Mariela Sobrebo, madre de tres hijos, pide desde el centro de detención en
Dilley, Texas, que la dejen hacerse unos estudios médicos que le podrían dar claridad sobre si tiene o no
cáncer. Asegura que los malestares que presenta han empeorado desde su encierro, y buscó ayuda del personal médico en este sitio. Su miedo es no poder ser diagnosticada a tiempo. No es la única persona que denuncia falta de atención médica apropiada ahí.
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