Un
niño de Pennsylvania, sobreviviente de un
accidente aéreo y recuperándose de múltiples cirugías por
quemaduras, emocionó al público al tocar la campana en un partido entre
Philadelphia y
Detroit. A sus 10 años, el joven ocupa un lugar en primera fila en su deporte favorito, mientras el estadio escucha su historia de superación y resiliencia.