El régimen cubano negó rotundamente estar en negociaciones con Estados Unidos,
contradiciendo las recientes declaraciones del presidente Donald Trump. Tras ser declarada una "
amenaza inusual" a la seguridad nacional, la cancillería de
la isla adoptó un tono conciliador, ofreciendo cooperación técnica en la
lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero. Expertos califican la postura de La Habana como un "acto de desesperación" ante la
crisis humanitaria y la falta de petróleo.