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Ilia: ás estados se unieron esta semana a aquellos que han ordenado a sus residentes seguir una cuarentena obligatoria. De esa manera buscan reducir el contacto entre las personas y tratan de controlar la expansón de la epidemia.
Sin embargo, como nos cuenta juan carlos aguiar, hay un grupo de trabajadores de actividades consideradas esenciales que deben dejar sus familias y sus hogares para arriesgarlo todo. Juan: mientras va al volante daniel zambrano salta de un pensamiento a otro.
Daniel: cada vez me preocupo ás y ás, pero debo salir a trabajar. Juan:él sabe que cada ía que sale a trabajar se multiplican las posibilidades de contraer el covid19.
Aunque esa preocupacón pasa a segundo plano cuando recuerda que no tiene otra opcón. Daniel: ¿ómo se pagan los "billes", los péstamos, el alquiler del hogar?
Todas esas cosas hay que pagarlas, no se detienen. Juan: adicionalmente recuerda por qé esá en este pís despés de escapar de venezuela.
Daniel: me vine hace cinco años porque estuve detenido por protestar contra el gobierno en la ciudad de maracaibo. Juan: y desde entonces ha intentado suerte en washington dc, maryland y houston, hasta que el destino y la responsabilidad lo trajeron a miami hace apenas dos meses.
Daniel: bueno, yo me vine a florida porque mi madre teía áncer y muró y mi hermano esá en "high school" todaía y me vine a estar pendiente deél y, bueno, estar con mi familia. Porque todos, la mayoía, viven aqí en florida.
Juan: es diseñador gáfico, pero tambén ha aprendido que hay que adaptarse a lo que hay, y lo que hay es unirse a una aplicacón en las que unos pagan para que otros les hagan las compras y se las lleven a domicilio. Daniel: la aplicacón, ú te registras como uber, lift, amazon, como todas esas plataformas, igual, tienes que tener tu "associate id".
Juan: hasta hace una semana las bolsas cargadas con los mercados ajenos las entregaba incluso en las cocinas de sus clientes. Muchas cosas han cambiado en los tiempos del coronavirus.
Por razones de seguridad en estos ías hay edificios donde no lo dejan entrar. Mientras que la mayoía de los clientes prefieren queél les deje los paquetes frente a la puerta de la casa.
Cero conexón. Daniel: porque la gente se esá ahorrando salir a interactuar o tener contacto con otras personas.
Juan:él ha tomado tambén sus propias precauciones. Ahora trabaja con tapabocas y guantes.
Daniel: nosotros lo estamos haciendo por ellos. Por ende, debemos seguir ciertas reglas sanitarias, para no infectarnos.
Obvio, tenemos el riesgo. Juan: en sus recorridos diarios ha visto la diferencia entre cadena de supermercados respecto a la prevencón y la limpieza tan importante por estos ías.
Daniel: he ido a varios supermercados que te dan el carro limpio a la hora de ú entrar, que me parece excelente. Una medida para prevenir cualquier tipo de enfermedad, pero hay otros que no se preocupan nada.
Solo lo cogen del "customer" y lo dejan aí. Juan: por eso, tras cada entrega, tiene cuidados en los que jaás haía pensado y que ahora lo hace por la seguridad de su esposa y su pequeña hija.
Daniel: tengo muchas cosas en el carro para combatir, desinfectantes, toallitas y esas cosas para minimizar el riesgo. Juan:él dice mantenerse en guardia todo el ía, porque el ás ínimo descuido le podía costar la vida y peor ún, llevar el virus a su casa.
En ese punto daniel prefiere no pensar y mejor escucha úsica. Ahora, tiene las calles con poco táfico, pácticamente paraél.
Negocios cerrados y andenes vaíos son el escenario cotidiano en todo el pís. Los propietarios de los locales tuvieron que o cerrar las puertas o simplemente adaptarse a las necesidades de los consumidores y enviarles sus productos a domicilio.
Pocos mercados abren sus puertas, como este, donde compran quienes no esán familiarizados con la aplicacón que ofrecen los servicios de compradores personales. Luía: para ayudar a la comunidad, para que no se...
Para que tengan que salir y hacer sus compras. Juan: en su mayoía, personas humildes, como doña guillermina herrera, quien tiene que enfrentar la calle a pesar de las restricciones.
Guillermina: pues í, para comer tambén, es lo que digo. ¿qé vamos a hacer?
A veces dice la gente que no salga uno, pero uno tiene que salir. Juan: y no es solo para comprar comida que abandoó la seguridad de su hogar.
Guillermina: mi niño teía una cita en kendall, para el doctor y lo tuve que llevar al doctor. Vengo del doctor ahorita.
Juan: ¿y aprovecha y viene de compra? Guillermina: y aprovecho, í.
Paso a comprar. Juan: hace tres años que luía gonález trabaja en este minimercado, tiempo en el que ha aprendido a valorar una cosa ás que otra.
Luía: la gente. Ómo atender a la gente.
Te alegra el ía. Juan: por eso a cada minuto atesora su oficio como una ayuda a sus vecinos.
Luía: í, porque no todas pueden salir a un supermercado ás grande, especialmente las gentes mayores, que son para ellos algo aí chiquito, vienen y agarran cosas pequeños para ellos nada ás, porque en los mercados ás grandes no hay nada ya. Juan: y entre esas personas mayores se encuentra su abuela, a quien tuvo que dejar lejos cuando ella se vino para estados unidos.
Luía: esá en honduras. Tiene 79 años.
Entonces, por ella estoy ás preocupada, porque ella no tiene a nadie ahorita. Juan: luía sabe que cada mañana debe llegar a trabajar y ahora a la preocupacón por su abuela, le suma los cuidados para no contagiarse con el coronavirus.
Luía: muchos dicen que nos tenemos que cuidar, que tenemos que tener precauciones, no estar muy cerca uno del otro. Unos prefieren que metamos gente poco a poco aá dentro de la tienda y cositas aí.
Juan: y si antes teía que atender, cobrar la mercanía y hasta empacar, este nuevo peligro le añade trabajo a su rutina diaria. Luía: hay que desinfectar mucho el "stand".
Desinfectarlo porque pasamos carnes, pasamos cosas, mucha gente viene, toca, uno nunca sabe. Juan: y es que ella aunque no sigue a diario el conteo de íctimas, algo ha escuchado.
Luía: por ahorita é que es un poco peligroso. He escuchado que hay gente que se ha muerto.
No é cánta exactamente, pero í he escuchado que se han muerto. Juan: algo que no la deja sentirse tranquila, ni siquiera en su lugar de trabajo.
Luía: mucho miedo. Porque no sabemos.
No sabemos quén nos toca. Y no sabemos qé...
Qé tan fuerte, tan... Tan peligroso seía esto para uno.
Juan: incluso siendo la ás joven de la tienda debe tranquilizar a su compañera, quien esá muy preocupada por sus hijos. Luía: y yo le dijo a ella, pues, que tenga fe nada ás, que nada le va a pasar, ¿verdad?
Y que lo... Y que procure que anden con "gloves", que se protejan entre ellos.
Juan: al otro extremo de la ciudad, daniel zambrano sigue aceptando y despachandoórdenes. Él dice que no puede parar.
Daniel: ás alá de mi trabajo yo pudiera tranquilamente apagar la aplicacón y quedarme en mi casa, siguiendo las reglas. Juan: y aunque adeás de pensar en el dinero, siente una responsabilidad social.
Daniel: estoy ayudando a que las personas tengan comida y suministros en su casa. No tomen el riesgo de salir e infectarse.
Juan: y ese pensamiento lo mantiene recorriendo las calles un ía