El sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro de extinción, es mundialmente conocido luego de que Bad Bunny lo volvió el gran protagonista de su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS (DtMF) el año pasado, pero ¿cómo es que el principal representante del reguetón actual ayuda a que el pequeño anfibio no desaparezca?
¿Cómo el reguetón está ayudando a salvar una especie en extinción? El sapo concho tiene una respuesta
La exposición global del sapo en conciertos, redes y mercancía ha impulsado donaciones y visibilizado su riesgo de desaparecer
Los esfuerzos para la preservación del sapo no son nuevos. Se intentaron crías en cautiverio en la isla caribeña al menos desde 1980 y en 1990 hubo iniciativas de reproducción y liberación de renacuajos en áreas protegidas, según registros de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
Lo que cambió a partir de enero de 2025 fue la exposición mediática del animal, aunado al interés de los fanáticos por comprender el mensaje de resistencia contenido en el álbum musical.
Al mismo tiempo, personas de distintas regiones se sumaron a la denuncia del desplazamiento de residentes provocado por la gentrificación y por la migración forzada ante la falta de oportunidades en sus lugares de origen.
No importa si son jóvenes o adultos, hombres o mujeres, o si hablan un idioma diferente al español. La música de Benito Antonio Martínez Ocasio puede hacer que millones se identifiquen con "LO QUE LE PASÓ A HAWAii".
Ese sentimiento de resiliencia igual se traslada al contexto ecológico con el Peltophryne lemur, nombre científico de concho.
Concho, ícono internacional
Concho se volvió un símbolo en Puerto Rico, pues quiere quedarse ahí como especie, pero igual representa a los que desean permanecer en su país, aun si hay problemas políticos y sociales que suelen obligarlos a mudarse a Orlando o Nueva York.
Además, es un ícono internacional porque todos los shows de Bad Bunny inician con un breve clip animado del sapo, adaptado a contextos particulares. En México comió tacos y en Colombia, arepas y ajiaco. Turisteó por sitios emblemáticos y dado el cariño de la gente, decía que podía mudarse a la ciudad en que se encontraba.
Salió en los conciertos del Coliseo José Miguel Agrelot de la isla, y siguió acompañando al cantante en sus giras por otros países de América Latina, Europa, Asia y Oceanía. Se prevé que sea lo mismo en las presentaciones que faltan en España, Reino Unido, Italia y Bélgica.
Las fotos y videos de la especie vestida con jeans y una cámara fotográfica colgada al cuello, inundan las redes sociales. Quienes comprenden por qué el animal fue elegido por el reguetonero, igual asocian el rechazo a ser desplazados de su hábitat. O al menos se identifican con las dificultades que pasan los que se mudan.
La exposición del anfibio no se ha detenido. Lo mismo aparece en playeras, gorras, sudaderas y más artículos como parte de la mercancía oficial, y también la que no es oficial. No podía faltar como parte de los elementos visuales y simbólicos del show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl LX.

No hay una cifra exacta del conocimiento que los seguidores de Benito tengan sobre concho, pero el video en el que se le vio por primera vez como protagonista del último álbum, acumula casi 30 millones de visualizaciones en 15 meses.
Basta revisar los comentarios del metraje en YouTube para saber el impacto de la historia en gente de todo el mundo. Las personas se conmueven por la historia de un anciano que revisa sus pocas fotos con nostalgia y cuenta su arrepentimiento a concho por no haber "tirado" más fotos. El hombre recorre un sitio que le parece ajeno, donde debe pagar con tarjeta y venden "quesito" sin "quesito", como si estuviera en un Puerto Rico sin puertorriqueños.
Rafael Joglar, profesor de biología de la UPR, dijo al medio especializado Mongabay que Bad Bunny dio una oportunidad única a los conservacionistas para difundir el riesgo que enfrenta el sapo concho.
"El señor Bad Bunny está haciendo un gran trabajo, porque está combinando música, talento y arte, con la ciencia y nuestras especies amenazadas", aplaudió.
"Nos da una oportunidad maravillosa y única por su manejo de las redes sociales y la penetración que tiene en las juventudes de Puerto Rico y del mundo. Para una persona como yo, que lleva tanto tiempo intentando enseñar sobre estas cosas, esta es una oportunidad única y maravillosa", insistió.
El mismo herpetólogo alertó que, en los últimos 30 años, Puerto Rico ha perdido a tres anfibios: el coquí dorado, el coquí palmeado y el coquí de Eneida. Y no quiere que eso pase con concho.
"Es importante que la gente lo conozca y sepa cómo identificarlo y de qué manera puede apoyar los esfuerzos de conservación", dijo la profesora Sondra Vega Castillo, del Departamento de Biología de la UPR en Arecibo, según un artículo de la misma universidad publicado luego del fenómeno desatado por "el conejo malo".
Apenas en marzo pasado, autoridades de Arecibo informaron sobre una exposición de obras artísticas enfocadas en el sapo.
La exhibición fue inaugurada en Hatillo a finales de agosto de 2025, cuando el reguetonero ya sumaba 21 presentaciones de su residencia "No Me Quiero Ir De Aquí", la serie de 31 conciertos que priorizó entradas a locales y luego permitió el acceso a extranjeros que viajaron a Puerto Rico para presenciar los temas de DtMF.

