Don Francisco Mendoza se enfrentó a una cirugía de emergencia y ahí se encomendó con fervor a la
Virgen de Guadalupe y le hizo una promesa: si lograba volver a caminar, edificaría una capilla en su honor. El hombre recuperó la movilidad y cumplió su palabra levantando el altar. Sin embargo,
inspectores de la ciudad le dijeron que debe quitar el altar o ellos podrían retirarlo; alegan que viola normas vigentes.