Organizaciones civiles y dueños de flotas alistan
demandas para
frenar la
restricción que
impide a los
inmigrantes obtener o
renovar licencias comerciales. Los críticos aseguran que la medida
carece de relación con la seguridad vial y
solo agrava la escasez de choferes en la nación. Mientras los
tribunales evalúan los retos legales, miles de familias enfrentan un futuro incierto y algunas empresas de carga pierden ya al 10% de su base de empleados por estas cancelaciones.