?

rómulo: de verdad,

tu padre nunca miente.

olga: no sé.

rómulo: nunca, mi amor.

y menos a mi princesa.

patricio: buenas noches, mamita.

refugio: ay, hijo,

buenas noches.

¿ya cenaste?

patricio: sí, ya.

ya me voy a dormir, mamá.

refugio: antes de que te vayas,

¿te puedo preguntar algo?

patricio: mamá, yo tuve un día

muy difícil.

refugio: no, solo quiero saber

si es verdad que, pues,

que te prestaron un coche

en tu trabajo.

rómulo: hijita, tú y yo

vamos a hacer un trato.

te prometo que voy arreglar

las cosas para que tu mamá

deje de interferir en tu vida,

pero a cambio,

tú vas a seguir yendo

con el psiquiatra.

olga: ay, no, papá, por favor,

al psiquiatra, no, ¿sí?

ya me harté de gonzalo,

es un idiota.

rómulo: hija,

promesa por promesa.

yo le marco un alto a tu madre,

y tú vas a tu terapia.

¿hacemos el trato?

los dos sabemos

que lo necesitas,

así es que, prométemelo.

no te escucho.

olga: sí, papá.

promesa por promesa.

rómulo: ¿ya ves, hija?

princesita, qué difícil era.

tú confía en tu padre.

patricio: ya vino edmundo

con chismes, ¿verdad?

pues, sí es verdad,

es cierto, mamá.

y si no te llevo a verlo

es porque lo dejo en una pensión

como a dos cuadras de aquí.

entenderás que este lugar

en el que vivimos

no me da confianza.

refugio: pero ¿por qué

no me habías dicho nada, hijo?

patricio: porque, bueno,

he traído muchos problemas

en la cabeza, mamá.

y se me olvidó.

perdóname.

refugio: patricio,

yo siento que me estás

ocultando las cosas

que, que ya no me cuentas nada,

¿qué pasa, hijo?

patricio: nada, mamá.

solo es este trabajo

que me tiene muy estresado.

refugio: ¿estás seguro?

patricio: sí, mamita.

madre, mira,

vamos a hacer algo,

mañana yo te llevo en mi coche

a comprar tus anteojos,

y no necesitas dinero,

yo los pago,

¿está bien?

refugio: ¿de veras, hijo?

patricio: sí, mamá.

refugio: bueno, este,

yo te aviso si se puede mañana

porque, es que,

tengo mucho trabajo,

y además quiero ver

cómo está julieta.

patricio: sigues yendo con--

bueno, está bien, mamá, ok,

tú me avisarás.

refugio: ay, gracias, mi amor.

eres el mejor hijo del mundo.

patricio: tú eres la mejor.

ignacio: órale, papá,

que no les pago por hora.

fidel: bájalo, muñeco.

ignacio: para arriba, menso.

consuelo: oye, voy al súper

a comprarle unas cosas

a mi mamá,

¿se les ofrece algo?

fidel: mejor ve y tráete

un six pack de chelas

pero que estén bien de gloria,

¿no?

consuelo: a mi mamá no le gusta

que estén tomando

cuando están en el trabajo,

fidel.

ya lo sabes.

fidel: ay, era broma, chelito,

no te esponjes.

pues, si yo ni tomo.

consuelo: ah, pues,

consejos es lo que no tomas,

hombre.

ignacio: bueno, ya deja de estar

enchichando y vete por las cosas

de tu mamá, ¿no?

consuelo: uy, qué carácter,

ya cásate.

ignacio: sí, pero no contigo.

consuelo: ni ganas.

ignacio: tienes.

consuelo: quisieras.

ignacio: soñabas.

consuelo: pesadillas.

ignacio: tienes.

consuelo: contigo.

muchachos: [ríen]

raúl: sandra, a poco ya vienes

llegando a méxico.

sandra: todavía no pero,

ya pronto.

te llamo porque acabo

de hablar con mis papás

y me dijeron que mueres

por ver a tu hermana.

