El Proyecto Glasswing revoluciona el sector de la tecnología al unir a gigantes como Google y Microsoft para probar una IA fronteriza capaz de autorrepararse. En el ámbito de la ciberseguridad, este modelo representa una espada de doble filo: puede fortalecer defensas digitales a una velocidad nunca vista o facilitar ataques cibernéticos sin precedentes. El especialista Alan Mai subrayan que el futuro dependerá de quién controle estas herramientas que ya superan la capacidad de detección humana.
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