Mientras México celebra el Día del Niño, varios menores migrantes pasan la fecha en
albergues cerca de la frontera con EEUU. Sus deseos no son precisamente juguetes, sino
oportunidades para sus familias y el sueño de estudiar una carrera. Esto mientras enfrentan una incertidumbre sin poder llegar a este país, o regresar a sus lugares de origen.