raúl: es que no tengo

quién me haga el paro

con ellos.

y qué mejor que mi súper hermana

para ayudarme a aguantar

a mis papás.

sandra: ¿ves cómo eres?

con lo lindos

que siempre se han portado

contigo.

te dan todo lo que les pides,

raúl.

raúl: ok, recuérdeselos

ahora que vengas.

un cochecito nuevo

no me caería nada mal, créeme.

sandra: no seas pesado, raúl.

raúl: no, en serio,

es que otra vez

me dejó tirado.

ando sin coche.

hermanita,

ya tengo muchas ganas de verte,

y para contarte

todo lo que ha pasado.

sandra: no me digas,

con la loquita de olga.

raúl: ¿tú qué crees?

ya, apúrate.

sandra: no comas ansias,

ya faltan unos cuantos días

y estoy ahí.

oye, por cierto,

necesito saber

si quieres que te lleve

algo de aquí.

raúl: mira, con que llegues

bien, me basta y me sobra, ¿eh?

bueno, yo también te mando

muchos besos.

te quiero, bye, bye.

patricio: ¿es banca, o qué?

raúl: úrsula.

patricio: ¿con quién hablabas

que estabas tan contentito, eh?

raúl: con sandra, mi hermana,

llega en unos días.

cuando la conozcas

te va a encantar.

oye, ¿qué? ¿me das un aventón?

patricio: órale, pero nada más

te dejo en la esquina.

quedé de pasar en un rato más

a la oficina de tu tío.

me acaba de llamar.

fidel: la chelito y tú

van a terminar casado, me cae.

ignacio: ¿por qué dices eso?

fidel: porque se la viven

de pleito,

y nos veces que dicen

que del odio al amor

nada más hay un paso.

ignacio: ay, no inventes.

órale, papá, apúrate.

¿necesitas chalán o qué?

señor: ¿chalán?

tu colibrí, me dejan solo.

ignacio: ¿qué, no puedes?

señor: ¿y mi chesco?

ignacio: ah, chesco.

fidel: gánatelo, papá.

pues, yo nada más digo, mano.

además, a poco no te gusta

la chelito.

está linda la escuincla,

tiene buen chasis.

ignacio: pues, si tú dices,

pero no, no.

la verdad es que yo

tengo la vista puesta

en otra chava, carnal.

fidel: ¿y esa sí es tu novia?

ignacio: pues, no,

yo nunca he tenido novia.

fidel: ah, ¿cómo va a ser eso?

si todo el mundo se da maña

pá el romance.

y más a tu edad.

ignacio: pues, sí,

pero ¿a qué hora?

si me la paso chambeando

para ayudar con el gasto

de la casa.

fidel: ¿a lo macho?

ignacio: pues, a lo macho.

fidel: pues, mi respetos,

mi nacho.

y entonces, ¿eso que dices

de que ahora sí te interesa

alguien?

ignacio: ah, pues,

eso es diferente.

ahora tengo la oportunidad

de acercarme a una chava

que siempre me ha gustado.

la neta es que si no me aplico

me la van a bajar otra vez.

fidel: ah, caray,

eso me lo vas a tener

que explicar, pero con calma,

¿eh?

con manzanitas.

ignacio: no, papá,

no creo que me entiendas.

fidel: pues, es que primero

dices que no has tenido novia,

y ahora que te la van a quitar

otra vez, o sea, qué onda,

no entiendo.

ignacio: por eso te digo,

que no vas a entender,

es muy elevado para ti, carnal.

fidel: no, muñeco.

salud.

agustín: llegó el joven chavero,

don rómulo.

rómulo: gracias, agustín.

agustín: adelante.

rómulo: siéntate.

patricio: a sus órdenes,

licenciado.

dígame.

rómulo: antes de comenzar

quiero que me digas una cosa,

¿viene a buscarte mi hija aquí,

al bufete?

patricio: no, licenciado,

para nada.

rómulo: mejor.

déjanos hablar a solas.

