Inmigración

“Agencias policiacas pueden acceder a cierta información”: DMV responde cómo manejan los datos de indocumentados

Agentes migratorios llegaron a la casa de un matrimonio indocumentado semanas después de que registraran su auto en el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV). Tras la publicación de la historia en Aquí y Ahora, un vocero del DMV de California explica cómo funciona el acceso a sus bases de datos.
3 Jun 2017 – 11:18 AM EDT

La vida armoniosa de Julia y Raúl se trastocó de un momento a otro cuando quienes parecían, hablaban y actuaban como agentes de inmigración tocaron a su puerta. Tras casi 20 años en EEUU, el matrimonio aún no conseguía regularizar su situación migratoria, pero se sentían hasta cierto grado seguros, pues vivían dedicados al trabajo intenso y a la educación de sus 4 hijos. Habían logrado incluso obtener un permiso de trabajo. De pronto, todo cambió.

“Sentí como si me hubiera echado un balde de agua fría”, describió Julia el instante en que los presuntos oficiales de ICE visitaron su casa indagando por Raúl. Según declaró a la periodista Carmen Escobosa en un reportaje transmitido por el programa Aquí y Ahora el pasado 28 de mayo, los hombres llevaban datos específicos sobre su marido: dirección, nombre completo y lo más preocupante: detalles específicos del auto que se habían comprado recientemente.

Después de preguntarse una y mil veces por qué iban detrás de su esposo si no tenía problemas con la policía ni tenía una orden de deportación, le surgió la duda de cómo dieron con ellos y cómo tenían datos específicos del vehículo que recién habían comprado. Lo primero que le vino a la mente fue ésto:

“Sacaron los datos del DMV (Departamento de Vehículos Motorizados)”.

Julia cuenta que llegó a esa conclusión porque solo unas semanas atrás, Raúl había registrado su auto en el departamento gubernamental y, por consiguiente, declaró allí todos sus datos. Lo hicieron creyendo en la confidencialidad de la agencia. Ahora ella se siente aterrada de pensar que la información de instituciones como el DMV pueda llegar a manos de agentes migratorios.

Pero, ¿es eso posible?

La publicación de este caso como parte del especial “Regreso a las sombras” de Aquí y Ahora motivó la reacción del DMV de California. Un vocero de la institución especificó por correo electrónico algunos detalles sobre el tratamiento a la información personal de sus clientes, incluyendo la posibilidad de que esta llegue a manos de oficiales de inmigración.

“El DMV de California toma muy en serio la protección de información personal de todos sus clientes”, inicia el comunicado de Armando Botello, director de comunicaciones del DMV en California.

No obstante, especifica que “las agencias policiacas pueden acceder a cierta clase de información como parte de una investigación en marcha”.


La información disponible de los clientes incluye nombre, género, dirección, fecha de nacimiento y número de la licencia. También pudiera contener un registro de convicciones, infracciones o accidentes, aunque ninguno de esos datos incluye el estatus legal de una persona.

El representante oficial aclaró que el procedimiento aplica a todos los usuarios de ese servicio, no solo a aquellos que obtuvieron sus licencias bajo la ley AB60 de California. Esta ley establece que personas indocumentadas pueden solicitar una licencia de conducción si muestran pruebas de identificación y residencia que califiquen en el estado. Por ley, nadie puede discriminar a un portador de licencia AB-60, o usar este documento para cuestionar su estatus migratorio.

“La base de datos que está disponible a agencias policiacas no indica si una licencia de manejar fue emitida bajo la ley (AB60) que permite la emisión de licencias a personas indocumentadas, ni tampoco incluye los documentos de identificación que fueron presentados por los solicitantes para obtener una licencia de manejo”, reseña el texto del DMV.
No obstante, Raúl y Julia, presas del miedo a la deportación solo pensaron en esconderse y alejarse de todos y de todo. Él para evitar que al buscarlo dieran con su familia, renunció a su trabajo y salió con rumbo desconocido. Ella y sus hijos hicieron lo propio. Abandonaron su casa y se refugiaron en un sitio apartado. Raúl y Julia, incluso, suspendieron comunicación entre ellos.

“Qué tal si ya saben tu número de teléfono y por ahí te van a encontrar”, advierte.

Julia comparte que la vida bajo las sombras ha sido muy difícil. Apenas si se atreve a salir de su refugio y solo para lo indispensable. Prefieren eso que bajar la guardia, pues a estas alturas ya no confían ni en su sombra.


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