ARIZONA.- Dormir con ruido de fondo, como la televisión, música un ventilador o un podcast, es un hábito común. Muchas personas dicen que no pueden conciliar el sueño en silencio, mientras que otras necesitan algún sonido constante para relajarse. Detrás de esta costumbre hay una relación entre el ruido, el estrés y la forma en que el cerebro se prepara para dormir.
¿Silencio o ruido? Por qué algunos no pueden dormir sin la TV, música o un ventilador
Muchas personas necesitan ruido para dormir, ya sea la TV, un ventilador o un podcast. Te contamos por qué el ruido puede ayudar o afectar tu descanso.

El doctor Shad Marvasti, director ejecutivo del HonorHealth Whole Health Institute, médico certificado y autor del libro Longevity Made Simple, explicó a Univision que el cerebro no se apaga por completo durante la noche. “El cerebro nunca se desconecta por completo durante el sueño. Incluso mientras dormimos, sigue monitoreando el entorno a un nivel básico”, señaló.
Por lo tanto, desde el punto de vista psicológico, el silencio no siempre es lo más relajante. Esto es porque durante el día estamos rodeados de estímulos constantes, pero por la noche, cuando todo se calma, los pensamientos suelen hacerse más presentes y constantes, les ponemos más atención . Todos tenemos preocupaciones, pendientes o recuerdos que pueden sentirse con mayor intensidad, por lo tanto, para muchos el ruido de fondo puede ayudar a que la mente no se quede atorada en esas ideas.
“El silencio no siempre se siente neutral. Para muchas personas amplifica la conciencia de sus pensamientos”, explicó Marvasti. Por eso según el especialista, algunos sonidos constantes pueden generar una sensación de seguridad porque el cerebro los interpreta como señales de un entorno estable.
También puede ocurrir que el silencio active un estado de alerta, un mecanismo natural del cerebro que busca detectar posibles amenazas cuando el entorno está demasiado quieto. “ Un sonido constante y predecible puede enviarle al sistema nervioso la señal de que el entorno es seguro”, indicó.
Cómo influyen el estrés y el ruido en el sueño
El estrés y el sueño están conectados, cuando el cuerpo permanece en estado de alerta, conciliar el sueño se vuelve más difícil. En esos casos, ciertos sonidos pueden ayudar a que el sistema nervioso se relaje.
“ Sonidos constantes como el ruido blanco o los sonidos de la naturaleza pueden ayudar a que el cuerpo pase a un estado más relajado”, explicó Marvasti a Univision. Sin embargo, señaló que no es lo mismo calmar la mente que distraerla .
“Si alguien depende de la televisión o de audios estimulantes para quedarse dormido, eso puede ser más una forma de distracción que una verdadera herramienta para relajarse”.
Entonces, si no puedes dormir en silencio, ¿qué tipo de ruido es mejor para conciliar el sueño?
Aunque estés dormido, tu cerebro sigue atento a lo que pasa alrededor. Por eso, los sonidos constantes suelen molestar menos que los que cambian todo el tiempo. Un ruido suave y continuo puede ayudar a tapar sonidos repentinos del ambiente, pero ruidos como voces, la televisión o notificaciones pueden provocar pequeños interrupciones que afectan el descanso.
“Los sonidos impredecibles pueden fragmentar el sueño, incluso si la persona no se despierta por completo”, señaló el especialista. Estas interrupciones afectan especialmente las fases más profundas del sueño, que son esenciales para la memoria, el sistema inmune y la recuperación del cuerpo.
El especialista también dice que depender siempre de ruido para dormir puede ser una señal de estrés acumulado. “Si alguien siente que no puede dormir sin ruido externo, puede ser una señal de que hay estrés profundo que vale la pena atender”, explicó.
Según el doctor, no existe una única forma correcta de dormir. Algunas personas descansan mejor en silencio total, mientras que otras se benefician de un sonido suave y constante, y si se utiliza ruido de fondo, recomienda que sea a bajo volumen, sin voces y lo más constante posible como música relajante o ruido blanco.
“El sueño no es solo descanso. Es un proceso activo de reparación del cuerpo”, concluyó Marvasti. “Optimizarlo es una de las herramientas más poderosas que tenemos para la salud a largo plazo.”
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.
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