La directora de la Universidad de Columbia, Minouche Shafik, envió una carta este miércoles a la comunidad del centro de estudios.
La carta trascendió a los medios este miércoles luego del mediodía, horas más tarde, de la represión policial al campamento de estudiantes en solidaridad con Palestina.
Estos son algunos fragmentos de la misiva:
"Temprano el martes por la mañana, las tensiones en nuestro subieron cuando un pequeño grupo de manifestantes irrumpió en Hamilton Hall, se atrincheró y lo ocupó durante todo el día. Esta drástica escalada de muchos meses de actividad de protesta llevó a la Universidad al borde del abismo, creando un ambiente perturbador para todos y elevando los riesgos de seguridad.
Lamento que hayamos llegado a este punto.
Durante los últimos meses, hemos sido pacientes al tolerar manifestaciones no autorizadas... La Universidad se ofreció a considerar nuevas propuestas sobre desinversión... revisar el acceso a nuestros programas de doble titulación y centros globales, reafirmar nuestro compromiso con la libertad de expresión y lanzar programas educativos y de salud en Gaza y Cisjordania. Algunas otras universidades han logrado acuerdos sobre propuestas similares. Nuestros esfuerzos se prolongaron hasta el martes por la noche, pero lamentablemente no pudimos llegar a una solución.
Debido a que mi primera responsabilidad es la seguridad, con el apoyo de los administradores de la Universidad, tomé la decisión de pedirle al Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York que interviniera.
Columbia tiene una larga y orgullosa tradición de protesta y activismo en muchos temas importantes como la guerra de Vietnam, los derechos civiles y la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Los manifestantes de hoy también luchan por una causa importante: los derechos de los palestinos y contra la tragedia humanitaria en Gaza. Tienen muchos seguidores en nuestra comunidad y tienen derecho a expresar sus puntos de vista y participar en protestas pacíficas.
Pero los estudiantes y activistas externos que rompen las puertas de Hamilton Hall, maltratan a nuestros oficiales y dañan la propiedad son actos de destrucción, no discurso político. Muchos estudiantes también se han sentido incómodos y no bienvenidos debido a la perturbación y los comentarios antisemitas hechos por algunas personas.
Tomará tiempo sanar, pero sé que podemos hacerlo juntos... También debemos continuar con urgencia nuestro diálogo actual sobre cuestiones importantes que se han planteado en los últimos meses, especialmente el equilibrio entre la libertad de expresión y la discriminación y el papel de una universidad para contribuir a mejores resultados en el Medio Oriente. Ambos son temas en los que espero que Columbia pueda liderar el camino hacia nuevas ideas que nos conviertan en el epicentro, no solo de las protestas, sino de las soluciones a los problemas del mundo".