Ante el caos en los mercados, el presidente
Donald Trump presiona a su aliado Israel para que
limite los
ataques contra
instalaciones críticas de gas y petróleo de Irán. El mandatario busca frenar la respuesta de
Teherán, que ya alcanzó
refinerías en Kuwait mediante el uso de drones. A pesar de su estrecha relación con
Netanyahu, Trump intenta evitar que la destrucción de infraestructura clave arrastre a las fuerzas estadounidenses a un
conflicto directo de proporciones globales.