agustín: pensé que--

rómulo: no pienses,

obedece y se acabó.

te imaginarás que voy a hablarte

sobre olga.

patricio: señor,

si es en relación

con algo que pasó ayer--

rómulo: es en relación con todo.

quiero que me digas ahora mismo

si tienes algún motivo

para desconfiar de la salud

mental de olga.

patricio: mire, don rómulo,

lo que pasó ayer fue un error,

una confusión--

rómulo: también quiero saber,

si piensas seguir

con el noviazgo,

pero en serio,

porque si tu respuesta

es otro "no",

aquí y ahora se acaba todo.

¿me oíste, muchachito?

me refiero a todo,

te queda claro.

[música]

[música]

patricio: mire, don rómulo,

yo no sé qué le haya dicho

su esposa,

pero yo no estoy jugando

con olga, al contrario,

la tomo muy en serio.

rómulo: eso espero, por tu bien,

y por el de ella.

tu imprudencia

me causó un conflicto muy grave

con mi señora--

patricio: fue un error

de mi parte hablar de olga

con su doctor,

pero es que como ella

me había dicho que iba

por darle gusto a su mamá,

yo no pensé que fuera tan grave.

rómulo: en parte es verdad,

pero en todo caso,

pedir datos confidenciales

de alguien a sus espaldas

es una falta de respeto.

patricio: licenciado,

le ruego nuevamente

que me disculpe.

rómulo: te voy a pedir un favor,

mi esposa es muy aprensiva

con olga,

así es que todo lo relacionado

con ella lo tratas conmigo.

exclusivamente conmigo.

patricio: se lo prometo,

don rómulo, cuente con eso.

rómulo: voy a salir de viaje

por unos días,

no quiero llevarme

preocupaciones ni problemas

de aquí,

así es que te encargo

a mi hija, la cuidas.

patricio: es que yo la cuido,

la he cuidado hasta de sí misma.

rómulo: ¿qué te refieres

con eso?

patricio: bueno, lo que pasa

es que, mire,

olga es muy impulsiva,

pero en cuanto hablo con ella,

ella parece reflexionar,

entiende mejor las cosas,

de verdad.

rómulo: me da gusto saber eso,

bien.

imponte.

lucero: a ver cuándo se da

una vueltecita por la tienda,

doña refugio.

ya limpia se ve muy bonita.

ya a estas horas mi mamá

ya debe de estar recibiendo

parte de la mercadería.

margarita: ¿cómo? ¿tan pronto?

lucero: hoy que salí

ya estaba con los proveedores.

parece que no es tan difícil.

refugio: hace rato la llamé

por teléfono de aquí,

de la oficina,

para ver si se le ofrecía

algo y me dijo

que estaba contenta,

que porque con el préstamo

del banco ya iba a poder pagar

unas cositas más.

margarita: como quien dice,

el barco ya empezó

a enderezarse,

y las cosas

ya no se ven tan mal.

y hablando de eso,

¿y sus anteojos nuevos

para cuándo, doña refugio?

refugio: ay, mi patricio

me ofreció comprármelos,

hasta me va a llevar

en su coche a buscarlos.

ay, discúlpame, hija,

lo mencioné sin querer.

lucero: no, doña refugio,

discúlpeme usted a mí.

patricio es su hijo

y pues, usted habla de él,

eso es natural.

margarita: claro que sí, además,

lucero ya tiene otras cosas

en qué pensar, ¿verdad?

lucero: sí. claro.

>> buenos días, julieta,

sí te acuerdas

de nuestro compromiso.

julieta: ay, no, ¿cuál?

ah, lo del grupo de viudas,

sí, perdóname.

amiga: sí, eso mismo.

julieta: ay, amiga,

es que estoy recibiendo

mercancía y necesito acomodarla.

amiga: pues, yo te ayudo.

julieta: ¿de verdad?

amiga: acabamos antes

y vamos al grupo.

julieta: perfecto, me encantó.

pasa, pasa.

amiga: ¿sí, sí?

julieta: por supuesto.

