En medio del conflicto armado que atraviesa Irán, las autoridades ejecutaron el jueves 19 de marzo de 2026 al joven luchador Saleh Mohammadi, quien fue ahorcado junto a otros dos hombres condenados por su presunta participación en las protestas de enero contra el régimen de Alí Jameneí.
En plena guerra, Irán ejecuta a joven atleta que protestó en enero contra el régimen
Saleh Mohammadi, de 19 años, fue ahorcado junto a dos hombres luego de ser acusado de asesinar a un policía durante las protestas contra Alí Jameneí, el máximo líder iraní que murió durante el bombardeo estadounidense-israelí con el que dio inicio la guerra
Mohammadi, quien cumplió 19 años la semana pasada, había sido detenido tras participar en protestas contra el gobierno en la ciudad de Qom, donde fue acusado de asesinar a un policía.
Organizaciones como Amnistía Internacional han advertido que su caso, al igual que el de otros detenidos, estuvo marcado por juicios acelerados y confesiones presuntamente obtenidas bajo tortura, lo que pone en duda la legalidad del proceso.
La ejecución ocurre en un momento de alta tensión política y militar, bajo el liderazgo de Mojtaba Jameneí, quien asumió el poder el 8 de marzo de 2026 tras la muerte de su padre, Alí Jameneí. El histórico líder iraní murió el 28 de febrero de 2026 durante un bombardeo atribuido a fuerzas de Estados Unidos e Israel en Teherán, episodio con el que comenzó la guerra.
Ejecución desata condena internacional y reclamos de sanciones deportivas
La ejecución del joven luchador Saleh Mohammadi provocó una ola de condenas internacionales, luego de que el poder judicial iraní ignorara advertencias del Departamento de Estado de Estados Unidos y llamados de atletas de élite para frenar la sentencia.
Activistas y especialistas en derechos humanos calificaron la ejecución como un acto político destinado a intimidar a la población; señalaron que el caso refleja un patrón del régimen iraní de utilizar la pena de muerte para reprimir la disidencia, especialmente entre figuras públicas como los deportistas.
Las críticas también alcanzaron al ámbito deportivo internacional. Exluchadores y entrenadores pidieron medidas más contundentes por parte de organismos como el Comité Olímpico Internacional y la organización United World Wrestling, al considerar que sus reacciones han sido insuficientes frente a ejecuciones con presuntos motivos políticos.
Además, crecieron los llamados a excluir a Irán de competencias internacionales hasta que cese la represión contra atletas y manifestantes. Organizaciones y activistas advierten que casos como el de Mohammadi, quien incluso representó a su país en torneos internacionales, evidencian el riesgo que enfrentan los deportistas en un contexto de guerra y régimen interno cada vez más estricto.









