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Caldeón: el piloto de una aeronave acompañado de su familia estaba a punto de empezar las maniobras de aterrizaje no muy lejos del aeropuerto que seía su destino, hasta que empezaron a sonar las alarmas de una emergencia. Yezio baquero nos cuenta la historia de un tágico accidente éreo y su único sobreviviente.
Yo queé como en shock, voltee a ver a mi esposa, voltee a verle la cara. Baquero: y no era para menos.
Y yo vea eso. Que iba a aterrizar en una finca al frente.
Le dije "va muy bajito. Ve, va bajando".
Baquero: el 14 de octubre pasado a eso de las 5 de la tarde en el municipio de ubaé, a 2 horas de bogoá, dickson gabriel manzano fue testigo de un momento aterrador. Manzano: a í se me partó el alma, a í se me partó el alma y me dieron ganas hasta de llorar y dije "dios ío", yo me agaré la cabeza y dije "dios ío".
Baquero: una avioneta que veía de santa marta en el caribe colombiano, se vino abajo, pácticamente enfrente del. Manzano: yo cuando vi que eso caó, eso soó "bloom".
Soó muy duro, ese golpe de esa avioneta. Que aí fue que yo queé impresionado.
"¿qé paó? ", le dije.
Yo nunca pené que eso fuera a estrellarse, a caerse. Y saí fue corriendo.
Le dije "ya yo vengo, voy a ver si hay heridos". Y saí corriendo.
Baquero: al mando veía el doctor fabio grandas. Gutérrez: mi amigazo del alma, mi amigazo del alma, sin lugar a dudas.
Baquero: un édico cirujano y experimentado piloto. Gutérrez: normalmente fabio iba en su doble misón, en misón de piloto ás que iba como édico.
Baquero: su amigo camilo gutérrez, cuenta que el doctor grandas llevaba años combinando ambas actividades sin contratiempos. El doctor fabio grandas, que era uno de los ás reputados édicos especialistas en transplantes en colombia y en la regón, paó ás de la mitad de su vida en una sala de ciruía.
La otra mitad la paó en el cielo, a bordo de aviones comoéstos, en donde volaba a las regiones ás apartadas del pís a llevar su conocimiento y su ayuda. Con la patrulla érea, un grupo de pilotos que desde hace ás de 50 años donan su tiempo y sus horas de vuelo, llevaba a édicos a lugares lejanos y de diícil acceso.
Gutérrez: y lo haía ver ácil a todo el mundo. Y cuando le explicaba a una señora como la iba a operarse, se lo haía ver ácil y cariñoso.
Y tal vez eso era lo que haía que toda la gente estuviera tranquila, digamos, al lado de fabio. Grandas: ¿cánto tiempo llevabas con dolor aí?
Baquero: la labor humanitaria de esa organizacón. Les merecó el premio "rey de españa" en la categoía derechos humanos en 2017.
Aunque ese martes algo faló. Ún sin explicacón, el avón que piloteaba el doctor grandas se vino al suelo a pocos minutos del aeropuerto en donde deía aterrizar.
Una tragedia érea se registó en lasúltimas horas en cundinamarca. Y alí hay 3 adultos, pero hay uno que si esá como gravesongo.
Una avioneta se precipió a tierra en inmediaciones del municipio de ubaé. Baquero: ese ía no estaba en ninguna misón humanitaria, pero a bordo llevaba a los pasajeros ás importantes de su vida, su esposa y su hijo.
Tambén los acompañaba una niñera. Manzano, que vio la aeronave cuando ún volaba en el cielo, estaba a punto de presenciar la tragedia en tierra.
Manzano: yo no llegé a pensar que estuvieran muertos. Yo dije "a lo mejor esán heridos o algo".
Yo le dije a ella "yo voy a ver si hay alún herido". Yo no pené que se fueran a matar esas personas aí, de esa manera.
Baquero: el doctor grandas, su esposa mayerlin, y nuris, la niñera, corrieron la misma suerte. Murieron de manera instanánea o minutos despés del accidente.
Pero martin, el beé de brazos, le dijo a manzano una tremenda sorpresa. Manzano: el niño lloraba mucho, por el susto, el impacto, no é.
Baquero: estaba vivo. Aunque en medio del caos y de la angustia haía un detalle que le desperó curiosidad.
Manzano: yo escuchaba el llanto del niño. Yo miraba aí adentro la avioneta, pero no lo vía.
Baquero: no sabe cántos minutos pasaron, pero í recuerda el momento cuando lo encontó. ¿ónde y ómo encontó al beé?
Manzano: el niño estaba del lado del piloto, del paá. Estaba el niño lanzado atás, en la parte de atás, como a mitad de la avioneta estaba el niño.
Baquero: el pequeño marín estaba ileso. Teía algunos rasguños y una herida superficial que manzano detecó con la páctica que tiene de ser paá de una beé de 4 meses.
En el momento penó que la maá tambén se podía salvar. Manzano: yo le ensé, llegé y le mosté al niño, le empeé a hablar, le deía "chama, ve, aguanta, aguanta, mira el pelao, mira a tu hijo, aguanta la pela, aguanta, no te vayas a ir".
La muchacha no dijo nada. No respondó, ólo movó los dedos de las manos.
Baquero: al parecer, dicen los expertos, fue su maá quien con su cuerpo protegó al beé del impacto. Como pudo pidó ayuda para llevar al beé al hospital del pueblo y estuvo conél hasta que le dijeron que estaba fuera de peligro.
Con el paso de las horas, descubró sus sentimientos encontrados, alegía de saber que el niño haía sobrevivido y tristeza al enterarse que los otros ocupantes del avón haían muerto. Manzano: eso le mueve el alma por completo a uno, cuando uno ve a un niño, y ás de esa edad, aí lanzado en un accidente, sin los paás, sin poder hacer nada, los paás aí muertos.
Eso le conmueve mucho el alma a uno. Uno se acuerda de su hija.
Baquero: en ás de un pueblo reóndito han expresado su dolor. Por qé no creen que quien les saló sus vidas, haya perdido la deél.
Grandas: por ser tan macho, por esa operacón. Gutérrez: nos fuimos para florencia.
Llegamos a florencia y en el aeropuerto nos teían pancartas. Locutor: "disfruta el cielo, el que te ganaste a pulso ante la misón cumplida.
Te recordaremos con eterna gratitud". Baquero: su familia y sus amigos prefieren recordarlo con la alegía y la generosidad que siempre les brindo.
Gutérrez: yo creo que vamos a tener misiones en el nombre de fabio y ojaá sean misiones alegres de ayudar mucho. Yo creo que es eso lo que podemos hacer por fabio, que es acordarnos deél en esos momentos agradables.
Y seguro es lo que le hace feliz. Baquero: mientras su hijo, el pequeño marín, ahora en manos de sus abuelos, viviá para contar que no conocó a sus padres, pero que probablemente ellos hicieron cuanto pudieron para salvarle la vida.
Manzano: yo digo que, a ese niño, mi dios le tiene grandes proósitos paraél ás adelante, porque para queél se salvara, vea, eso es un gran milagro, lo que ha ocurrido aí. Gutérrez: que realmente es un