Osman Sáenz y Evelio Villatoro murieron ahogados en el río Bravo tras emprender el viaje desde Guatemala hacia EEUU en 1996. Los cuerpos fueron enterrados en el cementerio de Matamoros, en México, pero sus seres queridos enfrentaron varios obstáculos legales para poder repatriarlos. Luego de 29 años de lucha, las familias recibieron los restos de los migrantes para darles el último adiós en su país natal.
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