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Claudia mendoza tiene la conmovedora historia de un rescate de impacto. La niñita.
Mi amor. Cosita.
Ya estamos contigo, papá. Dios está aquí contigo, mi amor.
No tengo miedo. Mami.
Ahí viene milagro ocurrió en medio de esta montaña. Ahí estaba reinita, sentada sobre hojas secas, piedras y jugando con una rama entre sus manos mientras el agua de los cerros corría debajo de su cuerpecito.
Estaba sana y salva tras haber sobrevivido sola durante varias horas. Mi amor, venite, venite.
Yo, yo, yo te voy a llevar a donde tu mamá. Mi amor, vení, vení.
En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo. Amén.
Venite, mi amor. Vámonos, vámonos.
Fueron horas de angustia desgarradora. Desde la tarde del domingo, la comunidad de juan lázaro en sonaguera, colón se volcó por completo a estos cerros para solo tres años.
Todos los potreros, todo donde yo la llevaba los potreros rastreando, toda la comunidad han dado. El tiempo corría y la incertidumbre sobre cómo pudo extraviarse una niña tan pequeña hacía que aquí se pensara en lo peor.
Hay que no hay que adorarlo, no hay que adorarlo ahorita. Pero en esta jornada de fe y esfuerzo comunitario surgió un héroe de cuatro patas.
Se llama guardián, el perro de la familia que se había perdido con la niña y el que regresó a la vivienda desde allí, con sus ladridos e instinto, guió a este padre hasta su hija, quien acompañado de todo un pueblo, estaba muy feliz por el hallazgo de reinita. Padre mío, muchas gracias señor jesús todopoderoso.
Celaya. Oh.
Hey reinita, está feliz junto a su madre, quien nos contó sobre la angustia que vivió. Si solo la encontramos y lo fuimos para allá la clínica y la verdad que todo estaba bien, la niña la verdad que bien fuerte porque no se miraba como los imaginábamos que podía estar verdad?
Porque sin comer, sin pepe y pero no, ella estaba bien, solo deshidratada. Reinita ya volvió los brazos que más la aman y en medio de la zozobra que se vivió, su caso deja una lección imborrable de lealtad, esa que no necesita palabras, solo el olfato y el