¿viste qué linda está?

amiga: está súper.

julieta: pasen chicos.

mira, tengo de todo, amiga.

de todo.

mercedes: rómulo sale de viaje,

y me citó en su oficina

para que hablemos.

érika: ¿cómo?

mercedes,

¿te cita en su oficina

como si fueras su empleada?

mercedes: bueno,

según él es el único lugar

donde podemos hablar

sin que nadie nos escuche,

y creo que tiene razón.

sabes, ayer discutimos

y mi hija estaba escuchando

atrás de la puerta.

érika: ¿olguita todavía hace

esas cosas?

ay, perdón, perdón,

me estoy metiendo

en la vida de tu hija.

mercedes: olga todavía hace

muchas cosas impredecibles,

que por fortuna,

cada vez son menos peligrosas.

érika: no sabes

cómo me tranquiliza oír eso,

porque de verdad,

cómo te sacaba canas verdes,

¿eh?

mercedes: hay cosas que prefiero

mejor no acordarme.

julieta: mi esposo murió

en fecha de reciente,

era camionero y se accidentó.

hay días

en que no puedo creerlo.

me imagino que se va a abrir

la puerta de la casa

y jerónimo va a entrar.

[suspira]

perdón, me dan un momento, ¿sí?

señora: toma tu tiempo, julieta.

todas sabemos lo difícil que es

hablar la primera vez.

toma tu tiempo.

julieta: perdónenme es que,

me siento rara.

incómoda hablando ante gente

que nunca había visto,

de cosas tan personales.

señora: pero piensa

que todas las mujeres

que ves aquí

estamos para ayudarnos.

julieta: jerónimo por su trabajo

pasaba semanas

lejos de nosotras,

somos mi hija y yo,

y a veces me sentía

muy enojada de no poder tenerlo

junto a mí, cerca.

para quererme

como siempre nos quisimos,

y lo estoy castigando

después de muerto,

olvidándome de su cara.

mercedes: aquí estoy,

¿nos podemos sentar

en el sillón?

para que no me hagas sentir

como si fuera tu empleada.

rómulo: tengo que salir

de la oficina en un rato,

por favor, estoy firmando,

siéntate.

¿sigues molesta conmigo?

mercedes: ¿te puedes ahorrar

ese tipo de preguntas?

¿para qué me citaste?

rómulo: para consentirte,

y hacer las paces.

y arrancarte una sonrisa.

hace rato hablé con el novio

de olga,

ya le pedí no cometer

más torpezas

como la del doctor.

él se disculpó

y prometió no volver a hacerlo.

mercedes: yo le hubiera pedido

que se alejara de mi hija

inmediatamente.

ese muchacho no me convence.

rómulo: ella está feliz,

él también.

está dispuesto a cuidarla.

mercedes: ¿a cuidarla?

¿a cuidarla de qué?

rómulo: sobre todo

de ella misma,

con lo cual de paso

nos cuida a nosotros también.

mercedes: ah, ¿sí?

¿y de qué nos cuida a ti

y a mí?

si se puede saber.

rómulo: de su mal carácter.

es otra cuando él está presente,

¿no te has dado cuenta?

a mí, con eso me basta

para tenerle toda la simpatía

del mundo.

lucero: tome, isaías.

aquí tiene.

isaías: ah, qué bien,

justamente le iba a pedir

este informe.

se me adelantó.

lucero: oí cuando

se lo mencionaba al contador,

y me imaginé

que lo iba a necesitar.

isaías: se lo imaginó muy bien,

leonor.

lucero: eh, lucero,

señor requena.

isaías: eso dije, lucero.

y, ¿por qué la ropa negra?

