Así ayudan a la anciana que debe abandonar parque de casas móviles de la Pequeña Habana

Teresa Álvarez, quien vive en el parque de casas móviles Silvert Court desde hace 33 años, recibe ayuda de varios de sus vecinos y de la Cámara de Comercio de Costa Rica . "Creo que es justo que den un poquito más de dinero a la gente mayor”, asegura.

Video Anciana de 93 años reciba ayuda tras desalojo de casas móviles en Pequeña Habana

“Si ya me tocaría irme sola, yo creo que no podría soportar”, dice la señora Teresa Álvarez, una anciana de 93 años de edad que debe desalojar el parque de casas móviles Silvert Court en Pequeña Habana.

“Yo no me siento bien, estoy mal, estoy enferma”, dice. Ella no se casó, no tuvo hijos y tras publicar hace una semana su historia, conocimos que una vecina se ofreció a llevársela con ella.

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La señora dice que en 1993 compró su tráiler por ocho mil dólares y que todos sus ahorros los destinó a mejorar la propiedad. “Yo solita con mis propias fuerzas, como usted lo ve, lo he ido levantando, levantando”, explica.

“Cuando llegó el aviso, yo primero pensé en ella. Yo dije: yo me la llevo, como sea, me la llevo, y hasta cierto punto; eso le ha calmado, porque sabe que no la vamos a abandonar”, asegura Katia.

Una salvación


Para Teresa la ayuda Katia es una salvación, pero tanto ella como otros vecinos dicen no estar conformes con el dinero que les ofrecen por el desalojo.

La señora Álvarez forma parte de uno de los cientos de residentes del complejo Silver Court que deben abandonar el lugar antes del 31 de mayo para poder recibir solo 10 mil dólares de compensación. “Pero eso se gasta, eso se termina pronto”, dijo.

“Pido es que me ayuden monetariamente para yo cooperar con Katia también no es justo, verdad”, asegura Teresa. "Creo que es justo que den un poquito más de dinero a la gente mayor”, propone.

“Yo entiendo que el terreno no era de nosotros y que algún día iría a pasar, pues se llegó ese día y no estaba prevenida” , se lamenta.

El parque de casas móviles se localiza en la calle 8 y la avenida 30 del suroeste. Teresa pensó aquí vivir sus últimos días, pues a su edad casi no puede valerse por sí sola. “Me siento destrozada, tener que abandonar mi casita, tener que abandonar todo”, asevera la señora Teresa.

La Cámara de Comercio de Costa Rica conoció del caso tras su publicación en N+ Univision 23 Miami y Rossy Pedrosa visitó a Teresa para gestionarle más ayudas.