El año pasado, la organización Ciudadanos del Karso anunció la construcción de un centro de reproducción del anfibio, en conjunto con el Puerto Rican Crested Toad Conservancy.
La finalidad es proveer a zoológicos de la especie endémica de la nación caribeña y liberar más sapos en la reserva natural El Tallonal de Arecibo.
Impulsa Concho el turismo en Puerto Rico
El fenómeno del sapo concho trascendió la música para instalarse en las calles de Puerto Rico como una nueva ruta turística impulsada por la cultura pop. A partir del lanzamiento del álbum de Bad Bunny, el anfibio comenzó a aparecer en murales, ilustraciones urbanas y espacios públicos, convirtiéndose en una especie de “búsqueda del tesoro” para visitantes y fans.
En ciudades como San Juan y otros puntos de la isla, viajeros empezaron a recorrer barrios en busca de grafitis del personaje, replicando dinámicas similares a otros fenómenos globales de arte urbano. Esta apropiación visual transformó al sapo en un atractivo turístico espontáneo, donde el interés no solo es estético, sino también simbólico.
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Otro punto clave fue la creación de experiencias inmersivas. Entre ellas destaca “Seguimo' Aquí”, un proyecto impulsado por el propio artista que mezcla narrativa personal, identidad cultural y el contexto del sapo concho. Este tipo de iniciativas amplían el impacto del personaje más allá de lo visual, llevándolo al terreno de lo vivencial.
En esa experiencia, los asistentes no solo consumen entretenimiento, sino que se enfrentan a una narrativa que explica tanto la vida del artista como el trasfondo del anfibio, integrando temas sociales y ecológicos. Así, el sapo deja de ser un elemento decorativo para convertirse en vehículo de storytelling.

La ayuda monetaria
Concho apareció en un cortometraje que dura más de 11 minutos y que fue publicado en YouTube para la promoción de DtMF el 3 de enero de 2025.
En agosto de ese año, Bad Bunny usó en sus conciertos en Puerto Rico un pequeño peluche del sapo en el cinturón. Al principio parecía solo un detalle curioso. Pero el accesorio llamó la atención en redes y se volvió viral, por lo que los fans querían uno igual.
Las figuras coleccionables se vendieron durante la residencia musical en la isla y llegaron a la tienda en línea debitirarmasfotos.com en septiembre.
Actualmente, se comercializan bajo el formato de "cajas ciegas" (blind boxes) en precios de 30 y 35 dólares. Al abrir la caja, se puede encontrar una de las 7 versiones temáticas: boxeador, beisbolista, baloncestista, jíbaro, músico, futbolista o el "cafetero" (que suele ser el secreto). Ante la alta demanda, la plataforma limitó las ventas a dos unidades por cliente, con tiempos de entrega estimados de hasta diez semanas.

Lo especial del producto es que la caja trae una breve descripción de concho y las amenazas que enfrenta por la sequía del cambio climático, la pérdida de hábitat por el desarrollo residencial y comercial y la competencia de especies invasoras como el sapo común, la mangosta y las ratas.
En una esquina inferior de la caja hay un código QR que se puede escanear para donar a organizaciones dedicadas a la preservación del sapo concho.
"CONCHO Y SU CORRILLO QUIEREN QUEDARSE AQUÍ ¡AYÚDANOS A LOGRARLO! Escanea y dona aquí para la conservación de su hábitat", se lee.
Luego del estreno del corto de Bad Bunny, el Puerto Rican Crested Toad Conservancy recibió más donaciones para construir un nuevo centro de crianza en la isla, según informó Chicago Tribune.
Las amenazas y otros datos clave
Concho se llama así porque tiene crestas muy marcadas sobre los ojos que, según campesinos del siglo XIX, parecen conchas marinas. Fue descrito científicamente en 1868.
Hoy vive en pocas zonas de Puerto Rico, sobre todo en bosques secos y semiáridos como el Bosque Seco de Guánica y sus alrededores.
Su principal amenaza es el cambio climático, según la UPR. Pero igual influye la pérdida de su hábitat por el crecimiento urbano, el deterioro de las charcas donde se reproduce y la presencia de especies invasoras, como el sapo común y el sapo toro, que incluso se comen a los más jóvenes para reproducirse. El concho pone unos 6 mil huevos, mientras que el invasor pone hasta 36 mil; si usan la misma charca, el invasor termina desplazándolo.
Es un sapo de tamaño mediano, mide entre 6 y 12 centímetros. Las hembras son más grandes y de color marrón, mientras que los machos son amarillo olivo con manchas oscuras, y en época de reproducción se vuelven amarillo brillante.
Pasa gran parte del tiempo escondido bajo tierra, entre rocas o en grietas. Solo sale a reproducirse cuando llueve fuerte y se forman charcos temporales. Para sobrevivir necesita tanto agua limpia para reproducirse como un entorno terrestre sano, y es muy sensible a los cambios en su ambiente.
Desde 1984 se han impulsado acciones para proteger al sapo concho, como su reproducción en cautiverio por la Asociación de Zoológicos y Acuarios. Gracias a esto, se han liberado más de 750 mil renacuajos en el norte y sur de Puerto Rico. En esas zonas se crearon charcas artificiales y en varias ya se ha logrado reproducción natural.
Entre 1931 y 1967 se creyó extinto. Sin embargo, fueron localizadas algunas especies y comenzó el trabajo de recuperación, el cual tuvo un mayor impulso con Bad Bunny, quien tampoco se quiere ir de Puerto Rico.