¿está usted de luto?

lucero: mi padre falleció

hace unos días, señor.

isaías: ah, claro,

algo me dijo su jefe.

lo siento mucho.

y ya puede retirarse,

que tengo que hacer

unas llamadas.

ah, y por ahí,

lleva esto a auditoría.

lucero: ah, con su permiso.

isaías: adelante, adelante.

mercedes: cómo me molesta

que hables de olga

como si fuera una carga.

y no nuestra única hija.

rómulo: mira, mercedes,

como puedes ver,

en mi vida hay cosas

mucho más importantes

que aguantar los desplantes

de una niña mimada

que no supiste educar.

si alguien me puede evitar

esos problemas, bienvenido sea.

mercedes: mira, todos estos años

me he bastado yo sola

para cuidar de mi hija,

no necesito la ayuda de nadie,

ni siquiera, la tuya.

rómulo: ah, ¿sí?

yo me acuerdo

que eso no es correcto,

está comprobado que tú eres

incapaz de controlar a tu hija.

sabes bien a qué me refiero.

mercedes: ¿qué esperas de mí?

pero de una vez te digo

que no voy a simpatizar con él

solo porque tú me lo pides.

rómulo: me da igual.

detéstalo si quieres.

para eso eres la suegra,

nada más déjalos en paz.

no te metas, con eso me basta.

mercedes: no voy a renunciar

a mi hija, ¿entiendes?

rómulo: ¿ni siquiera

cuando ellos se casen?

que es una posibilidad,

él la quiere.

le complace sus caprichos

y a ella le encanta,

así es que, bien podría suceder.

¿o no crees?

y además podría ser,

una boda más que conveniente.

se te olvidó tu regalo.

ignacio: lucero, lucero, lucero.

lucero: ¿qué haces aquí, nacho?

qué bárbaro eres,

si te ve don isaías

nos mata a los dos.

ignacio: ¿tan malo es?

lucero: ay, malo es peor.

¿qué se te ofrece?

¿sabe tu mamá que viniste?

¿edmundo está contigo?

ignacio: no, mira,

vine a traerte esto.

se parece a ti.

lucero: qué linda, gracias.

ignacio: mira, yo quiero mucho

a mi jefecita, pero hoy vine

a verte nada más a ti.

magos me dijo que hoy venías.

lucero: voy a tener

que controlar a magos, ¿eh?

ignacio: y, para terminar,

a edmundo no lo necesitas,

¿o sí?

lucero: entonces,

¿esta muñequita no me la compró

edmundo, me la compraste tú?

ignacio: pues, claro.

¿a poco edmundo

también te compró una de esas?

lucero: no, no,

me trajo otro regalo,

unos mangos enchilados.

ignacio: ¿y no le dolió

la panza?

lucero: claro que no.

mira, ven, ven, vamos.

mercedes: érika, sí,

sé que estás muy ocupada

con lo del patronato,

pero necesito contarte

lo que hablé con rómulo.

sí, en este momento

estoy saliendo de su oficina.

perfecto, ¿nos podemos ver?

bien, voy para allá. gracias.

abel, vamos al patronato.

abel: sí, señora.

lucero: edmundo bien lindo,

cómo nos ayudó en la tienda.

hasta sacó la basura

y llamó al camión

para que se la llevara

de una vez.

ignacio: ah, pues, qué chido.

pues, yo viene a invitarte

al cine.

lucero: pero, yo estoy de luto,

nacho.

ignacio: pero un refresco,

una nieve, pues,

sí puedes tomar, ¿no?

lucero: sí, claro,

pero ¿tú y yo nada más?

ignacio: ah, pues, si quieres

invitamos a todos

los de la oficina, ¿no?

lucero: no, no,

claro que no,

pero podría ser chelito

y magos.

ignacio: pues, como quieras.

lucero: pero yo te aviso

cuándo, ¿sí?

ignacio: qué se le puede hacer.

lucero: ¿cómo?

ignacio: no, que sí,

que padrísimo.

lucero: ah, bueno,

pero ya vete

y te vean salir solo.

ignacio: sí.

lucero: adiós.

ignacio: adiós.

olga: nunca en la vida

vuelvo a dejar que mi mamá

te invite a nada.

