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Pedido. Cinco años después nos cuenta por qué y levanta su voz de esperanza.
Yo decía es que esto no es vida. Yo así, yo no me quiero quedar viva.
El miedo a la muerte no me da. Si yo lo que no quiero es vivir.
A mí me da miedo vivir, me da miedo seguir viviendo. Y es que aunque sobrevivió a la caída de un helicóptero, cuando despertó, sentía que seguir con vida era aún más doloroso.
Todo ocurrió el 1 de mayo de 2021. Ella y su esposo regresaban de una finca en guatemala, mientras su hijo pequeño se había quedado en casa.
Empezamos a tener problemas en el helicóptero y lo primero que hice fue mandar mi ubicación en tiempo real para que supieran donde podernos encontrar y lo último que hice fue pedirle a dios que por favor nos hiciera un milagro. Gracias a la ubicación que envió lograron encontrar la aeronave, pero cuando fue rescatada tenía el cuerpo muy maltratado y un pulmón totalmente colapsado.
Pasó 15 del accidente, fue trasladada a la ciudad de miami. Lo primero que pensé fue sobrevivimos.
Y me acuerdo que dije gracias, dios, me cumpliste el milagro. Y empecé a preguntar por mi esposo porque yo sabía por qué estaba en el hospital.
Me acordaba del accidente. En ese momento nadie me decía nada, solo me decían tranquila, te estás recuperando, todo está bien.
Pero el milagro no había ocurrido como ella creía. De las cinco personas que viajaban en el helicóptero, maris fue la única sobreviviente, su esposo, una pareja de amigos y el piloto habían perdido la vida, pero aún faltaba otro golpe, no menos demoledor.
Haber perdido mi embarazo era que yo tanto había deseado y había pedido a dios. Yo ahí no podía mover, no podía moverme y pensaba en que mi hijo, mi hijo, se quedó en guatemala y solo pensaba en que en que él se levantó de su siesta y solo no volvió a ver a sus papás.
Cuando lo vi, cuatro meses después, por primera vez en. No me reconoció.
Que me hizo reaccionar y quitarme esa venda de los ojos y abrir los ojos y decir mi hijo ya perdió a su papá y vivió algo horrible y no me puede tener a mí. Muerte en vida.
Volver a ser el refugio de su hijo se convirtió en su meta. Y para lograrlo, maris tuvo que aprender de nuevo a sentarse, a comer, a caminar.
Y a su lado su madre, quién le enseñó a afrontar aquel largo camino? Paso a paso.
Yo le decía mamá, yo no puedo. Me decía un día a la vez.
Si no se puede, un día a la vez, medio día a la vez. Y si sentís que no se puede, medio , le ves una hora a la vez.
Pero lo importante es avanzar poquito a poquito y luego ese poquito uno mira hacia atrás y es un montón. Entonces empecé a escribir ahí todas mis tristezas, mis dudas, mis ilusiones.
Lo convertí. Un libro, esos diarios.
Entonces es como lo más vulnerable de mi vida, expuesto para poderle mostrar a la gente que sí se puede y que sí hay esperanza. Y sí hay luz al final del túnel.
En su libro, maris no solo cuenta cómo aprendió a vivir de nuevo. También preserva la historia de amor que el accidente interrumpió, pero que para ella nunca terminó.
Imagino que tiene que ser muy doloroso el haber perdido a el hombre de tu vida. Como tú dices.
Ha sido difícil, pero. Pero sé que me acompaña siempre.
Creo que honrándolo en todas las decisiones que tomo, en todo lo que hago. Me hace sentir en paz.
Y siempre va a estar conmigo. El amor.
El amor no se acaba solo. Se transforma.
Marisa asegura que compartir su historia ha sido parte de su proceso de sanación. Su libro, escrito junto a su mamá, busca recordarle a los que atraviesan