Las ciudades de Phoenix y Salt Lake City enfrentan desde hace años problemas persistentes de contaminación del aire, pero un nuevo giro en el discurso de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ( EPA) ha reavivado el debate sobre el origen de este problema.
Entre el smog y el viento global: la EPA apunta hacia contaminación 'externa' en Phoenix y Salt Lake City
Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la región Phoenix-Mesa fue eximida de posibles sanciones bajo un nuevo argumento federal: parte de la contaminación local sería atribuida a emisiones provenientes del extranjero.
De acuerdo con el enfoque planteado recientemente por la agencia, una parte importante de la contaminación que afecta a estas zonas no provendría únicamente de fuentes locales, sino también de e misiones generadas en otros países.
Este planteamiento introduce la idea de la llamada “contaminación importada”, según la cual los contaminantes presentes en el aire de ciudades estadounidenses podrían viajar a través de la atmósfera desde regiones industriales del extranjero. Bajo esta interpretación, los esfuerzos de regulación doméstica tendrían un alcance limitado si no se considera también el impacto de emisiones internacionales.
En ese sentido, la EPA sugirió que parte de la contaminación registrada en ciudades como Phoenix y Salt Lake City podría tener su origen a miles de kilómetros de distancia, específicamente en Asia e incluso de México.

Durante décadas, la zona metropolitana de Phoenix ha enfrentado problemas persistentes de contaminación atmosférica, agravados por su topografía en forma de cuenco que atrapa los contaminantes y afecta la salud pública.
En 2024, la región no logró cumplir con un estándar federal de calidad del aire, lo que la colocó en riesgo de enfrentar sanciones y regulaciones más estrictas para reducir emisiones.
Sin embargo, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la región Phoenix-Mesa fue eximida de posibles sanciones bajo un nuevo argumento federal: parte de la contaminación local sería atribuida a emisiones provenientes del extranjero, particularmente de México y Asia. Bajo esta interpretación, sin dichos contaminantes externos, la región habría cumplido con los límites establecidos.
La estrategia ha comenzado a replicarse en otras zonas del país. La semana pasada, la Environmental Protection Agency aceptó un razonamiento similar para proponer que el área metropolitana de Salt Lake City quede exenta de normas más estrictas sobre emisiones aplicables a vehículos, industrias y centrales eléctricas.
A través de un comunicado del 21 de abril, la EPA informó que propuso derogar la decisión de la Administración de Joe Biden de reclasificar el norte del Wasatch Front de Utah, que incluye el área metropolitana de Salt Lake City, de una zona de incumplimiento “moderado” a una zona de incumplimiento “grave” según las Normas Nacionales de Calidad del Aire Ambiente (NAAQS) de ozono de 2015.
A través de esta modificación, la EPA propuso que el norte del Wasatch Front habría cumplido con las normas federales de calidad del aire para el ozono antes del 3 de agosto de 2024, de no ser “ por las emisiones transportadas a la zona desde fuera de Estados Unidos”.
Esta medida buscaba responsabilizar a países del incumplimiento de las medidas de calidad del aire.