¿qué onda?

ya no soporté

cómo te trató en la cena.

patricio: tu mamá te cuida

porque te quiere.

olga: ay, por favor,

mi mamá se la pasa

arruinándome la vida.

si ninguno de mis novios

le ha gustado.

patricio: ¿ninguno

de tus novios?

¿cuántos has tenido?

olga: ay, mi amor, es un decir,

tuve como dos novios

en la secundaria, y ya.

patricio: no te creo,

pero mejor voy a cambiar el tema

porque ese no me gusta nada.

olga: ay, a mí me encanta

cuando te pones así,

porque celoso te ves muy guapo.

patricio: sí.

olga: oye, ya, he tenido

como 20 novios

y tú eres el número 21.

pero tú eres el más guapo

de todos.

patricio: soy el único

del que te has enamorado,

¿verdad?

olga: no, pero por ti

no voy a querer matarme,

eso sí te lo aseguro.

patricio: ¿cómo?

olga: ah, mira quiénes llegaron.

aquí estamos.

qué bueno que llegaron.

mercedes: detesto que rómulo

hable de su hija

como si fuera un lastre

que lleva años soportando.

digo, yo sé que es una niña

berrinchuda y consentida,

pero él tiene la culpa de ello.

érika: bueno,

pero sabemos que olga

ha sido así desde chiquita,

ya lo hemos platicado, mercedes.

mercedes: bueno, sí,

pero también son problemas

hormonales.

digo, ella tendría

otro carácter si él

no la tratara así.

érika: ay, pero si sabes

cómo son los maridos,

ellos los consienten,

los apapachan,

les dan todo,

así me pasa con mis hijos,

siempre la mala del cuento

soy yo.

mercedes: sí, eso me queda

clarísimo.

sabes que la última vez

que olga se hizo daño,

rómulo me echó la culpa a mí

de todo.

y hoy lo volvió a hacer

otra vez.

érika: pero, ¿cómo?

¿olga se hizo daño?

pero, mercedes,

eso no me lo habías dicho.

mercedes: mira,

eso fue un accidente,

y la verdad,

no me gusta recordar

esos momentos.

aurora: me contaba raúl

que su hermana sandra

está por regresar a méxico.

olga: ay, qué padre.

raúl: sí, sandra ya casi termina

la carrera.

patricio: ¿y qué estudia?

raúl: mira, primero se fue

a estudiar idiomas a ginebra,

después estudió diseño

en florencia.

patricio: ¿y qué edad tiene?

olga: ay, no sé como 300 años

y 200 en la escuela.

aurora: olga, no seas pesada.

raúl: es un año más grande

que yo.

patricio: y ya tiene

dos carreras, ¡wow!

olga: bueno, tampoco.

estudiar idiomas

no es una carrera.

imagínate, hasta los periquitos

aprenden.

patricio: ay, olga.

raúl: mira, patricio,

como podrás darte cuenta,

sandra y olga

no se llevan nada bien.

olga: bueno, porque tu hermana

se siente miss universo.

benjamín: refugio.

hola, mamacita.

necesito que me regale

unos minutos de su tiempo.

refugio: ¿qué se le ofrece,

contador?

benjamín: que me cumpla.

ya le he hecho

bastantes favores y es fecha

que no me acepta

la invitación a cenar.

refugio: quise decir

qué se le ofrece

de cosas de trabajo.

de lo otro,

usted ya conoce mi opinión.

benjamín: y usted conoce la mía.

ya se me negó bastante

y no le voy a aceptar un no

de respuesta.

refugio: benjamín,

¿qué tengo que decirle

para que entienda

que no voy aceptar jamás

lo que me propone?

¿en qué tono tengo que decirle

las cosas para que usted

entienda que no soy

la clase de mujer

que usted imagina?

benjamín: mire.

isaías: ¡refugio!

¿qué significa ese coqueteo

descarado en horas de trabajo?

y además, con un superior.

¿qué clase de mujer es usted,

refugio?

contésteme.

[música]

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