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Les diagnosticaron desde depresión hasta lupus pero para miles de mujeres, los responsables de sus síntomas eran otros

Por diferentes razones, un grupo de mujeres decidió hacerse un implante de senos. Tiempo después acabaron padeciendo dolores articulares, pérdida del pelo, acidez, taquicardias, cansancio, entre otros síntomas. Esta es su historia hasta que descubrieron cuál era la verdadera razón.
25 Ago 2019 – 6:14 PM EDT

Por Tifani Roberts y Yinett Polanco

La odisea de la periodista colombiana Alejandra Menéndez comenzó poco tiempo después de ponerse unos implantes de seno. Sentía que a nivel estético le faltaba algo a su cuerpo y, aunque su esposo trató de disuadirla, ella insistió en la operación. Apenas unos meses después de la cirugía empezó a sentirse mal.

“Me dio una acidez, un reflujo, una cosa tan horrible que me quemaba toda por dentro”, recuerda. Además, tenía dolores articulares, perdió las cejas y las pestañas completamente y alrededor del 60% del pelo.

Algo similar le ocurrió a Terry Padilla a quien, tras haberse sometido a una mastectomía doble, sus propios médicos le sugirieron los implantes y le aseguraron que eran particularmente seguros para pacientes de cáncer. A pesar de que la enfermedad había remitido completamente Terry se sentía peor que nunca, a ella también se le cayó el pelo y entre sus síntomas tenía “taquicardia, ansiedad, depresión, cansancio”.

Alejandra y Terry no son las únicas a las que les ha sucedido algo similar tras someterse a implantes de senos, pero tardaron mucho tiempo en descubrirlo. Según el doctor Jae Chun, especialista en cirugía plástica reconstructiva, en estas operaciones entre el 1% y 2% de los casos presentan problemas. A primera vista pareciera un margen aceptable, pero solamente en Estados Unidos “hay casi 10 millones de mujeres con implantes de seno, así que estamos viendo de 100,000 a 200,000 mujeres” con este problema.

La seguridad de los implantes mamarios es un tema largamente debatido. En 1992 los implantes de silicona fueron retirados del mercado y, durante años, el gobierno federal les exigió a los fabricantes la realización de estudios sobre sus efectos a largo plazo. La presión de la industria fue muy fuerte y, a pesar de que los estudios no cumplían con los requisitos y que había claras evidencias de que los implantes de silicona causaban serios problemas de salud (hasta cáncer), en noviembre de 2006 la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aprobó su regreso.

En julio de este año la FDA ordenó el retiro de los implantes mamarios texturizados fabricados por Allergan, que han sido vinculados con el linfoma anaplásico de células grandes, un tipo poco común de cáncer. A nivel mundial, se han reportado 33 muertes y 573 casos de este cáncer, de los cuales 481 se han atribuido claramente a esos implantes específicos.

Según un artículo de The New York Times, los implantes texturizados representan alrededor del 5% de los usados en Estados Unidos, pero se han empleado de manera más generalizada en Europa, donde ya han sido retirados en muchos países.

La enfermedad vinculada a ellos se desarrolla en el tejido que rodea al implante y afecta por igual a mujeres que se han puesto implantes para un aumento de mamas cosmético y a las que han seguido un procedimiento de reconstrucción tras una mastectomía para tratar el cáncer de mama.

Ese fue el infierno que vivió María Ramírez, quien probó primero con implantes salinos pero que, a causa de los síntomas que presentaba (dolor de espalda, cuello, en diferentes lugares en el cuerpo y cerca de los senos); su médico le aconsejó cambiar a implantes de silicona. María aceptó y la situación no hizo más que empeorar. “no me podía levantar de la cama, estaba despierta como de dos a seis horas por día”.

Daniel Calva, un cirujano plástico que se dedica a la reconstrucción de senos sin el uso de implantes dice que los días tienen pacientes que los llaman “porque ya quieren sacar el implante, están hartas de los dolores, de las migrañas, de las articulaciones, de sentir depresión, que tienen problemas en la piel”. Aunque no saben en realidad por qué ocurre esto, tienen algunas sospechas: “Lo que puede que esté pasando es que sea una reacción autoinmune al silicón”.


Para quienes han enfermado tras someterse a una operación de este tipo, además de lidiar con los terribles síntomas, uno de los mayores retos está en obtener un dictamen acertado pues el tema divide a la comunidad médica. Johnny Vélez, el esposo de Alejandra, recuerda cómo a ella le diagnosticaron todo tipo de padecimientos: “Hashimoto, artritis, tiroides, reumatismo, lupus, de todo escuché, pero nadie sabía qué era lo que de verdad tenía”.

Alejandra recuerda que incluso llegó a asistir a terapia por tres años y medio: “Me dijeron que tenía depresión, que tal vez mi cabeza estaba creando todos estos síntomas, y yo dije: 'pues, ¿por qué no?'".

Alejandra, Terry y María comenzaron a tener un poco más de claridad en lo que les sucedía cuando encontraron en internet a un grupo de miles de mujeres que relataban experiencias similares a las suyas. Alejandra recuerda la impresión que le produjo encontrar el listado de los síntomas: “Fatiga, cansancio, dolor de cabeza, dolores articulares, todo lo que yo tenía”. Para Terry el hallazgo también fue impactante: “Fue como que '¡Qué alivio! Guau, no me estoy volviendo loca'”.

A María, sin embargo, el descubrimiento la llenó de furia: “¿Cómo es posible que ha pasado esto? Que todas nosotras no sabíamos de esto, el mismo cuento". Mujeres que se quedaron sin esposo, mujeres que se quedaron sin carreras, mujeres que le estaban diciendo que están locas”.

Para ellas la decisión estaba clara, removerse los implantes que les habían causado todo el sufrimiento. Sin embargo, retirar los implantes cuesta aun más dinero que colocarlos y, en el caso de Alejandra, como tuvieron que raspar el tejido que se le formó alrededor del implante, llamado cápsula, la operación duró varias horas.

Desde que les retiraron los suyos, María afirma que ha ido mejorando de manera progresiva y Terry está descubriendo de nuevo lo que significa vivir sin dolor. Ella dice que por ahora está libre de cáncer, y de implantes.

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