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De un reencuentro de impacto. Doña isabel convirtió la oración en una fervorosa rutina para implorar al cielo que le permitiera volver a ver con vida a su hijo maynor.
El tercero de sus seis vástagos y desaparecido 25 años atrás. Señor de padre m a mi hijo.
Como sea, yo lo voy a recibir como sea. Cuando desapareció maynor tenía 34 años.
Trabajaba como estibador en una finca bananera en el sur de costa rica. Allí vivía interno y llamaba frecuentemente a su madre y a su pareja, con quien tuvo una hija.
Pero un día dejó de hacerlo. De un pronto a otro no volvimos.
No volvimos a saber nada de él. Entonces yo empecé con oraciones, a buscarlo, a pedir a dios que me lo reparara.
Y eso fue perennemente, perennemente, durante tantos años. Al ver el desespero de doña isabel por encontrar a su hijo, su nieta, publicó en las redes sociales esta fotografía de maynor y un número telefónico.
Se parecía poco porque había sido tomada en el 2001. Coincidencialmente, y como una premonición, doña isabel dijo que tuvo una visión en la que la virgen le decía que pronto su hijo aparecería y pocos días después la esperanza venció al tiempo y ocurrió el milagro.
Varias personas reportaron haber visto a un hombre parecido al de la foto e indicaban que estaría en la fortuna de san carlos, al noreste de costa rica. Valentina solórzano lo reconoció.
Yo lo. Identifiqué por las.
Facciones de la cara. Entonces yo la llamé a ella y yo le dije que yo lo conocía, pero como un indigente de la calle, que él siempre merodeaba por el parque.
Intentando borrar las huellas de dos décadas , perdido en el alcohol. La asociación de desarrollo integral de la fortuna a ford lo trajo a este refugio para personas en condición de calle.
Aquí lo bañaron, lo rasuraron y prepararon este encuentro con doña isabel. Yo decía este será mi hijo o no será mi hijo.
Está tan distinto. Pero como empezábamos a conversar con mi hija y a contar cositas que ellos hacían cuando estaban chiquitillos de travesuras y de todo.
Entonces yo en mi mente decía si este es mi hijo. La certeza dio paso a un porque el milagro estaba hecho, estaba cumplido.
Entonces este bueno, fue algo que que los milagros existen. Luego vino el conmovedor encuentro con verónica, su única hija, a la que dejó de ver cuando ella tenía 12 años.
Ambos se fundieron en un abrazo, como queriendo devolver el tiempo. Ese impacto de volver a verlo.
Pero al mismo tiempo sentir esa paz de que lo puede volver a ver y que dios me permitió verlo en vida, verlo vivo. Lo que aún taladra el alma de verónica es recordar la ausencia de su padre en los momentos especiales de su vida.
Un abrazo. Que me dijera que me quería.
Que viviera ciertos momentos conmigo, que nunca tuve ese papá para que los viviera. Que me viera convertirme en mamá, en una mujer profesional.
El emotivo reencuentro con sus familiares, maynor mejor que le ha pasado en la vida. Algo invaluable.
Que hay que darle gracias a dios y saber que llegue, que ya, ya me puedo morir tranquilo. Sintieron.
Aseguran que nunca lo dieron por muerto y guiados por doña