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Y ya estaba con el balón. Omar: mamá, mamá.
Cuidado. Carmen: perdóname, hijo, no lo vi venir.
Ya sabes que veo muy poco con el ojo derecho por la catarata que tengo. Omar: ya deberías de operarte ese ojo, mamá.
Carmen: quisiera, hijo, pero el negocito que tengo no deja lo suficiente. Y ya saben que no cuento con el apoyo de nadie.
Antes de empezar la clase tengo que informarles la quermés de la escuela. Alumnos: belén: qué padre, maestra.
Maestra: así que tendremos que poner varios puestos para que la quermés belén: ¿se dieron cuenta de que omar venía muy apagado? Norma: sí, se veía preocupado, pero aun así no deja de ser todo un bombón.
Norma: está bien, vamos. Rodrigo: ándale.
¿le entras? Susana: sí, claro.
Norma: ¿ya vieron lo que está repartiendo rodrigo? Belén: a ver.
"no se pierdan la oportunidad de besar al galán de galanes de la escuela el día de la quermés. Vengan a darle un beso a su príncipe omar anaya.
Operación mil pesos. Es para una buena causa".
Susana: omar, no sabes las ganas que tengo de que sea la quermés, estoy segura de que será un día que no voy a olvidar. Omar: ¿qué onda con esa chava?
¿por qué me dijo eso? Roxana: porque es una idiota, solo por eso se le ocurre venir a coquetearte frente a mí, pero si se te vuelve a acercar te juro que le va a ir muy mal.
Tenemos que poner un puesto y te sacrificarás por el bien de los dos. Omar: no, a ver, no te hagas el chistocito, ¿por qué no me dijiste nada?
Rodrigo: lo iba a hacer, pero si roxana se enteraba, de seguro no te iba a dejar. Omar: por supuesto no me iba a dejar, es mi novia y la tengo que respetar.
Rodrigo: a ver, vela como un juego. Además, no se vendieron tantos boletos.
Ningún pretexto. Tienes que darle el mejor beso de tu vida en nombre de todas las chavas que no vamos a poder besarlo, ¿ok?
Belén: sí. Omar: estás exagerando, fueron besos sin importancia.
Roxana: a lo mejor para ti no la tuvieron, pero para mí sí y como no lo voy a permitir hasta aquí llegamos. Omar: sabes qué, ya, como quieras, ya te expliqué por qué lo hice.
Roxana: nada justifica que me hayas puesto el cuerno. Nada más espero que después no me estés rogando porque no te voy a pelar.
De esa manera belén: hola, omar. Omar: hola, belén.
Belén: oye, como vi que les gustaron las galletas, cociné más para poderlas vender y sacar dinero para la operación de tu mamá. Omar: muchas gracias, belén.
De verdad fui un tonto por no darme la oportunidad gracias. Esto de las galletas es un muy buen negocio.
Rodrigo: vaya que tienes encanto, omar. Hasta haces que las ranas se conviertan en princesas.
Omar: ¿de qué hablas? Rodrigo: ¿cómo de qué hablo?
Mira. Omar: ¿belén?
Y es por eso de que convencí a mi papá de que uno de sus socios la opere. Omar: el problema es que todavía no he conseguido el dinero necesario.
Roxana: no, ni tienes que hacerlo. La operación no les va a costar belén: no entiendo, ¿por qué lo abrazas?
Roxana: ¿no es evidente, querida? ¿te tengo que explicar con manzanitas?
Carmen: no puedo creer que hayas sido capaz de regresar con roxana sin importarte que lastimabas a belén. Ya te dije que eso lo hice para que te puedan operar lo antes posible.
Carmen: pues, no, así no me voy el esfuerzo que has hecho. A lo mejor no te has dado cuenta pero ya casi tenemos los 25 mil omar: no, ya no.
Y si acepté regresar con ella fue porque me ofreció una operación gratis para mi mamá. Pero justo mi mamá me hizo ver que no debía sacrificar omar: eras tú.
Siempre has sido tú la que me robó el corazón con un beso. Belén: