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Caldeón. Bienvenidos a "aqí y ahora".
Peggy carranza fue testigo de los peores ías de la pandemia cuando la ciudad de nueva york era el epicentro de la crisis sanitaria. La siguiente es una recopilacón de algunos de los reportajes que prepaó para el noticiero univisón sobre el virus que nos cambó.
Carranza: el declive de la curva de covid19 no es evidente en este servicio de ambulancias, donde los segundos parecen minutos con cientos de llamadas en un ía por emergencias comoésta, tienen sus manos llenas. Hay que ver como los signos del paciente esán.
Necesitamos oígeno. Carranza: el lema del equipo es llevar la sala de emergencia a la casa de los pacientes.
Al llegar a una de estas viviendas, los bomberos ya estaban en el lugar. Sus trajes de proteccón indicaban el peligro al que todos se enfrentaban.
Una mujer que casi no puede respirar junto a su esposo contagiado. Tu oxigeno esá bien ahora, subó.
Estaba en 95. Ahora hasta en 98.
¿ok? ¿quieres ir al hospital para chequearte?
Í, solo quiero estar bien. Ok.
Carranza: la paciente corró con suerte y fue llevada al hospital. ¿ tienes fiebre y que ás?
¿solamente tos? Carranza: otras veces, hasta 8 personas pueden ser declaradas muertas en un ía por un paraédico.
Un ía bueno para ellos es cuando no registran fallecimientos y esos ías son escasos. Desafortunadamente, michael rivera conoce los embates del virus tras enfermarse y dice que ahora su trabajo se toró ás personal.
Rivera: entendiendo lo que ellos esán pasando, es muy emocional. Carranza: para el resto la pregunta no es si se van a enfermar, sino ¿cándo?
Mientras tanto, contiúan asumiendo riesgos. Con esta algaraía los enaltecen y los llaman éroes.
Pero la realidad para los trabajadores de la salud, como diana torres, es amarga. Torres: los pacientes se esá carranza: el ingreso de cada nuevo contagiado con covid19 la aleja de su familia y la encierra un ía ás en el ático convertido en cuarto donde se alista para trabajar.
Torres: solo vengo es a dormir pácticamente. Carranza: hace ás de un mes no abraza a sus 3 hijos, confinados en el primer piso de su casa con su esposo, mientras su suegra esá en cuarentena en el segundo.
Torres: me duele ás todaía que no tuve la opcón de decir "no, yo escojo a mi familia, me quedo con ellos. Me olvido de esto", pero cuando ya tuve la posibilidad de decidir qé era lo que iba a hacer, ya era demasiado tarde.
Ya haía estado expuesta a tal nivel que entenía que yo misma era un peligro para mi familia. Carranza: sus turnos son de ás de 12 horas.
Torres: ordenaron comida colombiana. Y yo feliz.
Carranza: su socializacón se limita a compartir una comida donada con sus colegas, que, como ella, podían estar contagiados sin saberlo. Tambén es elúnico contacto humano que tienen sus enfermos al morir.
Torres: uno de ellos se me muró, y cuando yo dije que vinieran a pronunciarlo, la doctora entro y yo como si le estuviera dando alguna explicacón, lo primero que le dije fue queél no se haía muerto solo. Carranza: diana dice que una de sus tareas ás duras es limpiar los cuerpos de sus pacientes para colocarlos en bolsas especiales y luego enviarlos a esta morgue, lo que complica ún ás su exhaustiva rutina de limpieza al llegar a casa y subir al ático, donde por unos minutos ejerce su rol de madre a distancia.
Aseúrese que se cepillen los dientes y se acuesten temprano. Carranza: por ahora, suúnica satisfaccón es ver a un paciente recuperarse, pero teme que estos logros y sus sacrificios se pierdan con un apresurado levantamiento de la cuarentena, que desate otra ola de infecciones y su familia vuelva a pagar el precio.
El pico de la pandemia representa un caítulo oscuro para nueva york. Aqí, cerca de 800 muertes llegaron a registrarse en un ía, sobrecargando a hospitales, a sus trabajadores y a funerarias, pero sobretodo enlutado a miles de familias que no reciían consuelo con un entierro o un abrazo debido a las restricciones.
Buscando cuerpos transcurren los ías del director funebre, omar rodíguez, hoy fue a una vivienda en jackson heights wins, el llamado "epicentro del epicentro en nueva york", y no pudo darles a los allegados del difunto una fecha para la cremacón. Omar: las cremaciones esán atrasadas.
¿sin fecha? Omar: í, y los crematorios de queens ahora, tienen fecha disponible es el 25.
Carranza: otras veces debe buscar los caáveres en morgues, lo que es ás complicado. Omar: algunas de estas morgues son camiones y tienen a los muertos que murieron en marzo debajo de los que murieron en abril y van a seguir empaándolos en esos camiones.
Y nosotros tenemos que buscar aí los muertos. Carranza: alí su teéfono no para de repicar.
Entre llamadas le explica a familias que desafortunadamente, los servicios funerales ya no son una opcón. Su capilla ahora funciona como un deósito de caáveres que planea aligerar recurriendo a crematorios en otros estados.
Carranza: con este camón y un gran desenfado, el profesor de ciencia mortuoria, david pennepent les echa una mano a familias y funerarias en nueva york they. Carranza: una de las mayores pesadillas para quienes han perdido un ser querido por coronavirus, es no poder cremar lo ápidamente, lo que hace que sus cuerpos se apilan por semanas en capillas de funerarias.
Omar: los crematorios creman a cada persona individualmente. El proceso tarda como 4 horas para cada persona.
Carranza: para aliviar esta carga, pennepent completa un papeleo para rastrear cada cuerpo que ya ha identificado la funeraria. Luego, meticulosamente, sube uno a uno decenas de caáveres en este camón alquilado con la ayuda de estudiantes.
El director funebre nos dijo que era de suma importancia colocar los cuerpos ás pesados abajo, porque las cajas esán hechas de carón y pueden ceder con el peso de los caáveres. Una vez organizados, se trasladan a crematorios en upstate, connecticut o pensylvania, donde los incineran en ías, en lugar de semanas.
Luego las cenizas regresan a sus seres queridos por correo. Carranza: el profesor que es voluntario, busca que quienes lloran a uno de los suyos